TZARA – EL ANTICABEZA (Fragmento) –

 

 

Tumba de Tzara en el Cementerio de Montparnasse (8ª División)

Otro pequeño fragmento de El anticabeza de Tzara, jocoso y profundo, no lleva título aunque bien podría ser “Tratado sobre los fallos”. Error y Azar como fenómenos naturales y humanos constituyen parte inexcusable del proceso creativo.

Primero fue el no. ¿No os he visto ya en algún sitio? fue un no lleno de árboles, De extravíos. De certificados. Un no espeso e inquieto. Al principio fue un fallo de no. Un profeta piando. Un pequeñito profeta de la nada. En absoluto. Un dolor de cabeza Casi un problema mental. Una verdadera falla. Un fallo más. Un fallo familiar. Seamos buenos con los problemas mentales. ¡Seamos justos! No concentrarse en los fallos. Los fallos se encargan de su propia policía. Y el ejército de fallos, ¡qué ejército! Toda una mitología. Todo cabeza y nada más que cabeza. Un fallo sin pies. Y el fallo del fallo. De cuerpo entero, tamaño natural. Los fallos y sus necesidades naturales. Así es como cometemos un fallo. De la nada. Tanto en una cosa como en otra existe fallo y fallo. El fallo libera, origen mejor. Podemos recomendarlo en cualquier tesitura. Prosperidad, seguridad. Fallo por aquí, fallo por allá. ¡Oh! ¡las alegrías del amor! ¡Qué placer tan excesivo! Los clientes son terroríficos. Incluso bajo la piel de una locomotora. Los fallos son importantes. Son bonitos. Su conocimiento no tiene ni ni no tiene. ¿No hay otros fallos para juzgar los fallos? Inmolemos los fracasos. A la reparación. Las mujeres más obesas del mundo, por ejemplo, también fallos. ¡Oh! hombre como te amo, criminal en las horas perdidas, insignificante por demasiadas circunstancias, dueño de la locura y la calma, todopoderoso en la cabeza y los músculos, no creas en una emoción vana, todo puede servir, nada se pierde, que nadie abandone este corredor donde se abolió el pensamiento y el éxtasis sobreexcitado sigue de cerca a la tormenta, todavía mira de antemano para acostarse en tu sueño o lavar el pensamiento de tus manos, como un pensamiento lava a otro y los dos juntos sacan del estiércol a la pajita más corta a la novia bajita enamorada, mira, digo, antes de creer, porque entonces tu cabeza también será certificada como tantos otras, mira, son los fallos vienen con tambor y estilográficas en hordas indestructibles, con terquedad de pulgas en la cabeza de colonia y charanga, como plagas y lluvias, toda la indecencia, toda indiferencia, todo insecto, nada como la tierra, ¡y el laberinto se estremece con sus bisagras de pústulas en gavillas de máscaras y de gases! ¿Quién está preparado para los fallos? Muramos por los pájarillos.


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