GUÍA DE CAMINOS DEL CORAZON – TZARA

TRISTAN TZARA

INDICADOR DE CAMINOS DEL CORAZON

(1.928)

Versión : Manuel Puertas Fuertes

Esta exigua plaquette fue compuesta entre 1924-25 sin embargo fue publicada tres años después, con tres aguafuertes de Louis Marcoussis. Aun cuando perteneciente por tanto al período dadaista de Tzara, está no obstante impregnada de un aire melancólico y sentimental, plasmado por la dirección hacia el tú, esto es a Greta, a la que dedicaría por completo su posterios libro “El árbol de los viajero”, como señaló Hugnet en el número 48 de la revista “Las hojas libres” : ”Es éste un libro humano, que surge del cerebro, del corazón, de las entrañas, de los pies y de las manos…… cuando la poesía nace de todo el cuerpo, el ritmo que arrastra las palabras se convierte en un himno….”

VÍA

qué camino es este que nos separa

a cuyo través tiendo la mano de mi pensamiento

hay una flor escrita en la punta de cada dedo

y el final del camino es una flor que marcha contigo

TONIFICANTE

el hastío de las lentas crecidas se deposita sobre tu pecho

muelle ampliamente abierto a indecencias claras

adoquinado por gruesos pedazos de sol

sol destrozado en los cruces de las aguas

de las aguas venas sonrientes

venas de viento inconstante

los mástiles se alzan hacia la carne de las nubes

amenazas multiformes ocultas bajo la ropa de los ángeles

el cielo es azul en el trabajo de los marineros

las cuerdas de los siglos tensas entre sus manos

las arriesgadas partidas hacia tartamudos lenguajes

entre sus manos que siembran señales en lengua extranjero

rechinad ruedas dentadas en la boca de los mares

a lo largo de la cadena que nos amarra a la costa

en los olores adolescentes de los productos de exportación y de amor

te espero a la puerta de la sonrisa a la puerta del día

la luz del día se enciende en tus labios

pintados por el sonriente beneficio de este día

y tus labios se encienden con el resplandor de las sílabas

que se escapan en las luminosas debilidades de tus labios

BIFURCACIÓN

no quiero abandonarte

mi sonrisa esta arraigada en tu cuerpo

y el beso del alga en la roca

dentro de mi edad llevo un niño alegre y ruidoso

solo tu sabes hacerle salir de la concha

como al caracol de voces delicadas

existen entre la hierba

manos frágiles de flores que se estiran hacia mí

y solo tu voz es delicada

como tu mano delicada como el anochecer intacto como el descanso

PENDIENTE

enfermedad de noches demasiado amargas

sombras amargas

en la pared crecida aumentándose la puja en las subastas

los perros ladran a la esquiva distancia

vino del sueño en la jarra del cráneo

y en la alfombra puesta por tus manos huesudas

manos que se tropiezan con otras manos de ramas muertas

encienden los aluviones en las vidas sin salida

manos que acercan la palabra a la boca del niño

conducen al niño a la boca del día

día tapizado de fuego que roza la osadía de las primeras veladas

o se agarra nervioso a la cuerda de salvamento

tu cantas unas nanas en el idioma de tu luz

en los frescores nocturnos présbitas en lenguas de viento envueltos

madre de cantos guturales en la ola ahogados

tu mano sabe agitar tan débil lenguaje

como adoquines los recién nacidos sobre las eternidades del sueño

a su vez acunan el mundo en el hueco de la ola cantarina

mientras en el fondo nevado ya de tu juventud

tus ojos renacen en la sangre de las preguntas tibias

ACCESO

mágico proceso de noches incompletas

noches tragadas deprisa de bebidas amargas tragadas deprisa

noches hundidas bajo el felpudo terroso de nuestras pasiones lentas

sueños secos por largas miradas de cuervos picoteados

hemos levantado sucios húmedos jirones de noche

en nosotros cada uno de nosotros una torre de color tan altanera

que la vista no se aferra más allá de montañas y mares

que el cielo ya no se aleja de nuestras redes de pescar estrellas

que las nubes se acuestan a nuestros pies como perros de caza

y que podemos mirar el sol de frente hasta el olvido

y sin embargo mi descanso no encuentra su motivo

como en el nido de tus brazos la marea vespertina

tras el resplandor de las estridentes tormentas la muerte gotea

es el cuerpo descosido de una panoplia de la tierra

que se desgrana en el collar de nuestros sueños de olvido

SEÑAL

entre las tramas limitadas de una sólida leyenda

mi verso vacila más allá de los pasos

el camino me atrapa en su giro deslumbrante

en los puntos que se saltan donde la malla mala

se traga la llave de mi razón errante

caja vacía abandonada en la pensión nublada del destino

en las carreteras – he de recorrerlas todas acaso-

quién todavía no encontró su gaznate regadera de la tristeza

por qué te abandoné – de la prodiga tristeza a fuego impresa

que tu curas tan rápido igual que la palabra del luminoso es cierta

pájaro con tu huella sujeto por la noche constituido

punta de flecha deslizó arco lastimero a lo largo del raíl

la noche anuló la gran distancia a media asta

derramando cubos de tierra entre nuestros despertares de fuego se

eleva

no puedo escribirte

estoy demasiado sucio por la mezcla de sueño de hollín

que el tren removió durante toda la noche

dentro de la botella de la noche

y sin embargo los paisajes yuxtapuestos en las solemnes indecisiones

de las caderas

mediante mil rodeos de tallados estancados te harían comprender

que entre el amor y la maldita coincidencia

planté la semilla de tu sabrosa tristeza

pero estamos tan lejos del abrazo canoro

que une la amistad con la carne flexible de destinos

los colores del vagón están sucios

las almohadas se hunden bajo nuestras cabezas igual que nuestras

cabezas

y el poder de aquel que nos envía a través del mundo

en largas filas de migrantes tormentas

en sus barcos y sus trenes de carbonizados conjuros

anuncia el eclipse de las voces en el termómetro de nuestras venas

veo nuestras venas

sobresaltos interrumpidos volcados que ocasiona la balanza

pero aquella oscuridad repentina quita los colores como camisas

en las voluptuosos colinas

sus camisas

la luz de tus cabellos ahoga en el túnel

y el túnel

PIRUETA

las torres inclinadas los cielos diagonales

los coches cayendo en el vacío de las carreteras

los animales por los linderos de los caminos rurales

con ramas cubiertas por hospitalarias cualidades

y por pájaros con forma de hoja sobre sus cabezas

tu caminas y otro lo hace sobre tus pasos

esparciendo su despecho entre fragmentos de memoria y aritmética

rodeada por un vestido casi sorda por el ruido cuajado de las capitales

la ciudad burbujeante y masiva de luces y orgullosos reclamos

desborda fuera de la cacerola de sus párpados

sus lágrimas fluyen por arroyos de barrios bajos

sobre la llanura estéril hacia la carne y la lava suaves

por montañas peligrosas apocalípticas tentaciones

perdido en la geografía de un recuerdo y de una oscura rosa

ruedo por calles estrechas a tu alrededor

mientras tú también ruedas por otras calles más amplias

alrededor de cualquier cosa

DEMARRAJE

el barco se separa de la muerte tupida de claraboyas

una lágrima una sola es la yesca

que nos conecta rostro pintado de sol taciturno

y prende fuego tu estas lejos

mi lágrima es el cielo tu la ves

lo que tu adivinas lo que llega a ser

en la neblina trémula de sal de atlas

agito el pañuelo nevado de única alma

sobrecogida por corriente conectada a la santa preocupación

sin juntas sin nerviaciones tu estas lejos

de mí mismo me separo pero soy yo

un conglomerado verbal de órganos de recuerdos fingidos

el barco se separó del labio de tierra

un fruto mordido en las medias noches que se aglomeran

salieron las ortigas los destinos se llenaron de ellas

bastante

FUGA

pies desnudos y garganta áspera en el centinela

sequé mis lágrimas del lagar hasta la planta de la cabeza

aunque las vivas huellas suenan en el cerrojo

y los estornudos de la luz sangran el cielo bajo el puente de los truenos

pusimos en la cascada los sollozos a hurtadillas

cuyo invierno se abastece y se mortifica en nosotros hacia los

ciclámenes

ceniza de las tierras el codo de la garganta adornada de hierro

y de bisutería de aguas repercutiendo reúne pastores con cordones de

diálogo

y el músculo de la rama exagera despecho y vision

pero todo cuelga dolorosamente afuera por la ventana puerta

la clavícula de la montaña se rompió en harapos de nieve

y pesan mis ojos encargados de esperar la tormenta

los aulladores a la muerte los ponis comedores de chispas y tintineos

conducen eléctricamente aéreos conflictos confundidos por trances

tantos hilos de lluvia tantas riendas para dirigir de la cima mejilla en

fuego

y cada puño que cae sobre la eternidad es una flor cerrada en la noche

el apósito surge de violines volcánicos

y el mar masca la viga amarga

y sin embargo hierba tan a menudo pasada por el peine del viento

que sabe cuándo vendrán a juntarrse tus miradas de clorofila con las

mías

tu ves a la abeja recoger sus bailes a la luz de una vida efervescente

el mirlo picotea alfabetos en los giros de los ojos

el mulo cuenta arrugas en los reflejos de medianoche

en las gotas de vitriolo existe el jaguar que no sabe

así se persiguen los números a la caza de loterías

y te encontrará un día en el perímetro de las cosas

corriendo sobre el horizonte en una maldición de química extirpada

abriendo los bolsillos de tu ser a los deseos meteorológicos yo qué sé

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