GESTACION DE DADA

La lechería donde se ubicó el CABARET VOLTAIRE

GESTACIÓN DE DADA

(Cinco meses que revolucionaron el arte)

Dada existía antes de dada y antes aún del Cabaret Voltaire, dos años antes, el polifacético escritor libertario de origen autro-húngaro, Emil Szittya había abierto en 1914 el Cabaret Pantagruel en el mismo local y antes también, los futuristas rusos e italianos con Marinetti y sus palabras en libertad como consigna habían convulsionado la poesía convencional y dado origen a la poesía bruitista, y antes también Apollinaire deslumbraba con su obra, y el francés Barzun inventaba el poema simultáneo, y anteriormente a dada, en Mayo de 1915 habían llegado a Zúrich, Hugo Ball, con su bagaje teatral acompañado por su compañera la poeta, actriz y cantante Emmy Hennigs procedentes de Alemania donde ya despuntaban focos predada en Colonia, Berlin cuyo centro fue el Café de los modernos, Hannover con dos tendencias muy marcadas diferenciadas en su discurso político, comunista o libertario, y mucho antes Kandinsky se instalaba en Múnich. igualmente algo antes del Cabaret, Ball, aún en Alemania, había colaborado con Huelsenbeck en varias veladas expresionistas, en la del día 12 de Febrero de 1915, un año antes del nacimiento oficial de dada, celebrada en la Casa de la Arquitectura de Berlín en homenaje a los poetas caídos en el frente, leyeron el importante y precursor texto ¿ Un manifiesto literario?, y luego, ya en Mayo de 1915 la pareja llegó a Zúrich, donde con Tzara entablaron una entrañable amistad, rota después, entre otros motivos, por la disputa del primer manifiesto 1918 y por la paternidad de la palabra Dada, a la que se postulaban los tres, Ball, Huelsenbeck y Tzara, y también antes que Tzara existió un protodadaista, rumano como él, Urmuz, y antes o a la vez se inflamó otro foco en EE.UU en torno a la mítica galería de arte y fotografía, sita en la Quinta Avenida, Studio 291 de Alfred Stieglitz, con señeras figuras como Picabia y Duchamp, y no olvidemos a Arthur Cravan, poeta-boxeador, suizo, sobrino de Oscar Wilde (su tía Constance se había casado con el célebre dandy inglés), quien desde la publicación en París de su revista Maintenant (1912-1915), ni tampoco no recordar a Jacques Vaché, su irreparable pérdida marcó a a Breton de por vida, pero solo tras los escasos cinco meses de existencia del Cabaret Voltaire y merced al enorme trabajo propagandístico y de divulgación de Tzara, que, además de poeta e instigador, era un gran publicista, eclosionó el huevo de la revolución dada y el polluelo se lanzó a la conquista del arte internacional. El Cabaret Voltaire hizo su irrupción en la historia el 5 de febrero de 1916. Lo sucedido desde entonces, durante estos seis frenéticos meses que cambiaron el rumbo del arte está milimétricamente narrado por Hugo Ball en sus memorias tituladas La huída del tiempo. TambiénHuelsenbek, en Avant Dada, y Hans Richter en Historia del dadaismo, y los españolesPere Sousa en Historia ilustrada de dada, y Jose Antonio Sarmiento en Cabaret Voltaire, entre muchos otros, franceses, alemanes…etc, contribuyen enormemente al esclarecimiento de este apasionante y apasionado período.

Este antro, lleno de humo, centro de provocación y fuente de creatividad, generador de iracundias, protestas y alborotos, subvirtió los conceptos culturales burgueses y revolucionará el desarrollo del arte durante los decenios venideros. La Danza de la muerte, alegato antibelicista escrito y cantado por Emmy Hennings, Expresionismo, Cubismo, Futurismo, Bruitismo, poemas simultáneos, poemas negros, los primeros experimentos de poesía fonética, el Ubu rey de Jarry, leído por Arp, las máscaras abundantes diseñadas por Janco, la provocación, el escándalo, la ira de los espectadores,se alternaban y (con)fundían con exposiciones de obras de Modigliani, Picasso, Marinetti, Janco, Van der Rees, Oppenheimer y muchos más, sin embargo apenas existen crónicas periodísticas de tales acontecimientos, solo existen los relatos de los protagonistas, los libros antes mencionados y la publicación del propio Ball, a modo de pequeña antología titulada asímismo Cabaret Voltaire, incluso con versión alemana, que pasó prácticamente desapercibida. A pesar del éxito inicial, la novedad siempre atrae, el Cabaret no tuvo éxito y cerró a principios de Julio de 1916, no por orden gubernativa como cuenta una de tantas leyendas, Lenin jamás pisó ese local, que acompañan a DADA. Fueron solo cinco meses, bastaron para poner patas arriba el mundo artístico internacional.

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INTRODUCCION A LAS OBRAS COMPLETAS DE TZARA – Henri Béhar

Obras Completas de Tzara, Inéditas en castellano. BUSCAN EDITOR
Obras Completas de Tristan Tzara a cargo de Henri Béhar. Ed. Flammarionu

Magnífico prólogo que sirve de introducción en el primer tomo de los seis que componen la extraordinaria labor del profesror Henrí Béhar, quizás el mayor experto en Tzara del mundo

PREFACIO DE HENRI BEHAR – OBRAS COMPLETAS DE TZARA-

La escandalosa irrupción de Tristan Tzara en la aventura espiritual de nuestra época nos habrá servido al menos para deshacernos de las ideas convencionales. A este respecto, más que para cualquier otro, es necesario desconfiar de las imágenes preconcebidas y de las etiquetas simplificadoras. No es solamente, como lo desearían las reseñas de los diccionarios, el fundador de Dada, este terrorista que llegó de Zúrich para poner patas arriba el preclaro genio francés, ni ese ángel negro que sus amigos esperaban. No es, tampoco, el doctrinario adscrito a un partido, tal como lo presentan antiguos compañeros enojados por la firmeza de sus principios. Todavía menos ese “niño perdido” (así se llamaban, antes, a los soldados de vanguardia, encargados de peligrosas misiones de reconocimiento), aislado en el pantanal de la abstracción, que el lector, desalentado por la rudeza de su palabra poética, imagina demasiado simplistamente.

Imitándole profundamente, hay que tener el valor de cuestionarse algunos conceptos que él mismo dejó anclarse en nuestros espíritus. Tal como no existe antipúblico, tampoco anti-arte; al constituir la contestación de los valores adquiridos e inmutables parte integrante de la expresión estética, esto es, en todo caso lo que demostrará la lectura de estas Obras completas. Igualmente, la espontaneidad preconizada por Dada, a la que Tzara permaneció unido toda su vida, no debe ser confundida con la instantaneismo y el balbuceo : el corregía abundantemente sus manuscritos, incluso las obras más descompuestas, lo que no significa arrepentirse, control, censura, sino, más bien, adecuación a un ritmo interior percibido originariamente, entorpecido por las escorias del lenguaje que una relectura consciente se esfuerza en eliminar. Sería necesario describir la estrategia de la variante típica de Tzara, que tiende a reintroducir no lo arbitrario sino la necesidad en poesía. En un plano paralelo, la duda radical que emplea a propósito no autoriza a encasillarlo en una actitud negativa : no existe poeta más convencido de las virtudes esenciales de la humanidad que el autor de Precisamente ahora.

Es una rica y compleja personalidad la que de aquí en adelante querríamos dar a conocer, reuniendo la totalidad de sus escritos, editados o no, acaecidos o no. El conjunto de los textos permitirá, mejor que ningún retrato, restituir el hombre que fue, mostrando su gran influencia sobre la materia poética y su inteligencia en la actividad creadora, participantes ambas de una misma singladura.

El afán globalizador que empleamos no se sacrifica a la actual moda de la totalidad ni autojustificación a posteriori de una sociedad que, en vida del autor, no supo reconocer a uno de sus miembros más grandes – nunca escribiremos el Mausoleo de Tristan. De hecho, esta edición, Tzara siempre la había llamado la de su deseos, facilitando su realización por el minucioso archivo de sus manuscritos y de los documentos que le conciernen, mediante la publicación, en tres entregas, de recopilaciones de fragmentos escogidos o antologías que él quería accesibles para todos, y por el reagrupamiento que preparaba de sus artículos críticos y de sus escritos sobre arte. De forma que la imagen de coleccionista viene a insertarse con la del iconoclasta, solapándola sin anularla, Y no podríamos olvidar que al denunciar el arte tradicional, Tzara, uno de los pioneros, descubría paralelamente, la fuerza del arte y de la poesía negros, que contribuía a difundir en nuestro viejo continente.

* * *

Al igual que Tzara demuestra la unidad de Picasso a través de sus variaciones y contradicciones aparentes, podríamos considerar que su trayectoria, en sí misma tan accidentada, se ubica por completo bajo el signo de la unidad, por su preeminente voluntad de construir un edificio poético. Toda su obra tiende a convertirse en un solo poema, un oleaje ininterrumpido, una serie en movimiento, donde cada poemario no es sino un momento integrado en su experiencia, su toma de conciencia de un mundo en evolución, que atestigua su existencia vigilante y su participación en las luchas de nuestra época, sin nunca renegar nada del pasado. Es porque en él, como en el ilustre pintor, todo participa de una visión del mundo profundamente unitaria, al erigirse sobre dos mil años de pensamiento dualista, que conduce como consecuencia a subvertir costumbres y actitudes.

Tzara azota en primer lugar por la convergencia de sus preocupaciones, y por su constancia. Si Dada se distingue al derribar las categorías estéticas y mezclando poesía, invención, crítica filosófica en una única y refrescante respiración, su promotor, en lo que le concierne, no separará nunca la acción poética de la crítica de esa acción. De ahí que sus manifiestos sean

poemas, también sus análisis sobre pintura, sobre poesía e incluso sobre la moda de su época. Lo que escribe sobre la creación de las formas pictóricas vale para la imagen poética, y podríamos confeccionar un centón con sus escritos sobre Arp, Matisse, Picasso que se adecuaría perfectamente a su propia expresión poética. Así los papeles pegados son para él proverbios en pintura, y no le comprenderíamos nada en su paciente investigación de los anagramas en Villon y Rabelais, si no viésemos en ella la misma voluntad de comprender (y luego analizar) un efecto estético en la confrontación de dos materiales de estructura diferente o incluso parecida, cuya cualidad varía según la disposición. El objeto de la cuestión no es el descubrimiento de un lenguaje secreto, que por otra parte nos enseñaría pocas cosas del escritor de la Edad Media, sino de desvelar las relaciones que se establecen entre el código y la inspiración. Mediante la práctica personal como mediante el estudio de las obras de otros, Tzara pretende encontrar los orígenes de la poesía en la expresión colectiva de los pueblos, al margen de cualquier convención. Si afirma que se puede ser poeta sin haber escrito un solo verso nunca, es para añadir inmediatamente: “la necesidad de expresión es inherente a la naturaleza humana”; en otras palabras el individuo manifiesta su emoción estética igual que respira, para él es una función vital como lo es el juego en el espacio privilegiado de la infancia, donde el arte extrae todas sus fibras.

Poeta todavía para mucho tiempo de vanguardia, a Tzara nada le gusta tanto como las artes llamadas primitivas o naturales, de África, de Oceanía, del Occidente antiguo, en cualquier caso anteriores al Renacimiento que él juzgaba como una monstruosidad de la voluntad pensante. Esto es porque “los inicios del arte contienen también los del alma humana”, es preciso pues regresar constantemente a los orígenes para demostrar el poder y la vitalidad de la verdadera inspiración, anterior a cualquier atadura. En este sentido, el arte no es ni un epifenómeno, ni una imitación de la vida; sería más exactamente su doble, inseparable, complementario y contradictorio, como los dos polos de la corriente eléctrica. Nada es más ajeno al poeta de En la brecha que la teoría del arte como espejo, a él que tan bien conoce que, sin expresión artística, la vida no tendría ningún sentido y que a la inversa no existe verdadero arte que no vaya unido a la existencia y no sea producto de una experiencia vital.

Toda su obra abraza una dialéctica, que sugieren los títulos, desde el primero, El Anticabeza (que debía ser el contra-hombre) a El Hombre aproximado hasta Acerca de la Memoria humana. Vemos aquí los tres momentos de una singladura orientada en el sentido de una conquista de sí mismo. Estas tres fases podrían caracterizar su trayectoria poética constituida por oposición luego por construcción dubitativa, para alcanzar, la certidumbre de la madurez si no fuese preciso matizar : con toda razón Tzara rechaza, para una recopilación de sus primeras obras, el título “poemas anteriores a Dada”; al tener la sensación de que su aventura terrestre no podría dividirse en capítulos, cuyas páginas se tergivesarían irrevocablemente. De hecho, no renegó nada del pasado, continuando en hacer aparecer obras dadaistas mucho después del final del movimiento, igual que en la hermosa época dadaista publicaba, en francés, unos versos rumanos dócilmente melancólicos. Así se cambió un destino, a la luz de las deflagraciones de la historia. Éstas no escasearon en esta generación que conoció tres grandes desafíos. Tzara respondió a ello mediante la negación dada (que no es, hay que repetirlo, un nihilismo) y finalmente mediante la negación de la negación, al extraer sin embargo la lección de la incoherencia y la deconstrucción, revaloriza la expresión espontánea. Por eso rechazó identificar, como hacían los surrealistas, la poesía con el mero automatismo. Para él, la poesía no podría escribirse sin un cierto componente reflexivo en el proceso como lo atestiguan las memorables páginas de Cereales y salvado donde se definió, mediante la práctica, la noción de sueño experimental. De igual manera, posteriormente, rechazó la expresión “literatura comprometida”, que connota una amputación del acto poético, cuando, para él, el poeta está totalmente comprometido durante la vida. Partiendo de un acontecimiento, de una experiencia, la poesía habla inmediatamente un lenguaje universal. Y, no más que en los Poemas políticos de Éluard, no encontraremos el vocabulario de las instituciones en este poeta decididamente político, es decir solidario : “Y los hombre y la felicidad, siempre intenté mezclarme con ellos, a falta de la feroz fusión prometida que sin embargo aún encontramos viva en el fondo residual de los cuentos, entre los gérmenes de frío y las puertas entreveradas de infancias” (La mano pasa).

Tal es la locura de Tristan – o mejor su sabiduría, que nos convence de que la tristeza y la alegría se engendran recíprocamente, como la noche y el día, la angustia y la esperanza, la acción y el sueño. Todo está en las premisas, en los Siete Manifiestos Dada que resumen la filosofía del autor y contienen en germen sus actitudes futuras, sus exigencias morales. A aquellos que persisten en en distinguir el espíritu de la materia, Tzara objeta la unidad de los contrarios, perceptible en cuanto se accede a esa zona del absoluto que es terreno exclusivo del poeta – bien entendido, una vez más, que éste es un hombre entre los demás, no un ser excepcional : “Toda mi angustia, y el fuego que la sostiene, la confío a la esperanza de ver un día próximo, gracias a la reducción de los monstruosos antagonismos entre el individuo y la sociedad moderna, expresarse libremente, abiertamente, corrientemente, la ambivalencia de los sentimientos” (Cereales y salvado).

Este profundo arraigo a la vida, a sus contradicciones, explica que Tzara no se haya callado en el momento del trance, que haya clamado su confianza en el poderío devastador del fuego, y que aun esté presente en nuestra conciencia para decirnos El Tiempo que nace, El fruto permitido.

* * *

¿Dónde estáis dioses agarrados alrededor de la arcilla de la palabra?”, pregunta el poeta que libra, con el lenguaje, el eterno combate del individuo contra el Ángel. Sin esperar las consideraciones esclarecedoras de la lingüística contemporánea, con la que coincide en más de un punto, afirma de antemano : “que el lenguaje mismo sea un fenómeno social, es un hecho incontestable” (Cereales y salvado). De ahí el saqueo operado por Dada en el terreno verbal, que se pretende y también es revolución colectiva, ataque deliberado contra la sociedad, como ésta por otra parte lo comprendió muy bien, si creemos sus reacciones escandalizadas. La construcción del futuro solo puede realizarse sobre sobre bases sólidas, con nuevos materiales que no estén corrompidos por la herrumbre del pasado. Ahora bien la expresión, principal herramienta a disposición del hombre, y al mismo tiempo materia esencial de esta proyección, debe ser objeto de una limpieza radical. Para encontrar su libertad, el hombre debe despojarse “de la miseria de las palabras”. Por eso esas operaciones tan desconcertantes sobre el lenguaje, particularmente sensibles en los poemas anteriores a 1925, en los que la sintaxis está voluntariamente dislocada, en los que sustantivos de sentido contrario son intercambiables, en los que las categorías gramaticales están confusamente mezcladas, donde las palabras reaccionan unas contra otras, como en una pila nuclear, en virtud no de su significado sino de su color, su materia, su forma, abriendo la puerta a sonoridades desconocidas, al ritmo profundo de los continentes sumergidos. La poesía ya no está encargada de la emisión de mensajes ni de la comunicación de la angustia y de la miseria humanas, es, más llana o más exquisitamente, un fenómeno vital, en sus formas respiratoria, articulatoria, mímica y gestual. Por un abuso de racionalismo se ha podido creer durante mucho tiempo que el arte debía ”decir” algo. Tzara sabe, como Rousseau, que el lenguaje no nació por la preocupación de de nombrar sino, primordialmente, por la necesidad de expresar sus sentimientos, de manifestar su existencia en el mundo. “ ¡Oh pobreza del lenguaje racionalista!”, exclama con toda razón, denunciando las taras de nuestra lengua, incapaz de continuar y transcribir los progresos científicos, impotente para hacer evidente el principio de indeterminación que, lo sabemos, caracteriza tanto el universo físico como el sentimental :

“y sin embargo los objetos están ahí, consuelo que rodea las sensaciones, solo existen sus nombres que aun siendo putrefactos carcomidos insalubres la luz nos es una suave carga una cálido abrigo

y aunque invisible es nuestra tierna amante” . ( El Hombre aproximado.)

Es necesario, si se es sensible a la realidad del mundo, reinventar el lenguaje al mismo tiempo que se proyectan los caminos principales de la sociedad futura, dejando libre actuación a las fuerzas del sueño y de lo imaginario. La carnicería nacida en un cabaret zuriqués habrá tenido al menos el mérito de abrirles la entrada.

Decíamos que Tzara había vislumbrado perfectamente los elementos de la nueva lingüística, pero hay un punto sobre el que la ciencia no estará nunca de acuerdo, es la teoría de la arbitrariedad del signo. En su último poemario, todavía escribirá :

“Si las palabras solo fuesen signos

sellos de correo sobre las cosa

qué quedaría de ellas

polvo….” (Cuarenta canciones).

Sin embargo, de este lenguaje que le agarró por el cuello toda su vida, Tzara conocía perfectamente sus poderes activos, él que supo pronunciar árbol, viento, mineral y escribir :

“la fugaz salpicadura de un sol radiante”.

Es necesario, en razón a los desprecios e interpretaciones abusivas a las que dió lugar, dar un destino singular a la fórmula tan característica de Tzara : “la idea se construye en la boca” y su variante plástica “la idea se hace con la mano”. Reubicada en su contexto, invoca la espontaneidad del artista que se expresa verbal o gestualmente ante cualquier control de la razón. Tratándose de pintura o de poesía, quiere decir que la expresión se produce al margen de cualquier consideración de forma, norma o valor, al inventar cada artista su propio lenguaje. En un plano general, esto supone que la idea no se forma fuera del cuerpo, que no es objeto de ninguna “revelación” ni “inspiración” que emana de no se sabe qué oscura divinidad. Se hunde así el idealismo estableciendo, con una mera fórmula, el monismo espíritu-materia. Destila de él una evidencia, que el pensamiento solo puede ser formulado por el lenguaje, verbal o gestual. La palabra, el lenguaje de doble articulación, vale también por su materialidad sonora que compromete el ser entero. Constantemente, Tzara jugará con las palabras, las triturará, las pondrá en fila india, las amasará, las proyectará unas contra otras, exprimiendo todo su jugo, dando rienda suelta a la libre asociación que es para él placer musical y forma de liberar la personalidad del poeta.

Porque la poesía, tal como él la concibe, es un medio de conocimiento, al mismo nivel que la ciencia o la filosofía. Al ser una manera de existir, de ello se deriva que la imagen poética (o pictórica) es necesariamente vivida.

El poeta no podría escribir cualquier cosa; obedece a una necesidad interior -que es por otra parte su única norma moral – y con la preocupación de trasladar sus experiencias a otros, de compartir sus riquezas. Aquellas son producto de una síntesis del sueño y de la realidad, o, como dice Tzara siguiendo a Jung, de una alianza del pensar dirigido y del no dirigido, en cierta forma, un sueño despierto. La imagen poética, más concretamente la metáfora, que él equipara a la transferencia del sicoanálisis, denota la presencia del deseo en el centro mismo del lenguaje. La misión social del poeta es la de favorecer ese deseo, desplegarlo e integrarlo en la existencia cotidiana, denunciando sus censuras que son el origen de la represión colectiva. Este lenguaje inmediato solo podrá ser admitido, sospechamos, por una sociedad libre de sus opresores, que habría cambiado simultáneamente el mundo y la vida. Sería vano creer que Tzara haya renunciado nunca a esta doble esperanza. Pero sabiendo cuán engañoso es el lenguaje de los dueños del pensar, se dispuso a soñar una poesía sin palabras ni colores, que fuese una actividad del espíritu, susceptible de explicitarlo y, por efecto de rebote, de actuar sobre él y sobre el mundo. ¿Acaso se pudo conformar con soñar él, que supo cantar

“los bosques frondosos por la amistad del mundo”?

Que la poesía pueda ser conocimiento, esto es lo que extrañaría mucho a los serios teóricos de las sociedades actuales. Sin embargo, ¿quien, mejor que el poeta, podría hablarnos el lenguaje de los elementos? Tzara o los cuatro elementos. Habría que descubrir una temática esencial en su torrencial oleaje poético. Hablando de las fuerzas cósmicas elementales, Tzara rechazó enfrentarse a una vislumbrada edad de oro en la que el hombre decepcionado aspiraría aún inconscientemente. Si existe utopía, solo puede concebirse en la existencia, no como realización de una predicción sino como la concretización de una lucha constante conducida hacia la liberación del individuo y su integración en el universo.

* * *

…”La tierra me tiene estrujado en su puño de tormentosa angustia”, constata el hombre en estado inmaduro, no hay que creer por ello que la poesía de Tzara sólo sea tristeza. ¿Acaso Dada no era, globalmente, sinónimo de humor? Entendámonos sobre este término : no se trata, de ninguna manera, de escepticismo ni de una cualquiera dimisión individual, sino más bien de una exigencia moral. En cualquier caso, es un rechazo a inclinarse, a plegarse a aceptar el hecho vivido, la opinión establecida. Como testimonio ese poema que enarboló los inicios de la República soviética en los peores momentos de la batalla contra el invasor. No entenderemos a Tzara si no lo percibimos en el centro de de cada poema, “la risa de niño de la que nadie se escapaba” (De Memoria de hombre), esa risa de la razón ardiente que opone lo que viene a lo que regresa, esa risa cascada que emana de las fuerzas telúricas y que proyecta su luz espléndida en el curso desolador de las cosas. Expresión de una inocencia original que hace decir, definitivamente :

“la belleza será ingenua o no será”.

TZARA – 2ª Aventura divina del Sr. Antipirina

SEGUNDA AVENTURA DIVINA
DEL SEÑOR ANTIPIRINA
(1.938)
– Obra teatral –
Traducida por Manuel Puertas Fuertes
SEÑOR ABSORCIÓN
campanas y bandejas de paja de cáscara
dilatan las pupilas de pelícano dentado
pese a la agitación del sanguímetro policía del volcán
propenso a la tuberculosis
metalúrgica
y perro guardián
niño coagulado sobre la silla plegable orinal de dormitorio
tu eres mejor como manivela
y aún mejor diente del punto de vista personaje restaurante
se emborracha de ataque serpentín es un sombrero
tu aspirina comprendes lo de allá abajo de quien
de la grabadora daga 37
vulgarmente treintasietelina llamada arturo
SEÑORA INTERRUPCIÓN
plumas y sierras
insecticida radiador
SEÑOR SATURNO
los insecticidas son agrios
acuérdate por ejemplo de la visita a casa del ministro
cinco negras dentro de un coche
EL CEREBRO DESINTERESADO
oh sí padres y facturas
a pesar de todo el honor
SEÑOR ABSORCIÓN
yo me ya
OREJA
el se ya
EL CEREBRO DESINTERESADO
silbato hinchado de limonada sin amor
despertar en leche condensada
encuentra un pez de mujer amarillo gracias aspire
color de linterna opio
las orejas del violín
la hora de la rebanada de ojo del viento
lleva bigotes
SEÑORA INTERRUPCIÓN
y bien mi ojo también lleva bigotes
SEÑOR ABSORCIÓN
salgo por una bomba de goma
medida o perfume
o enciendo porque estoy siempre disponible
SEÑOR ANTIPIRINA
yo exportación
SEÑOR SATURNO
¿tiene usted ranas en los zapatos?
OREJA
b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b.
b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b.
SEÑOR ABSORCIÓN
las pinza equinas
de los sexos de avestruces saciados
OREJA
suma abonada en destino balbuceó la reina
decoración floral de caseína endurecida
violar los sobres
preparar en la carrera de cabezas redondas la indignación atravesada por hielos
despertar matutino unidos a las
sofías acabadas
memorandum
agria y eventual sonrisa de tapón mecánico
hueso de flauta
rectifica
el líquido con adornos de cuero
en un bolsillo en explosión
de dónde saldrá el recién nacido con fibras de palmera
se levantó resignado sin carrocería y alcanzó lentamente la puerta
yate desguazado en botones de crustáceos
en pie
ovación
hinchado sobrante
ilícito de tic-tac
alumbra
unido
si no
muy muy caro
desfile de policías en botellas
paraguas de parasoles
SEÑORITA PAUSA
pausa
OREJA
y otras materias grasas y esterilizadas
para quitar los curtidos que os afligen haces hervir
y haces túnel
tú %
él largo
SEÑORA INTERRUPCIÓN
para
SEÑOR SATURNO
decididamente decididamente decididamente decididamente decididamente
decididamente decididamente decididamente
la frente descubierta del sol
naturalmente naturalmente
SEÑORA ANTIPIRINA
conozco una cifra de rodillas que no es un poema cepillo jugando
en las bocas de las conchas
sino el domicilio de un artista francés
y una composición en stacatto negro
de balcón vegetal metrónomo en un guiño del ojo
medicamento para las olas pulmonares en un saco
OREJA
le tocaba bordar a ella
SEÑOR SATURNO
El empaquetado de 4 en 4 y 44 cuántos puntos de grifos de mentiras y cabras en
celulosa ¿existe acaso en el cuerpo humano? Drama betún de limpieza
SEÑORA INTERRUPCIÓN
n.n.j.h.n.t.n.j.h.h.h.
SEÑOR ABSORCIÓN
igual que los tirantes de las montañas públicas sostienen la atención
de los pantalones túneles
ella debía arreglárselas
EL CEREBRO DESINTERESADO
el sueño el general el choque múltiple de corazón
el tabaco de uva las narices del estómago en los cabellos grises
los alfileres fríos
el jabón testicular en el café
una costilla de motor con nueces
y el cerebro helado del aviador enamorado
OREJA
evacuan las raíces cardíacas de la enfermedad eclipse y joyas
repertorio
prismáticos
espejo anónimo
rubeola
corbata de los arroyos y marta cibelina con doble culo
SEÑOR Aa ANTIFILÓSOFO
sin la búsqueda de te quiero
que es un boxeador francés
valores marítimos irregulares como la depresión DADA en la sangre del bicéfalo
me deslizo entre la muerte y los fosfatos indecisos
que arañan un poco el cerebro común de los poetas dadaístas
felizmente
porque
oro
mina
las tarifas y la vida cara me decidieron a abandonar los D
esto no es cierto porque a los falsos dada me los arrancaron ya que el reembolso
comenzará apenas
esto es de lo que hay que llorar la nada que llamamos nada
y limpié la enfermedad en aduana
yo caparazón y paraguas del cerebros de mediodía en dos horas de abono
supersticioso que desencadenan los engranajes
del ballet espermatozoide que encontraréis en ensayo general
en todos los corazones de los individuos sospechosos
os comeré un poco los dedos
os pago la renovación del amor que chirría como las puertas
metal
y sois unos idiotas
volveré una vez como vuestra orina
que renace a la alegría de vivir el viento ayudante al parto
y establezco un pensionado de proxenetas de poetas
y regreso una vez más para volver a empezar
y vosotros sois todos unos idiotas
y la llave del auto-cleptómano solo funciona con aceite crepuscular
en cada nudo de cada máquina está la nariz de un recién nacido
y nosotros somos todos unos idiotas
y muy sospechosos de una nueva forma de inteligencia y de una nueva lógica
adaptada a nuestro propio carácter
que no es DADA en absoluto
y os dejáis arrastrar por el Aaísmo
y sois todos unos idiotas
de cataplasmas
con alcohol de sueño purificado
por vendajes
y por idiotas
vírgenes
SEÑOR ABSORCIÓN
siente tus rodillas alejarse
luminosamente
de donde surge la oscuridad escarlata y a veces la luz
y no mira al médico que se acerca con su instrumental
EL CEREBRO DESINTERESADO
madre de lluvias pulmonares por el buitre cotidiano del fusil
OREJA
de su boca se resbalan los escupitajos con forma de faroles
eres amable y fino señor
tus rizos de luz te han sepultado lo sabes en muros de feldespato
pedazo de desgracia
EL CEREBRO DESINTERESADO
yo no os he interrumpido pero eso se pronuncia feeeeeeeeldespaaaaaato
OREJA
eres amable y fino señor
tus rizos de luz te han sepultado en muros de feldespato
pedazo de desgracia
EL CEREBRO DESINTERESADO
badabá badabá badabá gorila
SEÑOR SATURNO
regresa al más interior centro
busca el más interior centro
en el centro existe un centro
y en cada centro hay un centro (bis)
y en cada centro hay un centro…. / …..sobre cada centro hay un centro
SEÑOR ABSORCIÓN
SEÑORA INTERRUPCIÓN
SEÑOR SATURNO Árbol (todos)
OREJA
SEÑOR ANTIPIRINA
EL CEREBRO DESINTERESADO
SEÑOR SATURNO
el médico hurga
SEÑORA INTERRUPCIÓN
silbido hinchado de limonada sin amor – crispación sub-matinal
latente – cuenta corriente de horas fieles tragadas por las
estepas y las grandes lúcidas mentes – siempre legible y flexible
– con un capital de 100.000 francos – Antipirina en pijama
deja caer la palabra gasométrica que había reservado en la punta de los dedos de
su cerebro de lana. Podemos afirmar hoy con seguridad que unas langostas
mecánicas con patas de pájaros trueno de bermellones franceses y de restos de
estatuillas de cerámica y de cartuchos poblaban las circunvoluciones tranquilas
de sus pulmones. Una barba con estalactitas frías y andróginas rodeaba la
pelvis y la manivela con su poder amoroso. Desde el mercurio al cerezo la
naturaleza despliega la estrategia de sus series beligerantes.
Único arrastracueros en el país el árbol se nutrió de su tic nervioso.
El libro abierto como un músculo – a la izquierda el dolor se estabiliza –
la hora en que nos encontramos al final de cada página después de la cena
– sombrero capaz de precisión médica rigurosa mártir amable
oprobio ridículo.
EL CEREBRO DESINTERESADO
en el coche cama acaricié vaselina la
las dimensiones son elásticas el amor mide 4 metros
nuestro amor nuestro cuelga en jirones como un glaciar pútrido
toca madera dispara ponle K.O
SEÑOR Aa
tzaca tzac tzaca tzac resbala tzaca tzac tzacatzac
OREJA
saca despacio la barca feto rojo y que llora
y la mujer salta de la cama boumbarassassa
y la mujer salta de golpe de la cama coumbarassassa
y la mujer salta de la cama boumbarassassa y corre con la lámpara entre las
piernas
SEÑOR SATURNO
mira el péndulo que se convierte en lengua
lágrima de bifurcación que te dirá la temperatura
EL CEREBRO DESINTERESADO
nuestras entrañas son transparentes como los protozoarios largos largos largos
largos largos largos largos largos largos largos largos
OREJA
corre el médico
arranca bruscamente la forma que es :
cabeza de hipocampo hemorroides con los ojos apoyados sobre el casco
frontal, el uno grande abierto como una pelota el otro cerrado como
el barco las orejas respiran líneas rizadas o banderas húmedas,
la risa negra y amplia sin dientes, los brazos salen de las mandibulas uno es
largo como una lamprea los dedos giran molino al viento sobre la parte
central unos pañales sacados del estómago
SEÑOR ABSORCIÓN
uno de sus ojos el mas verde gotea gotea
lo demás es opaco
entre los raíles de un violoncelo agotado nervio de pez interrumpido
baila semigoteó el más hábil el más avisado el más ortodoxo médico
SEÑOR ANTIPIRINA
daddi dadadi dadado moumbimba dadadi
SEÑORA INTERRUPCIÓN
los oficiales bailan las reinas también tienen el dios mío en los riñones
y la fiebre postparto
SEÑOR SATURNO
mira el contenido de nuestros W.C.
los funcionarios se acuestan con los sábados noches
la ducha de la desesperación en el rectángulo brillante tiene buen gusto
los príncipes se mean en las calles
SEÑOR ANTIPIRINA
hemos concentrado la luz en esferas más blancas que la estrechez
de los ángeles
los polos se alejan en elipses pudibundas
mecanismo de escolopendra
id al país de los pederastas y tomad las precauciones necesarias
EL CEREBRO DESINTERESADO
teléfono ya no hay nadie ni obreros ni conciertos ya no hace calor ni frío los
refranes se han agotado los jugos gástricos se han agotado los pararrayos
escupen el rayo y los motores producen colores al óleo que sirven de pastas
dentífricas cuando nos juntamos en altitudes aristocráticas comemos bigotes de
antílope gritamos al fuego
SEGUNDA AVENTURA DIVINA
DEL SEÑOR ANTIPIRINA
(1.938)
– Obra teatral –
Traducida por Manuel Puertas Fuertes
SEÑOR ABSORCIÓN
campanas y bandejas de paja de cáscara
dilatan las pupilas de pelícano dentado
pese a la agitación del sanguímetro policía del volcán
propenso a la tuberculosis
metalúrgica
y perro guardián
niño coagulado sobre la silla plegable orinal de dormitorio
tu eres mejor como manivela
y aún mejor diente del punto de vista personaje restaurante
se emborracha de ataque serpentín es un sombrero
tu aspirina comprendes lo de allá abajo de quien
de la grabadora daga 37
vulgarmente treintasietelina llamada arturo
SEÑORA INTERRUPCIÓN
plumas y sierras
insecticida radiador
SEÑOR SATURNO
los insecticidas son agrios
acuérdate por ejemplo de la visita a casa del ministro
cinco negras dentro de un coche
EL CEREBRO DESINTERESADO
oh sí padres y facturas
a pesar de todo el honor
SEÑOR ABSORCIÓN
yo me ya
OREJA
el se ya
EL CEREBRO DESINTERESADO
silbato hinchado de limonada sin amor
despertar en leche condensada
encuentra un pez de mujer amarillo gracias aspire
color de linterna opio
las orejas del violín
la hora de la rebanada de ojo del viento
lleva bigotes
SEÑORA INTERRUPCIÓN
y bien mi ojo también lleva bigotes
SEÑOR ABSORCIÓN
salgo por una bomba de goma
medida o perfume
o enciendo porque estoy siempre disponible
SEÑOR ANTIPIRINA
yo exportación
SEÑOR SATURNO
¿tiene usted ranas en los zapatos?
OREJA
b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b.
b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b. b.
SEÑOR ABSORCIÓN
las pinza equinas
de los sexos de avestruces saciados
OREJA
suma abonada en destino balbuceó la reina
decoración floral de caseína endurecida
violar los sobres
preparar en la carrera de cabezas redondas la indignación atravesada por hielos
despertar matutino unidos a las
sofías acabadas
memorandum
agria y eventual sonrisa de tapón mecánico
hueso de flauta
rectifica
el líquido con adornos de cuero
en un bolsillo en explosión
de dónde saldrá el recién nacido con fibras de palmera
se levantó resignado sin carrocería y alcanzó lentamente la puerta
yate desguazado en botones de crustáceos
en pie
ovación
hinchado sobrante
ilícito de tic-tac
alumbra
unido
si no
muy muy caro
desfile de policías en botellas
paraguas de parasoles
SEÑORITA PAUSA
pausa
OREJA
y otras materias grasas y esterilizadas
para quitar los curtidos que os afligen haces hervir
y haces túnel
tú %
él largo
SEÑORA INTERRUPCIÓN
para
SEÑOR SATURNO
decididamente decididamente decididamente decididamente decididamente
decididamente decididamente decididamente
la frente descubierta del sol
naturalmente naturalmente
SEÑORA ANTIPIRINA
conozco una cifra de rodillas que no es un poema cepillo jugando
en las bocas de las conchas
sino el domicilio de un artista francés
y una composición en stacatto negro
de balcón vegetal metrónomo en un guiño del ojo
medicamento para las olas pulmonares en un saco
OREJA
le tocaba bordar a ella
SEÑOR SATURNO
El empaquetado de 4 en 4 y 44 cuántos puntos de grifos de mentiras y cabras en
celulosa ¿existe acaso en el cuerpo humano? Drama betún de limpieza
SEÑORA INTERRUPCIÓN
n.n.j.h.n.t.n.j.h.h.h.
SEÑOR ABSORCIÓN
igual que los tirantes de las montañas públicas sostienen la atención
de los pantalones túneles
ella debía arreglárselas
EL CEREBRO DESINTERESADO
el sueño el general el choque múltiple de corazón
el tabaco de uva las narices del estómago en los cabellos grises
los alfileres fríos
el jabón testicular en el café
una costilla de motor con nueces
y el cerebro helado del aviador enamorado
OREJA
evacuan las raíces cardíacas de la enfermedad eclipse y joyas
repertorio
prismáticos
espejo anónimo
rubeola
corbata de los arroyos y marta cibelina con doble culo
SEÑOR Aa ANTIFILÓSOFO
sin la búsqueda de te quiero
que es un boxeador francés
valores marítimos irregulares como la depresión DADA en la sangre del bicéfalo
me deslizo entre la muerte y los fosfatos indecisos
que arañan un poco el cerebro común de los poetas dadaístas
felizmente
porque
oro
mina
las tarifas y la vida cara me decidieron a abandonar los D
esto no es cierto porque a los falsos dada me los arrancaron ya que el reembolso
comenzará apenas
esto es de lo que hay que llorar la nada que llamamos nada
y limpié la enfermedad en aduana
yo caparazón y paraguas del cerebros de mediodía en dos horas de abono
supersticioso que desencadenan los engranajes
del ballet espermatozoide que encontraréis en ensayo general
en todos los corazones de los individuos sospechosos
os comeré un poco los dedos
os pago la renovación del amor que chirría como las puertas
metal
y sois unos idiotas
volveré una vez como vuestra orina
que renace a la alegría de vivir el viento ayudante al parto
y establezco un pensionado de proxenetas de poetas
y regreso una vez más para volver a empezar
y vosotros sois todos unos idiotas
y la llave del auto-cleptómano solo funciona con aceite crepuscular
en cada nudo de cada máquina está la nariz de un recién nacido
y nosotros somos todos unos idiotas
y muy sospechosos de una nueva forma de inteligencia y de una nueva lógica
adaptada a nuestro propio carácter
que no es DADA en absoluto
y os dejáis arrastrar por el Aaísmo
y sois todos unos idiotas
de cataplasmas
con alcohol de sueño purificado
por vendajes
y por idiotas
vírgenes
SEÑOR ABSORCIÓN
siente tus rodillas alejarse
luminosamente
de donde surge la oscuridad escarlata y a veces la luz
y no mira al médico que se acerca con su instrumental
EL CEREBRO DESINTERESADO
madre de lluvias pulmonares por el buitre cotidiano del fusil
OREJA
de su boca se resbalan los escupitajos con forma de faroles
eres amable y fino señor
tus rizos de luz te han sepultado lo sabes en muros de feldespato
pedazo de desgracia
EL CEREBRO DESINTERESADO
yo no os he interrumpido pero eso se pronuncia feeeeeeeeldespaaaaaato
OREJA
eres amable y fino señor
tus rizos de luz te han sepultado en muros de feldespato
pedazo de desgracia
EL CEREBRO DESINTERESADO
badabá badabá badabá gorila
SEÑOR SATURNO
regresa al más interior centro
busca el más interior centro
en el centro existe un centro
y en cada centro hay un centro (bis)
y en cada centro hay un centro…. / …..sobre cada centro hay un centro
SEÑOR ABSORCIÓN
SEÑORA INTERRUPCIÓN
SEÑOR SATURNO Árbol (todos)
OREJA
SEÑOR ANTIPIRINA
EL CEREBRO DESINTERESADO
SEÑOR SATURNO
el médico hurga
SEÑORA INTERRUPCIÓN
silbido hinchado de limonada sin amor – crispación sub-matinal
latente – cuenta corriente de horas fieles tragadas por las
estepas y las grandes lúcidas mentes – siempre legible y flexible
– con un capital de 100.000 francos – Antipirina en pijama
deja caer la palabra gasométrica que había reservado en la punta de los dedos de
su cerebro de lana. Podemos afirmar hoy con seguridad que unas langostas
mecánicas con patas de pájaros trueno de bermellones franceses y de restos de
estatuillas de cerámica y de cartuchos poblaban las circunvoluciones tranquilas
de sus pulmones. Una barba con estalactitas frías y andróginas rodeaba la
pelvis y la manivela con su poder amoroso. Desde el mercurio al cerezo la
naturaleza despliega la estrategia de sus series beligerantes.
Único arrastracueros en el país el árbol se nutrió de su tic nervioso.
El libro abierto como un músculo – a la izquierda el dolor se estabiliza –
la hora en que nos encontramos al final de cada página después de la cena
– sombrero capaz de precisión médica rigurosa mártir amable
oprobio ridículo.
EL CEREBRO DESINTERESADO
en el coche cama acaricié vaselina la
las dimensiones son elásticas el amor mide 4 metros
nuestro amor nuestro cuelga en jirones como un glaciar pútrido
toca madera dispara ponle K.O
SEÑOR Aa
tzaca tzac tzaca tzac resbala tzaca tzac tzacatzac
OREJA
saca despacio la barca feto rojo y que llora
y la mujer salta de la cama boumbarassassa
y la mujer salta de golpe de la cama coumbarassassa
y la mujer salta de la cama boumbarassassa y corre con la lámpara entre las
piernas
SEÑOR SATURNO
mira el péndulo que se convierte en lengua
lágrima de bifurcación que te dirá la temperatura
EL CEREBRO DESINTERESADO
nuestras entrañas son transparentes como los protozoarios largos largos largos
largos largos largos largos largos largos largos largos
OREJA
corre el médico
arranca bruscamente la forma que es :
cabeza de hipocampo hemorroides con los ojos apoyados sobre el casco
frontal, el uno grande abierto como una pelota el otro cerrado como
el barco las orejas respiran líneas rizadas o banderas húmedas,
la risa negra y amplia sin dientes, los brazos salen de las mandibulas uno es
largo como una lamprea los dedos giran molino al viento sobre la parte
central unos pañales sacados del estómago
SEÑOR ABSORCIÓN
uno de sus ojos el mas verde gotea gotea
lo demás es opaco
entre los raíles de un violoncelo agotado nervio de pez interrumpido
baila semigoteó el más hábil el más avisado el más ortodoxo médico
SEÑOR ANTIPIRINA
daddi dadadi dadado moumbimba dadadi
SEÑORA INTERRUPCIÓN
los oficiales bailan las reinas también tienen el dios mío en los riñones
y la fiebre postparto
SEÑOR SATURNO
mira el contenido de nuestros W.C.
los funcionarios se acuestan con los sábados noches
la ducha de la desesperación en el rectángulo brillante tiene buen gusto
los príncipes se mean en las calles
SEÑOR ANTIPIRINA
hemos concentrado la luz en esferas más blancas que la estrechez
de los ángeles
los polos se alejan en elipses pudibundas
mecanismo de escolopendra
id al país de los pederastas y tomad las precauciones necesarias
EL CEREBRO DESINTERESADO
teléfono ya no hay nadie ni obreros ni conciertos ya no hace calor ni frío los
refranes se han agotado los jugos gástricos se han agotado los pararrayos
escupen el rayo y los motores producen colores al óleo que sirven de pastas
dentífricas cuando nos juntamos en altitudes aristocráticas comemos bigotes de
antílope gritamos al fuego

TZARA- Primeros poemas

P

ESTA ES LA INFAME TRADUCCION QUE CIRCULA POR INTERNET …COTEJEN CON LA DE ESTA ENTRADA

PRIMEROS POEMAS (Rumanos)
TRISTAN TZARA
Edición : Claude Sernet . Paris – 1965
Traducción de Manuel Puertas Fuertes

BREVE INTRODUCCION

Dada no había sido aún concebido ni imaginado, no se había producido
fecundación entre contrarios, zigoto futuro. Existían los balbuceos líricos del poeta
adolescente Samuel Rosenstock (Samyro), proto-tzara. Surgía en Bucarest un grupo
de poetas de influencia simbolista, de hecho la revista que publicaban se llamaba
Simbolul, a reseñar Ion Vinea y Marcel Iancu, quien acompañaría a Tristan en el
inicio de la aventura dadaista.

Entre estas influencias cabría destacar los nombres de Eminescu, Minulescu,
etc...todavía con el modernismo a sus espaldas y sobre todo en lo que respecta a las
inquietudes vanguardistas destaca la obra del desconocido Urmuz (Demetru
Dametrescu Bazau).

De esta época y escritos en rumano son estos primeros poemas del futuro Tristan
Tzara. Publicados por primera vez con la anuencia, que no permiso, del autor, por,
Sacha Pana en Bucarest en 1934, fueron vertidos al francés por Claude Sernet y
Colme Voronca en 1963 y que fueron ampliados por Pana consultando los archivos
de Ion Vinea hasta completar el contenido que aquí se traduce al castellano por
segunda vez tras la publicación de la perversión perpetrada por Darie Novaceanu
con la anuencia de Prensas Universitarias de Zaragoza con una inmensa repercusión
en Internet, lo que constituye un delito intelectual de lesa traición (traduttore -traditore), 
aviados estamos, poco Tzara y pésimamente traducido. Como muestra
solo un botón : en el último verso del poema titulado Introducción a D. Quijote,
donde imagina al autor escribiendo las aventuras del caballero andante, tergiversa
totalmente el sentido del poema al confundir libro (livre) con libre (libre). Tristan
Tzara merece más respeto.

Independiente de que renegara de éstos sus incipientes versos juveniles,
observamos ya en ellos un sentido intuitivo, provocador prevanguardista e iniciático
de la futura revolución antiliteraria que supondría toda la vorágine de la actividad
dadaista. Ya aparece en estos poemas un imperio de la metáfora más osada, un
individualismo internacionalistas una alteracíón de la ortografía signada, el tema de
la guerra y de la fraternidad universal, la asunción de la duda y del absurdo como
fuentes creativas, en definitiva los pilares fundamentales que no abandonaría a lo
largo de toda su vida.

Se han consultado fundamentalmente para la elaboración de ésta traducción, las
Obras Completas editadas por Flammarion al cuidado de Henri Behar, la biografía
de François Buot en la editorial Grasset y el prólogo, éste sí interesante, de la
edición de Prensas Universitarias de Zaragoza.

                     + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + + 


PRIMA EN EL INTERNADO

Prima en el internado, uniforme negro cuello blanco,
Te quiero por ingenua y soñadora,
Por tu bondad y porque lloras y rompes las cartas que carecen de sentido
Y porque te entristeces al estar lejos de los tuyos estudiando
En Monjas* donde falta el calor por la noche.

Cuentas continuamente los días que faltan hasta las vacaciones
Y recuerdas un grabado español
En el que una infanta o duquesa de Braganza
Se sostiene dentro de su amplio vestido como mariposa sobre corola,
Y se divierte dando de comer a los gatos y espera un caballero.
Encima de la alfombra hay loros y otros animalitos
Pájaros caídos del cielo
Y tendido cerca del sillón de luto,
Allí – delgado y temblando – se ve un podenco
Como un manto de armiño resbalado de algún hombro.
Ella quiere recogerlo pero
Algo recuerda acariciando el collar que rodea su cuello
Porque ve al caballero - y eso es todo :
Se acerca al pupitre la hermana Beatriz o Evelina
Profesoras de historia o de griego y latín
O porque cuando se acercan las vacaciones
O porque pasan los días tan despacio ...
Caen hojas y flores como arrancadas de un calendario;
¡Es triste la vida, sin embargo es un jardín!

Y la infanta o la duquesa de Braganza
Se vuelve a dormir o pierde su linaje – porque cuentas
Los días que quedan – desde mañana hasta las vacaciones.
Comienzo mi carta y te escribo : Mi querida prima,
Ayer creía escuchar en mi habitación tu voz tierna y cariñosa.

* Polisemia que redunda en el poema : Monjas es una región rumana cercana a
Moinesti lugar de nacimiento de Samuel Rosenstock (Tristan Tzra)

                       VACACIONES EN PROVINCIAS

En el cielo pájaros quietos
Como restos de moscas
Unos criados cotillean delante de la puerta de la cuadra
Restos de animales, excremento y estiércol florecieron en el sendero

Pasan por la calle el señor de negro con su hija pequeña
Alegría de los mendigos en el crepúsculo vespertino
Y yo tengo en casa una marioneta con cascabeles
Para distraer mi tristeza cuando me engañas

Mi alma es un albañil que regresa del trabajo
Recuerdo con olor a farmacia limpia
Dime vieja criada lo que había antaño y que ya nunca volverá a existir
Y tú prima avísame cuando cante el cuco

Bajemos por el barranco
Que es Dios bostezando
Mirémonos en el lago
Lleno del desove verde de las ranas

Seamos pobres al regresar
Y llamemos a la puerta del extraño
Como el pico de los pájaros en la corteza de la primavera
O mejor no vayamos a ningún sitio
Luto blanco en casa de la hija del vecino

LA TORMENTA Y LA CANCIÓN DEL DESERTOR

                               I

Estalló la luz de los obuses
Y se rompió relámpago en nuestra mano
Igual que la mano de Dios se partió en cinco dedos
Alcanzamos a las tropas y las abatimos
Pisoteamos los cadáveres abandonados en la nieve
Abrimos una ventana a las tinieblas ahogadas
Por valles que succionaron enemigos como ventosas
Y los mataron hasta en la más azul lejanía.

El frio : pulveriza los huesos, roe la carne
Dejemos al corazón que llore.

¿Por qué nos deslizamos por la montaña eviscerada?
Rugiendo la tormenta desencadenó sus leones
En el bosque destrozado
Penetra el viento oscuro hasta el fondo del corazón
Y esperamos de timbales dispersos
Clara y simple una sagrada palabra

Entre leprosas colinas, en un barranco
Como en la órbita de un cráneo
Abrigamos nuestro miedo a las tormentas
Y uno de nosotros empezó a pontificar sin parar
Allá abajo.

Recogí sus palabras – aquellas
Que me atravesaron como licántropos las calmas lunares
Para hacerte collares de dientes de tiburón
Que suscitan torbellinos de pesadillas.
El ojo roído por óxido lanza su fuego
Entramos en la boca de la lejanía
Y en la hilera de colmillos de la fortaleza, los demás
Esperan.

Está tan oscuro que sólo las palabras iluminan.

                                II

Bajo el hollín del abeto, apartado,
Se oye el lamento del desertor
¿Qué rama se convierte en flauta comenzando a llorar?
La espuma del agua helada cristaliza en ramos de sal.
Pulveriza los huesos, roe la carne.

“Con los puños cerrados, el cuello tenso,
Alcanzo la seducción de la noche callada;
Al llorar carámbano de acero en quietud de constelaciones
Afila las espadas del alma.

Amarilleó la luz como en una tulipa
¿De qué sábanas arrancaron las nubes tinieblas azules
Dónde huyo mordido por las serpientes de la lluvia
Para que mi brillo alcance lejanías iluminadas?

Bajo las inmensidades de la tristeza
Así como el trueno asfixiado bajo bóvedas
Soy un viajero con el alma nublada,
Nublada.

Es aquí cruel la añoranza del país;
Pero observa también como floreció, muy sensato,
En sus estelares lenguas de plata,
El niño de las Sagradas Escrituras.

Únicamente para mí la noche no es hermosa.
Lúgubre, la canción del esclavo se congela encima del regimiento
Se diría que unos murciélagos trajeron de un claustro jirones de noche
Únicamente para mí la noche no es hermosa,
Únicamente para mí.

Observa : en polvo y alma se aleja mi cuerpo,
Porque te añoro con la tormenta y el aullido de las sirenas
Más alto que las nubes contra las que se estrellaron los furiosos obuses.

Si los pueblos continúan combatiendo,
¿Por qué cuelga aún tan roja la luna,
Sello de Dios sobre el libro de la paz?

Las granadas despedazan el cielo, pálidos trozos de escudo,
Muerden el hielo de las nubes y, chapas de acero, se hunden en la niebla.
Los árboles se balancean como barcos al tirar de sus amarras,
Los murciélagos deshojan la blanca margarita de la luna,
El viento rompe y dispersa sus pétalos,
Únicamente para mí la noche no es hermosa,
Únicamente para mí.”

La canción -pensamiento interrumpido :
El frio pulveriza los huesos, roe la carne
Dejemos al corazón que llore.

                 VEN CONMIGO AL CAMPO

Edificio en obras con ramas secas como arañas en los andamios
Levántate hacia el cielo con total serenidad
Hasta que las nubes te sirvan como cortinas
Y las estrellas emulen la satisfacción de las lámparas en los balcones llenos de noche

Entre dos castaños llenos como la gente que sale del hospital
El cementerio judío ha crecido entre las piedras;
Más allá de la ciudad, sobre la colina
Como gusanos se arrastran las tumbas.

El remolque de perros amarillo nos espera delante de la estación de tren
En mi se rompen unos juncos con ruido de papel arrugado
Querría desaparecer despacio a lo largo del país
Y ver mi alma vacilar como el funambulista.

Vagan por los bosques
Unos mendigos gitanos con barba cenicienta
Y tenemos miedo al cruzarnos
Cuando el sol frota los senderos con su párpado.

Cabalgaremos jornadas enteras,
Nos detendremos en grises posadas,
Allí se hacen muchas amistades
Y por la noche nos acostamos con la hija del posadero.

Bajo los nogales – donde sopla un viento pesado como un jardín con fuentes
Jugaremos al ajedrez
Como dos viejos farmacéuticos
Y mi hermana leerá la prensa en la hamaca.

Nos desnudaremos sobre la colina
Para que el cura se escandalice y las chicas se diviertan
Nos pasearemos como agricultores con grandes sombreros de paja
Nos bañaremos junto a la rueda del molino
Nos tumbaremos sin vergüenza al sol
Se nos volarán los vestidos
Y detrás nuestro ladrarán los perros detrás nuestro.

              CANTO DE GUERRA

Crecieron en los campos unos espantapájaros
Allí donde se tejen surcos cobrizos
¿Qué vas a arrastrar a los establos
Al oír la corneta de los guardias forestales?

El estiaje
Quemó la hierba en mi alma
Madre,
Tengo miedo

- Como andas por aquí te quema
El viento otoñal.
Noa apresuramos hacia las fronteras
Ante las iglesias no nos santiguamos;
Aunque nuestras enamoradas
Pudiesen convertirse en agua de manantial, en fantasma de ahogados
Para que nos detuviéramos …
Madre,
No dejo de llorar como un final de escala
Es tan duro el camino
Tanto nos apremia.

Y tanto, tanto daño nos hacen las rodillas
Y otras partes …
El viento nos clava sus uñas en los ojos
Para hacer estallar nuestras pupilas como granadas.

Aquí hicieron un alto las tropas al mediodía
Y se dispersaron como el arroyo en un pantano
La tierra está quemada, así pensamos con dolor en su hogar,
Fermenta a fondo como el pecado en un pecho de jovencita
Pero no sacia nuestra sed y huele bien a pan caliente.

Sobre nuestro campamento
Se abatíó la ira de las nubes
Arrastró las carroñas hacia el arroyo
Multiplicada la fuerza de las aguas a la vez que la huida de los pueblos
Azotada nuestras penas, nuestras angustias
Fueron molidas como trigo.

Viejo álamo erguido al borde de la trinchera
Abre tu vientre, derrama tus entrañas
¿Cuán rubia es la hija del posadero de Hirsoveni
Cuántas horas nos quedan aún?

Me dormí con las tristezas del bosque
Descubrí en mí un estanque con suave canto
En cuyo fondo lloro con una voz de santo;
- Hunde más profundamente el clavo del sufrimiento que aún no estoy muerto.

         VOZ

Muro derruido
Me pregunté
Hoy porqué
No se ahorcó.

Lía la rubia
Con una cuerda …
Hubiera colgado
Hermosa madura pera

Hubieran ladrado
Los perros callejeros
Y hubieran venido
Gentes a verla

Hubieran gritado
“Se va a caer”
Yo hubiera cerrado
Puerta y candado

Hubiera puesto la escalera
La habría desatado

Hermosa madura pera
Hermosa chica muerta
Y la hubiera acostado
En una cama bien hecha

         [ LETANIAS]

Cuento al jardín
El destino que has tenido
Y ladran los perros
Y se burlan los vecinos

Hace frío
Afuera nieva
Aúlla el viento como
Un lobo acosado

Campanas de bronce
Paralizan viejos dolores
El tiempo se deshace
En párpados invernales

Lía rubia Lía
Lástima que no puedas ver
Al mar envolverse
En grisáceas nieblas

Lástima que no puedas oír
Cómo las sierras de la luz
En la cuna del mar lejano
Golpean la madera de las barcas varadas

Lástima que no puedas sentir
Cómo los árboles se inclinan para besarte
Y cómo los labios de las olas perdidas
Se juntan para conocer tu rostro

Se ha caído algo
Se ha caído sollozando una estrella
Buena gente rezad
Por ella

                                 ATARDECE

Regresan de las aguas los pescadores con estrellas
reparten comida entre los pobres, ensartan para los ciegos rosarios
salen entre los parques los emperadores a esa hora que parece la pátina de los grabados
y los criados bañan los criados a los perros de caza
la luz se pone unos guantes
ábrete ventana -consecuentemente
y sal del cuarto noche como el hueso del melocotón,
como el cura de la iglesia,
Dios : carda la lana para los sumisos enamorados
pinta pájaros con tinta, renueva la imagen en la luna
- vayamos a coger escarabajos
para encerrarlos en la caja
- vayamos al ríopara hacer vasijas de barro
- vayamos a la fuente para besarte
- vayamos al parque local
hasta que cante el gallo
para que se escandalice la ciudad
-o al desván del establo para acostarnos
el heno pincha allí y se oye el rumiar de las vacas
que luego añoran a sus terneros
marchémonos, marchémonos.

                             DOMINGO

El viento llora en las chimeneas con toda la desesperación de un hospicio
Acércate a mi como una barca a las cañas
Dispón las palabras como las sábanas blancas de las camas de la enfermería
Para que allí abajo podamos llorar tranquilamente y olamos los membrillos y el abeto

Háblame de lejanos países
De gente extranjera
De la isla de los loros
Mi alma está contenta y sorprendida
Como un amigo que acaba de volver del hospital.

En tu voz hay mujeres viejas y buenas
Tu brazo recorre mi pecho como un riachuelo
Me gustan los animales domésticos
En el zoológico de tu alma.

Un hombre inclinado sobre el puente, silba al agua sin pensar en nada
En nuestra casa hace calor, hay alegría como cuando en el redil nacen los corderos
Tu historia se duerme como un niño que mece un elefante de lana
En nuestra casa todo está tranquilo cuando cuando los caballos beben en la fuente.

Y los chicos del internado pasan en largas filas por la calle
Y en cada mirada hay un hogar paterno
Con buena comida y hermanas menores
Con macetas de flores en la ventana.

Cuando anochece el frío se cuela por los pasillos
Como una serpiente larguísima arrastrando su cola sobre las baldosas
El lago esta cosido con hilo blanco
Los ahogados suben a la superficie – los patos se alejan de ellos.

En casa de los vecinos el padre besa a su hija indiferente.
La reprende cuando se va
El lago está encerrado como tras una muchacha las puertas del convento
El gorgoteo de la suicida da miedo – las ranas se afligieron un momento.

Me voy a encontrar un poeta triste y sin talento.

                      FUERA DE LA CIUDAD

El esqueleto que cuelga del mimbre frío
Rechinando los dientes, lo mece el viento
Amigo, silba el viento entre tus huesos
Unas extrañas melodías, y vibra la cuerda.

En el corazón, en la oscuridad llorona
Por la noche los lobos te huyen, se congregan las mariposas
Entran en la cuenca de los ojos como dentro de una flor
La noche se disuelve a tu alrededor como las mariposas.

Si las cuerdas del corazón todavía vibran
Es por que yo soy el arco del violín :
Los caballos relinchan sobre la colina de los molinos de viento
Cae la noche
Desaparecen los corderos como ángeles de la guarda.

Del hospicio salen lloros
Como serpientes amaestradas del baúl de un zoológico,
En el hogar de mi alma fría te hice menos salvaje,
Eres blanca como la calma de un águila real.

-Querrías romperme, columna sagrada
Verme crecer, rosa de invierno
Sentirme en el rezo, roca
En las noches de estío, simple jardincillo.

Te dormí sobre almohadas císneas
Sobre el lago de mis caricias
Arrojé el frágil esqueleto con olor de vergel
Te dormí como la luz de las flores en un búcaro.

            TRISTEZA DOMÉSTICA

En semilla de lirio
te enterré tranquilo
nosotros nos quisimos en viejos campanarios
se deshilachan los años
como viejos encajes

por todas partes te busco Señor
pero sabes que demasiado poco

te enterré en noviembre
cuando los colegiales iban a comer
y no supieron que ibas en la carreta
porque hubiesen llorado

así como se derriban las barricadas conquistadas
el dolor se derrumbó sobre los padres
de papel, ¿tu carne anciana
cómo sería? - triste y amarilla
y te amé en el violín de la decencia

el otoño extendió su herida por el país
se desabrochó el pecho despacio
y se va a desabrochar más su vestido
como el violín de la barca arrancada a sus dueños
va a desabrochar la carne de su cuerpo sanguinolento
que me reclama
nos hemos paseado tantas veces por el rompeolas
entre el viento que impulsa los barcos calafateados
y hunde un gancho en la ceniza de los pulmones
y el rompeolas es un sendero de caracol
en el corazón del Señor
mis pensamientos se van – como las ovejas a la dehesa – hacia el infinito
tristes fragmentos de biografía lloran sobre los campos de caramillos
me ahogo en una desesperación de fenómenos sísmicos
y por las calles corre el viento como un perro acosado

                               * * *

los astrólogos tienen citas secretas
en una de las habitaciones del emperador que son como una colmena
donde elaboran en el futuro acontecimientos preparados
para convertir el amor en dolor

                             * * *

el caballo come serpiente nocturna
el jardín se puso sus decorados imperiales
traje estrellado de novia – deja
que mate tu carne fiel oh noche en el infinito
la loca del pueblo incuba bufones para palacio

                                  DUDAS

Saqué el viejo sueño de su caja como tú sacas un sombrero
Cuando te pones el vestido de muchos botones
Como tú sacas el conejo por las orejas
Cuando regresas de la caza
Como tú elijes la flor entre las malas hierbas
Y el amigo entre los aduladores

Esto es lo que me pasó
Cuando llegó la noche tal un insecto lenta
El remedio que muchos necesitan
A la hora en que enciendo en mi alma un fuego con ramas secas
Me acosté. El sueño es un jardín por la duda cercado
No sabemos lo que es verdad, ni lo que no lo es
Pensamos que es un ladrón y le disparamos con el fusil
Corre el rumor después de que era un soldado
Para mí fue completamente parecido
Por eso te llamé para que me digas – sin error
lo que es verdad- lo que no lo es.

        INSCRIPCIÓN SOBRE UNA TUMBA

Y yo sentía tu corazón puro y melancólico
Como sentimos la luna flotando silenciosa
                  Detrás de las persianas bajadas.
Y yo sentía tu corazón amargado y tímido,
Como un mendigo, con la mano extendida delante de la puerta.
                 Sin atreverse a llamar y entrar,
Y yo sentía tu corazón humilde y frágil
Como una lágrima dubitativa en el umbral de los párpados
Y yo sentía tu corazón afligido y húmedo por el dolor
Como en la mano un pañuelo regado por lágrimas
Y hoy cuando mi corazón ansía perderse en la noche
Sólo tu recuerdo lo retiene
                   Con invisibles dedos fantasmales.

                                    LLAMADA

Cuando te ví, llevabas un collar; en los brazos empolvados
Unas pulseras, y unas serpientes se enrollaban en tus minifaldas,-en los dedos
Unos anillos falsos que brillaban como los ojos de los búhos por la noche
Y tu madre estaba muerta hacía tres o cuatro semanas.

Y las serpientes subían y bajaban como un chorro de agua
Y se arremolinaban alargadas, para mamar con una lengua inocente
Algo prohibido o su propia cola
(En tu alma silencio pero tus ojos lloraban un dolor verdadero).

Noté cómo tu voz pagada
- Cantabas obligada por la borrachera -
Quería llenar el vacío de tu alma
Con la melodía de las horas tardías.

Y tu baile de turbias intenciones
Se precipitaba insistente – maravilla (los adolescentes preguntaban : ¿cuánto cobras?
Tus pechos maduros y enormes
Y nuestras miradas locas.

Cantante, bailarina con talento
Deja que se venda el amor, maldita flor marchita,
Vuelve a ser como antes : de buen comportamiento
Así piensa tu madre con una sencillez de nieve.

Tú quisiste, María, atarte una soga al cuello
Para que tu madre te hubiese amado
El llegó con vestido de domingo
Y limpió las lágrimas de flores de tu rostro.

La luna está roja, María, cómo sería la noche – gris
Ven al campo conmigo
Llorarás primero todo tu dolor con total calma
En una antiguo cuarto oscuro. En un cuarto limpio y tranquilo.

Donde podrás desnudarte por completo
Para dar el consuelo que necesita tu sufrimiento
Quizás quieras libros con ilustraciones para olvidar
O una muñeca en su cuna y cuidados de enferma.

Nos pasearemos en trineo sobre la llanura nevada
Y jugaré con tu corazón de gata
En primavera invitaremos a unos amigos
Y pasaremos días y días de felices.

                             ELEGÍA

El alma antigua, querida, la quisieras flores estivales
Los pájaros durante el invierno permanecen en su jaula

Tal la colina llama al cuerpo del valle acogedor
Así te amo, o como la tierra a la lluvia densa y fecunda

Te espero cada tarde en la ventana desensartando perlas
Colocando los libros, recitando mis versos

Y sonrío cuando en el patio los perros ladran, ladran
cuando vienes a quedarte en mi casa hasta el alba, hasta el alba

Y es más feliz mi corazón que nuestra cálida habitación
Cuando fuera sé que nieva y que las calles se visten de blanco

        ELEGÍA POR LA LLEGADA DEL INVIERNO

Querida (escucha) se lamentan los álamos porque te marchas
Y yo pienso : ojalá no tengas frío
Leva ropa de abrigo y muchos libros para leer
(Una noche hallarás un lirio marchito)

Sé cómo ocurrirán las cosas : (comedia) cogeré un pañuelo limpio
En el que lloraré todo mi dolor, también toseré en él cuando me resfríe
Lo agitaré al aire cuando te alejes – pensamiento sincero
Y recordaré otros tiempos cuando buscaba otra joven por las calles

Piénsalo : quizás nadie te espere allá abajo
Y llorarás, y tendrás remordimientos, la vida es triste, triste
Te acordarás siempre del pañuelo que agitabas
Y que desencadenará en tu jardín un viento terrible
Destrozando las avenidas, erradicando el pensamiento que te lleve a casa

Escucha mis sabios consejos
Permanece silente junto a la mesa y haz tu labor
Aún no terminaste de coser tu vestido de seda
Escucha mis sabios consejos

                              * * *

Amada – llega el invierno y tú te marchas
Y el viejo caballo podrido en el jardín
Ya no tiene crines ni orejas; yo espero la luna llena
Para lanzarme sobre la silla y galopar detrás de tí, luz (Comprendes…)

                                       VIAJE

Se hunde casa tardía
Sobre una tumba de jovencita, lentamente tragada por el humo
Por el cielo manchado y las gallinas apresuradas, la lluvia nos envía señales
Nos gustaría encontrar pobres con cabellos grises, darles limosna

Tus ojos son demasiado grandes, demasiado fríos tus labios
Y con menos frecuencia preguntas al espejo si agradas
Hay aquí cuatro razonables hombres
A punto de irse en cuatro diferentes direcciones

En la carretera hay plantaciones de amapolas, chopos fulminados por rayos
Hay puentes tendidos sobre aguas reales
Sobre arena amarilla como el azufre donde ni siquiera crecen malas hierbas
Al pie de las montañas hay pueblos nuevos y limpios

Con aves en los corrales, con plantaciones llenas de frutos
Campanarios, molinos de viento, residencias señoriales
En el límite de la finca hay colinas despedazadas
Hay trilladoras y graneros repletos.

En la pequeña estación donde sólo nosotros nos apearemos
Nos estará esperando el viejo cochero
Tú me harás preguntas sobre los pueblos y los albergues del camino
Sobre cosas a las que te responderé que no sé

Viviremos en una casa con tejado de paja
Allí anidarán las cigüeñas
Recibiremos invitados, iremos a casa del alcalde, a la escuela
Coleccionaremos insectos del lugar

Viven en nuestro bosque osos, ardillas, ciervos
Está deshabitada la cabaña del guardia
Desde allá abajo se puede divisar todo el pueblo
Y allí esperaremos al cartero de Dumbraveni

Viajo, sin fin, en este tren, con los nervios alterados
Como si ya no pudiese salir de las profundidades, de los pantanos y de las malas hierbas

                   CANCIÓN ANTIGUA

Compuse esta canción a orillas del mar
Escuchadla – y cantádsela a ella si la encontráis
Ella es alta, su mirada buena y serena
Y es rubia como la hierba que notó el estremecimiento de la guadaña

Oh tú te fuiste, te fuiste, querida, era un atardecer de invierno
Y mi corazón es ahora una flor marchita
Una cuartilla – viejo poema arrugado hace mucho tiempo
Y tirado a la papelera debajo de la mesa

Quise proteger tu imagen de la tristeza vespertina
Y colgarlo de un clavo con cuidado cerca del icono
Para poder rezarle cuando llueva en el jardín
O cuando me parezca escuchar por la noche las canciones del olvido

Los polluelos, querida, antes se agolpaban a tu alrededor sin haberles llamado
Como alrededor de una madre, y tu los acariciabas con tiernas palabras
Ya no los alimentarás, no los acostarás más

Solo ahora el viento amontona hojas muertas en círculos alrededor de árboles secos

Oh querida, me duele que te hayas marchado al extranjero
Los polluelos no tendrán ya qué comer, tú estás lejos
Leo en un libro cuán desgraciado soy
Por una vieja calle que viene del hospital pasan enfermeras

Si supieses cuánto siento que no estés en este momento a mi lado
Para preguntarte : Y dónde te duele, has cogido frío, te sientes ya mejor ...

                CANCIÓN DE LA NOVIA

Mi enamorado atraviesa el desierto
Separa jadeando la arena ardiente
En el azulado peñasco del alma
Siento congelarse las garras de la quemadura

Oh, amado mío junta tus manos en plegaria
Escucha zumbar en tus oídos el fin de todo
Paciencia que tu sangre fluya del crepúsculo de la boca
Que te muerdan el cuerpo los recuerdos
Recuerdos a olores familiares de viejos refugios

En los sollozos del atardeces se acaba la luz de tu boca
Vibra la sombra del bosque
Abro el sendero de tu dolor, muñeca
Y en mi corazón como hermosas huellas
Con bordes de heridas como vestidos de jovencitas
En arcoiris cenicientos

Se marchitó la flor del farol
Se rompió su tallo en la humedad de las tinieblas
Se escondió la luz de la luna encima de las nubes
Como el corazón de una abadesa en la antigüedad de un convento

Y yo te encerré en la noche del cementerio
Donde vuelan pájaros férreos
Frágil amor arrancado en silencio de una lápida de tímido lirio
Los árboles son crisantemos de hielo
Y tú en el cielo eres glaciar junto a una hermosa canción.

            INTRODUCCIÓN A DON QUIJOTE

Trote de indómito caballo fue mi vida
Supe recorrer todo el orbe
Amé a una sola joven
Y fui un dormilón por las mañanas

El caballo ya viejo se desplomó hecho pedazos
Mañana roídos por ratones y gusanos
Amor mío : esto no es lo que se enseña en los libros
Quédate sentada silente junto a la mesa y cose.

Luego te contaré lo que te espera
Cose mi idea en un vestido de seda
Hasta que te duelan los ojos –y la novia seas
Y hasta que se convierta en libro mi idea.

   LAS ALMAS POR AHÍ

Las almas por ahí
Son diminutas
Tus ojos
Demasiado endiablados

Chica con cara jovencita
Enmarcada por
Rizos de luciérnagas
Y lazos de albahaca

Hastío
Rueda de molino
Se precipitan por el caz
Todo el pedregal

Su alma estaba
Por la noche en el hospital
Durante el día daba
Clases de piano

Páginas amarillentas
Manos de trémulos árboles
Acariciaron en el internado
Su carne

Amarilla como la espuma
De hielo en la celda
Que el viento os grite
El rugido de la tormenta

Árbol desflorado
Secos tus brazos
Amaron demasiado
Los frutos que cuelgan

Como la muerte extiendes
Por la calle tus dientes
Para que alrededor
Revoloteen

Te veo a través de la ventana
Cómo mueves la cabeza
Tu cuerpo sudoroso
En la nieve blanda

            UN HOMBRE SE AHORCA

Un hombre se ahorca y pasea su mirada
Balancea sus piernas
Se divierte con sus piernas
Se burlaría con sumo placer de su estupidez
Aunque le abandona la vida

Con sumo placer intentaría
Hacerse un nombre y fortuna
Y con raya en los pantalones y un sombrero
Es demasiado tarde y ha de maldecir

Aunque la soga no es deslizante
El señor Wedking
Aún próximo alumbra la lámpara
Pero no está maduro para eso

Observa esto con angustia
Entoces desaparece su infancia
De repente entonces surgen ternura y distancia
Todo se deshace y se realiza, oh Aurelia

                DA VUELTAS ALREDEDOR

Da vueltas alrededor del faro la aureola de los pájaros azulados
En medio de las tinieblas atravesando la lejanía de los barcos
Cayeron en el agua como restos de arcángeles

Se pudrieron el pan y la flor
Yacen en los barracones como gavillas segadas amigos nuestros
Tú sola coses para tu hijo diferentes pensamientos

Solitario el tren arrastra su vapor
Cual huida de animal herido, con las tripas fuera.

HERMANA DE LA CARIDAD

Hermana de la caridad eres buena y rezas ante la imagen
Entona también una plegaria por mí
Es malo estar enfermo y llega el otoño
Cuíadame bien porque viene al hospital mi novia
Con tiernas palabras y pasteles, me espera
En casa puso flores en la mesa para mí
Oh, estoy débil y soy Jesús
Mi corazón se eleva, y leo un libro de sabiduría.

Hermana de la caridad,
Mi novia como ves es tan bella, me ha dicho
Que eres buena y que te invitará a nuestra casa
Yo tocaré el piano, leeré poemas y te volveré a invitar

Soy pobre (es verdad) y me callo porque el médico no me permite hablar
Y cuando me cure te regalaré flores y te amaré

(No me estás escuchando) Soy cristiano ortodoxo
Estoy tumbado en mi cama y me pregunto si fuera hará buen tiempo

Mi dolor está ordenado por filas
Divididas en imágenes que se convertirán en ideas
Si esta noche fuese parecida a la de ayer
Voy a llorar despacio en mi almohada, quizás voy a morir y sufriré

Un nocturno termina en la naturaleza como un pájaro canoro
Y Hamlet tiembla en mi corazón porque hace frio y sopla el viento.

                          INSOMNIO

                                I

Exprime, Señor, el limón lunar
Para que exista la inocencia del cielo
Anúncianos el milagro
Como el pájaro de trapo de la luz
Para la felicidad del alma

Cuando ya no se ven ciudades, cuando la fortuna de los armadores de barcos se hunda
Cuando se amansa la tormenta como un cordero
Cuando la plegaria se arrodilla como ordeñando vacas
Bajan los ángeles con lentos movimientos de nadadores
Apartando la oscuridad

Así protegí de los mosquitos la miel de tu piel
Yo era el jardinero con la frescura de la regadera
Te deseaba con la nostalgia del marinero
Llamé
Luna cabeza rota de muñeca
Y no te despertaste – y por mi sangre galopaban sementales
Yo era un mendigo, tú pan caliente
Yo estaba tras la enfermedad, en el hospital, era una carta
Estaba la casa vacía y yo te esperaba con las ventanas abiertas
Como brillantes figuras de porcelana
Edifiqué durante la noche torres de nieve
Y unos Hamlets temblando por el chirrido de una puerta
Con la ropa colgada de las cuerdas
Forcejeé - lobo enjaulado -
Fui torturado grité pero no morí
Y llegó el amanecer como el tazón de leche por el este

                                               II

Te observo desde hace tanto tiempo con tierna mirada de borriquillo
Que los insectos de mis ojos te hacen daño
Tus cabellos están atados como perritos domésticos
Y tu cuerpo tenso como la piel de los guantes

Duermes a mi lado como un arriate de flores
Eres el silencio de médanos submarinos
Que sueñan encuentros clandestinos con escafandras
De mar penetrados por ballenas para el amor
Y pececillos de colores que circulan como cartas

Abrigo de piel de zorro que se quita a la salida del sol
Se extienden por el aire los blancos halcones de la felicidad
Me gusta el amor entre el heno fresco con ortigas
Y la amistad en las habitaciones con pequeños muebles antiguos

Mañana
Pasearemos por el jardín público
Sé muñeca
Para entender tu mecanismo
Sé felino
Para jugar contigo de otra manera

Sé hermana pequeña
Para cuidarme
Para que no sospeches más que te engaño
Para que con música sea tu Polichinela                       

                                      NOCTURNO

Si observas en medio del parque ves la luna apoyada en el muro del hospital
Tía delicada ovillo de hilo para los inmortales
Maúlla dolor un gato con eclosiones de niño que se mata
Marineros desde hace tiempo sin amor andan buscando, porque estamos en un puerto comercial

Recuerdos de atardecer : en el prado pesados frutos pendían de los árboles
La criada recogía manzanas en una canasta – la pera del sol era sueño
En la ventana : las mujeres que me vieron nacer cosían bondad terrestre
Yo pensaba en nuestra alcurnia de antigua estirpe

Salgo para morir en una posada lejana
De una ciudad donde nadie me conozca
Que solo me acompañe la vieja canción del recuerdo
Como un viejo amigo y como un perro al final de una novela

Amor de hermana -como cuando bebes leche
Hermanita hermanita con olor a naranja
Vienes a resituar mi alma que está colgada afuera en los matorrales
Allí encima de la valla el pajarillo, canta la noche donde el pajarillo canta la noche

                                NOCTURNO
                                  (variante)

Pobre músico que lloras sin instrumento
Ves la luna sobre la espalda del hospital
Tía delicada que llama muy familiarmnente a los ahorcados
Un gato maúlla su dolor con la premura de un niño que se mata
Merodean los marinos en silencio enormes brillos
En el bosque del puerto comercial
                     A través del prisma
Atardece ángeles humildes entre frutos colocados en la caja
La criada llevaba ropa mojada
Amigo mío
Las que me vieron nacer cosían aguas luminosas a la ventana
Acariciar los mantones de las praderas sobre animales dormidos
Yo pensaba en nuestra vieja y noble alcurnia
Me marcho a morir lejos, en una pensión, desconocido
El pueblo lúgubre como el vestido de una chica (lluvia)
Solo, cerca de mí cama, entre cirios paralelos se inclinará
Semejante a mi amigo y al perro del libro de grabados
El recuerdo

Mi hermana, esperas la voz de la orilla que será tu corazón en el metal oscuro
Mi hermana, mi hermana color naranja
Ven a enhebrar mi alma en su sitio en la pulsera
Porque fuera se la comerán las zarzas
Donde pájaro nocturno canta sobre la reja
Donde pájaro nocturno canta con el arcángel
Donde pájaro nocturno canta para los apaches.

                  YAYA, AMIGA

Yaya, amiga tú no me comprenderás, pero escucha
No puedo llorar el dolor en un pañuelo
Las palabras son serias como una procesión de reyes
Por tu alma en los lagos secos, tristes

Te llamé con gran ternura
Tus senos son flores cortadas
Y lanzas de frambuesa con gusto a leche
Almohada nube descansos nocturnos

En tus cabellos existen cortezas de naranjas, en el deseo recuas de caballos
En tus ojos, sol, en tus labios, ganas de comer
La carne con olor a heno mojado
Duraznos maduros, miel de mayo y frescor

Te compraré incondicionalmente unos pendientes
En joyerias judías
Te daré la simiente de flores exóticas
Para que amplíes tus gustos literarios

¿Quieres? Acaríciame, méceme
Murió mi prometida
Pregúntame : quién era
Y dime cuando te marcharás

Yaya, tú no me entenderás
Pero es hermoso existir en una poesía
Entraste insecto florido dentro de
Mi cuerpo con moho y restos de herrería

             CANTA, CANTA TODAVÍA

Canta, canta todavía- solo existe un muro que nos separa
Y és mejor así – no entendemos los erores
Te acompañaré con el violoncelo en mi alma
Y apagaré la luz porque me gusta la oscuridad

Mi vecina es rubia y
Va vestida con un traje color ceniza
Vecina mía, no seas mala - vamos a interpretar una sonata
(Escribí una poesía porque no puedo poner a las palabras melodía)

“Oh, te fuiste, te fuiste hermosa mía durante una tarde de invierno
Nuestro amor de antes es como una ramo de novia marchito
Hoy me encontré en una calle donde vivo una chica
Dependienta en un gran almacén o modista

Le dije que la amaba y me acompañó a casa
Le dije que era hermosa y mis ojos enrojecían por las lágrimas
Soy pobre pero le compraré una preciosa tela para sus vestidos
Y le conté, oh querida mía, cómo durante esa tarde de invierno ...”

Se ruega al lector hacer una pausa aquí
Y reflexionar sobro lo leído
Porque mi vecina se enfada, sin morivoVa a comer una golosina y a acostarse.

                                POEMA MUNDANO

Poema mundano, qué hacer con nuestra vida – problema -
Me aburro; estoy en la labranza otoñal del campo
Y la literatura es el gusano que roe el camino subterráneo
Por donde fluirá el agua para que en verano se haga la cosecha

Fotografía empolvada encima del piano luego recuperada parecida
En la provincia donde los padren impartían clase
Para conservar la fe – y el pensó que sería mejor ir
A la gran ciudad – con diversiones que hacen perder la conciencia.

Alma mía, una mujer casquivana que se va con cualquiera
Las jovencitas no son fieles, tampoco los violines verdaderos
Bailarinas flores del revés bailarinas regadas
Mostradnos el secreto sobrio de la guata

Silencio en el escenario mujer desnuda, en la sala vergüenza, pero ningún
pensamiento sincero y doloroso, ningún actor en peligro de muerte
Lo negro de la luna desciende (deliciosamente) como el gorrión sobre el violín
Y si quieres amor mío si quieres te compraré un capricho.

                 NUBES COLADA LIMPIA
Nubes colada limpia y en la esquina es rosa la luna
Te fuiste de casa me das pena – casa del dolor abandonado
Muchacha bien educada y humilde no siempre va bien aburrirte
Vas a cafeterias cerradas, prometes demasiado en cierto sentido

No sabes donde se encuentra el hijo que tuviste
Es un cuento para entristecer a alguien
De vez en cuando te quiere tu primo
Se lo preguntaste una vez. Es verdad que falleció.

Los rizos alrededor de las orejas como zarcillos de viña
Los labios vino añejo medicina para la anemia
Tu voz con un chirrido de llave
Guarda encerrado tu pensamiento, mujer

Te fuiste, jugaste, cervatilla, aún no te busqué
Tu regreso es un signo de interrogación
El aire fresco me da en la cara, siento batidas de caza
Se soltaron los perros de la locura.

          (SI HUBIESES SIDO MODISTA)
Que hayas sido modista o no no me afecta
Amor provincial al tanto de las escuelas literarias
Tu alma es ingenua y bien asesorada – eso es
Lo importante para el canto sentimental

Amor compartido entre las visitas con debates y conversaciones
Tru esperabas la fórmula declamada de mi declaración
Para encontrar el momento propicio para comparaciones favorables
Versificadas según la regla antigua y ordenadas en arriates como flores

Te confundiste, te confundiste, incomprensión :
Pensaste que tenías vergüenza de empezar por un trémolo de mandolina,
Sabías lo que pasó - solo estoy enamorado de tí
No busqué y soy feliz por nuestro amor sin principio ni fin

La primavera completó su paseo en coche y yo voy a caballo
Cantante en nuevas cuerdas de los campos y traigo el ladrido del perro por la noche
Que recibe a su rey vencedor con nieves y flores

                         HASTÍO

Estas son unas orillas de mar muerto
Bosques de betún nubes de piedra
El horizonte aquí esta vacío de navíos
Aguas de algas de ballenas de corales
No hay peces en las aguas ni serpentean perezosamente las algas
Y me duele me duele como los cantos de sirena

Sobre las colinas amarillas
Pululan numerosas especies de animales
En las ciénagas verdes
En las fábricas abandonadas con fantasmas de humo
Alma completamente enferma
¿Querrías perderte?

Laderas de arcilla
Bebieron la nieve de muchos inviernos
Y yo quiero besarte, abrazarte
Con caricias de larva

SEMBRÉ EN TU CUERPO

Sembré en tu cuerpo, muy querida mía, la flor
Que esparcirá pétalos sobre el cuello, las mejillas, las manos
Y mañana hará germinar tus senos – la primavera
Me gustan tus cejas, tus ojos con destellos metálicos
Y tus brazos que ondulan como serpientes, olas, el mar

Con tu cuerpo querría construir palacios, jardines arquitectónicos
Y monumentales paraísos terrenales
Y enterrarme en tu carne cuando muera
Y en su tierra inhumarme cuando muera

En tu melena respiro el olor de racimos de naranjas
En tu mirada ojerosa veo el sol y en los labios las ganas de comer
Con tus dientes querría separar el alma de la carne
Y transformar tus uñas en garras

Querría morder tus senos como muerden el pan
Los hambrientos que recogen monedas en las calles asfaltadas
Querría que floreciese tu mirada con jardines arquitectónicos
Y aumentar tu pensamiento con sueños terrenales, yaya.

               EN LOS AGUJEROS HIERVE VIDA ROJA
Titulilla
Titulilla
tu hermano
chilla
y le dices
con la mano entre las hojas del libro
píntame con cal la fe
arde sin cirios en el alambre
Titulilla
                           Tu hermano grita
                           Tú le dices
                           entre las páginas del libro húmeda
                           la mano
                           píntame con cal la fe
                           arde sin luz en el alambre
                           entre dolores
                           hay organismos y lluvia
                           en los troncos hierve la vida
                           roja

En los agujeros hierve vida roja
se quiere que compute como silencio las alegrías
Me dijiste que tuviese piedad de ti
y yo no lloré tanto porque estabas en mi casa, pero hubiese deseado llorar en el tranvía
Me dijiste quiero irme
las perlas de la torre de tu garganta me eran frías tambor resbalando sobre los corazones
Los insectos de los pensamientos no me pican, oh
y si quieres, me reiré como una cascada y como un incendio
díselo : pensamiento desértico
me callo y yo sé
que quisiera
ser violoncelo

Cuando sostengo tu abrigo para salir, se diría que no eres mi hermana

en el acero de hielo
suena
¿duermes cuando llueve?

Los criados, en la hacienda, lavan a los perros de caza
y el rey se pasea con su séquito que recuerda a los pichones
la torre cubierta (con el patético prisionero) también lo vi en el mar
en las zanjas abrid a continuación la corriente eléctrica
Señor Señor
Perdonadme

jueves octubre
titulilla te haré un poema pero no te rías
Nos rodean cuatro ruedas y las llamamos luz en los reverberos del rezo
y tú hablabas con los elefantes en el circo, como la luz
ya no quiero que estés enferma, sabes
esta mañana De por qué quieres silbar teléfonopara mi no quiero no quiero y esto me oprime Demasiado

esta mañana
de bronce tu voz temblaba sobre el hilo
el amarillo se encerraba en el pabellón como la Sangre
la dueña se convirtió en verde verde y se extendió como niebla en cascabeles
mira, una luz que podría ser negra
llora
sobre lirios de acero y de sal me dirás una vez más lo buena que era tu madre
soy línea que se dilata quiero creer en un tubo de hojalata
digo esto para entretenerte

no podría parecer en absoluto un ángel de cera
o lluvia nocturna y catálogo de automóviles

unas cortinas deslizan LÁGRIMAS INMENSAS
cabezas equinas sobre el asfalto
así se rompen los juguetes de cristal entre estrellas encadenadas a los animales

y querría seguir en los glaciares
con la raíz
con mi enfermedad
con la arena que hormiguea en el Cerebro
porque soy muy inteligente
y en lo oscuro

De PORCELANA la canción al piano
andando – la canción en pensamiento
el árbol se rompe por alimento como una lámpara

LLORO querría elevarme hasta el cielo, más alto que el manantial
que serpentea alto porque no hay más
la gravitación de la tierra en la escuela
mi mano fría y seca pero acarició la explosión del agua

y todavía vi algo (también en el cielo) como
se bloquea el agua en frutos y en el pegamento
y me pongo serio cuando pienso en lo que me ocurrió
Titulilla
titulilla
titulilla

BUEN MOMENTO -TZARA

Páginas de La bonne heure, ilustracion de Braque

TRISTAN TZARA

BUEN MOMENTO

(1.955)

Adaptado al castellano por Manuel Puertas Fuertes

PRESENTACIÓN

Obra contemporánea de Mémoire d’homme, se terminó de componer con toda seguridad en Septiembre de 1949, poesía de madurez, por tanto, ya alejada de postulados dadas y surrealistas.

Se publicó con otro título en el número 4 de Marzo de 1950 de la revista Le Temps de la poésie, y se editó como libro en 1955 con una portada de Georges Braque

Texto introspectivo, subraya la profunda vergüenza humana ante el caos del mundo, cuyos dirigentes carecen de todo tipo de sentimientos y son seres sin escrúpulos que nos conducen inexorablemente al abismo y a la destrucción.

Las imágenes tan potentes, concisas, puras y desnudas como acostumbra a construir Tzara, arrastran en un torbellino luminoso hacia el interior de uno mismo, como clama claramente el verso inicial ( “te asomas en el pozo abierto de lo más profundo de tu pecho”, en la creencia, siempre, de un posible tránsito hacia un mundo donde el reparto de la riqueza, la justicia social y la libertad fuesen sus soles rectores.

Como en toda la obra tzarista hay una constante contraposición dialéctica, un balanceo cruel y maravilloso a la vez, entre la alegría por la vida y la desazón ante la muerte.

I

te asomas en el pozo abierto en lo más profundo de tu pecho

en el centro del remolino respiratorio girando alrededor de tu

mirada

el sueño te atrapa en las entrañas de su remordimiento

cada noche una puerta de perros muestra dientes amarillos de miedo

entre los idiomas incomprendidos

una muerte fugaz arañada

cállate angustia al borde del pacífico mudo

que las innumerables voces tejen de nuevo el mar de precipicios

el parto de un mundo vigoroso llevado a la cima de la inocencia

cada noche por nuevos caminos

recuerdo mil brillos pasaron por mis manos.

cultivé una ceniza opaca con frutos pesados

para que la frente bañada en la luz de los pájaros

mediante la frescura del cielo alcance la serenidad ártica

las palabras cargadas de jardines

la sustancia de su verdad

recuerdo ventanas de oro abiertas al árbol amigo

en la habitación con párpados de cristal

cada hora llenaba su juego profundo

mañanas mañanas de estas miradas

existía el caminar por un sol de pared cruel de tanto blanco

cómo sangraban la luz los cuchillos

los ojos fijos en el presente ya no necesitaban ver

nuestros desnudos interiores rescindían de palabras potentes

ligeros ligeros con llamas recientes

los deseos en el centro de la transparencia

todo el fuego del futuro ofrecido en cada cara risueña

supe reír con mil imágenes en la cabeza

de palacios o arroyos

coronar de inmensas cúpulas el sueño maduro

las infancias recorridas por rebaños de animales salvajes

con perspectivas volcadas en un universo de botellas

la materia nevada con retraso

por qué te amé tanto mi juventud mi razón

mi amor frente al sol mi pensamiento mi miedo mi alegría

fui atrapado por tu caminar

entre las ramas en la hiedra

la melena de la noche satisface

goteando de tu silencio

se gastaron mis instantes en la huella de tus pasos

y tu sombra sobre la mía descansaba lentamente

copos de días felices

cristales de domingos blancos

ocultando sus risas en las comisuras de los manantiales

uno a uno llegaban a derretirse

en la palma de las existencias

​tiempos pasados ​​transcurridos

donde la sangre fue humillada por vivir tanto apartada del mundo

ya no sabemos contarlos

se llevaron las orillas

sin saber a dónde va el río

sin brújula

las manos vacías bajo los puentes

y los ojos siempre llenos de promesas de victoria

a altas horas de la noche recuerdo

que vimos despuntar en las cumbres la ardiente floración

profundidad de una edad madura

II

frutas arruinadas

muros destrozados

nieve muerta

horas manchadas

pasos cerrados con candado

rompieron las calles

la vergüenza de vivir

inunda mi mirada

hogares apagados

risa desdentada

sitios aplastados

vejez hostigada

vislumbrada en el hogar

toda la miseria

para caminar encima

caballos destripados

en la arena de las cabezas

postigos robados

casas abiertas

niños fuera

palabras de paja

como única verdad

colchón vacío

para no dormir

ni reír ni soñar

frio en las entrañas

hierro en la nieve

que quema en la garganta

qué hiciste qué hiciste

de las cálidas manos de ternura

acaso perdiste el cielo

en la cabeza por el mundo

en la piedra en el viento

la amistad y la sonrisa

como los perros abandonados

como perros

III

manzanas ya está aquí el invierno

cubríos con blanco sueño

encended mil velas

en los cascabeles de las palabras

y de rama en rama la estrella

descifrando los nombres surgidos

bajo el espejo del armario

a cada cosa prepara su sitio

el grosor de la conciencia

aún una oportunidad de claridad

a través de los gemidos

un calor producido para creer

en la manzana y la estrella

para la coronación pura

de nuestras canciones arbóreas

viburnos habla el invierno

habla habla sin saber

enterrando el olvido

en la sordera de las calles

el ojo agita el juego de las nieves

nos cubre de insolencia

y secreta la llamada de una mujer

llega al final del recuerdo

no busquemos más mi huella

bajo el dolor de los márgenes

los graneros de los enamorados

lamparas muertas saqueadas

el silencio el difícil de hallar

desgranado en el hilo de los faros

hierro salvaje oh carbón oh voces

es la época

de las promesas de los nacimientos

a la esperam de los combates preparados

LA CARA INTERNA -TZARA

PRESENTACION

Largo poema compuesto durante los años 1937 y 1942 en tres etapas diferentes que se reflejan en cada una de las tres partes en que está dividido. La primera influida por los acontecimientos de la guerra civil española, la segunda escrita ya en el Sur pocos días después de la declaración de guerra contra Alemania y la última redactada en Souillac donde Tzara se refugió durante la invasión alemana y formó parte de la Resistencia. A pesar de ello el poema tiene una indiscutible unidad. El poeta discreto y secreto abre su alma y muestra los sentimientos de horror que le producen los terribles y luctuosos sucesos. En este texto aparecen citados lugares geográficos Coilloure, Vlatav, Hardchin, Aravis….refrendando cierto carácter autobiográfico.

Tzara fue entrevistado durante las jornadas del Comité Nacional de Escritores por Yves Benot y según demuestra ese testimonio, mientras escribía este poema, tenía también entre manos los dos poemarios siguientesA Haute flamme y Mémoire d’homme. Es este un ciclo donde abundan pues los hechos históricos, las terribles aventuras de la época, se identifica plenamente con la causa de la República española y reniega del imperialismo soviético en Checoslovaquia, que pasó de la dictadura nazi a la comunista, cita las ciudades de Vltava y Hardchin, pero tal y como es una constante en él, siempre reivindicará la esperanza en la solidaridad humana y el triunfo del amor.

La obra apareció, editada por Seghers, en 1953 llevando en la portada una litografía de Fernand Léger, como era costumbre en Tzara cuyas primeroas ediciones fueron siempre acompañadas por obras de los pintores más importantes de la época, el elenco es absolutamente asombroso.

Ilustración Fernand Léger

LA CARA INTERNA ( PRIMERA PARTE)

I

en la raíz de la ciudad en medio de la longevidad de piedra

vi a la melancolía tejiendo la piedra

alrededor de los nidos de luces salvajes

los labios del miedo mezclados con el sueño del centeno

amor dentro de tu bosque amor en tus senderos

caída de una golondrina juventud de arcilla

recoges los trozos finos fragmentos de arbusto

noche tras noche oscurecen las hojas

qué fue de nosotros hombres con recuerdos del cristal

caídos de los relojes como puñaladas

pulidos bajo las nubes durante mediodías con cabeza de espinas

a penas aflorando nuestras palabras que resbalan por el talud

tú nos mantienes equidistantes entre el dulzor de vivir y la angustia

de perder en la arena los días y los jardines

puse en el agua durante la noche la amarga sensación del trébol

debajo del ala del pájaro plegable acabada la talla

las gaviotas rozaron las carrascas de mis años febriles

qué queda de amor de los días con ceniza en la boca

dan vueltas sin poder alcanzar el puerto de atraque

las cuerdas de la luz se pudrieron esperando

me acuerdo era el fuego de madera seca

en la habitación prestada de otros recuerdos

y la amistad conservaba aún su manera de ser

desfigurada que vive entre las cañas de la palabra traicionada

me acuerdo en la cripta en las temporadas de Melusinas

el pasado se disuelve más rápido que el negro lazo del odio

hasta en los ganchos donde se estiba la decepción de la leyenda

la mano tendida en vano muerta por haber roto los puentes

no me quejo, no juzgo

todo está ahí basado en la infancia

viajero apresurado viajero de humo

deja caer el descanso estrellado por unas pocas monedas

tu puedes estirar la mano amarga en los caminos

los pájaros abandonaron su inocencia

todo está ahí basado en la infancia coronada

la sorpresa en cada curva

el amanecer pasa la amistad pasa como el amanecer

sobre la soledad de la isla fundada en mí mismo existe el amor

solo en el fuego de la soledad perceptible a solas

hablando a lo desconocido por la voz de los espejos

que cada uno se reconozca allí y nadie se encuentre

como el humo sutil de los valles tu recorres el campo

cubriendo con una realidad atroz el guijarro del año

que yo planté en medio del país cargado de espuma

demasiada muerte acumulada sobre la ruta de nuestras paciencias

a nuestro alrededor depositabas tus huevos secretos

desesperación o embeleso qué importa deseo satisfecho

querían acaso vivir aquellos que la muerte arrojó desnudos

en montones desollados entre las peladuras del espacio

ella me abandonó fuera de su círculo estrecho

todas las razones de hundirme en el acero de su costado

estaban cerca de mi como caza atrapada por la luna

a fuerza de apretar de estrujar de desgastar

la vida me pareció radiante

el amigo murió

la casa abandonada

quién canta bajo los ladrillos apilados donde un corazón en ascuas

vive de piedra en piedra

allí ya no sopla el viento

una mujer me habló tierna y violenta

la vida vino a pasar de nuevo ante mis labios

con su sabor a pureza con el olvido del tiempo

entonces el fuego se marchó entre los hombres

España madre de todos aquellos a quienes la tierra no dejó de morder

desde que en la muerte averiguaron la crueldad de vivir

el poder del sol en las vigas de viejos panes

ya no queda risa que no se haya licuado en sangre

las campanas callaron con los ojos abiertos de par en par

muñecas terroríficas llevan a los niños a la cama

el hombre se despojó de la miseria de las palabras

los campos muestran sus colmillos las casas apagadas

permanecen en pie mortajas secándose al sol

desapareced imágenes de piedad bajo los dientes desnudos

las bestias hacen sonar la calderilla de los traidores

cuando la zarza espantosa del sable entra en la ciudad

y ya no queda risa que no sea una rueda de fuego

los llantos borraron el recato de las mujeres

con hojas de hiedra con el resplandor de los muertos

silencio hermana de leche silencio ante la muerte

silencio hecho de silencio en la cuna de los brazos

por todas partes el vacío de la mirada que nadie conoce

la ternura gira en círculo alrededor de un bloque de labios

así fue el destino del hombre lo vi más pálido

en el ocaso del día como un fruto caído en tierra

y mezclé mi voz con las llamas dispersas y duras

de las que aliento tras al aliento se alzaba en la sombra

un muro para proteger el silencio de mármol

llegando pastores de blancos rebaños de signos eternos

viejo acurrucados en las lenguas de los surcos

niños ebrios de mar

el amor y la belleza como granos de arena

constructores de vergeles de campos visionarios

portadores de paquetes el dolor es ligero

qué importa el dolor cuyo nombre se desconoce

cuando brilla el sentido más que el resplandor de la misma vida

modelado de amor por descabelladas huídas

la tela de araña deja escapar su fruto

constructores de ciudades milenarias

llegados de las libres dimensiones de la marea de los niños

el hombre aún recuerda los pasos de hojas muertas

delante del toro de medianoche azuzando el jaleo de fes violentas

el desprecio en la corola revestida con baldosa

bajo el sello de las ortigas y los trapos primaverales

las nubes cuajadas a contracorriente de los rebaños

y tu plomizo lenguaje ya desnuda el mundo

navío del sol que corta las cortinas de la lluvia

mi fuerza ciega me llevó lejos

hubiera tenido la luz para mí

en la carretera de Joigny abrazado al sol

estoy acaso protegido por una apariencia en movimiento

once años mortales transcurrieron sobre mí

y el brezo no esperó el precio de su ímpetu

no esperó la recompensa de su calma

para significar en la vida las pompas de la renovación

mientras que a rachas descorteza áspera montaña

superé en carrera la inmortalidad de la ilusión

locura de la esperanza en la cima de lo que fue

y que nunca fue nunca acero nunca viento

nada se mueve aullad temas más duros que las esperanzas

las puertas son paredes

deshaceros suaves crestas resbaláos a lo largo de las escarchas

solo hay una transparencia la desnudez del dolor

y tu estás ahí visible en la infancia coronada

la soledad en cada curva

ya no quedan castillos en España

solo los niños arrancan el poder de las pendientes

y los huesos pegados a la tierra de España

precoz que sustituye la dulzura maternal

besé el sillar natal en el límite de la vida

Madrid flor entre las flores eternas

dolor ya nunca tu nombre debería ser pronunciado

asumiste el aspecto salvaje sobre las orillas del ser

de la indignidad del cuchillo en la garganta

que es entonces el canto lastimero

que tiñe de rojo las capas lívidas de los amantes separados

muerte cuyo tiempo se pagó

sierva de la roca hambrienta

vengo de lo alto de fuentes incomprensibles

con diferentes recuerdos parsimoniosos detrás de mí

mojados y verdosos surgidos de un agua miserable

lejana cuya huella racional perdimos

vengo de las maravillosas aguas maravillosas

su tumulto elegía entre el vino y la montaña

por grandes fondos circulaba la conciencia vencida

el orden ya no necesitaba la paz de las cosas

yo bajaba de las alturas de la ausencia de las cosas

entonces de repente se hizo una brecha de luz

la encrucijada de caminos me tomó con la fuerza de sus brazos

con un salto de fiera liberada de las esclavitudes

un puente me atravesó en pleno pecho

una mano delicada trazaba la escritura invisible

y corriendo de uno a otro descubría las luces nocturnas de la amistad

los seres fieles a su primer pasto

son puentes invisibles que unían los pechos

comprendí la existencia humana en su relevancia terrestre

la vaga audacia masticando en las estrellas de sus cabezas

el sufrimiento tácito de los siglos al hombro

y extraviada la extraña melodía como de una flor de montaña

el solitario final que no sabe donde sentar la cabeza

vi la miseria en todas las ventanas

pero el miedo no se rompió contra el muro de silencio

que ya la traición en las fronteras sangrientas

reconocía los límites de sus máscaras

la insaciable sed feroz

traición también sentí en la aversión del hermano

la plaga del olvido se cerró en su puerta

vi la miseria en todas las puertas

vi la vergüenza del hombre hacerse pasar por hombre

vi de cerca la crueldad hecha hombre

la fealdad inexpresable del hombre ante su objetos de presa

enredada en la sequedad de saberse amurallada

vanidad de todas las vanidades

vi la miseria en todas las ventanas

más lejos vi unos ojos claros

ojos claros de constructores de ciudades

constructores de desbordantes ciudades

daban sus vidas y sus muertos como trigo

la sustancia misma de la que resplandeció la carne del hombre

la felicidad venía siempre a florecer en sus manos llenas

cómo creer en la perfección en el quebradizo encaje

traición mentira de la debilidad arenas movedizas

acaso no aparecisteis cuando se alzaba la total confianza

flor ofrecida donde podía descansar la paz en su razón de hierro

mientras ya no había problema en la flor ofrecida

cuando la seguridad parecía flotar

semejante a la pelusilla de la endrina separada de su carne

en el aire quién no habría sido otra cosa que la ternura de hombre a

hombre

como solo pueden respirarla los que se cargaron de poesía sin

desfallecer

sabemos que el animal empuja al hombre en su elección en la raíz

la angustia endurece su piel

mientras va el destino al desastre nosotros lo sabemos muy

intensamente

y sin embargo no dejé de ver construir las virtudes infantiles de ojos

claros venideros

así os vi así vinisteis

así iré a reunirme en el escondite de la cigarra

llegada al alba lo será en la luz

las águilas de las palabras conocen la destrucción del abismo

de donde surge el incendio en la cuna de las canteras

cultivables

otras semillas pueden buscar su comida de arena

en mí mismo siempre brillan unos ojos unos ojos la vívida libertad

del descubrimiento

demasiado tarde dijo una voz sujeta a las fauces de hielo

era ayer apenas hocico florecido por la última frescura

hoy huele a nuevas cosechas

me enseñaste el desdén hacia el candor mi alegría mi alegría de los

muertos

sobre las rodillas llevo sus señales la insolencia del fracaso

y tu siempre estas ahí infancia coronada

la sorpresa en cada curva

así pasan los años, las risas y los arados

pasan los amores su angustia por sobrevivir

pasad fila de animales sin forma

flores bellezas amantes de la tierra

pasad recuerdos muertos al sol de los tamboriles de granizo

que hablan de tristeza que hablan de felicidades

los niños crecieron otros llegan sobre la nieve

a coser paso a paso el amor con la alegría

constructores de ciudades inmemoriales

grandes frondosidades vosotros constructores de verano

rostros radiantes en frentes de plenitud

como frutos intactos a la medida humana

increíbles existencias de los cuatro rincones del mundo

constructores de silencio en el comienzo del mundo

estáis allí cuatro puntos cardinales de la verdad de fuego

transparencias encontradas en las fuentes del romero

y bajo el vestido de fiestas escondite de la cigarra

estas ahí caminas con el bosque humano

con la cadencia de los hechos cuyos dueños somos nosotros

cada cara surgiendo en el recodo del relámpago

soldada a la felicidad que tiene sitio en la memoria

sin embargo hermanas perdidas hermanas esperadas los arándanos

van a los campos a agitar brisas ácidas

ENSAYO SOBRE LA SITUACION DE LA POESIA – TRISTAN TZARA

Nº 4 REVISTA «EL SURREALISMO AL SERVICIO DE LA REVOLUCIÓN»

A partir de 1950 y al mismo tiempo que preparaba la publicación de “El poder de las imágenes”, recopilación de sus escritos sobre arte, Tzara emprendió la selección, ordenamiento y corrección de los ensayos sobre literatura “Las esclusas de la poesía”, que junto con Lampisterias constituyen sus tres textos teóricos más importantes. Ambas recopilaciones jamás han sido publicadas como obras exentas, solo se publicaron en las Obras Completas preparadas por HenrI Béhar, tomos I y V. respectivamente.

Con la tópica terquedad aragonesa y la esperanza de que algún dia vean la luz, incluyo aquí el primero de los ensayos, texto capital en la obra Tzarista.“Ensayo sobre la situación de la Poesía” fue publicado en el número 4 de “El Surrealismo al servicio de la Revolución” en Diciembre de 1931.

Estudiando y analizando dialécticamente el desarrollo del curso histórico del arte y de la poesía, y apoyándose también en las teorías del sicoanálisis perfeccionado por Jung, Tzara distingue entre el medio de expresión y una manifestación del espíritu como aspectos integrantes de una misma realidad, esto es poesía manifiesta y poesía latente. La poesía no es un oficio, una función sino un modo de entender la vida, una manera de ser. Los artistas, los poetas se enfrentan a una realidad que les rodea y angustia con la convicción de que es irrenunciable cambiarla. Y para ello hay que cambiar el lenguaje, redimensionar el alcance y sentido de los tópicos, utilizar un léxico diferente, establecer nuevas y sorprendentes analogías entre las palabras. La incorporación de la paremiología al poema y el retorno del verso a refrán popular, algunos de los principos teóricos que alejaban a Tzara del surrealismo…..pero no se trata de hacer un ensayo sobre el ensayo…….¡¡¡¡¡PASEN Y LEAN…LO DISFRUTARAN SEGURO!!!!

ENSAYO SOBRE LA SITUACIÓN DE LA POESÍA

A pesar del inescrutable cajón de sastre de hechos y de emociones relativo a la poesía, sobre cuyo magma la diversidad humana se esmera en empecinarse alcanzando a los más lúcidos, hay lugar para establecer un esquema válido para la época actual y buscar un coeficiente de medida que haga posible acercarla a sus características esenciales. Son escasos los que sintieron que un puente nos une al Romanticismo, sobre todo en lo que se refiere a sus inicios, un centenario para cerdos, conmemorado por porqueros excesivamente ufanos de las entronizaciones de sus porquerías literarias, que han terminado por perturbar el verdadero sentido de esta vasta empresa de renovación literaria. Al establecer el balance de una actividad de la que no constituimos sino un eslabón, es a la luz de un método que la ciencia moderna pone a nuestra disposición y que me parece el único válido, el materialismo dialéctico, como trataremos de separar el carbón de la poesía de la escoria inservible. Aunque el sicoanálisis apenas ha ayudado para explicar la poesía, fenómeno subjetivo, los acontecimientos han valorado suficientemente lo que el método materialista-dialéctico tiene de viable en la sociedad actual, las críticas que éste formula a su entorno y que afianzan nuestras propias críticas, la confirmación que le ha dado la historia, por señalar el estado de tránsito en una evolución continua, las razones que nos da para vivir, y la ayuda que nos aporta, tras fracasos y abandonos, para tomar conciencia de estas razones.

Es preciso insistir aquí en un principio que me es querido, la provisionalidad, pero una provisionalidad sólidamente basada en una sucesión que no puede ya escapar a nuestra conciencia, necesariamente unida a otras provisionalidades pasadas, respondiendo a las necesidades de otras por llegar, un estado de provisionalidad consciente de su valor objetivo, que cierra los caminos de donde proviene y se apresura por abandonar lo más posible estadios sucesivos en una determinada dirección. Nunca he podido conceder a los hechos que se han producido o a las obras que me gustan, otra importancia que la que, en un plano en el que podían mantenerse como signos, como testimonios, como jalones, en continua transformación, fuese solo mensurable en la escala del porvenir. Su contenido explosivo –hundida la puerta, franco el paso, su grado de indiferencia ante cualquier actitud estática (del tipo “obra de arte”)- el avance en un sentido determinado, la relación entre el punto donde el paso toma como salida el punto terminal de otro paso ya avanzado, para, a su vez, franquear un nuevo paso y éste punto nuevamente alcanzado, constituyen para mí el único valor que les presto. Y si la puerta es ampliamente abierta, si la distancia recorrida es grande (en el momento en que ocurrió el hecho) es porque una memorable explosión lo ha precedido, el máximo desplazamiento imaginable en el tiempo sobre un terreno que le pertenece y, conservada cualquier proporción, en lo que concierne a su porvenir, que un meollo, que una revolución, se habían producido con un estallido : este es el origen de mi emoción. No se confunda con las emociones fáciles de tipo artístico hacia las que, hace ya mucho tiempo, expresé mi desconfianza.

En lo que atañe a la poesía, me propongo demostrar que sigue una dirección en un sentido real, y que, consecuentemente, como en no importa qué fenómeno subjetivo, es posible aplicarle la ley de la linea nodal de relaciones de medida de Hegel, así como prever a qué posibilidades está unida, en una sociedad nueva, su transformación de cualidad en cantidad, es decir, de factores personales propios del creador y su proyección sobre el conjunto de individuos, ella misma convertida en creadora de poesía.

*

Aunque imperfectamente estudiada, la poesía, esa llama viva, no cesa de brillar cada vez más intensamente en el horizonte de todas las preocupaciones. Sin embargo una duda sobre su eficacia subsiste entre los poetas que no llegan, desde hace siglos, a asociarla con el funcionamiento real del mundo exterior. La indiferencia que muestra el público ante aquellos que la sociedad actual denomina poetas, exaspera todavía más sus reacciones. Sin embargo, su intención de restituir a la poesía su papel de elemento activo en el campo intelectual, se ha manifestado frecuentemente con pasión. Pero, desde ahora y ya, se trata de denunciar el malentendido que pretendía clasificar la poesía bajo el epígrafe de los medios de expresión. La producción poética que solo se distingue de las novelas y otros géneros literarios por su forma exterior, la poesía que expresa únicamente bien sea ideas bien sentimientos, no sabría ya definir la poesía en su estado actual. Ante esta concepción caducada ha lugar para enfrentar la poesía-actividad del espíritu. Las recientes elucubraciones sobre poesía pura no podrían dilucidarel debate. Hoy está perfectamente admitido que se puede ser poeta sin haber escrito nunca un verso, que existe una cualidad poética en la calle, en un espectáculo, no importa dónde. La confusión misma se denomina “poética” y Proust se las había ingeniado para encontrarla hasta en los urinarios. Buscadores de poesía a cualquier precio y por todas partes han aplicado este principio a sus propias producciones dramáticas u otras y se ha podido perseguir su desarrollo hasta el final de esta cadena excremencial, en la que, para asegurar el mantenimiento de las ignominias sociales, la justicia se encuentra emparejada con la iglesia. La misma confusión concerniente a la pintura se había ya producido en otra época : la búsqueda de lo “pintoresco” de regocijante memoria. Se comprenderá fácilmente que ni esta poesía, ni esta pintura, tomadas en el sentido de “tema que puede servir para …” , de asunto o de vaga calidad que no implican a nadie, no pueden ya suscitar el mínimo interés. Aún últimamente, se ha querido subordinar a la poesía la pintura, la escultura e incluso la novela; solo hay que que apreciar en este intento una expresión mal asimilada de algunos principios de dada.

La primacía de lo poético tomado en su sentido de cualidad demuestra una vez más la imposibilidad de situar en el plano ideológico una actividad múltiple que se encuentra de hecho en desacuerdo con la sociedad actual, pero se intenta integrarla en vez de oponerla a ella. Las premisas de la belleza, belleza estática e inmutable, conducen directamente a la noción de obra maestra, son los cimientos inamovible sobre los que se ha pretendido levantar el edificio del arte –castillo de naipes tantas veces caído al suelo, tantas vuelto a levantar-. Sería inadmisible que, invocando ideologías revolucionarias, se aceptase en bloque una idea cuyas bases se idealizan para adaptarla, sin investigar sus orígenes ni fundamentos, a los marcos del materialismo dialéctico. Tal procedimiento sólo puede desembocar en resultados absurdos.

*

Por muy incompletamente definida que haya podido estar la poesía en el momento en que los Románticos intentaban por primera vez, de una manera consciente, hacer realidad lo inefable y lo inexpresable, nosotros tenemos todas las razones para creer que la cuestión de que la poesía puede ser otra cosa más que un medio de expresión no se planteaba entre ellos. Igualmente es preciso ver en sus predecesores, en el interés netamente acusado que ellos llevaban a todos los terrenos del misterio, misterioso para ellos a finales del siglo XVIII –por oposición a los racionalistas que les precedían de cerca o eran sus contemporáneos- la conciencia de que fuera de lo expresable y de lo expresado, de la razón, podía existir un sentido de lo maravilloso, todavía inexplorado. El amor por los fantasmas, las brujerías, el ocultismo, la magia, el vicio (en tanto que factor disgresor de la imagen convencional del mundo y desde el punto de vista de la libertad aplicada al terreno sexual) el sueño, las locuras, las pasiones, el folklore verdadero o inventado, la mitología (observar las mistificaciones), las utopías sociales u otras, los viajes reales o imaginarios, este baratillo de maravillas, de aventuras y de costumbres de los pueblos salvajes y generalmente de todo lo que se salía de los marcos rígidos en los que se había ubicado la belleza para que se identificase con el espíritu, preparó naturalmente a los Románticos para descubrir e imponer algunos principios que todavía hoy los surrealistas pueden invocar.

Parece evidente que los pre-románticos no se enredaban en cuestiones de buen o mal gusto, criterios todavía tomados en consideración por los críticos actuales. Anteponían su firme voluntad de destruir los prejuicios frente al clima dominante. Constituían una minoría de la clase intelectual que, ya, se alzaba contra la ideología que preparaba el nacimiento de una nueva casta de opresores, los industriales. En el nivel de la historia de las ideas han de recordarse dos momentos cargados de múltiples significaciones : el uno representado por el Marqués de Sade, y el segundo por la novela llamada alternativamentenegra, terrorífica ofrenética.

Punto extremo del Romanticismo, los Bousingos (al igual que los cubistas adoptaron por diversión un nombre que se les dio como mofa) señalan un considerable progreso en este proceso en formación, la poesía y en la certeza de que ésta no es solamente un medio de expresión.

Petrus Borel, el licántropo, al que nos unen, por otra parte, muchas otras razones, escogió para sus Rapsodias (1831) este epígrafe extraido de un largo poema de Burger:

¡Hop! ¡hop! ¡hop!

(Burger)

Charles Lassailly,para su novela, Las Pillerias de Trialph,

nuestro contemporáneo antes de su suicidio (1833) emplea un epígrafe que merece ser citado:

¡Ah!

¡Eh! ¿hé?

¡Hi! ¡hi! ¡hi!

¡Oh!

¡Hu! ¡hu! ¡hu! ¡hu! ¡hu!

-Profesión de fe por el autor-

De una manera plástica y brillante, por medio de la ironía, Borel y Lassailly afirman, al unísono con el estado de espíritu “me importa un pito” que imperaba entre los poetas de su época, que la palabra es incapaz, en tanto que vehículo de la lógica, para expresar sentimientos (lo inefable, lo inexpresable, como ellos decían, la actividad específicamente poética como más tarde se verá). He aquí un momento importante, aunque mínimo, que da un sentido de dirección a la poesía : señala claramente una separación de poderes, una oposición, una antítesis que se establece en el seno mismo de la poesía entre poesía medio de expresión y poesía actividad del espíritu. El mismo proceso se repite a título individual en la evolución de la mayor parte de los Bousingos. Nerval comienza escribiendo poemas con contenido político para desligarse progresivamente. Desde el punto de vista lógico, recorre un camino análogo al que la poesía medio de expresión sigue hacia la poesía actividad del espíritu. Las costumbres excéntricas que tenían los Bousingos, su dandismo, su comportamiento en sociedad, su iluminismo y sus llamadas a la revolución, el escándalo en la vía pública, considerados no solamente como un reto a la odiosa burguesía sino sobre todo como uno de los elementos poéticos reales, igual que jalones colocados en un camino que debía conducir hacia resultados más substanciales : la tendencia de trasladar la poesía a la vida, tendencia que, inconscientemente implicaba la idea de que la poesía podía existir fuera del poema. A continuación del movimiento preparado por los Bousingos, otros poetas acusan una evolución capaz de justificar en el plano histórico la imagen sugerida de poesía en potencia.

El apetito espiritual de Baudelaire, su insatisfacción continua, la atracción del mal, su oposición al mundo burgués y el reto que representan las obras censuradas son los elementos a cuyo través su poesía entra en estrechas relaciones con el estilo. El orgullo que de él se infiere es una actitud que adopta no solamente en el plano del comportamiento, sino que tiene también repercusiones sobre el concepto de poesía. Su dificultad para expresarse y el esmero minucioso que adopta para conseguirlo superando los obstáculos traducen lo que él denomina su impotencia. La poesía-actividad del espíritu determina en él esa vida interior de la que da cuenta su biografía y cuya intensidad solo se refleja en sus escritos a su pesar. No más que los Románticos, él no podía concebir la poesía de otra manera que como un medio de expresión. Pero, más consciente que ellos, parece tanto más torturado por un sentimiento difuso cuya perspectiva se le escapaba, lo que llama el “spleen” y que era, en estado bruto e indefinido, esta poesía-actividad del espíritu cuyos albores apenas se podían entrever entonces. Mediante su excesiva sensibilidad hace presentir una salida de lo que, muy visiblemente se le aparece como una prisión. ¿Acaso no opuso la acción al sueño en una relación que no ha perdido nada de su actualidad?

Aunque la sensibilidad dirigida hacia lo real de Baudelaire hace prever la aparición de Lautreamont, en la evolución de la poesía y por el papel capital que representa en ella, la figura de éste último adquiere para nosotros, que hemos unido nuestras vidas a su obra, a la luz de todas las revelaciones que, sucesivamente, cada uno de nosotros le debe, una importancia que no es fácil de analizar fríamente. ¿Acaso no desborda cualquier método crítico, este ser fabuloso y sin embargo familiar, para quien la poesía parece haber superado el estado de actividad del espíritu para llegar a ser verdaderamente una dictadura del espíritu? Su obra cumple la función de palanca en la evolución que se perfila, porque, mucho mejor que Hugo, demuestra que mediante una especie de magia verbal o de verbalismo cautivador, la razón es susceptible de desconcierto y la lógica de disolución.

La reacción de los parnasianos contra el Romanticismo da la medida del avance alcanzado por la poesía-actividad del espíritu en su tendencia a sobrepasar el oficio de poeta. Su idealismo, que exige un cierto orden, del que sabemos lo que significa su transposición al plano social para la clase dominante, constituye su más servil expresión. Sin embargo Mallarmé, abandonando a los parnasianos, recorre en el marco de su obra el mismo camino que Gérard de Nerval. La poesía-actividad del espíritu disuelve el duro cimiento de una fortaleza que pasaba por inexpugnable, la sintaxis. Mallarmé extrajo las conclusiones legítimas de esta nueva situación y, en algunos casos, suprimió la puntuación en sus poemas. En una Tirada de dados, yendo aún más lejos, dispuso tipográficamente los blancos y los diferentes caracteres según un modo de notación apropiado que abrió a la poesía fértiles perspectivas. Germain Nouveau y Charles Crosabordaron con el máximo de actualidad y de necesidad propias, en terrenos diferentes el problema de la poesía. La relación entre los dos términos de la poesía que a partir de ellos se establece hace inclinar más decisivamente la balanza en beneficio de la poesía-actividad del espíritu. El desarrollo de las fuerzas adquiere un sentido concreto, determinado por el antagonismo consciente entre los defensores de la tradición y los de la vanguardia poética.

Pero ya previamente y más explícitamente que en Lautréamont quien, entre los Cantos y el Prefacio, solonos permite ver en el tiempo un camino demasiado corto aunque muy diferenciado, podríamos recorrer en la obra de Rimbaud una reproducción reducida y mimética de la poesía en su conjunto, a partir del medio de expresión hasta la actividad del espíritu y esto no sólo en los límites de su época sino superando ésta y prefigurando, por el abandono de la poesía, el destino de la poesía tal como el futuro habrá de contemplarla bajo el ángulo del cambio de la calidad en cantidad.

Junto a estos grandes inventores, los simbolistas no están a la altura. Sin embargo no hay que desdeñar su papel. Les debemos la introducción del verso libre que es una conquista muy importante cuando se piensa en la secular infalibilidad del verso regular. Ellos que, no obstante, creyeron que ese verso libre constituía por sí sólo una revolución esencial, aprovecharon la confusión mantenida mucho tiempo sobre las relaciones entre la forma y el contenido. Es indiferente que un nuevo contenido sea expresado con ayuda del verso tradicional o que un viejo pensamiento adopte una forma nueva, lo uno arrastra a lo otro o viceversa. La idea de que el nuevo pensamiento debe forjarse en una nueva forma preocupó al primer líder de los futuristas, un poco como a manera en que Verlaine preconizaba la introducción de la música en la versificación, es decir más como un juego o un perfeccionamiento que como una profunda reforma que concierne a la concepción misma de la poesía. Sólo los impresionistas pueden identificarse, como consecuencia de soluciones imitativas demasiado fáciles, con las invenciones formales de Marinetti y de sus palabras en libertad. La importancia del futurismo solo podría aparecer mientras la crítica de la poesía siguiese un camino empírico. Apollinaire fue no obstante durante algún tiempo conquistado por los encantos de los futuristas. Pero toda su poesía va al encuentro de sus pretensiones innovadoras. El avance cuantitativo de la poesía-actividad del espíritu en detrimento de la poesía-medio de expresión es de un alcance más general que el progreso, innegable por otra parte, que constituye el verso libre en relación al regular. Este fue solo primitivamente un simple asunto de desarrollo externo, de versificación, y no puede en ningún caso significar que, necesariamente, su desarrollo seguirá un sentido determinado. El verso libre se encuentra en Rimbaud, Hoelderlin lo había ya empleado, sin desconocer el sentido de corriente de liberación que desencadenó, sería exagerado hacerle asegurar el papel capital en la transformación profunda de la poesía.

René Ghil fue el primero en apercibirse de la posibilidad de una exploración poco sistemática en el terreno de la poesía. Aunque el objeto de sus investigaciones no traspasó la forma, el lenguaje, es reseñable que Ghil haya podido elegir bien no solamente la sintaxis sino incluso las palabras, para alcanzar un fin que, de una manera demasiado teórica, se había impuesto, el de una instrumentación verbal que, hoy, parece obsoleta.

La separación, en el interior de la poesía, del medio de expresión y de la actividad del espíritu llega a ser cada vez más sensible. En la línea de este desarrollo, la poesía de Maeterlink – que la confusión de su obra posterior en prosa hace aparecer como excepcional- representa una preciosa adquisición en la toma de conciencia poética y es mismo vale para la de Saint-Pol-Roux,que asigna a la poesía un papel todopoderoso, distinto al de la metáfora. Plenamente válida, su poesía contribuyó a la elaboración del Nuevo Espíritu, esta etapa definida por Apollinaire de donde saldrá la poesía completamente renovada.

Pero, en esta preparación, es innegable que Alfred Jarry jugó un papel determinante. Tras, con una conciencia singular, haber sacado al humor de una cierta bajeza indecente donde se disfrutaba lo cómico dándole su significación poética, Jarry se sirvió de elementos hasta entonces imprevistos como la sorpresay lo insólito para interrumpir la corriente contemplativa que la poesía no dejaba de seguir desde el Romanticismo. Al introducir en ella el absurdoy lo arbitrario aparentes, pero no obstante necesarios, incorporándolos de una manera coherente a la poesía, abrió a Guillaume Apollinaireel camino donde estaban ya señalas todas las características del Nuevo Espíritu. El valor que éste último dio a la experimentación poética hizo de la poesía una materia suficientemente diferente de los demás productos de la inteligencia para que Daday el Surrealismo pudieran concebirla como una permanente exigencia del espíritu. Mediante la supresión sistemática de la puntuación Apollinaire consolidó una situación de hecho : la claridad no está ya en buscar como habitualmente, en la parte asignada a los medios de expresión, sino en la misma actividad que preside la elaboración del poema. En esta esfera, la puntuación que sirve para la explicación del pensamiento lógico no encuentra ya utilidad. Sin embargo, la técnica de los Caligramas no tuvo el eco que Apollinaire esperaba. Aunque de origen diferente los Collages de Dada y de Max Ernst incorporan los caligramas por la interpretación que proponen de la simultaneidad visual fuera de cualquier demostración figurativa o de motivos inmediatamente publicitarios.

El estado en que Apollinaire dejó a la poesía coincide en el plano pictórico con la experimentación cubista y si, en este paralelismo que tan admirablemente supo animar, reside uno de sus principales méritos, en lo sucesivo es fácil demostrar que el desarrollo de la poesía concuerda en todos los extremos con el de las artes plásticas.

A la luz de estos datos, que, a partir de Dada en 1916, son sometidos a una verificación, la poesía persigue un camino en el que el sentido de la dirección está asumido por la línea que reúne la poesía-medio de expresión a la poesía-actividad del espíritu; esta tendencia que se repite en el interior de la poesía, es la misma que la poesía conseguirá íntegramente. A pesar de los estadios intermedios, la poesía actividad del espíritu se acrecienta cuantitativa y progresivamente en el tiempo a expensas de la poesía-medio de expresión. La poesía tiende a convertirse en una actividad del espíritu. Tiende a negar la poesía-medio de expresión. Si la poesía actual es todavía para muchos un medio de expresión ello es debido a su subordinación al lenguaje, es decir a la forma.

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Dos modos de pensar coexisten y se oponen. En la medida en que el punto extremo de uno está simbolizado por el sueño, es fácil suponer en el opuesto el pensar llamado dirigidoo lógico.

El pensar dirigido es un proceso síquico de adaptación al medio. Esta forma de pensar, según Jung “sirve para comunicarse con el exterior por medio de los elementos de la lengua, que es difícil y agotadora, adquiere, adapta, imita la realidad y busca actuar sobre ella”. Nosotros pensamos en palabras. Como si se tratase de convencer a alguien nos recitamos el pensamiento a nosotros mismos. La lengua es en cada estado de la civilización la suma total del saber humano pasado por el tamiz de la experiencia colectiva. El pensamiento dirigido o lógico engendra el progreso de las ciencias, es productivo. Al ser un proceso de adaptación al medio, se correspondería en la vida síquica a lo que el trabajo es en biología y, se podría añadir, al trabajo productivo en la vida económica.

El pensar no dirigido, asociativo o hipológico, “se desvía (de la realidad), libera deseos subjetivos y permanece completamente improductivo, refractario a cualquier adaptación” (Jung). Este pensar consiste en un encadenamiento, en apariencia arbitrario, de imágenes : es supra-verbal, pasivo, y es en su esfera donde se ubican el sueño, el pensar fantástico y las ensoñaciones diurnas. El pensamiento denominado no dirigido domina el conjunto de los fenómenos humanos impropiamente llamado mentalidad primitiva cuya totalidad solo sería posible abrazar en estado puro si la ruptura que representa para nosotros el paso del estado de sueño al de vigilia desapareciese por completo. Igual que, afrontadas desde el punto de vista de la sociedad comunista, las nociones de trabajo, de pereza, de proletariado etc… adquieren un aspecto completamente diferente, un nuevo contenido específico, en la sociedad primitiva los estados de sueño y de vigilia no son mensurables con los conocimientos de que disponemos. Jung afirma que la forma del pensar dirigido que engendra el desarrollo de la ciencia es una adquisición relativamente reciente de la humanidad. Pero de qué manera, a lo largo de la historia, se ha efectuado la evolución de éste último, aumentando considerablemente su preeminencia, en relación con la otra forma de pensar no dirigido, Jung no nos lo enseña. Que este desarrollo responde a los cambios de las condiciones materiales debidas al tránsito de la sociedad primitiva a sociedad capitalista me parece tan evidente como el hecho de deducir las formas de civilización de las estructuras económicas. Desde el punto de vista histórico, el proceso evolutivo del pensar llamado no dirigido sigue una dirección en el sentido determinado por la línea que vincula el pensar no dirigidocon el dirigido. Pero, al término de su transformación, los elementos del primero sin embargo no desaparecen y han de descubrirse en forma residual entre la mentalidad civilizada, donde tomas forma en el sueño, en la ensoñación diurna y en el pensar fantasioso.

La actividad poética tal como Breton la vinculó al sueño con el nombre de escritura automática y de surrealismo, encuentra un lugar completamente natural entre las manifestaciones del pensar no dirigido reducido a las expresiones involuntarias del individuo.

Al recorrer la historia del pensamiento, será fácil hacer coincidir la parte del pensar dirigido con la poesía-medio de expresión y la del pensar no dirigido con la poesía-actividad del espíritu. Se observará por un lado la preponderancia del lenguaje sistemáticamente discursivo sirviéndose de palabras, instrumento de ese pensar en cuyo seno se ha perfeccionado, y del otro lado las características del pensar que consiste en una sucesión de imágenes más o menos abruptas y superpuestas sin ligazón aparente.

La poesía sigue, en un plano muy diferente, una dirección en sentido inverso de las formas de pensar. Pero en el recorrido de éstas últimas al reproducirse individualmente en cada uno de nosotros, -¿acaso no va él de lo inconsciente a lo consciente, del pensamiento infantil al pensamiento lógico?- se debería constatar la posición discordante, e incluso contradictoria, que los dos desarrollos de los modos del pensar y de la poesía-sueño se atibuyen mutuamente en la esfera generalizada del pensamiento humano.

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El lenguaje, bajo el ángulo de las relaciones humanas, fue para Dada un problema y una constante preocupación. Por medio de esta actividad dispersa y tentacular que fue Dada, la poesía es hostigada, insultada y despreciada. Cierta poesía, para ser más exactos, la poesía-arte, basada en el principio de que la belleza es estática. Dada le oponía unestado de espírituque, a pesar de su antidogmatismo de base, era capaz de demostrar que todo es movimiento, alineamiento constante en el fluir del tiempo. Cuando en 1920, Picabia en la presentación matinal de Littérature expone un dibujo ejecutado en una pizarra negra que es borrado ante el público, que yo mismo, con el pretexto de leer un poema, leo un artículo de periódico mientras una bocina eléctrica tapa mi voz, cuando, un poco más tarde, un poema de Aragon titulado Suicide, y que no es otra cosa que el alfabeto, aparece en Cannibale, cuando, en la misma revista, Breton publica un extracto del listín telefónico con el título PSST – se podrían citar muchos otros ejemplos – ¿acaso no conviene ver en estas manifestaciones la afirmación de que la obra poética no tiene valor estático, que al no ser el poema el fin de la poesía, ésta puede muy bien existir en otras partes? La receta que yo daba para fabricar un poema dadaísta , que consiste en sacar al azar palabras de un sombrero, es la ilustración de este postulado; quería demostrar mediante el absurdo que el poema convencional era insuficiente para servir como vehículo de la expresión profunda de la personalidad del poeta. Destruir la poesía por sus propios medios, tal era el objetivo que Dada se fijaba para materializar su desdén respecto a la poesía que no había conseguido desprenderse de su componente de medio de expresión. La frase que escribí en 1920 : “el pensamiento se hace con la boca”, tenía igualmente por motivo desprender la poesía de sus contingencias literarias, de poner el acento en el carácter inventivo y espontáneo y sobre todo de situar el pensamiento en el nivel del hombre, destruyendo el falso prestigio idealista que pretendía atribuirle como origen una especie de inspiración de naturaleza sobrehumana. El pensamiento sólo podría existir formulado con la ayuda de palabras, puede existir en función de un lenguaje interior, pero nunca de un supra-lenguaje, misteriosa elaboración de un espíritu desligado de los considerandos materiales.

Dada buscó una salida a sus contradicciones en la acción y más especialmente en la acción poética que se confundía a menudo con lo gratuito, como por ejemplo emprendiendo una serie de visitar a los lugares más absurdos de París o anunciando que “los dadaistas se harían cortar el pelo en público, en la matinal de la Sala Gaveau.

Otras experimentaciones, aunque menos espectaculares, fueron emprendidas en el terreno de la vanguardia literaria. En La Primera Aventura Divina del Señor Antiaspirina (1916) se observan, colocadas unas junto a las otras, palabras que aparentemente no tienen ninguna relación. Estos versos, despojados casi siempre del sentido gramatical, aplicación extrema del estilo elíptico, vuelven a resaltar la tendencia generalizada a repudiar la lógica y sobre todo la creencia establecida de que ésta podía explicarlo todo. La analogía de este procedimiento con la sucesión de imágenes brutas del pensar no dirigido, aun siéndonos plenamente consciente, no fue nunca explicitada. Pero, al despojar de sentido las palabras, pensábamos que éstas podían actuar en un poema mediante su mero poder evocador, a la luz de una especie de magia tan difícil de aprehender como de expresar. Explicar, por otra parte, repugnaba a Dada que se presentaba como una dictadura del espíritu. A este proceso se debe la reducción de la metáfora a su más simple expresión por la yuxtaposición de palabras-imágenes cuyas extremas significaciones provocan la sorpresa. Se emprendieron algunos intentos de componer nuevas palabras, pero son escasos los poemas escritos en una lengua inventada. La experiencia se justificaba en cuanto a las consecuencias de extraer unas capacidades de escape del significado de las palabras, pero se convirtió en inoperante tan pronto como el poema fue reducido a una sucesión de sonidos.

La poesía llamada cubista que, con Apollinaire y las Veladas de París, precedió a Dada o le era en parte coetánea con Reverdy y Nord-Sud y, a pesar de sus confusiones futuristas, con P. A. Birot y Sic, es un momento importante en la evolución de la poesía. Estos poetas colaboraron en las revistas de Dada en sus comienzos igual que algunos dadaistas en las suyas. Al establecer un paralelismo entre la pintura cubista y la poesía, introdujeron en el terreno de ésta el lugar común, este comprimido del lenguaje, producto de la sabiduría popular, que, sobre la base de un mínimo de acuerdo colectivo, pasaba por el tamiz de la experiencia los resultados del pensar dirigido. El uso de este nuevo elemento poético fue un hecho adquirido por Dada. Debemos sin embargo a la iniciativa de Paul Eluard en su revista Proverbio, que el lugar común, auténtico o parafraseado, aparezca más claramente como una especie de polarización del medio de expresión. Mediante la invención de nuevos clichés válidos, los sentidos peyorativos juegan allí un importante papel, Eluard condujo la poesía al camino en que una especie de superposición de los sentidos de las palabras representa la aplicación exacta del procedimiento de los collages a la vida del lenguaje.

Aunque Dada no supo substraerse al lenguaje, constató sin embargo las enfermedades que éste provocaba y los obstáculos que ponía para la liberación de la poesía. El desorden, la desorientación, la desmoralización de todos los valores admitidos eran para dada normas indiscutibles. El hastío y la espontaneidad se convirtieron en principios directrices de la creación artística. Para dada la poesía no tiene finalidad en sí misma. Las satisfacciones que podía ofrecer eran insignificantes y nos esforzábamos en encontrarlas fuera de ella. Todos los medios eran buenos para buscar la poesía en un cuadro o en una escultura, al abandonar éstos poco a poco los respectivos materiales que los esclavizaban. Ya, en sus papeles pegados, Picasso y Braque habían ampliado las posibilidades de la expresión plástica mediante la introducción de nuevos materiales. La exposición de la Galerie Montaigne (Estudio de los Campos-Elíseos), donde los poetas dadaistas de entonces exponían, con gran escándalo del público, unos inventos de tipo “artístico”, fue una lección concluyente sobre la manera que Dada entendía de derribar las barreras entre las diversas categorías de arte. En esto y con un cierto humor elevado a una indiscutible evidencia, Jacques Vaché y Marcel Duchamp, ambos completamente independientes de Dada, pero habiendo previsto sus rasgos característicos, jugaron un papel prominente en su desarrollo ulterior.

Es concebible que la esperanza de algunos con respecto a Dada haya sido decepcionada. ¿No había prometido una revolución que no llegaba? No obstante, tendía a ella desesperadamente, con todas sus fuerzas. Nada le parecía más odioso que la formación de un nuevo tópico. El intento de Breton de dotar a Dada de nuevos impulsos mediante la institución del Congreso de París (para la determinación de normas y la defensa del espíritu moderno, abril 1922), me pareció, así como a algunos de entre nosotros, particularmente peligroso. Se trataba de objetivar la postura que Dada todavía mantenía conservar en el plano de la subjetividad. Confrontar Dada con las corrientes del espíritu llamado “moderno”, dibujándose éste en la época sobre todo bajo la forma estereotipada, esterilizante, representada por la revista El Espíritu Nuevo, le habría significado cuestionar su originalidad en relación a otras corrientes que pretendía haber superado. Dada, por otra parte, afirmaba que él no era moderno, permitiéndole negarlo el estado avanzado al que había conducido este espíritu. Este rechazo de Dada a participar en la codificación sistemática de su falta de sistema, fue la última manifestación de Dada (El Corazón con Barba, abril, 1922).

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Los Campos magnéticos (1921) de Breton y Soupault, señalan, según el primero, el inicio del surrealismo. Breton dice (Manifiesto del Surrealismo, 1924) que el determinó en este libro lograr “un monólogo de caudal tan rápido como fuera posible, sobre el cual el espíritu crítico del sujeto no pudiese aportar ningún juicio, que no se entorpeciera, por consiguiente, con ninguna reticencia y que fuese lo más exactamente posible, pensamiento hablado”.

Los relatos de sueño, “la aparición de los mediums”, los textos surrealistas basados en la escritura automática y la experimentación poética sistematizada –actividad rica en perspectivas y puesta a punto- son intentos de acercar el surrealismo a la poesía-actividad del espíritu. El surrealismo tiende a conducir esta actividad a una expresión pura, es consciente de la posibilidad de existencia, en el futuro, de una actividad de este tipo, al margen y más allá del poema escrito o del cuadro y de la escultura. La poesía podría llegar a ser un elemento vital –del mismo tipo que el sueño- pero esta transición no podría efectuarse sin la de lo individual a lo colectivo y de lo subjetivo a lo objetivo.

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Toda creación del espíritu, en tanto que expresión de ese espíritu, no podría sustraerse a la ideología dominante, que deriva ella misma del antagonismo de clases. La denominada obra de arte, en cualquier época, refleja un hecho histórico que es engendrado por relaciones sociales y económicas. Es de reseñar que, en el marco de la poesía, es en la parte de poesía-medio de expresión, donde está por descubrir la influencia de la burguesía, que la afecta, la parte de poesía-actividad del espíritu escapa a este control. A través de la larga serie de actos plásticamente demostrativos de Dada y de verificaciones consumadas con una auténtica inquietud de método científico por el surrealismo, las influencias del medio ambiente sobre la poesía han sido reducidas en la medida en que el poema ha dejado de ser exclusivamente un medio de expresión.

Aunque en la sociedad actual la poesía constituye un refugio o una oposición a la clase dominante (la burguesía) en la sociedad futura en la que desaparecerá el antagonismo económico entre clases, la poesía no estará ya sometida a los mismos condicionamientos. El poeta (a falta de un nombre apropiado nos vemos forzados a recurrir a este término, tan cierto es que la terminología no parece ya la más adecuada a los nuevos contenidos) se refugia en el terreno de la poesía porque asimila su resentimiento contra la clase capitalista que ésta le provoca mediante el pensar dirigido. Engendrador de la ciencia y de la civilización, este pensar ¿acaso no sirve a esta clase de medio de opresión y de instrumento de explotación, mientras que la misma civilización interviene en gran parte en el sistema de justificaciones del estado actual de reparto de las riquezas?

Igual que el trabajo en un estado socializado no es ya lo que hoy interpretamos como tal, de la misma manera el proletario, que ya no es explotado, pierde el sentido que le concedemos, ¿podríamos predecir que la poesía, que perderá hasta su nombre, prosiguiendo su evolución histórica, se transformará en una actividad del espíritu colectivo siguiendo la ley de la línea nodal de las relaciones de medida y que bajo esta forma la proposición de Lautréamont “la poesía debe ser hecha por todos, no por uno” llegará a ser una realidad?

Teóricamente podemos admitir que, igual que pudo existir una mentalidad primitiva cuya característica fue el pensar no dirigido en estado relativamente puro, lo que para nosotros es difícilmente concebible, un nuevo estado podría nacer de la sociedad comunista donde todas las escalas de valor serán nuevas, un estado poético que estaría dominado por el pensar no dirigido superpuesto a la estructura de la civilización y a sus conquistas indestructibles. No puede ya tratarse para nosotros de suprimir cualquier cosa del estado actual de la inteligencia y de volver hacia atrás, a un estadio primitivo por ejemplo, como pretendían algunos autores del siglo XVIII, sino de establecer una estructura de tipo síquico sobre el conjunto de la civilización existente. Sería tan antidialéctico querer eliminar una actividad que, históricamente, se justifica como una progresión continua, como regresar a una forma de poesía ya superada, una poesía cuyos fines educativos o de propaganda han sido eliminados en el curso de su evolución como antipoéticos.

Engels dice : “es … la línea nodal de las relaciones de medida de Hegel, donde una suma o una resta puramente cuantitativa produce en algunos temas determinados un salto cualitativo : por ejemplo, para el agua calentada o enfriada, el punto de fusión y el punto de congelación son los nudos donde se completa, a presión normal, el paso brusco a un nuevo estado de integración, donde, como consecuencia, la cantidad se transforma en calidad”. Y más aún : “podríamos citar en la naturaleza como en la sociedad humana, cientos de hechos semejantes para demostrar esta ley. Así en el Capital de Marx, toda la sección cuarta … trata de innumerables casos donde un cambio cuantitativo cambia la cualidad; e igual de un cambio cualitativo la cantidad de las cosas de que se trata, de donde pues … la cualidad se convirtió en cantidad y viceversa”.

¿Es posible aplicar esta ley a la poesía? El crecimiento cuantitativo de la parte de poesía-actividad del espíritu en el interior de la esfera generalizada de la poesía, hará necesario el salto de lo cualitativo a lo cuantitativo : la poesía que nacerá de allí no tendrá ningún parecido con la que conocemos.

La poesía-actividad del espíritu niegala poesía-medio de expresión. Las exigencias vitales de la revolución (vemos el conflicto producirse en estos momentos) requieren de la poesía una participación que ésta no podrá satisfacer sin riesgo de muerte, el aplastamiento de una larga actividad cuyo porvenir está muy establecido en un sentido indicado. Esta poesía-actividad del espíritu será pues a su vez negada. De esta negación de la negación debe nacer una nueva poesía, erigida con un poderío que sólo se podría encontrar en el plano síquico de la colectividad.

Engels trazó el camino del grano de cebada que,, negado (no aniquilado), al desaparecer como tal si cae sobre un terreno favorable, bajo la acción del sol y de la humedad, germina y es sustituido por la planta nacida de él. A través de algunas metamorfosis específicas, esta planta produce al fin nuevos granos de cebada, y es a su vez negada. Obtenemos el grano de cebada inicial pero multiplicado. En algunas plantas logramos semillas cualitativamente mejoradas y “cada nueva negación de la negación acentuará este perfeccionamiento”, dice Engels, que aplica su principio tanto a las matemáticas, a la geología, a la historia, como a la filosofía. Demuestra la negación del materialismo inmediato de los griegos mediante el idealismo que, a su vez, es negado por el materialismo moderno. Pues, éste no es el mismo que el de hace dos mil años (que sin embargo lo contenía en germen); está multiplicado, conducido a la potencia de los resultados que la evolución del conocimiento ha amasado durante los dos mil años transcurridos.

Un hecho perturbador que los arqueólogos y los prehistoriadores no han explicado nunca de una manera satisfactoria, una ruptura que no se llega a producir, aparece cada vez que se estudian las civilizaciones antiguas. La excavaciones, en Egipto, por ejemplo, pusieron al descubierto un número muy reducido de objetos prehistóricos, resultados rudimentarios de una cultura primitiva que se extendió durante un lapsus de tiempo bastante considerable. En las capas inmediatamente superiores (correspondiendo a su cronología) se encuentran, tras una fase intermedia de perfeccionamiento, una gran cantidad de objetos fabricados cuya mejora se continúa durante la constante sucesión de cortos períodos. Un choque, un salto, se produjo. Durante una larga etapa, la civilización material se manifestó por una evolución mínima y lenta de objetos fabricados poco diferenciados. La forma del pensar dominante en esta época fue la que nosotros hemos llamado no dirigido, pero contenía en germen el pensar dirigido. La elaboración utilitaria de los objetos denota el esfuerzo de este pensar dirigido en germen, sumergido en la masa del no dirigido, por establecer una sucesión coherente a partir de un embrión lógico conforme a la necesidad de la práctica cotidiana. Llegada al término de una evolución, de una sobresaturación provocada por nuevas relaciones económicas, la toma de conciencia del pensar dirigido se resuelve en un brusco impulso –puede constatarse por los abundantes vestigios de la civilización material y el rápido perfeccionamiento de los instrumentos precipitándose a un ritmo cada vez más acelerado- que acusa la importancia asumida en la nueva sociedad por este nuevo modo de pensar. Productivo, ingenioso y sistemático, este movimiento se prolonga hasta desembocar, a través de las ciencias, en la civilización actual. Este fenómeno de ruptura puede percibirse, en épocas diferentes, por todas partes donde las excavaciones han desvelado la existencia de una cultura prehistórica, excepto allí donde éste continuó durante largo tiempo (Australia, Oceanía, África) y donde recogemos sus últimos restos.

De una manera esquemática podría afirmarse que el pensar no dirigido es negado (es decir verificado, conservado y elevado a la vez, aufgehoben) por un fenómeno de tipo económico. De esta negación nace el predominio del pensar dirigido. Actualmente vivimos esta época, vestigios del pensamiento precedente permanecen, en el estado embrionario de los sueños o de las ensoñaciones, en una actitud de oposición aunque creadora y apta para el desarrollo. Los productos del pensar dirigido, el maquinismo, la estandarización, son quizás sus últimos escalones. Sin embargo, serán dispuestos al servicio de la humanidad por el socialismo. Ahora es posible prever el efecto que este nuevo hecho tendrá sobre el modo de pensar dirigido. Será a su vez negado, y un nuevo modo de pensar del tipo no dirigido nacerá de esta negación de la negación. No será el pensar no dirigido primitivo, sino el germen de éste multiplicado, elevado a la potencia por el aprendizaje de miles de años y por las adiciones de la lógica, la ciencia y, en general, por la suma de nuestros conocimientos que lo han enriquecido. El porvenir de la poesía en la sociedad futura me parece unido a este proceso dialéctico de las formas del pensar, en una relación subordinada a aquella que el comunismo moderno establecerá en conexión con el comunismo primitivo.

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Si el surrealismo en su conjunto, como juiciosamente señaló Aragon, se opone a la cultura burguesa y debe, como consecuencia, ser puesto al servicio de la Revolución, la poesía que, cuyo ciclo por otra parte debe conducir a perfeccionar el surrealismo, no puede intervenir en la realidad social, porque, en rigor, sólo su parte de poesía-medio de expresión sería capaz de ello, y ésta debe tender a disminuir progresivamente.

Sólo el desarrollo consciente de una ideología que tenga por motivo supremo la libertad puede ser válido en la búsqueda de la verdad. Esta es la principal razón por la que no es posible concebir, partiendo de diferentes postulados, otro camino de la poesía que éste cuyo futuro en formación invoca al método materialista dialéctico.

El problema de la poesía en los países extranjeros podría presentarse de una manera diferente. El juego de influencias recíprocas de un país a otro, el desarrollo ideológico de estos países en progreso o atrasados ante nosotros y las circunstancias históricas propias de cada uno de ellos hacen difícil una generalización demasiado sistemática. Pero la vida intelectual de cada país, reflejo de la concreción histórica que le caracteriza, imprimirá a la revolución su trayectoria singular. Sería falso creer que toda la poesía francesa va en el sentido de la poesía actividad del espíritu. Sólo hablo aquí de la que me parece válida, porque es la única en proseguir la herencia de la vanguardia tradicional. Y, a este respecto, es preciso señalar que después de Dada, con un estilo elíptico y voluntariamente oscuro, muchos elementos de la poesía-medio de expresión han sido ocultados superficialmente, siendo su eliminación sólo aparente. La gratuidad, como lo arbitrario y lo absurdo, son incomprensibles en la forma pura que les otorgaba Dada. Para poder extraer mejor la tendencia hacia la poesía actividad del espíritu, se trata hoy de objetivar esta parte de medio de expresión que ha sido desviada de su sentido verdadero con la ayuda de procedimientos convertidos a su vez en literarios o convencionales.

En la medida en que los restos de una ideología burguesa en el mundo de los sentimientos influyen sobre su forma, la poesía no puede pretender la autonomía de su función, igual que el sueño, aunque independiente en lo que concierne a su funcionamiento, representa frecuentemente en sus imágenes el reflejo de una vida social alienada. La substancia transformable de los sentimientos no representa sin embargo más que un papel mínimo en la organización de la poesía. El impulso hacia la soberanía que le imprimió Dada se revela importante de manera diferente. Pero para hacerlo eficaz queda aún reducir y acercar las diferencias entre el sueño propiamente dicho y la poesía (sueño proyectado sobre la vida) sin que, por ello, tengan que sufrir respectivamente sus caracteres específicos.

*

En las condiciones sociales actuales, la pereza sólo puede ser patrimonio de la clase dominante. “El derecho a la pereza” dijo Lafargue, “es sagrado”, pero este derecho en su espíritu debe servir de argumento de lucha en la acción destinada a subvertir los valores sociales. Ella es, para Lafargue, una de las reivindicaciones de la clase obrera. En el momento en que este derecho se convierta en una conquista real de la Revolución, la pereza dejará de existir como tal. ¿En qué consistirá cuando el trabajo productivo pueda ser finalizado en un número de horas muy reducido? ¿Cuál será la orientación del ocio que resultará de ello, para que no cree, a su vez, nuevas necesidades que exijan aumentar cuantitativamente las horas de trabajo en detrimento de este mismo ocio? ¿Por qué medio se impedirá a lo que será el trabajo productivo juntarse a lo que nosotros estamos habituados a llamar pereza y ocio, y convertirse virtualmente en trabajo?

La actividad poética es capaz de dar una conclusión humana de liberación a los problemas que se plantean. Es preciso organizar el uso del sueño, de la pereza, del placer, pensando en la sociedad comunista, ésta es la tarea más actual de la poesía. Sólo llegará a ello rechazando cualquier concesión temporal y sirviendo allí de ejemplo y punto de partida a aquellos que, más tarde, sabrán dejar práctica y asimilable al conjunto una actividad, que es calidad, por el momento reservada a unos pocos iniciados, pero que, en la sociedad comunista, podrá, al transformarse, convertirse en cantidad.

*

Por malestares creados por posiciones mal definidas, por la no-concordancia de sus desarrollos, intereses espirituales, manifestándose unos con más intensidad que otros, sucesivamente tomados como puntos de mira, retomados, cruzando paralelamente, separándose, unos por la llamada de la razón, otros por las seducciones del espíritu en una lucha continua entrecortada con desánimos, ha nacido entre la mayor parte de nosotros un elemento emocional irreductible. No me demoraré en analizar lo que separa y lo que une a los surrealistas. La imagen que actualmente se desprende de ello es la de una emoción resultante de los combates entre deseos y satisfacciones, esperanzas e incertidumbres e incluso de las propias insuficiencias de nuestra acción. Pero esta emoción, en el primer peldaño de la humanidad, nunca nos ha impedido salir del atolladero donde ya en repetidas veces se jugaba el futuro de nuestra actividad como grupo.

Sé lo que de difícil puede conllevar la aplicación de leyes a un fenómeno que nos afecta de cerca. Sería el primero en ser tentado de exclamar : a costa de una actividad independiente y desligada del conjunto de los fenómenos de la vida, la poesía no podría interesarme. ¿Se puede consagrarle una vida cuando el menor movimiento callejero, un poco más exagerado de lo normal os sobresalta, os hace creer que no toda esperanza está perdida? Actuar, actuar realmente. Los hechos más de una vez, nos pondrán ante el dilema : abandonar o continuar nuestros esfuerzos. La revolución social no necesita la poesía, sino que es la poesía quien necesita la Revolución.

Tender, con todas sus fuerzas a la consecución de la Revolución, persiguiendo paralelamente la actividad poética que se justifica desde el punto de vista del materialismo dialéctico, es, me parece, el papel histórico del surrealismo. Consiste en definir el sentido del ocio en la futura sociedad, en dar un contenido a la pereza preparando sobre bases científicas la realización de las inmensas posibilidades que contiene la frase de Lautréamont : “La poesía debe ser hecha por todos. No por uno”.

EL ANTICABEZA – TZARA

,

TRISTAN TZARA

EL ANTICABEZA

(1933)

Versión en castellano : Manuel Puertas Fuertes Huesca 2019

JOAN MIRO

INTRODUCCIÓN

El Anticabeza apareció en una primera edición en 1933 con un aguafuerte de Pablo Picasso. Posteriormente hubo una reedición de lujo en 1949 con aguafuertes de Ernst, Tanguy y Miró editada en tres volúmenes uno para cada parte de la obra. Estos textos en prosa fueron largamente elaborados, como por otra parte era típico en Tzara, durante dieciséis años, entre 1916 y 1932. Como obra en evolución, abarca por lo tanto desde época dada hasta el surrealismo, pasando por los años de transición.

Sueño y acción aparecen íntimamente unidos. Aa el antifilósofo – la doble a de dada – es, pues, pensamiento en continuo movimiento, expresado como una sola torrencial metáfora que se precipita en cascadas de un deshielo o como ardiente lava de un volcán en erupción. Esta primera parte se puede identificar con el período dadaista de Zúrich, algunos poemas fueron ya compuestos en el Cabaret Voltaire,

La segunda parte Medias noches para gigantes es un modelo de transición pacífica desde el absurdo destructor dadaista al juego de libre ensoñación surrealista, que incluye un amplio poema-homenaje al poder evocador del pensamiento nocturno (Antes que la noche).

Por último en El Desesperanto confluyen el esplendor, ya en cierta decadencia del surrealismo, recordemos el fundamental ensayo sobre éste del 15 de Mayo de 1933 y, el período convulso en España, anterior al golpe de Estado de Franco, que derivó en la etapa de concienciación política y la militancia comunista de Tristan Tzara.

SEÑOR AA EL ANTIFILÓSOFO

I

¡Capitán!

Los bólidos, las fuerzas abiertas de la cascada nos amenazan, el nudo de las serpientes, el látigo de las cadenas, avanzan triunfalmente en los países contaminados por ira eterna;

¡Capitán!

todas las acusaciones de los animales vejados, a mordiscos encima de la cama, bostezan en rosetones de sangre, la lluvia de dientes de piedra y las manchas de excremento en las jaulas nos entierran en capas interminables como la nieve;

¡Capitán!

las luces del carbón que se convierten en foco, relámpago, insecto bajo tu mirada, escuadrones de alucinados, monstruos con ruedas, gritos de sonámbulos mecánicos, estómagos líquidos sobre unas repisas de plata, crueldades de flores carnívoras invadirán el día sencillo y rural y la película de tu sueño;

¡Capitán!

ten cuidado de los ojos azules.

II

PROSÉLITO CON PRECIO FIJO

Dada deja desplumar sus alas en forma de D – era su impulso literario y caluroso – y contrata por minúsculas cascadas stacatto el escenario del célebre Señor; según su petición : cómo podría multiplicar su vida en unas pocas páginas de un libro, solo existen dos géneros, dice él, el poema y el panfleto, por eso o prohibición de entrar en el fuego fatuo; terminados los registros con exactitud, o mejor :

Para desperdicios (resedas). Para desperdicios del apéndice cromo, que resiste a cualquier distancia, donde cada cual se convertiría en arrastracueros, esto es demasiado y los restos no me seducen en absoluto, en cuanto a la cuestión cualitativa, y esto es demasiado, realmente demasiado, ante la petición del célebre Señor Aa, cómo podría multiplicar su vida en unas pocas páginas de un libro.

Después de la solución del problema, el comienza a vivir en dos cestos, su piano a pedales de poeta que sonó y anunció el avance, comienza a vivir familiarmente la geografía de su construcción nerviosa.

Según su petición cómo podría multiplicar su aliento esquivo en unas cuantas páginas

el pálido ojo del segundo guacamayo

Dada habiendo sobrevivido al concepto vocal, inmensa y comprometedora señal de debilidad

tras la digna protesta

sesenta camellos

cuatrocientos caballos

trescientas pieles de cibelina

cinco pieles de armiño

tres pieles de gamo

cien pieles de zorros blanquigualdos

veinte pieles de zorro amarillo

cinco pieles de buey doradas

un pájaro enorme llamado en vida Tayo

cuatro hermosos fusiles.

III

AZÚCAR EN POLVO SABIO

Sonaba amarillo, revoltijo, de instrumentos quirúrgicos, rompía los hilos, la sangre del barco comercial fluía por canales especialmente construidos, almacenaje, olor a café (sur). Aa sale de su cama es profunda, hueco caja fuerte, perforado completamente por los mástiles de las pesadillas, párpados trémulos, mudo aplauso en el espectáculo de las llamas arrojadas entre líneas paralelas, estrechas, realmente afirmación demasiado ardiente desde arriba por simple coincidencia sulfurosa del choque exacto de las nubes (aquí las montañas se reflejan en el lago), el emparejamiento de las orillas no sería imposible en la aurora religión telefonía se resbala (esta guardería sirve de cenicero – Aa fue bautizado escarabajo de metal) entre cigarrillos y plumas de pitecántropo.

No avanza y no retrocede ante la súbita transformación del violoncelo en barca, sube al tranvía planetario, cristal desnudo en la taza, espera este azúcar precioso para las alegrías de las avalanchas a gran altitud, en el compartimento de los placeres privados que solo percibe por unos ligeros gestos que recuerdan al abanico, tos repetitiva, vapor puesto en su motor de gasolina de sangre humana (hace tanto frío) y se tapa doblemente abrigo de alas de insecto mimogrito en el bosque un bosque en marcha le deja en los aires una gran hoja de otoño del mayor cucurucho de la mecánica de las pirámides.

Aa solo tiene la cifra emoción – sus flores (emparejadas a 4), amores metálicos (cálculo infinitesimal), perro, densidad, nadando por encima de las velas de cera y de la química, construye su lenguaje en la mesa de multiplicación, también las canciones – juega al billar, colgado, fijos los pies linterna reloj múltiple a la fuga insectos horno, grito de un ojo verdecido por el polvo, caída de petróleo de sus arterias por la garganta la cabeza rueda en apariencia sobre la mesa de billar, gira en semi-círculos. los brazos son meros hilillos, los restos de Aa se agarran al techo – ya no queda nada en la sala de juego de un hotel equilibrio.

Astro – motor del calentador de verano, haz el luto cuadrado, tipográfico, suculentas sensaciones de la T.S.F. comunicando con el alma los insectos espiraloides con este fin – no solamente trágico,¡vaya! -hemisferio trópico de pájaro boreal plantado bajo la tierra maravillosa, farmacéutica, ¡vaya! La incomodidad de los entierros furtivos en coche, – final inimitable- en descanso vacacional, ¡vaya! – relámpago en el cristal,- alma compacta.

Por el objetivo de la boca del volcán me divierto destilando todo tipo de películas arqueológicas y las raíces de las aventuras astrales del futuro.

En la penumbra sin título, en la larga espera de viscosa menstruación del cráneo – algunas veces cúpula con sección de horizonte – clara porcelana, ¡Oh casto desequilibrio! – Aa cuenta ces

TRES CUENTOS

Yo vivía en el hotel, Hacía tres semanas. Pagué religiosamente las facturas. El lunes se cambian las sábanas de la cama. El martes pedí la factura. Pagada, hago las maletas. A las 11, me marché. Regreso a las 3 y 2o con otro equipaje. Tomo la misma habitación, pero en adelante me llamo únicamente Señor Paul Bourget.

Cuando abrí la colcha después de tres años, nos dimos cuenta de que había muerto por sugestión, porque no hay nada mas auténticamente irreparable que el cine en el manicomio. Digo esto para el instante de virilidad y para el eucalipto de la boca del revólver.

La altura termómetro-poética mayor que el espejismo cuando el calor nos pone pantalones de aureola probablemente.

IV

ALTA COSTURA

Enorme luz ilegítima que hunde el sol vientre bajo escaleras laterales – detective intracelular- me ahogo bajo la avalancha de los apocalipsis matutinos y el candor de los amplios abrigos cubre la colina sorda y abejorros grito grafito.

Inútil paseo por los congresos de las perfecciones – dónde están los buenos padres de afirmaciones constantes – en su mano colectiva pondré la pesadez de mis tópicos para encender lo superfluo de brazos y piernas.

Nómina de ingreso toda mi sangre e inteligencia gratis no quiero nada no quiero nada dejadme en paz ni gritar ni callarme ni desesperado ni química vulgaridad del absoluto pega la medicina de los felices cerca de los carteles frente al urinario que sea para hombres o para ratas es igual y yo os doy a cada uno veinte céntimos de propina.

A mí o a otro me absorbe el lenguaje sin adornos si es demasiado claro te comeré como sabes el hígado los pulmones en marcha jamás estuve enfermo porque cada palabra es mentira hasta dode presentaré célula a célula esta petaca si eso huele a petróleo es el domicilio de la eternidad y nunca iré allá abajo porque está demasiado limpia.

Los maxilares de las frases bien construidas sentido común en cualquier aspecto stop el color elástico o no soy libre puesto que soy el problema stop si soy simple no hay problema entonces stop entonces ¿reinicio si esto me divierte? me gusta el chocolate.

Del matraz uno analiza la boca de las ciudades y de aquí soy dentista de las estrellas poema simultáneo es muy fácil aclarar la goma debajo de la lengua cito un poema de 1915 :

“y todos los niños que hacen caca

allí donde en nuestra casa otros alojan amor y honor”

en dos cifras puedo ver el mundo incluso en una sola y puedo también verlo sin cifras por ejemplo cartucho.

Ver hace mala impresión a causa de los sonidos pero comprender es incómodo y el maniquí de cera no está rizado para comprender hay consecuencias está siempre limpio rizado estoy verdaderamente para conferencias daré conferencias escucharé todas las conferencias iré por todos los sitios de conferencias conferencias.

Agarrar las fibras de un insecto en el frasco tinta sin humanidad es pretencioso yo os agarro la mano atención sexual os da las gracias por vuestros deseos expectantes

contabilizo sociedad de cartílagos contra reembolso se cuentan secretos de vida en el fondo es muy agradable o desagradable y concreto.

La mecánica del juego ardiente que quema arrastra sombras cuestión de estadística me da la razón peces del sur no saben nada esta bien o mal 17 de septiembre era el día y el rascacielos para soportar los gritos de anilina.

Frío pez frío pez la rueda de las ciudades la ruleta trozos de oro y de circunflejo flexible encontré el camino tu eres mi camino y la realidad two-step.

V

ATROCIDADES DE ARTURO TROMPETA

Y HOMBRE RANA

En el lago de hidrógeno recogido en el sexo del sueño los cigarrillos chillan pajaritos corren tras el ritmo de los motores es decir ondulación aflautada.

Decorado : Bote de salvamento amarrado encima de la cama,

Palmeras,

Canapé rojo de estilo antiguo,

Maniquí de mimbre con disco de gramófono en la cabeza.

Aquí me muero, en el tercer estrato como digno hombre rana, toco el espejo y miro por principio o lánguidamente la boca del gramófono mudo.

Cada colega su broma y la totalidad de las bromas : literatura.

Cilindros sospechosos con sordina, superpuestos, visitan el mar – al menos tu mirada gran guardián de antílopes en el garaje repara la desgana en la cola, piano con vaselina pìanolina de peces con sencillo sistema antepecho.

Me gusta la sencillez por encima de todo. El esqueleto de las máquinas es inferior o superior al de los pitecántropos. Una idea puede encenderse como la luz eléctrica, secar como una venda y saltar como un determinado color verde que antaño mezclé con la sangre del colibrí y el caucho de las bicicletas a horcajadas sobre un hilo telegráfico. Series de postales sobre las ramas del nuevo sistema hombre o canción entre cuatro ojos.

La interrupción aquí del lenguaje de Aa que quería linchar, libar, abandonar y arrancar la filosofía, Mississipi, y la erupción de las vocales de una rosa situada en la nuca de Napoleón fijó la solapa grifo de los diafragmas, durante algunos instantes, sobre el final bien situado de la frase que nunca acabará.

VI

MASACRE PORTENTOSA

Levantarse bajo la manivela del acordeón, orquestación, fluctuación, cálculo de los desperdicios lentos, enfermos – cual garganta rígida, garaje de látigos sabios y paralelos y la estampida cerrada por paréntesis.

Novela policíaca, nariz artificial para iluminación rosa de día de fiesta, carteristas, impermeable, globos en las orillas de los lagos, biberones, tarde primaveral, las máquinas funcionan para el gran despertar que alaba el choque en cadena dios.

De Camboya llegado con su dogo, salido a 5 h 05, muerto a medianoche exacta.

La antena tiembla bajo la pantalla, cocina de los sábados meteorológicos, equipaje, sopa estelar en el huracán solemne resplandor.

Iluminación estridente DO mayor, proyecciones de hélices y polvo blanco en la botella llave de primer orden garantía para todas las maletas me divierto en el triángulo de hierro.

Etiqueta en la farmacia y confesión de la joven enamorada :

Amargura de las máquinas de coser nubes y estrellas apagadas en un vaso de agua

ángeles de carrusel azul grifo para los instintos

y la batuta suena sobre las mentiras de collares cascabeles y candados.

VII

ARENA

Bueno, bueno, dice el caramelo, de la boca de niño que era para él el caramelo. El silencio de la pequeña habitación era un grito para el gran silencio. El silencio me expresa su falta de confianza. Bueno, bueno dice mi silencio y huyó para siempre. Todo esto regresa a la punta de mi lengua. Con un poco de carbón. El acordeón se colocó encima de la mesa. Bueno, bueno, dije yo.

Fábula.

VIII

COMO UN HOMBRE

“Corroe los huesos de la lámpara eléctrica, engancha los caballos al sistema sideral, pesca con anzuelo ;

dice Aa, breviario de hipótesis vivas.

El prepara en el complot del color Venecia el audaz cese de la lógica siglo.

¡Viento! ¡Viento!

La edad del primer personaje, calcinad al pueblo en azufre lentamente, calmadamente, consumid la flor de suelo, la llave de la risa del carburador, el viento subleva mar y tierra, viento de raza canina.

¡Viento! ¡Viento!

Todos los cerebros llevan aceite, olvidad tragad impurezas y necesidades, la llama oculta será vuestro alimento, cuerpos y fuego están entre sus manos.

¡Viento! ¡Viento!

El color fértil, el mar espacioso, ¡quién perseguirá la jerarquía de su producción? Estrelladas las cristalerías sobre el basalto de los tumores, en la boca del volcán se ha escondido un largo cometa. Lluvia de langostas, los salmos crecen en largas barbas de la boca del bárbaro, en otoño, otoño que ahoga los pozos, testigo indiscutible del temblor solar y en nuestros pies :

Cal, polvo, ceniza.

IX

MÍSTICO DOMÉSTICO

Tétrico coagulado es un medicamento como la conclusión holandesa de las lámparas eléctricas muro derrumbado sobre la cuerda madura interrumpe el carril y el toro es aquella evasión del ojo de la red conjuntivitis le sirvió de ejemplo conyugal ni serpiente ni peluquero puso todo su bien sobre el cochecito infantil y eso es todo es decir colocó su capital en torbellinos inversos iniciando la época de la bronquitis del exilio y del fonógrafo capaz y macabro.

X

ENCERRADO

Derramar la fina arena en el paréntesis abierto hacia el ojo lleno de negro el insecto verde duerme tiene un alma pequeña en el saco la cometa ve.

De perfil y de frente a la vez cortado por el cristal los animales la fábrica ¿qué idea matará mi cabeza mi general?

Cerillas papel donde ir iglesias cigarrillos por las noches noche gran sillón de lana sorda trompeta de cascada roja aporta luz en mi espalda suenan las 7 corredor estrecho ciérrate vibrar en escalas delgados insectos de agua blanca siempre luminosa pesada en los harapos silbar la antigua alegría grita la pirámide ¿de dónde sale el humo? – eléctrica muda estalla al fin sueño de porcelana y de madera.

Matraz transformado en vaso roto simetría y como el medicamento se convierte en plegaria con los bordes en zig zag el lago derramará en la torre de hierro cielo sus metales en pequeños organismos transparentes.

Muerdes la piedra desgarra el vientre los caminos traga la ceniza azul de los cereales.

Sopla sopla en tus ojos arena pegajosa y sonora.

XI

DOMADOR AMABLE

En la cacerola hirviendo de fox-trot : leve locura, – me inclino sobre el borde y soplo en el ventilador. Del yate surge el heliotropo a través de la sección trópica que cosquillea el lastre y las arrugas que quedan y se arrastran se alegran en el agua como Margot bajo los brazos.

En el violín se desarrolla cólera cuyo sentimiento en amplias huellas engrasadas con pez griega teme el crujido de las leyes de gravitación. Entonces escupo. Y mi grandeza llena de zumo azúcar la sala. Legatario universal de Marcel Prévost, tú tenías otro perfil. El resumía sus miradas en la petaca y recogía las etiquetas de cacao Van Hooten. Os reservo, visitantes, en tazas de Nyon, ruedas de minúsculos relojes, desmontados y sus resortes. La cita con la Gran- Rueda (4,15). Embriones colocados en vasos con cucharillas. Sacrilegio meteorológico. Pantalón. Huesos otoñales. Esto es lo que él esperaba para silbar en octavas la incandescencia logarítmica de la segunda aguja del voltímetro o la probabilidad del grito pensado en la aurora. Orinó frio por el grifo olímpico y los caramelos abiertos en el telescopio. Aa da vueltas en los cojines – pan en fabricación – sale con forma de huevo y se planta.

Planta roja que cosquillea con su nombre mi meninge. Planta en la planta útil. En el pliegue del diafragma oigo 100 sonidos, Y la luminosidad de los sentidos plantaciones de notas de arcilla con decorado fijo es cuestión de costumbre, ayer pequé, cuestión de oficio. En la pesca de zapatos de suicidados, Aa busca su jornada por encima de la locura precisa y neta y constata la banalidad matemática del hastío que le gusta.

Del hastío que le gusta matemática banalidad. Belleza.

Salpicaduras de pedos en la corola – su ojo ve en el interior del ventrílocuo, qué felicidad, Aa se mete bajo los puños de la prestidigitadora Primavera.

Eso es.

Y se purifica totalmente en el depósito general a granel.

Aquí las antenas queman la impaciencia de las oficinas telegr, los arañazos llaman a los escorpiones que regulan el lavado automático de los urinarios, envía gratuitamente cigarrillos a los que lo desean antes del suicidio, Brandy de Melocotón halo de tu mirada. Los escorpiones hundidos en los órganos se mueven allí libremente, los relojes anuncian la intoxicación, aquí están los santos que juegan al corro entre las cadenas y el salto que se prepara entre las modelos de los pintores, en los pabellones – ése es el hierro que amenaza con su caída líquida, granizo, dientes. Aquí está el remedio. Extra-fino.

Aquí está.

XII

BARCAS AL AMANECER

Nos maceramos en el circo relleno de ruedas dentadas y dónde solo existen ruedas dentadas, como el olor a yodo debajo de la epidermis de las tapicerías de taberna. Si el circo es pequeño y ácido despertador (recoger las cavatinas excesivas) y la carpa es transparente (mi tía se acuclilla en el trapecio), el salto vital se denomina Pensamiento.

Cada rueda presume de sus rasgos faciales, su expansión giratoria, la regularidad o la coquetería lúcidas cantan la forma en que asombran a la velocidad, etc. Los deseos de las ruedas, las especialidades de los centros, desgarran el cerebro y rompen sistemáticamente los espejos, penetran en los pasillos y provocan en la mayoría de las ocasiones y por la sangre mala característica, el constipado cuyas desagradables consecuencias conocemos.

Los colegiales evitan las enfermedades de este tipo (elegía, oda) que proceden de la dilatación de alguna rueda que me ruboriza citar aquí.

Es necesario no solamente que la máquina funcione correctamente, sino sobre todo que los finales de las palabras se unan unos a otros en los pasajes desapercibidos y que la aclimatación de las horas llegue a ser, en los frágiles oídos, enfermedad de altura gramatical, mazurka de colibrís en pilas eléctricas, prepara la mezcla permanente y regresará el mastodonte a vuestro mundo con los aullidos aromáticos de zorros intangibles.

XIII

IMPUESTOS Y OCASIONES

El invento desde que la iglesia sin siervo tiene miedo y las ratas llevan también sable candelabro y casco los esqueletos se mecen cuando el ventrílocuo recita la marsellesa y el rico monseñor posee el rebaño de elefantes la traducción y la velada impasible el compraba caballos verdes muy necesarios para la amargura que sabemos no es transportable sino dañina para la concentración bordado y natural como los crujidos de los peces eléctricos en el agua cuando los caballos pasan las palabras crepitan con placeres de caballo verde y cloroformo.

XIV

VELÓDROMO CON CEBOLLAS

El matrimonio ⅓ es también un resultado de la vida marítima como el final de frase aquí y opaca la flor meneada la cola se le ponen ventosas con luces eléctricas él cree en la inviolabilidad de las negaciones válidas para un mes y es pues muy amable (*)

El teléfono nos permanece fiel como un perro impecable dice el dadaísta él bala bala las cortinas tragan la luz de las calles Aa envía express todo esto para la exposición de las colonias el mundo normal el mío fosfato el tribunal es un ataque conyugal entre la polvareda la manivela la manifestación y los equipajes de granos de migraña jabón lunar y aperitivos beneficio adoptaron un nuevo hijo virgen y lo escondieron en el piano garaje.

Aún queda el cáncer de la luz roja del pasillo.

Y la mandíbula con guirnaldas de uñas espera al enano al tren y al conejo

El señor Aa espera el correo el aplauso civil del atentado criminal y perpetuo.

(*) y extremadamente simpático.

XV

EL SEÑOR AA SOMETIDO AL IMPUESTO

Debido a que es paralelo y gira, dice el fotógrafo tan pronto como las promesas botánicas asumieron los yo me suicido e infame tú me traicionaste porque el siempre resolvió mediante mi cuenta y mi cerebro la comida húmeda y la hora inodora de la partida pero nosotros solo éramos un órgano extraño llamado azul azul y la torre limpia de carteles como el avestruz se envolvía con cojines de aire esto no era ya un secreto que ella se acostaba con una mujer gorda en una caja doble con inscripción cristalería y dos minaretes dijo como el péndulo y el reglamento con doble efectivo dice tragándose el revestimiento de este gran pájaro cómo se llama dice hospital de nuestras noches pero he aquí al final de los colores vi a nuestro señor y de repente el jardín zoológico se introdujo de contrabando en el boletín bursátil sin pagar las contribuciones al consolador.

XVI

PASTILLAS DE ACERO

I

los pies desnudos dijeron a la neurastenia : falsos bigotes de avestruz marca americana

el pájaro frío dice al monóculo : boca sin labios me suicido

y el cubista dice al cubista : yo inventé el rasca-misnistro y soy el jefe

el jefe llama al jefe : jefe.

XVII

PASTILLAS DE ACERO

2

sin yo yo os vendo el 1

2 habla de 3 viento

tu arrastras píldoras de joyas 4

igual que 5 el oso viejo baila sobre 7 la playa

cómo 6 compresa maniobra

señor 8 perdón princesa compresa 9

pero a las 10 razón hace falta un estilista

dice saliendo de su por qué quien 11 les cargó 12 13 14

en aduana 15

XVIII

PASTILLAS DE ACERO

3

el ángel dice al viento reptil : precipítate

y los testigos de las volteretas del whisky por episodios

y el aficionada a ángeles concienzudo al compositor :

sí sí

XIX

PASTILLAS DE ACERO

4

Alrededor del lago los sapos juegan a las cartas en la serrería hay un instrumento de silencio que produce aureolas y una anemia atmosférica dos cerillas resplandecen y sirven a los lobos de ojos chocolate fresco y bromuro para las industrias discretas el atardecer convaleciente de la noche dispone de una enorme decoración de emperador colgada en el puente prostituida de alarma de los sábados mecánicos qué pide la serpiente por su forma y avanza y se derrumba y no grita exige el precio.

XX

PASTILLAS DE ACERO

5

amor pequeña estación en una pequeña oreja

felicidad en la cáscara

quiero mi certificado

convertirse azote del observatorio

quién estimula al antifilósofo

quién es incendiario

el pecado de precio no se fija

la verdad de repetición y el gran corazón no se captan

la boca en otoño lento de intenciones sospechosas

yo esperaba yo nadaba

XXI

LA VIRGINIDAD BENEFICIOSA Y LA RECOMPENSA DEL SEÑOR

Se abre la maleta, las inutilidades del último año, las últimas juventudes, sobre los transportines de las jaulas, la primavera sin edad regresa en el mercado mirándose dentro de la boca con los mismos dientes, el mismo cristal de iniciales llenas.

De repente, los dos caballeros se detuvieron, uno frente al otro, el otro de perfil al primero, miradas furtivas.

Melena en circuito cerrado de virgen, glóbulo de nervio tímido, felicidad de los encerrados. Y en los patios de internados lo que nos queda por saber.

Los dos caballeros llevaban la barba acicalada.

En la cerradura, dientes preparados para morder. La muerte en el bolsillo, la llave en el bolsillo, la llave tenía un ojo vivo y ágil, Señor Aa comenzó a sospechar le acababa de terminar el suyo, qué pesada intoxicación en nuestra botella.

Los dos caballeros intercambiaron palabras amargas sobre la humanidad y sus hipótesis. La reja alrededor de su lenguaje era estrecha, la amargura pobre. No se tensó ni un músculo. No hizo ruido porque las hojas, los árboles, la hierba y los granos llevaban guantes de lana.

– «Costumbre y pulcritud. El hombre siembra el grito entre hombres. Cualquier frase presentada con «esto es» al final se emplea con afán de lucro. La vida se muerde los labios, se usa alfombra. Las manicuras preparan las uñas para la muerte.”

El Sr. Aa continuaba dictando. Los dos caballeros no sabían nada al respecto. Y continuaban su paseo como el mismo sabor a azúcar que nunca cambia su lenta vibración en el nervio de la lengua – agradecimiento por los cara a cara anulados.

Los dos señores regresaban a sus casas porque vivían en el mismo hotel.

XXII

CADA AMPOLLA CONTIENE MI SISTEMA NERVIOSO

Levántate la falda y muerde la sierra la sierra de vinagre recuerdo y película de hueso martillado con desesperación llega el lobo que robó el cordero asado su esqueleto todavía decora el pecho harto de oro de las dos aldeas y el cerebro permaneció como corazón del lago que nadie come ni come ni come ni abraza ni abraza ni abraza ni cree ni cree ni juzga ni juzga ni juzga ni roba ni bebe ni bebe ni diseca ni diseca ni diseca.

XXIII

EL ENANO EN SU CUCURUCHO

Quién me llama en el agujero acolchado por granos de tela, yo contesto tierra abierta, capas endurecidas de paciencia inquebrantable, mandíbula del suelo.

La mano que nos tiende la nube alcanza al ojo con todos mis respetuosos sentimientos. Quién me llama eres tú si soy yo eres tú sí eres tú, el llevaba cascabeles de baile en la solapa. Yo soy entonces el milímetro piensa él porque no soy el viajante de los tubos con frases piensa él porque no soy el ojo del tren de la bruja de papel piensa él porque no soy el milímetro de caballo árabe piensa él y algunas ramas de carbón me balanceo simétrico y toco con la aguja el sonido de las paredes de la pagoda.

Ante estas palabras, la Inglesa se puso a gritar : al violador, al violador, El árbol viajaba de incógnito. Se sentó a la mesa con un aspecto muy avergonzado. La Inglesa acababa su jornada con espasmos exagerados, flautas indignadas, ultimatums a la vida, vivisecciones de voces. Nadie frunció el ceño sobre su placer. El otro, el que mencioné en el capítulo anterior que tenía un paraguas en vez de cabeza y se parecía por su estructura a un sillón, (un hombre auténtico, poned dentro cualquier cosa) cantaba :

XXIV

LAS COMPUERTAS DEL PENSAMIENTO

Un aterrador grito de cristal se precipita sobre el tablero de ajedrez como el otoño. No molestéis os ruego la redondez de mi medio-lenguaje. Invertebrado.

Una tarde de calma la belleza. Una muchacha joven como el riego transformó el oculto camino del pantano.

Tratado de lenguaje.

Cuando el lobo no teme a la hoja yo languidezco.

Y en cuanto al vuelo de negligencia en cuclillas.

Yo me, descomponiendo el horror, muy tarde.

El cansancio se acuerda de haber depositado el paquete sobre la blancura de la hora.

Tal vez el diente privado. Comprender el paseo de los adjetivos en la boca de trabajo.

Los Espartanos colocaban sus palabras sobre la colina para que los zorros comieran y arrancaran sus entrañas. Pasó un fotógrafo. Me dijo ¿cómo os atrevéis a galopar sobre los campos reservados a la sintaxis? La palabra, le digo, tiene cincuenta pisos, es un rasca-dios. Era verdad, porque el fotógrafo era solo un parásito de la compañía general de picores.

XXV

RAYO TÁRTARO

Hagan juego silbad la aguja por los cuernos del buey ceniza la lluvia a lo largo de hierbas secas bigotes de qué transporte de materias combustibles cosquillean al final de la estación, preguntó X con la amplitud de las fibras para comunicación. Devora el trueno hinchado de sobresaltos de rueda mal engrasada.

La perra sabe la hora que es en la dentadura de su perro exceptuado el acto de debilidad preciosa para los cuidados del crecimiento de caballo y de clavo

esto se llama rayo.

XXVI

PETARDOS EN CAJA

El cascabel de un perro se entretiene sobre una puñeta, corta la nariz de los que huelen la comida en masturbación.

Se come a los hombres cuando tienen en sus cabezas caramelos pelados, microbios y golosinas rascan la piel de sus cerebros, llaman idea al esperma obtenido mediante métodos sencillos.

Cuando se frotan sus cabezas, un timbre melancólico tiene diarrea en el cráneo del Señor Saturno.

El caníbal llega en una línea reciente con un enorme machete de hierro en las manos, con dientes con ruedas, con una escoba, con dos piedras de molino, con ácidos oscuros y fuertes para destruir todo lo que digiere. Todo lo que continúa la palabra, el color, la felicidad, es una digestión mortuoria y científica : la discusión, la masturbación, la explicación, la exasperación.

El envía submarinistas hinchados en el vientre del Señor Cormon (encontramos ahí propaganda para el color de ojos azul, la palidez de las tulipas en las orillas del mar cubista y la materia grisácea de las pútridas miradas, peces ennegrecidos, piedras de la locura),

atajos

adversario

disponible

régimen

costumbre

diputado

pronósticos

profundamente

mercados.

El baño con ácido gástrico se come el papel, no busquéis nada en un cuadro : tema y medio son lo mismo. El cuadro dada es una ducha universal con agua roja. La naturaleza es lo que sale de los dedos y de la mirada, libremente, tiene un número de teléfono y un apartamento en el Campo de Marzo como la amistad y la conversación filtrada por la red del tejido cerebral.

El arte es un poeta con las costillas rotas, destroza todos los huesos y las rosas de cristal, el arte es una venda y un libro de Oscar Wilde, el arte es el arte de los artistas, el arte de ser educado con los acontecimientos cotidianos, susceptible en sociedad, un cerdo dentro de su cocina.

En todas las cajas craneales hay líneas puras y y una expresión de geografía al sol, no existe ningún secreto para notarlas, la sencillez se llama Dada, sus movimientos destruyen y matan instantáneamente, abre la luz para algunos hombres que mirarán y sabrán que no encontrarán nada. En una bombilla – un fragmento de vidrio desinfectado – se os ofrece como maldad y bondad como una declaración en la aduana sobre un abeto de solapa sabiduría eterna.

XXVII

HUNDIMIENTO

Boum, boum, boum, desnudó su carne cuando las ranas mojadas comenzaron a arder, puse el caballo con piel de la serpiente en la fuente ahora dependeremos de mis amigos y es muy interesante las jirafas de los mordiscos sobre el mármol vals macabro.

Domingo : dos elefantes periódico de Ginebra en el restaurante el telegrafista asesina el retrato del emperador.

La conserje me engañó vendió el apartamento que yo había alquilado en la iglesia después de misa el pecador dijo a la condesa : adiós Matilde.

El tren arrastra el humo como la huida de un animal herido con las tripas aplastadas pobre animal.

Alrededor del faro gira la aureola de pájaros azulados a medias luces que atornillan la distancia de los barcos mientras los arcángeles se purgan y los pájaros aceleran la menstruación por medios artificiales y ocultos.

Oh querido es tan difícil la calle se escapa con mi equipaje a través de la ciudad el metro mezcla su cine con Jamaica la proa de os adoro amarra en el casino del sicomoro.

En los nervios de los peces existe la vibración dada, da, da, repite el instrumento inexacto catarata e inodoro.

XXVIII

NUBES CONTRABANDISTAS

La melena exuberante de la imaginación rodea su cabeza magníficamente, bajo el peso y la amenaza, unas ideas en turnos de barajas. La suerte es ingeniosa, la cucharilla da vueltas incansablemente en la taza. Perchero del Evangelio y su diminuta cabeza deja crecer la barba en fermentos de cocodrilos olvidados : la memoria.

Torreones torreones y sus trazados calcáreos.

La hierba de los ojos de lluvia.

Abriéndose con demasiada frecuencia, trompeta y tambor, a las crisis de lo desconocido. El tren que sale lleva medias de seda, y filigranas de los andamiajes. Antes antes está disponible para combinaciones de la memoria. Cortando transversalmente el luto de los labios, él. La siguiente parada es una bonita boda. El matrimonio ha sellado el amor el amor ha descarrilado fácilmente, eso es todo.

El alma es necesaria, el acento de la cabeza, cuando la opinión impermeable juega con el éxito de las naciones. Incansable y habiendo acariciado las sinuosas plantaciones de la palma de su mano. «No sé leer, no sé escribir, no sé pensar. En la silla ojo de raya. No sé hacer el amor no sé respirar. Pero yo yo. Yo sé yo. En cuanto al tenso ronroneo de tu excitación verbal. No sé decir la verdad. No sé digerir. Deseable perdiste el miedo, camisa de tu vista, miopía fresca y descosida en superfino. Baile en las gradas. Bailo sobre el graderío. No conozco grandeza. Proyectados en la sombra del rostro, damos sombra a los pájaros.» ¿Quién no se volvería loco al comer sombra de pájaros?

XXIX

ÁRBOL CON FUSILES

Bajo la lupa de aumento estrella un insecto higiénico sirve de tapón en la boca del metro. Sentado en un tubo de hiero fundido pájaro noche invita a los transeúntes al Dada. Así se explica este paisaje que aún no tenía título. Una cinta transportadora lo llevó a su acuarium de campaña salubre donde hizo todo lo que se oye, toca, ve.

Con una película de hormiga automóvil y una planta alpina que sirve de metrónomo para la fuente, puso en movimiento el reloj de pared.

Ha disecado un depósito de materia nerviosa y ha vertido al canal, una tras otra, las medidas del fox-trot cascada sable granizo.

Dada es tan inteligente tan poco inteligente como los animales domésticos, los microbios calientes necesarios para el organismo, la agricultura cardíaca y la cría razonada de muebles cómodos.

Las delicias químicas de los fertilizantes estéticos, las fatigas de los automóviles que amplían la voz, los árboles que crecen en la frente de los cíclopes mareados y los fosfatos hinchan nuestra pelota cerebral.

Nos volvemos cada vez más nocturnos y hacemos una reja de tijeras a nuestro alrededor.

Unos dibujos y unas palabras, solo se filtra el viento en relaciones cotidianas : pastillas ligeras de menta colocadas en cada articulación, unidas a la retina, perforan una página de materia gris, nacional y pesada, para qué y por qué.

El dice en este momento de pensamiento ridículo, en este momento de acción absurda, solo hay diversión. Una cascada presupuesto monopolio se llama vida y nos empuja a escucharla, nos oímos mercancía rueda que anda sobre el sitio desde la impresión de la primera célula. Empleamos la cirugía crítica para la rueda a saltos de antílope, las orejas arden bajo el roce de intrigas.

El continúa divirtiéndose.

Dada se va con las agrupaciones matemáticas y forma cuarteles en cilindros cejas y bigotes.

Dada se se alimenta de pegamento, de flores de sellos de correos, de guijarros, de hojas de afeitar, de zozobra y de cebollas.

Un monstruo con lengua de pelos en un cuerpo de gramófono inteligente y una regadera en lugar del sexo fecunda hombres y campos que la ven pasar.

El poema es la respuesta al por qué de la lluvia en jaula y el dibujo el porqué del crimen.

Cuando los nervios salen por las uñas y dejan rastros, el ojo alcanza el zinc y el porqué ve.

El Sr. Aa, el antifilósofo, tiene un taller de alta costura, dice :

Un motor pasó lo llevó dentro de las nubes

una planta carnívora rasca la espalda de Dada que nada

Dada es la felicidad con cáscara

y nosotros los dadaistas hemos salido cocidos de sus huevos.

XXX

TIJERAS DE MODOS DE ACTUAR

Cuando el pan, un loro, el peine en la cabeza, aprende a caminar sobre los platos de un oso polar, la nieve ya no cubre las montañas cubiertas de nieve y de malas acciones trepadoras, peces de nubes en las plantas.

La sierra enmarca los retratos de los santos y los guijarros son más pesados sobre los sentimientos de nuestra mirada agresiva. Qué horror, exclama el Sr. Aa, se extiende y escasea entre las horas en que el candor de los animales estampa sellos de grisú mediante disparos audaces pero seguros de los héroes de calendarios. Los pelos magnéticos de las tijeras cosquillean las uñas de mis dedos flecos. Existe oscuridad en todo consentimiento, el objeto en el hombre es más fuerte que el hombre, en la botella que se vacía, la manipulación inexplicable nos saca los ojos con la estrella de piedra y de aceitoso cerebro. Este vendaje siempre me ha parecido perfectamente inútil. Si doy vacío al vacío, avellanas a las cigarras normales, niebla a los cohetes iguales y tranquilizados por el deporte, ventanas a las catástrofes legales, los juegos colgados de las fortificaciones al destino, la grandeza únicamente puede crecer, exploro la aglomeración que precedió a la geografía, la uva de la posibilidad cuando el cerebro era tan sólo gas.

Así tritura la llave unos dientes y el cuerpo en el centro. La viva corbata del camino. Solo podría ser una familia próspera que buscara un cadáver temprano. Algunas balas perdidas se multiplican en los espejos, reproducen recuerdos atávicos de habilidades nupciales. En el barco anuncio, el servicio de cuidados paternos está regulado con la ayuda de postes indicadores. Las vacas lamen fósiles que se vuelven preciosos – ¿no creéis que esto circula por la sangre ¿Y que cada glóbulo es un huevo vivo con cola, fuerza e instinto?

Sin cejas, la boca no podría funcionar; lejos de aquí pasan pechos de méritos galantes, crisis agrícolas, saludos vagabundos, bolardos, embrollos y conquistas.

XXXI

TELARES DE JUNCOS

   En el autobús de ruedas difíciles, la música incrementa el aburrimiento de los corazones de goma. Envuelto con el ruido del humo. Amor - narices abiertas al azar. ¿Quién hubiese creído que en la blancura de la colada, una gota de sello de correos significase el abrazo emocionante no controlado por la memoria? Experta lavandera, la memoria une las épocas. ¿Quién hace latir las sienes con toque de retirada de trompeta? El marinero. Cristal con cabellos alborotados, la amargura oxida nuestros mayores placeres, insecto. Cristal con ojos demacrados, cabellos alborotados, la amargura, oxida nuestros mayores placeres. Cristal con ojos demacrados, la amargura de los cabellos alborotados oxida nuestros placeres, insectos. Cristal de cabellos demacrados - la amargura oxida nuestros placeres - los insectos también tienen  corazones, sienes y ruidos. Cristal de los más bellos placeres, amargura en los cabellos cansados (enmohecidos). Cristal con ojos demacrados, cabellos demacrados por el viento, amargura con latidos de insecto oxidado, su tambor. Cristal de corazones, sienes y ruidos, la amargura oxida el tambor de los insectos. Cristal de insecto con ojos demacrados, la amargura en los cabellos enredados oxida la amargura en los ojos demacrados de nuestros más bellos deseos de corazón, sien y ruido. Cristal con los deseos más bellos, la amargura oxida corazones, sienes y ruidos. Cristal demacrado, la amargura oxida el más hermoso insecto : el ángel. Cristal de amor y amargura, el blanco de ángel es exacto. Aquí hay amor, amargura, cristal, blanco, ángel y exactitud.                                           

                                                       XXXII

   - Estimado Señor,
   La cobardía conoce su orden, es el peso del miedo que todos llevamos en los  tuétanos de los huesos. Los nervios del océano son los raíles del viento y del calor. Sus luchas dejan las huellas digitales de las islas y los dientes solitarios de las rocas. Alrededor de la casa de heno, unas gotas de insectos caen al brillo de seda y la fosforescencia de las frutas atrae granos de nube. Las nubes traen pájaros a los grifos.

– Estimado Señor,

No sin intención el Señor Aa había descubierto la feliz complicidad del estómago. El inventario de su depósito cerebral dura desde su adolescencia, el resultado es nulo, sin aleación. Es mate mediante juego de luces.

Ahora abre su tienda de campaña – un paraguas encima del pulmón – y la abundante melena del aire que aspira.

-Estimado Señor,

Los miriñaques se llenan de medusas hechas de copos de noche. Los miriñaques atormentan a los niños. Estos yacen en la hierba. Los geranios siguen en pie. Suspendidas de las ramas de los árboles, vemos sillas y un ave de rapiña. Este pájaro no extiende sus alas, silba. El más pequeño de los niños, acostado sobre una alfombra persa, sostiene un mapamundi del tamaño de un huevo encima de la frente de su vecino de la derecha. Este vecino es su propio hermano. Todos están asombrados y cariñosos.

-Estimado Señor,

Al acercarse la última hora de la vida cotidiana, noté, durante mucho tiempo, la incomodidad fijada por la colectividad anónima en una palabra, y el significado sentimental que oculta, tierra y olores bajo el nido y el huevo.

Unas palabras se convierten en conclusiones enemigas, inmediatamente pronunciadas, adquieren una existencia que actúa directamente sobre la célula y la circulación de la sangre. Aparte de su insondable sonoridad, establecida como base de una lógica de mercado y compromiso, nada puede dar fe de su verdadera virtud como el gozo que tengo al hacerlas manipular. Y aún más. La realidad solo es una conclusión explícita.

Nada puede ser efectivo. Siempre debemos desviarnos. Anudando palabras a una frase, llego fácilmente al final. Siempre encuentro allí un resultado. Tras no importa qué frase. El resultado y la frase son transportados por la menor objeción animal. Otorgarles un valor es un signo de vulgaridad; habría que atenuar el resultado antes de acabar la frase y no poner puntos siguiendo las necesidades gramaticales. La sintaxis es algebráica y nos servimos de logaritmos para calcular su sutileza.

-Estimado Señor,

Ante la invasión líquida, un día de violento verano, ente su luminosidad, el gas color de momia desarrolla su daño. Yo viví sobre unos zancos entre las hojas muertas y el ronroneo de sus pasos. ¿Existen mayores voces que los caminos en el balanceo de las ramas? El extraño gorjeo de una nueva sangre nos acompaña en estos trámites que los incrédulos denominan muerte, dulces ocupaciones de libertad y arroyuelos.

XXXIII

MAGO CURTIDO

Catarata pulcritud el metal corta trozos de carne viva en mi ojo y si tengo un teléfono en las vías respiratorias es para hablar familiarmente de amor con el amor.

La electricidad del color en una garganta de lámpara constante

se constata por su propia dirección y ve

bebe la renovación de la atmósfera

sin esfuerzo se forma un alfabeto nuevo : lo inmediato.

Buscamos amigos y otras cosas tan criticadas en las vocaciones gramaticales de los equilibristas en frascos.

XXXIV

MUCHA POLVAREDA PARA NADA

La habitación estaba llena de muebles disparatados. Un día que había salido por la tarde, me extrañó que se me hiciera esperar dos o tres minutos en la puerta. El Señor Aa estaba sentado encima de una caja. Ella me rogó, riendo, permanecer sin preocuparme. La caja estaba repleta de objetos preciosos. Ella me contestó que no me había oído llamar a la puerta. Entró el juez de instrucción. Oh, Dios exclamé, lloras, mi querido Aa, estás angustiado hasta el punto de llorar y no me cuentas una sola palabra de tus problemas. Las personas que seguían al juez vigilaban la puerta de entrada. Este pensamiento también me inspiró. El juez de instrucción era joven. Yo no podía distinguir si era amor o compasión, aunque me pareció que era un sentimiento suave y lánguido que funcionaba en su rostro como un gusano de fuego. El juez tocó todos los objetos y comprobó su estabilidad. Me senté a la mesa con un aire muy alegre, pero a la luz de una vela que estaba entre mí y él, creí ver la tristeza en su rostro y en los ojos de mi querido amigo el juez de instrucción. Se inclinaba muy a menudo pero no hablaba. La ayuda del cielo se unió a mis satisfacciones. Jalonaba el lugar de polvo silencioso y circunscribió así el peligro. El juez daba órdenes. Estas órdenes me parecían lúgubres como los brillos inversos de la galantería festiva. Me dijo que después de descubrir que lo había engañado, y que me había ido con el Señor Aa, el se había montado a caballo para seguirme, que había llegado a Saint-Denis media hora más tarde de mi partida, que estando muy seguro de que me había detenido en París, había pasado seis semanas buscándome inútilmente y que al fin un día había reconocido al Señor Aa en la Comedia petulante, que estaba allí con un vestido tan espléndido que había imaginado que debía esta fortuna a un nuevo golpe de chatarra extinguida cuyo extracto habría llenado el capazo de fuego paliativo. Tiró de los cuerdas. Cada dos días. Formé allí arriba un sistema de vida pacífica y portátil. Sabemos que el juez era severo. Caballero infeliz vas entonces a perder todo lo que aún amas. Tres veces al día. Perdonad si termino en pocas palabras una historia que me mata. Un gato olvidado por la compañía de mudanzas surge de un jarrón de porcelana y sale la justicia solemnemente. Perdonad nuevamente si termino en pocas palabras una historia que me mata. Pero el acuario pancreático de los riñones y las vocales emprende la travesía del desierto en veleros; ¿quién satisfará entonces las botellas de saludos comprimidos, los conservatorios, las destilerías de asco gástrico y los bolsillos abiertos diseminados a lo largo, completamente a lo largo del Missouri con flores?

XXXV

LA PETRIFICACIÓN DEL PAN

Frotar su piel y dilatar los poros hasta que veamos allí grietas de lágrimas y restos de comida. Ampliadas en el sueño de la infancia, veo muy de cerca las migajas secas de pan y el polvo entre las fibras de madera dura al sol. Para el beso del cumpleaños, el viento envía a su prometida, un tierno saludo de fufandas que palpan su carne bien nutrida. Y ante la iglesia nevada, el anciano se va oblicuamente dilatado a la medida de su mancha negra e intensa. El drama está escrito en un pergamino que sirve como nube y de saco a estos tipos de acontecimientos con encaje. Quien no ha sentido, cuando la alegría lo hace ligero, a su amada que viene de lejos, posarse en la palma de su mano, no conoce las sutilezas de las sílabas del tiempo que se derriten en la boca. Cubierto con todo el polvo del oscuro destino, el violín se va, llevándose a su músico, el violín se va, llevándose a su músico, el violín se va, llevándose a su músico, el sabor a caramelo en el ojo del perro, la canción se va por los raíles del tren, el violín cubierto con el polvo del destino oscuro en el ojo del tren, en los raíles de la canción, en el caramelo del ojo.

Así él recoge, con manos enormes, la historia atormentada del mundo, en la mesa redonda del mundo, mientras de su boca vuelan unos pájaros silbando y los acentos circunflejos tapan las botellas en la tienda de las vocales donde agitamos pañuelos entre cálculos de probabilidades y sueños.

XXXVI

Con el gesto de milenarias declamaciones, la sombra se soltó de la sombra, desde allá donde el corazón se protege a la sombra de los años. Una calle pasaba ante su ventana abierta, una calle madrugadora que iba a la ciudad a hacer las compras, arrastrando tras ella mil ruidos de vajilla dentro de las tripas de los vehículos, los comerciantes de ropa, pájaros, de ensalada y de cuatro estaciones. Yo también vendo temporadas. Vendo frío, calor, frío-calor y calor-frío. Pero no se trata de eso. Esto es : la sombra al soltarse de la sombra provocó una declaración, cuyas más mínimas inflexiones podrían haber alcanzado muchos haces de nervios sensibles que con unos delicados dedos, atados a una cuerda, llevamos al interior de uno mismo. Unas influencias ocultas se sienten entre unos haces diferentes que comienzan a oscilar y, a pesar de la terquedad de cada individuo para seguir siendo lo que es, insuperable, insoluble, duro, rígido, lúgubre, unas atracciones de naturaleza subversiva han ocurrido varias veces entre diferentes sexos, resultando la mezcla por el canal de la boca del contenido de sus cráneos galantes.

Frente a los escaparates de los almacenes, desfilan las carnes gastadas. Sus ancianos propietarios examinan con interés los últimos avances en la ciencia que serían capaces de retenerlos en su lugar aproximado al lado de los huesos correspondientes. Ha pasado mucho tiempo desde que algunos predominios de sus cuerpos han perdido su razón de existir. Pero los anuncios ensalzan la belleza del lenguaje en unas frases tan correctas que las experiencias más frías se agitan con ademanes de arañas.

XXXVII

ALETEO DE NARICES

Cuando los ojos se desorbitan, la corbata de las ramas estrangula el follaje inglés que lleva sombrero alto, guantes blancos y zapatos acharolados de clorofila cordial.

Cómo, dijo mi amigo, no crees en la vida de los paralelos aunque se prolonguen y renueven. El final de sinfonía es difícil, la música solo puede terminar entrecortada por pequeñas piezas y volviendo a empezar con trozos dulces.

– Es una pena, dijo nuevamente, nunca sabremos si es el viento quien mueve la hoja de hierba o si es la hierba la que mueve el viento. Poner la hierba en un lugar sin viento, yo no creo ni en el buen sentido ni en la paradoja. Mi llanura no tiene viento, no tiene hierba, no hay lugares, no hay moscas. Vivir sin sobresaltos, sin avanzar y de buen humor sin tormentas falsas. Mi llanura ama el aburrimiento y los colores equívocos, los caminos bisexuales; mi llanura se parece a todas las llanuras y los hombres a todos los hombres, en nombre de dios, no hay felicidad, la vida continúa como sucede, la única felicidad es conocer el aburrimiento, los falsos insectos poéticos están encerrados en la torre de chocolate en la montaña de Zaratustra, son genios con sus secretarias, bajan dos veces diarias a la ciudad para telefonear al impresor y medir el resultado de su política en la escala del orgullo animal. Mi querido Tzara, abandonemos pureza e impureza, inteligencia y espíritu parisino, el Instituto y España, así como a todos los españoles muertos, vivos, anarquistas o pieles rojas, todas esas tonterías frías o cínicas que existen o solo existen en los grandes cerebros en función del estómago. El cerebro acaparador no es más que un langostino que ha quedado en la bullabesa y pretende ser un emperador. Era una magnífica bullabesa con orquesta e impresiones de viaje.

Cómo estás como yo ya voy bien resucito al viento no importa donde cómo estás me dijo mi amigo yo voy bien quieres fuego dijo el pájaro rizado sirve como entrecejo al crepúsculo florecido por tan bella música dijo cómo estás como ya voy bien resucito al viento no importa donde cómo estás me dijo mi amigo yo voy bien quieres fuego dijo.

XXXVIII

VI AL HOMBRE DESINCHABLE

En el patio lleno de cansancio, dos hombres duermen, unas pastillas de horas difíciles en el reloj de la literatura humana. Un carro, unas tablas, unos muebles, huelen a madera joven y resina. ¿Por qué estamos sentados en un sillón observando cómo desciende del sueño a la muerte? Siempre salimos por la escalera de servicio. La muerte tiene el color del plomo, sus bigotes caen como alas de pájaros mundanos. Caen los brazos. El pecho pesa. Los músculos de las piernas son de gelatina. Todo está hinchado con un aliento condenado. Y esta masa de tela y carne habitual se atornilla en espiral hacia el centro de gravedad que la llama. Su compañero es fuerte. El no entiende. Intenta colocarlo en una silla. Para no estar al lado de un cadáver. El no entiende nada. El otro cae siempre. El es terco. Se pone furioso. Solo ve la tranquilidad del equilibrio. Esto dura como el curso normal de una enfermedad. Están sentados uno al lado del otro en unas sillas y duermen. El sol. Se despiertan. Primero el hombre desinchable. Y se rasca la cabeza donde pululan nerviosismos animales.

XXXIX

ESTIMADO AMIGO

A pesar de la chacona con radios de las orquídeas llagas sin palabras, cómo es posible que de nuestros días de armiño el resto de nuestros tragaluces con que iluminamos a dios basados en unas esposas de tierra abrazar los colores y que del jugo de las frentes fruncidas nazcan redes rizadas en veraneos en la noche de fresas arrugadas y la extirpación de las sandalias de los caminos viscosos qué pregunta el qué pregunta el incorporado el qué pregunta el qué no te dije entonces el niñito pegajoso repleto de maniquíes con crines de obscenas manipulaciones obscenas y de maniquíes cada hora sale de un tren desde el origen de la hora donde está el origen del delito patente está en el origen de la hora es inodoro incoloro se pone puñetazos en lugar de corbatas y unos pabellones secos le sirven de alimento ella tiene vivas congelaciones solares cuando hace frío es un hermoso combate en la ratonera de de la cama deshecha es así como paja la marsopa y la fe no tiene más escama más carburador si así os gusta apresurad el chillido el juicio final está en la puerta maldita ya sea la bahía desde donde la salvación se derrama sobre los frutos dispersos de los satélites en el umbral de las frentes el infierno se dedica a la lucha y el último último el pecho se resquebraja y la noche se derrumba sobre nuestro fin sobre nuestra oscuridad la liberada y luego es el silencio de goma que comienza y que en sí mismo ya lleva otro ruido por más silencioso.

XL

Sentada en un confortable sillón, la palabra se fuma enormes insinuaciones. Durante mucho tiempo agitada en la lavadora del cráneo, su sabor se extinguió y la cálida dureza de sus vértebras se disolvió dentro del peso de la neblina diaria. La fatiga inconsolable empaña el resplandor de sus dientes en los múltiples bolsillos del desorden. Y enganchada por los tentáculos habituales a los hastíos gramaticales, su aliento agonizante no podría impedir a las horas abrigarse con el abrigo del moho y del aburrimiento.

En ausencia de la frescura del lenguaje, el inventa una taquigrafía del sentimiento. Su alfabeto solo tiene, del espejismo, la fuerza milagrosa que empuja las nubes hacia los contornos galantes, saca las lenguas con fuegos distintos, da vueltas en extrañas circunferencias dentro de las piedras. Y desciframos la historia nuclear que en cada variación contiene la inmensa imagen del mundo tan fácilmente como su espíritu señala las rastros de su paso por la página.

En la cuerda extendida de proa a popa, el arco del viento se ejercita con chácharas innumerables. De estas solfas gimnásticas se componen fábulas misteriosas que solo pueden concebirse con la ayuda de los ombligos de pájaros

XLI

CRECER A LA SOMBRA

Algunos señoritos blanqueados con cal, trotando con los pobres cuidados de cascabeles tragados con avidez, se dan a conocer al crepúsculo parricida mediante la rápida marcha con la que cortan las sábanas de las carreteras del rayo de verdor que arroja sus números sobre la extrañeza de los corazones que resisten. Pero ahora que bruscamente detenidos por cualquier relámpago insecticida que cruza el pensamiento de un solo golpe, y lo mata, sus exiguos pantalones los abandonan, como un par de senderos la autopista, con toda la dulzura del aire y, movidos por un único secreto, estos atrevidos pantalones individualistas, se dedican a continuar el camino por su propio deber y por su dura iniciativa. Estos son los caballeros cuyas nalgas de la cara no conocen las noches reservadas para las mujeres solteras, compartimentos donde las miradas se apoltronan en los prados; independientemente de lo que piensen los pensadores, las maletas olisquean el bienestar de las personas y se alejan desdeñosamente, prefiriendo las dificultades de las montañas a las avalanchas de sonidos precipitados, mucho más peligrosos que los que envuelven nieves eternas y van a colocarse en la sala donde los pasos han perdido su razón y su tren de vida que es también el de la desilusión.

Pero, volvamos a los dos caballeros : se llaman al Sr. Cahin y Sr. Çaha.

– Me alegro mucho, dice el primero.

– Así las estériles regiones alpinas solo producirán alpinistas, dice el primero.

– Me halagáis, dice el primero.

– No os disgustéis, dice el primero.

– Entonces, las razones de ser de las nubes se han movido, dice el primero, y aunque el bordado no se mueve menos, dice el primero, quien alimenta a su hombre bien se conoce, dice el primero, y yo me conozco allí, allí huyo de mi mismo nombre, dice el segundo, que se haga cortar la cabeza en el aserradero de cabezas si no sabe analizar cuerda y sonido, el reloj salvaje muestra sus dientes, dice el primero.

Luego, estos dos caballeros, que en realidad eran tres, si hemos de contar los pantalones del primero que ya mencionamos anteriormente y que, mientras tanto, habían crecido y alcanzado la altura de un alma de bien, sumándose a varias escuelas gastroliterarias mediante el hilo del pensamiento a través del oído de la bodega, entrechocando vasos de sueños vacíos, vasos siameses, infinitas hermanas de su propia y sincera bola de aire, el estómago carnoso, se desenroscaron, fémur a fémur, falange a falange y, sacando los últimos candados, se fueron con total seguridad, con todos los ángeles, dedicados a la quincallería, al paraíso de los entre-melómanos.

XLII

A LOS JUGADORES DE VIENTO

   Una cura de origen del mundo, un vértigo de confesión que come la lepra geográfica del muro, un flotador de amor que sirve de neumático en estos malos caminos del mundo y el disparador de la boca del volcán que registra la tos celestial 
- sobre nosotros experimentamos los pinchazos subcutáneos de esta luz de India llena de gárgaras, mimosas y cabezas invisibles. Cara o cruz. Se arraiga un viejo rostro femenino complicado como una tetera. No quise arrancarme de los dedos la ilusión que se dedicaban. Yo le digo. Pero el cerco nublado de los cristales, su vacuna doble a escala contra el verano y el hierro, el disfraz de los crustáceos en hortensias lavables, los dolores mensuales de estas flores falsas que navegan solo sobre decepciones con hélices, sobre decepciones de velas con espuma roja, sobre orejas de árboles, sobre rojos desahogos de palabras, sobre omóplatos de cristal, las filas de bombines que determinan las fronteras de los países sólidos, el crescendo del rojo en los raíles donde se descarga en veneno y explota la excesivamente rápida combustión, el corte vertical en un pastel con capas de pisos llenas de camisería geológicas, donde está la sal que se eleva en la innumerable cabeza alada, flor mofletuda y de fruición envuelta bajo  la funda estival, preservada como los muslos de las monjas durante las grandes vacaciones larvarias, donde la estrella,  absceso de candado, sirve de silbato al agente celestial de la brigada de circulación y a pesar del embotellamiento en el corazón de la llamada que nos arrastra muy lejos al centro de los nudos y las disputas, al corazón del agua, orgulloso es el ojo que nos sostiene y, algodonoso, el humo que se escapa bostezando.
   Y esto es.
   En el depósito de las confidencias donde los cefalópodos y los guantes de crines se debaten amargamente, girando guirnaldas y albornoces al aire líquido de alguna variante esponjosa de nostalgia – grito húmedo – discreta contracción de tierra en el borde de una arruga campestre, qué crisis navegable hace funcionar el relincho en el mapa del capullo, qué anónima rabia mueve las bicicletas en los cubiletes, qué calvicie del alma destruye las demoníacas regiones de nuestras juventudes y qué queréis queréis que por ejemplo queréis mejor vale pasarme el ejemplo o no queréis vale mejor queréis y sois completamente amable no más que queréis tanto va la ternera por ejemplo al agua queréis por ejemplo ir al agua o la ternera queréis queréis dormiros o morir o queréis dormir por ejemplo dormir.                                       

                                                       XLIII

   La oscuridad corta. A la pajita más corta. Desnudo como paja. ¿No os he visto ya en algún sitio?

   Por haber querido ver demasiado, Olvidado en él mismo. Un paraguas cuando llueve, Por haber querido llover. Por haber querido. Risa mítica. Cordero. En el cruce del contrapunto. ¿No os he visto ya en algún sitio?

La última palabra incurable. La última palabra va en cabeza. Sobre la cabeza. De la cabeza a los pies. ¡Oh! ¡salarios! ¡Oh! ¡despeinados! Y el miedo a. Con los pies en la cabeza. Culos con plomo. Cabezas de pedestal. ¡Los incógnitos! Dejadnos reír. Risa en paquetes. En júbilo. Montones de idilios. Asiento de risa. Donde rezan las camellas orinan las serpientes.

No durará mucho. Los corazones dicen alegría. Darse tiempo. Y hará feliz tu corazón. No, no y no. ¿No os he visto ya en algún sitio?

Primero fue el no. ¿No os he visto ya en algún sitio? Fue un no lleno de árboles, De extravíos. De certificados. Un no espeso e inquieto. Al principio fue un problema de no. Un profeta cotorreando. Un pequeñito profeta de nada. Para nada. Un dolor de cabeza Casi un problema mental. Una verdadero problema. Un problema más. Un problema de familia. Seamos buenos con los problemas mentales. ¡Seamos justos! No concentrarse en los problemas. Los problemas se encargan de su propia policía. Y el ejército de problemas, ¡qué ejército! Toda una mitología. Todo cabeza y nada más que cabeza. Un problema sin pies. Y el problema del problema. De cuerpo entero, tamaño natural. Los problemas y sus necesidades naturales. Así es como hacemos un problema. De la nada. Tanto en una cosa como en otra existe problema y problema. El problema libera, procedencia mejor. Podemos recomendarlo en cualquier tesitura. Prosperidad, seguridad. problema por aquí, problema por allá. ¡Oh! ¡las alegrías del amor! ¡Qué placer tan excesivo! Los clientes son terroríficos. Incluso bajo la piel de locomotora. Los problemas son grandes. Son bonitos. Su sabor no tiene ni ni no tiene. ¿No hay otros problemas para juzgar los problemas? Inmolemos los sinsabores. Al carenado. Las mujeres más obesas del mundo, por ejemplo, también problemas. ¡Oh! hombre como te amo, criminal en las horas perdidas, insignificante por demasiadas circunstancias, dueño de la locura y de la calma, todopoderoso en la cabeza y los músculos, no creas en una emoción vana, todo puede servir, nada se pierde, que nadie abandone este corredor donde se abolió el pensamiento y el éxtasis sobreexcitado acompaña muy de cerca a la tormenta, todavía mira una vez antes de acostarte en tu sueño o de lavar el pensamiento de tus manos, como un pensamiento lava a otro y los dos juntos sacan a la pajita más corta a la enamorada en el estiércol, mira, digo, antes de creer, porque entonces tu cabeza también será certificada como tantas otras, mira, son los problemas de papa que vienen con tambor y estilográficas en hordas indestructibles, con terquedad de pulgas en la cabeza de colonia y charanga, como plagas y lluvias, toda la indecencia, toda la indiferencia, toda tristeza, nada como la tierra, ¡y el laberinto se pone en marcha con sus bisagras de pústulas en gavillas de máscaras y de gases de marchas militares! ¿Quién está preparado para los problemas? Muramos por los pajarillos.

XLIV

OBRERO DE JIRAFAS

Cuando él se hizo escarbar en sí mismo, al pie de una pared desnuda, entre gritos de pastores y cuando se recubrió con una tierra espumosa al mejor postor, a la más dulce y lúcida embriaguez, en una cuna de estaño, una fruta de invierno bajo su pelusa incandescente, el sol levantó una vez más uno de sus innumerables párpados, apenas perceptible a simple vista, ya que era materia desnuda y viuda de cualquier esperanza, el párpado de este día entre los demás, de este día único como los demás, en la cadena de canguilones, cuya peldaño rodante de tambores trepamos, de escalera sin fin, donde no se trampea la orden a seguir ni se puede regresar ya, la decrépita marcha del tambor, huyeron tan rápidamente los fantasmas anteriores que, tenso como el arco en la salpicadura de los riesgos, muchas veces, él avanzó unas fibras musculares alrededor del poste imaginario para quedarse allí, un día más o un minuto, un segundo, gritando con toda la insatisfacción, de este instante que no se llegaba a saciar, y cuantas deudas quedaron en el universo fugaz, ruidoso, enredadas en fracasos impredecibles, diseminadas entre los audaces, invisibles a cualquier sufrimiento, porque el devorador de harapos y recuerdos no tiene ni conocimiento ni fracasos, ni competencia para saber y ver; cuando él se hizo escarbar en sí mismo, ese día malabarista de espejos y de loros incansables para burlar la clara apariencia de voz y conocimiento, aquel incluso que se encarna en la cabaña del desarrollo para su propia lucha y bajo cada techo encuentra la confianza y la jarra de agua fresca, fresca de vidrio, o, más lejos de su frontera, el sable vengador, la risa estruendosa como una tormenta, las pesadas barras y las pérfidas lanzas traicioneras, las calumnias, los desvanecimientos de luces para siempre insuficientes, ese día de cuerno de la abundancia se hizo un gran silencio de ofrenda a algún rico simulador de gestos y las cañas doblaron la columna vertebral como promesa de servidumbre, y la luz siempre era lúcida y sólido su toque de diana – ¿no había ya escuchado tantas veces de relevo en relevo, de campamento de tambores en la jungla a campamento de estrellas en lo invisible? – ese día fue fácil para los silbidos agudos tan contaminado estaba el aire que caminamos sobre oráculos y ojos plantados en las piedras, salía una confesión quejumbrosa, pero irónica al mismo tiempo, flamantemente nueva, como la sangre se inscribía al principio de la lista y los áloes llevaban enormes arañas en su copa en cuya altitud habían soñado consumirse otras voluptuosidades, entre apareamientos de brisas, a la vista de tantas nubes indecentes, estériles y de aspecto perfectamente metálico, ese día de confusión, de virus diurno, de niño jugando de día con el pulso, ese día tan hermético y viperino como tañido de campana, al siguiente, envidiaba la piel del oso y jugaba con sus palabras como una motocicleta, ese día incansable de reversos de medallas, una adivina en el origen de la mandolina, ese día de obesa clientela que relinchaba y maldecía en la palma de la estepa, extraño gong para este cáliz, tan pronto como vio el agrupamiento de todas las buenas conciencias, se metió el césped en su bolsillo y el sollozo de la debilidad pululaba como una motocicleta epidémica, ese día malabarista de muchas religiosas, perturbador de taxis en la adversidad cósmica, flagelando el orden alcalino, avivando las nubes de águilas que se habían coagulado después de una noche peligrosamente profunda, ese día de bicicletas peinado con corales, tapado tras el escenario, alegre, como ese globo que hizo asomar de su éxtasis toda una primavera de senos, hierba cruel para la crisis de amor, ahora famosa, ¡oh velocidad! ese día, cuando él se hizo enterrar en sí mismo al pie sutil de una pared lúcida donde las plantas simulaban crecimientos de dinero y los cuernos de antílope ya no conocían barrera, tanto va la sepultura al bálsamo que al final pasa desapercibida, ese día de conejos acostándose, de sol aficionado, de ovejas frioleras,, se hizo un gran mar de absenta en una frente desconocida. Protector de letras y artes. La torre era asesinada y el día representado. La frioleras ovejas con sarna se aislaban en parcelas de mar.

MEDIAS NOCHES PARA GIGANTES

                                                        I 

La marcha más ligera debido al atractivo de los nuevos pasos, el aire sin aliento, entre las hileras de dientes que roen las carreteras, las hojas arrugadas. Entre las miles de piedras que se apresuran hacia tierra de para en par abierta, cogí una al azar, un fruto del hierro y de la goma subterránea. Ahora está encima de mi mesa. La toco con la punta de los dedos, como una descarga eléctrica en la periferia de un corazón. Una franja de impasibilidad sólida, una boca de cabeza de muerto. El ojo no pudo cerrar sus párpados en las venas metálicas. Hay plantas e historias en el interior. Un campesino adinerado que iba al mercado un día se dio cuenta en su trayecto repentinamente pesado que el aire negro y vigoroso de la muerte se adueñaba de su hálito oscurecido. Se creyó acosado por bandidos y ocultó su bolsa bajo una piedra del camino. Unos pasos más allá, tenso y fulminado, arrastrado por el viento verdoso, cayó al precipicio. El olvido y su raíz se incrustaron en la piedra. Ésta creció en la caída.

¿Es la piedra con la que el niño cazó a los pájaros? Los pájaros picotean la hierba con sus colas desnudas.

Quizás se la lanzó al idiota del pueblo. Tal vez la recogió.

El huevo de un animal con entrañas de hierro, fibras de carbón, un cordón de nervios muertos, lavado por una memoria de colores imprecisos, pequeñas chispas percibidas en los raros rayos adecuados.

Cuando la arteria se frota contra la arteria, cuando los ríos se desbordan y se unen con otros ríos, cuando el hombre se confía a otro hombre por la senda de las virtudes y la moderación, cuando un disparo de pistola abandona el puerto por la conclusión de un pacto recíproco y decisivo, el cielo repentinamente inmovilizado por nubes paralíticas se cubre el rostro con desprecio – desaparece su maquillaje y fluye con las desgraciadas muchachas de los bulevares. El cielo transcurre sobre los bulevares con ese gran sombrero que llamamos llorona, como una muchacha desgraciada gotea y fluye a lo largo de los bulevares, esas calles que llamamos lloronas como muchachas desgraciadas.

¿Pero hacia qué verdad química nos empuja de golpe el tambor del cielo redoblando, como granos de sal arrojados en los reversos de los vestidos de vegetales que florecen admirablemente?

II

El diminuto equilibrista en el fondo de mi habitación cuyo cuerpo está retenido por un surco de aire fugaz me recuerda la historia de la muñeca desnuda a través del pudor del tiempo. Era una noche gris en el campo. Era un día gris en el campo. La diferencia entre un gris y otro señalaba el día y la semana. El color se agitaba como una cometa de pájaros en un guante de piel sueca – que era niña empapada en otoño, niña delgada y acabada por el otoño – vida envuelta en una capa pesada e inestable por cansancio.

Fija tras el cristal de una ventana y los ojos regulados por la pequeña geometría del horizonte, así fluye la sombra del asesino, a lo largo de la pared, a través del filtro del follaje. Inmóvil, la cabeza encierra una rueda de lotería vertiginosa. El látigo acosa a los animales. Las sondas dolorosas. Las ondas de frescura, a veces. El abismo con episodios, el pedernal que rasca la piel, la velocidad de la fiebre que empuja el juego de bolos, la pelota que sube a la garganta, angustiosa, las garras que se incrustan en el pecho, el crucero que se separa ligeramente y se aleja en un espejo donde todavía querría mirarse con pesar y alivio. Todos los días, día humilde y noche humilde comienzan y terminan día pobre y noche pobre. El día se mezcla con la noche, ya no nos devoramos, ya no nos rompemos, ya no nos rasgamos, nos hemos mezclado con la palidez. Los ojos rapaces, la voz comprimida en un abrigo de caricias, los pilares del pasillo provocan en abanico la frialdad de una antigua tragedia. Levantado en pequeños destellos secretos, con labios temblorosos y vacilantes de llamas de velas para bendecir el agua fresca con un resplandor anónimo.

III

El ciclón había puesto el anzuelo en el ojo del jorobado; el jorobado en la colina, la joroba era el ojo del paisaje. El tren pasaba delante de la casa, plancha de la lencería de lujo de las grandes vegetaciones; el viento azotaba la vegetación en fichas de biblioteca con ruidos del aparato Morse. ¿Qué se veía en la cortina de enfrente extendida como un hermoso horizonte de encajes y cúmulos? Una cabra rápida abriendo el túnel del vacío que respira sus zigzags de buena voluntad. No exageremos nada. Tu tienes miedo. La tormenta pasará. Las vibraciones eléctricas que tus senos en relieve comunican con sinceras miradas de la piel, hermosa chica del acuario, nunca iluminarán lo que piensas en la tarde de verano, el aburrimiento zumbando en tus oídos. Tengo casilleros, botellas vacías, páginas en blanco en mi cerebro trastienda de imprenta que puedes llenar con postes indicadores. Si quieres colocar unas conchas, vivo en monograma abrazado dentro de mi cerebro. Variaciones de fiebre para cubrir, con palabras e imágenes, el ruido que nos supera.

Pensad, mis queridos niños, lo que os espera: ni fortuna, ni ahorros, ni bienes inmobiliarios.

El tenedor del relámpago ahora vagaba encima de la pequeña ciudad y buscaba su casa. Ella la levantará, se aniquilará; nosotros perdimos nuestras cabezas con tanto ruido. La indecisión nos golpeó con chispas angustiosas. Pensaba en arterias, única palabra que podía formular claramente en la visión fugaz de una placa anatómica colgada en jirones en cualquier clavo abandonado por mi fantasía. En las ventanas, la luz hacía señales cabalísticas para restaurar el significado fallido de mi estado desenfrenado.

Envueltos en la sombra de la habitación, poníamos en funcionamiento los juguetes de nuestros sentimientos. Entre tú y yo, nuestra seguridad. Voy a desnudarte con calma. Es la temporada de emigraciones lentas, el ojo blanco, la melena de cintas al viento. Pero el viento soplaba muy fuerte, era joven y los árboles atravesaban su fuerza. El embudo de la memoria, los viajes y las vacaciones

IV

Mi agotamiento nervioso y arbóreo se desarrolló en procesos de refinamiento haciendo brillar sus ramas a la luz refrescante y animada de las cosas. Adornada de respiraciones refinadas, la bailarina se perdía entre la bruma. Otro yo mismo la seguía de cerca. Ahora estábamos en los muelles, donde extrañas espontaneidades nos hacían estremecer con el olor a sardinas, alcanfor, vainilla, jabón y farmacia. El recuerdo a veces nos representa curiosas mazurcas mecánicas.. Pero los viajes son solo agradables por la probable materia que contienen para sostener la vida del futuro. La vida es una mujer mantenida en la exactitud de expresión.

Esa noche, por la costumbre que había tomado de sentirme como un guante del revés ante la proximidad de estos puntos de partida o llegada, yo era incapaz de captar el orden natural de una comarca sin embargo sólida e inmutable. ¿Era éste el efecto de la bruma esquiva y creciente? Estaba inundado de sutilezas volantes, oficina de registro de visiones perpetuas y lejanas, pero totalmente insensible al tacto de su cuerpo – pequeña cápsula refinada por telas y luces muy suaves. El mal tiempo ablanda las piedras. Pequeña bailarina, el dolor que respiras siembra unas piedrecitas dando vueltas con destreza y equilibrio en la vida cotidiana.

Un disparo de fusil, una señal de la cabeza, el destino, una sala de espectáculos, una ropa de ciudad, la profesión, un hombre de guerra, un acto de venta, el asunto, una mesa de mármol, el contenido, de cerca, de lejos, más o menos : comprendí tu desorden, es limitado y circular, se dispara y se contrae en el puerto. Por eso un corazón ajeno, visible a la luz de las lámparas de gas, aparecía de vez en cuando en la palma de su mano

V

   La opulencia de unas vacaciones ilimitadas me trasladó dentro de países de lentitud. Para manifestar un grupo de sentimientos, diez veces mayor por la desorganización de los medios de transporte, las soleadas playas de riqueza, los grandes pueblos cazados en sus dilemas y las colinas recompensadas por vegetación de colores – sangre derramada fuera de una arteria herida - viajé con el esplendor de las dentaduras de oro bordadas en el sol de los puertos y de las grietas de viento roto. Los transbordadores,  rasguños del muelle y las pequeñas embarcaciones vergonzosas de su número, son los músculos que regulan nuestro placer, los fletes de mercancías y las lágrimas por llegar de los pañuelos que agitamos.
   Hoy apenas puedo comprender la alegría tatuada en la mano del recuerdo que me hizo ver el futuro de una visita y de una ciudad en las líneas de la vida grabadas en el plano de las calles. 
   Los domingos hacen sufrir por todas partes porque ha terminado el trabajo a vuestro alrededor y porque una luz dolorosa comparte la duda que tenéis por vuestra inactividad. Las orquestas en terrazas ponen manchas de calor en la multitud endurecida y crispada. Los gestos suscitados por esta música constante permanecen escritos en una pose de cortesía. 
   El ajedrez también ha ocupado mi tiempo mediante contorsiones de espíritu que demuestran que los pensamientos más profundos pululan con la inutilidad de su virtud. Los peones se mueven, pero están atados por el hilo de las miradas. La reina está activa, uno debe saber cómo usar su eficiencia desde el comienzo del juego. Pero ella se emplea rápido como en todas las tiranías. La del amor es su primera prueba. Las partidas son siempre imprevistas. El intercambio de reinas las hace uniformes y pobres. Cada juego lleva las huellas digitales del carácter del jugador. Hay juegos lentos e inofensivos, borrados y previsibles, preocupados y caprichosos; hay jugadores que quieren llevarse todo, otros que dan, otros que usan trucos para ganar una pieza y los hace tan odiosos como en la vida cotidiana. Hay juegos apresurados que arrastran al adversario a responder rápidamente y sin reflexionar. Me gusta arriesgar; mis combinaciones mantienen un corte peligroso, siempre las empujo hacia un cuerpo a cuerpo brillante al comparar los resúmenes de las posiciones - el equilibrio mental de las constelaciones a menudo da saltos desesperados. Las demostraciones arrojan miradas fugaces sobre mi aburrimiento. No me gustan los contrarios que me inducen a error mediante comentarios espirituales o tendenciosos. Me gusta la distribución del inconsciente, en diferentes ocasiones de una partida; su dosificación decide actos importantes; la lógica que los determina se oculta rápidamente bajo los dones de habilidad, pontitud y claridad. El control obvio de una partida nula, ganada o perdida, hace que el final del juego sea más agradable que leer un poema o la marcha natural de una aventura amorosa. Una señora a la que amaba me escribió, hace mucho tiempo, que yo perdía las partidas porque hacía trampas. Debo protestar aquí, con la esperanza de que estas pocas líneas caigan un día ante sus ojos. Hago trampas porque vivo entre las relaciones de aburrimiento, satisfacciones, pretensiones, obligaciones humanas. Me gusta la desidia que cuelga de una pasión, de un acto, de una idea a otra. El propósito de la vida es morir, me lo confieso, y la cobardía misma de la confesión me impide alcanzar este fin que carece de imprevistos.  La deseo por otra parte con toda la fuerza de mi fatiga en libertad que se alimenta de autosuficiencia.

VI

La hora se escapaba entre mis dedos. El sol pegaba – un beso de luz – el sello de rigor en estas postales que circulan por el mundo : peatones secretos. Su anonimato es un caparazón sólido, su vida es una visita oficial o de incógnito – la columna indefinida y ondulante, vertebrada y negra, se mueve lentamente sobre la espalda de arena de un amplio terreno apto para serpientes. Que eso se repita de generación en generación, ¿quién tendría palabras suficientemente definitivas para admitir la vanidad?

Yo perseguía con la mirada a un transeúnte. No le conocía. Cruza la calle. Si él me dijera las razones que lo impulsan e incluso si el cálculo que hacía era correcto, yo no podría creer ni en la utilidad ni la estabilidad de su combinación ficticia. Ella está constituida de hábiles excusas en el olvido del tiempo.

Así corren en cada ciudad miles de hombres, rechinando los dientes, gesticulando, riendo o empujándose alrededor de un centro de preocupación al que ellos prestan, como los usureros, la importancia suprema.

La hora se escapaba entre mis dedos. Era rico en sol y conocía el placer de gastar cómodamente. Desde una ventana abierta, arrojábamos como calderilla a los transeúntes, unas nítidas notas de música alegre y gratuita. Los empleados que regresaban al trabajo por la tarde se llenaban covenientement los bolsillos de recuerdos. Yo ponderaba desde mi balcón su arrepentimiento lírico. Una mujer entró por el camino del sol.

VII

Bajo la lenta sombra, las piedras viven con un reflejo familiar y la expresión que toman sus contusiones está vinculada a la sonrisa de las playas, a los letargos de blancura.

Bajo la lenta sombra, los amigos se cuentan los placeres que suenan en la billetera del corazón, allí donde las buenas experiencias lamen los encantos de una estúpida animalidad en un puerto acogedor.

Bajo la sombra lenta, desayunamos frescor, saltamos de ciudad en ciudad con las noticias de los periódicos y, entre los anuncios penetrantes de la carne que regresa, estamos seguros de discernir la forma más amplia y adecuada de satisfacción.

Bajo la sombra lenta, miro la vid y su fruto de lenta oscuridad.

La vid se alarga y se arrastra; sus tentáculos dobles implantan sus uñas en la madera fresca del árbol, se encuentran con otros tentáculos y, entretejiéndose, se atan a la rama. Otras manos se envían en la misma dirección. El viento que sopla a través de las velas extendidas de las hojas, a menudo les ayuda a encontrar en sus titubeos la rama complicada y sólida donde la planta madura su atadura. Cuando el tallo se ha vuelto sólido, la savia abandona lo que fue hilo flexible, se oxida y se endurece como un alambre. La vid crece y continúa su camino. Porque si quieres llevarla por otro camino, sus crampones solo se atan a él durante poco tiempo y abandonan la dirección que no eligieron. Intenté colgar en unos tentáculos un pequeño trozo de madera que sostenían con sus uñas durante unos minutos y enseguida dejaban. Pero, cuando la planta se hubo impacientado, sus dos pares de tentáculos, aunque frescos y verdes, se quedaron en mi mano. Intenta cortar uno de estos lazos fuertes para desviarlo de su camino: la planta se enoja y se niega a usar las facultades de sus apéndices.

Así se arrastra y desarrolla la vid según un mínimo de instinto, aferrándose de paso al infinito de las ramas, con un único propósito, colmar el sordo deseo de su dirección, aquella que le fue dada por la bahía de tierra luminosa, hinchado en el pecho del sol en el que ella mama un poco de indiscutible e insaciable vida.

Al igual que las abejas y los remos que golpean el agua, las mujeres trabajan el aire con gestos ágiles y agresivos, poniendo el desorden en los hombres y el orden en las casas : este alfabeto sólido de ciudades con el que se graba el amor en el frontispicio de su valor.

VIII

ANTES DE LA NOCHE

I

Antes de que caiga la noche, en este minuto inquietante como el aire suspendido entre los estados líquido y sólido, cuando todo piensa en ocultarse el rostro de vergüenza, que incluso los ruidos se alejan sin valor durante algunos instanes, cuando la sensación de que un vaso va a desbordarse se asienta con angustia en el pecho de alguien como si un nuevo anuncio de muerte, de un atroz suicidio, nos fuese a golpear en pleno pecho en la persona de un ser querido, cuando este odio a la vida puede convertir el dolor en una inmensa gratitud. que montones de cadáveres que calientan en nosotros el duro invierno, medio putrefactos, de hombres que conocimos en la constante amargura de un inquieta alegría (es necesario que la tristeza sea potente entre signos tan obvios que ella toma prestados de aspectos tan extraños) se han mutilado, desgarrado, estrangulado con una feroz alegría de destrucción, en un delirio de odio, un delirio de odio, un tal frenesí que la alegría sola y la más viva, única, puede elevar la pureza de un alma hasta tan tiernas alturas – antes de que caiga la noche, en ese minuto que tiembla en la voz de cada uno, sin que lo sepamos, en ese minuto solo perceptible por muy pocos seres experimentados para quienes lo invisible cuenta al menos tanto como la materia degradante – y saberse esclavo del dolor os hiere en el orgullo humano, cuando el destino se divierte en enseñaros sus colmillos de acero, listos para morder, como en la feria, en el engranaje de sus ruedas de lotería, tragafuegos, su propia creación repleta de malentendidos, tema sobre el que volveré, sobre el cual tantos otros regresaron sin darse la vuelta como en la canción; finalmente para no dejarme llevar por la amarga pendiente, antes de que caiga la noche, digo, en este minuto que es una larga bocanada de aire, que parece más larga en un pecho hueco, una larga bocanada para lanzar un grito que tal vez nunca salga, tanta inutilidad de las cosas se ha anclado incluso en las intenciones de la naturaleza, pensé en llamarte, asco, tú que vives escondido detrás del sentido de las cosas y las personas, siempre presente, inundando este mundo con tu imprecación pegajosa, tú que nunca cambiaste, enterrado bajo las capas inmemoriales de las desesperaciones humanas, estallando a veces con la fuerza de las tormentas y extendiéndote con orgullo frente a nuestros pasos vacilantes, asco, pensé llamarte con una voz sin brillo y sin insulto, con una voz que hubiese recogido las voces de todos los hombres en el infinito recorrido que tienen de dolor, amargo lamento y dolor sin vuelta atrás, para acordarse de ello, con todas las voces unidas en un manojo de odio, yo te llamo, asco, en mi ayuda, para que tu horroroso rostro, surgido en medio de este mundo, pueda enumerar tus inmundos amantes y los que se esconden en él, para que tu horroroso rostro pueda compartir en campamentos apretados la multitud híbrida e indecisa, te llamo, pérfido asco, a ti que frenas nuestros movimientos, a ti que recortas el duro resacate al menos a la mitad de lo que nuestras miradas recogieron, de lo que nuestras manos alcanzaron, de lo que el pensamiento trató sustituir o cantar, a ti que reduces nuestro odio y desalientas al asesino que nació con nosotros, que creció en nosotros y lucha en una mazmorra entre el amor y el sol, en nosotros, asco, cuando tu cara será incremento de monstruosas perversidades y cuando haya escondido completamente una mitad del cielo con su fétida sustancia, la respuesta tal vez se abrirá en la palabra de cada uno, como la luz que solo brillará del lado de su invencible odio.

                                                       IX
                                      
                                        ANTES DE LA NOCHE
                                                          2
    

Hombre turbulento – oh hombre tal como te veo crecer a partir de la suave palma de arcilla, brotando de raicillas profundas y delgadas, apenas atado al suelo de piel, apenas huyendo por el viento levantado, apenas sumergido por las aguas que fluyen, apenas superviviente en el juego profundo, recogiéndote con agilidad aérea – hombre turbulento que la edad sedimenta, hombre de dramas y silencios irremediables, inclina su cabeza de sol moribundo, inclina su mirada donde se bañaron crímenes, impulsos, miradas escrutadoras de destornilladores, origen lento de tristezas, de ternuras – oh momentos que caen sutiles como perlas en una placa de vidrio, la memoria, la que entra por los ojos y también se proyecta en los montones inmundos que alimentan las decepciones – hombre doblado, jarra fresca y beneficiosa en la mano del mendigo, del mendigo sonoro y lleno que viene de llamar a las puertas del ser como un árbol, como una campana, como un camino más fuerte que tú, hombre, hombre que conoció el camino más imperioso que la voz de una mujer y que de una voz hizo su alimento y la fortuna cotidiana y el sueño y la razón, el hombre abrumado por las ausencias (es necesario que una pared absorba tantos ecos que aún resuena en él la presencia, tanto tiempo cruel o tierna, infinitamente tierna), el hombre se inclina sobre un mundo difunto y ve amor, pobreza, toda un hambre forjada de vida y hombres, y la pasión que el hombre creía tan fuerte por hacer madurar la cara fría, lo que ella alcanzaba a su paso, burlándola frecuentemente con una voz vacía y paralela, hombre que alcanzó en su delirio la mentira suprema que acompaña a la pureza, mientras que el se dedica a mentirse a sí mismo en su poder y la duda – cae, cae en el lodo – y desde la altura de su fervor, ciego ebrio de nieves – las nieves se derriten y, en cada lugar donde cae, delimita el lugar de una tumba – el hombre vive de la impotencia frente a la emoción que le atrae como un precipicio, hombre hecho para caer más bajo, cada día más bajo, sin darse cuenta, como el agua, como su frescura, y como la pasión no tiene precio, no más precio que una hoja que vuela es un pájaro que canta violentamente mientras que debajo hay fuertes dolores, fauces de ira intensa, grandes recuerdos que se sumergen en nuestras inmortalidades, tantos otros que no supieron perecer, hombre que recurrió a las esperanzas cardinales y en cada animal descubrió el llanto de un niño y el pensamiento, como el amor, lo llevó más allá de la hora de los muertos, el hombre se inclina sobre la palabra y se funde en la leyenda como una boca en el deseo y el porvenir en la hilera de las tumbas infinitas a través de las cuales fraguó una frente de rey y un sol para pobres, soberana amargura y agotamiento.

                                                   X

                                 ANTES DE LA NOCHE 
                                                    3

   Y cuando el hombre hubo acabado de desplegar en sí mismo la obsesión por el infinito, comenzó el ciclo irracional de bancarrotas perpetuas. Los dramas agitaron unas alas vanas y locas. El amor brilló en él como un profundo secreto de mina. El sueño no fue su amigo. Pero el viento le aportó nuevas palabras y, debajo de cada palabra, encontró la hierba fresca. Y unos nidos desconocidos. Y creció lo desconocido en él hasta alcanzar la altura de la cabeza. Allí, tenía la soledad; allí, se veían los inefables. Allí, construyó su casa, unos escombros. ¡Que sus deseos despierten, que la piedra eche raíces! Pero eso no podía ser y se fue. Sobre mar, sobre lpárpados. Sobre tierra con el fuego.
                                                

                                                    XI
   El agua excavaba hilos largos y preciosos en la sombra de arena. 
   Nos incrustamos en la noche. Ninguna tristeza resistió las virulencias ocultas. Lejos de las piedras, en su centro. Las espinas no supieron mejores razones para destruirse. Un fruto, el remordimiento, como una cápsula de luz. Y la corona en el centro con la corona de espinas. Inmensa luz que arroja sobre la playa frutos frustrados, harapientos, jugosos precursores de la muerte. Es toda la pobreza del campo. Los hechos frustrados

La ausencia de sueño, ni serio ni triste. Pero para siempre rocoso y veteado desde antiguas épocas, recuerdos de vino y carreras hacia la muerte. Melancolía inmutable de las mantas de agua que un dormilón de carbón saca hasta el cuello. Y, cogidas del brazo, las olas se alejaron del pensamiento y solo dejaron al sabor salado como su frío recuerdo del sol.

Horroso, el rostro intercambió luces con el faro. Y los monstruosos animales encontraron su plácida postura en el hueco del olvido. Toda la desolación inmensamente fosforescente de una mano tendida en un giro del mar.

XII

La escasa melancolía de un paisaje desértico. La escasa melancolía de algunos habitantes de negro. El pequeño ruido erizado que se repite. ¿Quién nos dirá la pulsación oculta en un grito voluntariamente distante y continuo? Vaga insensible.

Todavía es de día y aún no comprendemos la noche, Que llamemos a la puerta y no se abra. Pero, ¿quién tendría la idea singular de llamar en este país acobardado en el terror con un soplo de mar? Todo abierto y claro. Seca es la queja cuyos candados muertos ocultamos.. Roca y arena de abejorros. Duro como el increíble martilleo y sin preguntas a continuación. El viento también la eludió; la caja está vacía, y las murallas siempre amenazan con desmoronarse; ninguna ventana vio en la verja a la oculta, ansiosa de terquedad imposible, formular su confusa y cerrada llamada detrás de un águila muda por el terror, no vio la enamorada nada más hermoso que cualquier carne y gesto, al dolor de toda la fabulosa tierra, fijar la mirada en un desierto poblado de tiernos degollados y, en cada muerto, sus manos llorosas listas para derretirse en la dulzura – ese paraíso de tramperos de vacío e indiferencia – dueña todopoderosa de la defensa de vivir en otro lugar que no sea en las cuevas de hierro y la dulzura de vivir sin movilidad, cada uno en su persona termita y cada persona en el refugio de la tierra, en sangre fresca, en el centro del desierto poblado por tiernos seres unidos con la sangre de los degollados por un secreto dormido en lo más profundo de sí mismo como la primera mujer amada en un olvido siempre presente.

Inexpresable tibieza. La mirada de juventud en juventud más intensa. Tuve también alas para acariciar en un lenguaje transparente que apenas me rozó. Era una prisión formada por largas infancias, el tormento de días de verano demasiado hermosos. Y sus risas retorcidas, vestidas de negro, como la única ternura que se me dio a conocer al cabo de mis muchos años de investigaciones, para retorcer las gargantas en su leche, los fugitivos, finalmente sujetos, con las piernas de sal, con los ojos de definitivas aclaraciones en la venerable melancolía de este juego de chispas. Cuando se apaguen en la sangre sofocada con un grito de estrella fugaz. Como nadie vivió.

XIII

   De todas las alegrías, exluí las más brillantes. Escondí los senderos frescos. Llamé el tiempo ciego y a la tierra equivocada Con traqueteos en el extremo de las pestañas, unos pasos ladrones maduraba al margen. Las manos sigilosas en los cajones del sol removían recuerdos. Eran unos ojos. 
   Las noches de esclavitud bajo tu brazo del mar se doblan a la perfección. Los peces mismos palidecían en los frascos de los ojos. Agitemos los ampos soñadores, para ver. Hay una espuma irisada, hay una rueda. Debajo de cada cráneo descansa el amado, bajo la losa. Ganglios peludos y lentas incineraciones. Salidas sin causa. Metas sin retroceder. Tregua de sangre, cristales, maquis, degüellos de tormentas, de olvidos, de inspiración, superiores y variopintos. De un solo salto, como un único hombre. Cuando el reino del relámpago comienza a aparecer, se levanta el toro, con todo el sol en la cabeza. Todo fuego desgarrador, fuego desgarrado en los cuernos como una risa devoradora de fuego puro. Una llama que salta, que lleva risas y equívocos y unos brazos arqueados que no miden la forma ni la quemadura ni la puerta para hundirse en el ser aterrado, aferrados a la tierra. Víctima de la felicidad. Rodeado por  miedos ocultos, por sus múltiples retozos, surge un acero lívido y límpido chorro de tristeza. ¿Dónde navega ella? Ella está callada. Debería precipitarse, desde cualquier parte del sueño, una dulce presa : el recuerdo. Es un país que aún no ha dicho su última palabra. Y el aire hambriento de viento, los ojos desorbitados, las manos febriles, ¿qué ser inhumano espera la ansiedad de las nuevas olas? Un toro inmensamente negro y ágil se apoderó de su vigor cristalino. Bajo la espuma se entrechocaban cristales líquidos. La pasión aún enmudecía en el hueco de una mano suplicante. Tumbadas en la esquina de una calle, las bocas morían. El ruido se entrenaba en la madera partida, las velas golpeaban áspero en la alegría matutina y, ola tras ola, se hacinaban, con los brazos extendidos, hacia qué veneno, maldito espejo, oh dulce ilusión de ardiente comprensión, más fuerte que su propio conocimiento de las cosas, de viento y de ser. Superé mi desazón. Antigua imagen, el solitario rompió su mundo. En el dintel de la torre, todos los hechizos se rompieron y el viento silbó mareas altas en el arco tenso de las orillas sombrías. Perseguimos a un absurdo fugitivo. Aunque nadie lo había visto, su entorno estaba impregnado de encantos dolorosos. Dulce y maldito, en su confianza, el viento cambiaba la fuerza de su vida. Entre los cuernos del toro se iluminaba la más hermosa para la más hermosa de las luces. El viento hacía girar la rueda de grandes  resplandores. Las piedras mismas levantaban sus frentes abiertas. Nada más que unos crujidos de sequía en la cabeza y el sol. Y tanto viento estallaba bajo las pesadas y movedizas masas de sol, que los abismos enmudecían en su profunda fiebre y se detenía el desconcierto vertiginoso de la oveja, solo quedan zarzas enredadas en la cabecera de la cama de una noche enferma extendida sin fuerzas en mis brazos;  yo era toda la tierra en el brazo de la tierra y con unos ojos que miraban a la tierra yo podía contemplar el  antiguo horror amasando con sus manos pegajosas, la odiosa tranquilidad, la conciencia tenebrosa que yace en el barro de la carne y más arriba, la fealdad y más abajo, la traición y en todas partes la desidia, terneros, dioses, carroñas, inmundos traficantes de frescura. ¡Que yo pueda despertarme en la luz correcta de la despreocupación y del insomnio eterno!

                                                           XIV

   Volad, pájaros, por el aire saturado de sonrisas. Mi sonrisa se fue de la soleada playa. Ahora el otoño sucumbe en los sonajeros de los cardos. Todos los naufragios pasan por allí. Las quillas de rodillas y las algas deshechas al viento - ferretería de la muerte - y la sombra se aferra alrededor de la cintura. La jovencita se une a la tierra huidiza. Y, detrás de las olas, otra angustia se levanta con el viento. 
   ¿Cuándo van a detenerse estas huidas a cuyo través me agarro? Nada más que rechazo, ningún descubrimiento. Ningún ser en el puerto roza las brillantes posibilidades. Los barcos se esconden debajo del cadáver ya frío. Todavía hay algunas ondas leves, y los árboles caerán en la  rigidez y la simplicidad. Nadie vió jamás pobreza parecida un día ya desolado en esta fusión compacta de barcos deshuesados. Ignoro lo que ella desnudó. El lejano saludo del último sol, la mano levantada detrás de las últimas casas, su última salida quizás y ni pañuelos agitados, ni ventanas abiertas, ni los disparos de fusil en la corriente de la fatalidad en marcha.

                                                             XV

Noche resbaladiza como la respiración de un cazador agazapado bajo la presión de una mano áspera. La tierra bostezaba, la tierra tosía en algunos lugares. El mal aún no había dominado la consistencia frágil. Cazador de estrellas fugaces, te inundan las promesas y sigues ciegamente el arrastre de lodo de los ríos animados. La noche podía deslizar ojeadas sobre el agua memorable, en las grietas de cristal, los caminos inmolaban su sonrisa en las superficies de negra melodía. Y yo levaba grandes arpegios que no coincidían, en silencio.

La soledad incompleta te abruma, las ramas muertas se endurecen con la frescura de tu joven voluntad, las hojas bailan encima de tu cabeza y se pierden en ella, los miedos falsifican sus noticias.

De noche acribillada en los amarres de hielo, las larvas brotan en tu seno. Sin testimonio. Sacude en tu boca las estrellas, cabeza invertida meditando infinitos crímenes. Ahí se encuentra el hombre. Con la cabeza embarazada de deslumbrantes pañales de mundos. Desgarra su orden y el vino aflorará en tu sangre crédula. Hora a hora el camino se ablanda, pero su mirada nos congela; ha abandonado los crujidos furtivos por los que su mirada nos hiela; no podríamos decir lo mismo sobre un ser querido y un amor floreciente. Al igual que la carne, las miradas se extienden en las entrañas y las raíces que están listos para recibirlas. Que solo haya un ligero rocío, la humedad de los labios lo dirá; dirá muebles que crujen, ladridos de perros, mala

sangre, angustia de esperanzas cuando nadie debe venir y nunca felicidad para los que están en sus casas. en sus cabezas, los muebles crujen y los que nunca encuentran hogar solo allí donde los perros ladran sin cesar como precipicios y grietas en una cabeza en armas, las ráfagas producidas por una sola flor cuando nunca hay nadie en la casa en su cabeza los perros ladran y los malas señales la atraviesan y las flechas se mueren en los precipicios por verse esperar y esperarse.

Aquel que comprendió. Nada más, nunca nada más, nada más que estragos.

                                              
                                               XVI  

   Existe una felicidad tal que espera encerrada en mí, que todo lo que me rodea cierra el párpado por miedo a no despertarla. Conocimos el vicio porque el amor se consume por amor. ¿Qué estrellas se rompieron en nuestros caminos ribeteados de senos? Siempre hacia adelante, hacia viejas llamadas. Con la cabeza bien alta, no nos molestamos con los escombros que el viento degradaba. Y sin embargo eran estrellas que todavía nos miraban con un ojo moribundo, perdido de muerte, lleno y  húmedo como el amanecer. Fue un apogeo de gritos y de tantas miradas que descomponían el contenido de los campos. Los pájaros mismos estaban atónitos. Unas flores quedaban colgadas de las alas y la paja también después de la trilla de las noches. ¿Qué palabras eran más altas y qué gestos más canoros? Fue una época más suave que los párpados y los niños sentían que la sangre de los animales brillaba más fuerte que el sueño. Allí, el pecho se llenaba con toda la espuma nerviosa de los insectos dorados. El oleaje nos atenazaba mediante las garras de la roca. Aún no habíamos visto nubes tan resplandecientes. El mundo entero descansaba y los días nos parecían quietos para siempre. ¿No habríamos nunca conocido ningunos más traicionero? Y la roca brillaba con su propio significado multiplicado. Y el cerebro estaba abrumado por el silencio en movimiento. La sangre se despertaba en el árbol, el árbol en el pecho, el fuego crecía y sin un solo amago de tristeza en el horizonte. Fervor del amanecer, pleno mediodía de fruta opaca por tanta incandescencia que los ojos eran el centro de una nueva llama, en la que vivíamos, ligeros como la frescura de la tarde y despreocupados por la noche. Y cada uno de nosotros era una llama deslizándose ingrávida por senderos. No más arrugas, no más olas, solo la fina hierba y la vegetación de las duras palabras del pasado. Ardiendo en un silencio.
   Y fue solo un corto tiempo de agonía. El viento azotó la puerta y los gritos inmundos resonaron en la sequedad, la sangre ya no regaba los profundos ojos mirada y sus pozos estaban secos y las chapas oxidadas, las escamas en la montaña, los cardos de esos días en bodega seca, las dunas ardientes inscribían con signos de muerto sus grietas en las laderas de la muerte, como un día cualquiera en la bahía de su destino que zozobra cuando hacemos el gesto de escoger el pecio y el pan.                                          
                                                
                                                        

                                                            
                                                             
                                               XVII

Al principio fue una piedra. ¿Se rompe? Los altos valles se pierde en cuanto tu mirada se acuesta sobre banquetes fugitivos. Ninguna ayuda escapa de allí. Todo se rompe, todo se destroza, tan pronto como alcanzo la ternura de una noche. Yo hubiera pedido mucho más a la vida, si el deseo de vivir no pareciese tan fuerte en la nostalgia de la muerte, en mí cautiva y abrasadora. ¿Hay algún recuerdo de plenitud de una muerte previa que me ate, incapaz de querer, incertidumbre del presente, a las dudas que me invaden, el regreso?

Amplios paisajes se extienden en mí sin asombro. Los alerces borrados por el limón de las sílabas que bajase elevan desde los altos pastos hacia valles quiméricos, doman las líneas demasiado abruptas. Y el olvido es dueño donde encontramos la intimidad humeante, los escombros austeros de una meditación de bosque bajo. Nada es incómodo en estas precipitadas pendientes. La torpeza de los gestos de un árbol enclenque, acechado por los vientos, levanta reminiscencias penetrantes en la extensión adormecida. Y unas palabras enterradas hace mucho tiempo suenan sin sentido a través del profundo dolor.

Por la noche, vemos estrellas sobre las montañas que no están allí. Las esposas del mar se alzan en la voz perdida y mi voz busca pistas desconocidas: el desbordamiento desmesurado de los elementos. Todo se rompe para detectar a los fustigadores; ¿no sería el aire que sopla al borde del mar, que daría razón al sol ausente en el silencio de los gatos, para el regreso que adivinamos difícil y cubierto de maleza, a nuevas expectativas?

Sangre culpable de alguna fechoría prolongada en unas venas aturdidas, hasta una edad avanzada, a punto de morir.

Persiguiendo la amistad de las antorchas. Apoderándose mediante tragos enérgicos de la oscuridad progresiva. Y los aires, remeros densos y demacrados, a través de la ira, atraen a las mesanas.

Debajo de la piel delgada de las cárceles, delgada y ardiente, se retuerce un cielo más puro donde los destellos de los rostros risueños y ventosos descubren todas las seducciones. Las camas vigilantes, ricas en escritos indescifrables, pusieron una mano de hierro en la garganta ansiosa. Las mareas de sangre martillean las sienes de piedra hasta en la cima de las ciudades. La vida agitada del sueño, el hombre de cielo saca su leche nociva en secreto. El salvado de la vida cae sobre nosotros. Sellamos lo mejor que podemos, la discordia a la cabeza y el terrible zumbido de un recuerdo infernal en el cálido seno de lana, como un odio que se vuelve precioso, regresa para amamantarse en el dolor desconocido.

Así se introdujo en el alma ya llena – como el sol purulento de alegrías y el ansiado abrevadero de los espectros de abruptas calas como la muerte se hizo amiga fiel de los compañeros de ruta, con los puños atados a las carreteras – el crimen radiante que debió liberarla de los grilletes de la tierra, temblando de ondas jóvenes, el crimen irrevocable del agua de manantial y de victoria que decanta el sueño de sangre en el hueco de las montañas con la fluidez de montones de nubes y de gestos infantiles. Es el vencedor de las horas vacuas, el único escape de las redes de volutas domesticadas hacia las praderas vírgenes de una existencia sin memoria, el regreso.

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                                                  XVIII

El gesto alocado y la mente caótica, indiscreción temerosa, te vi completamente desnuda. Echaste la cabeza hacia delante contra las sensaciones del fin del mundo, esas paredes que se alzaban floración repentina del agua agitada, con espinas en la espalda, una frente obstinada, el pecho redondeado. Toda vida se destrozaba la cabeza en su entramado con su ingrata apariencia.

El dolor se refugiaba en ti, burlándose de su propio futuro. La esperanza se mofaba, mientras quedaba atrapada en la arena la desoladora, la insumisa. Las ruedas y el lodo apestoso, las bisagras magulladas, marcaban la pauta para los estallidos de risa dolorosos, enterrando al ser en frases quebradas. Oscuros jadeos de jabalí herido tras la batida en la que los elementos se enredaban en un adorno de insomnio. Borrachos, borrachos de vida difícil. Los escondites de logaritmos insolubles eran su terreno y su pan. Se elevaban con el valor de una roca. Nunca tronaba más fuerte que nunca en un corazón rechazando el mundo. Prefería modelar la ráfaga antes que entregarse a la desidia. Se esforzaba por encontrar la mueca de la tierra bajo sus pasos. Y toda sonrisa se le ocultó bajo la riqueza o la pobreza de la comida.

La inmensa maldición a su alrededor, en la que vivía, ya no necesitaba hablar. Le obedecía y, salvaje, no podía contener la vida tórrida que estaba cautiva en él. Estaba acorralado por un temblor masivo. Las compuertas cedían ante la memoria invasora; éste es el espectro que ya se levanta, timón al frente, en la estampida, corazón aplastado, a la deriva, sin reír, sin arruga, puños clavados en las rocas. La inundación de muerte, la cara impenetrable huyendo del marchitamiento.

Cegué las vías fluviales.

Aunque en la locura de los gestos, es más fácil, al tormento desesperanzado como al dolor expresado, aprovecharse de la rebelión, existe toda la amarga resignación, una amenaza mucho más irrevocable y fértil en el consuelo de un amor que se entrega a su destino con la serenidad aparente del extravío.

Cegué las vías sensibles.

Pero la rebelión se exacerba más áspera y tensa bajo el pasto claro y no se puede juzgar la serenidad del volcán. Los cohetes indomables en su pecho impiden cualquier escapatoria; aguardan el estruendo y la brecha y el resplandor de la señal que los vivos nunca podrán arrebatar a la muerte que vive y se perpetúa y se magnifica en el seno mágico de la poesía, invisible entre los salarios, inagotable en su poder, siempre presente.

Cegué las vías reales para que la muerte pudiese fertilizar las respiraciones y desilusionar al sufrimiento.

                                               


                                                            


                                                        XIX

Es dulce saber, en un lecho de dunas y subterfugios, que una juventud rebelde arrojó desde los primeros pasos los trapos de las soledades primitivas en el barro. Es dulce, ahora que el párpado pesa, saber que quien luchó en la botella estrecha ridiculizó el amor y a sí mismo por haber creído demasiado y a la esclavitud y fue odiado por aquellos que todavía tenían el deseo y la fuerza para amar, para alcanzar en el delirio, el frenético jaleo del desorden, para alcanzar el olvido – aunque la muerte aún no le fuese propicia, oh la tierna, juvenil prometida de la que nos ruborizábamos al pronunciar el nombre duramente incrustado en un alma cálida y lujosa – que él mismo hizo destruir, pieza por pieza, fragmentar la parte de hombre que le retornaba sobre la pureza alpina de un sentimiento celeste. En qué exceso, irisado de falsa gloria y traición, lo has relegado, púdico por demasiado pudor, duro por demasiada ternura, insensible y frío, por desprecio de lo que está estancado y cuya apariencia nos engaña, misteriosas asonancias, ¡oh respiraciones prohibidas! Nada más que dolores y sufrimiento a lo largo de una expectativa de arrepentimientos podridos, de metas perseguidas, condenados durante mucho tiempo en la estancia de los cardos. Espejos, espejos estériles donde no se recoge imagen. Risa tras la que solo percibimos la tormenta, juventud indefensa en un mar de miradas, la brillante diadema sobre un pico inaccesible. Y allí, la coronación, la masacre,

Pero se nos ofreció un valle enorme – un cuerpo de mujer dividido por la mitad en todo el sentido del hambre, y allí buscamos el refugio soñado, de adolescencia, de sonrisa.

Solo la sangre podía aún abrir los ojos de la amargura donde zozobrábamos. Es dulce pensar en crímenes vergonzosos. Oh dulzura de un merecido descanso cuando la conciencia saturada se deja acunar tiernamente en la palma de la mano.

Es dulce pensar que, por desprecio del conocimiento humano, hemos podido ofrecer el baile como sospechoso de locura y que, disgustados por las comprensiones a medias, hemos derretido el significado y el verbo en un estallido de gesto excesivo, por mantenerse completamente solo entre las cabezas pesadas e impermeables, orgulloso de sí mismo y mejor que la roca, afilada como el pecado inagotable, huyendo de las caras grasientas con corazón de granito, la cabeza zumbando con heno cortado. Por auto-intoxicación. Por la eterna maltratada sin sacar provecho de la risa. Por inutilidad voluptuosa. Por los que mueren de demasiada vida, entre los que viven. La acción ferviente que solo ocurre en la altura mediante la desintegración y el sufrimiento, burlándose y marchitándose y culpándose por no poder vivir y no saber morir.

Pero es más tierno para el solitario encontrar la salida – el valle agrietado en plena carne fresca – donde puede dejar fermentar y su espíritu y lo que aún le rodea de vida, si no está ya al final de sus vacaciones entre los huesos de caminos, roídos, por la lepra.

EL DESESPERANTO

I

TIERRA BLANDA

Unas mujeres vestidas con muslos repugnantes atiborrados de senos se amontonan sobre los campos muertos de piel. Sonó otra aureola en el ser enérgico. La resistencia se organiza en todos los frentes puros. Acabadas las ilusiones en el entorno del pobre.

Las miradas flotan en el aire sin que se vean los ojos. Hay allí uno que se ha llevado el mío a remolque, pero ahora ya desaparece en un trineo aéreo. El volquete es tan blanco que el ruido que siembra se desvanece en polvo de nieve. Y el esqueleto arrastrado por caballos de sangre peina el aire del camino y todo corre tras él, cuerpo a tierra, sin acabar nunca, hasta las próximas, hasta más blancas, hasta las ciudades habitadas por grandes diablos de árboles blancos.

Los fantasmas de hierba se enredaban y en bolsas y bolas cubrían el camino de aire como cojines y bancos. En tinas verdosas, los cachorros de león no más grandes que los sapos jugaban con copos blancos. Tantos rayos de una luz que no era la luz conocida lanzaban a través de leves plumajes, que apenas alcanzaba el viento a sacudir la sordera de los muros, con infinitas precauciones de estilo. Y, sin embargo, el espacio era inmaterial aunque lleno de cierta solidez; pero que una ligereza tal pueda soportar tan grandes masas de blancura, tal montón esponjoso de vida apenas orgánica, eso era difícil de pensar. Tomábamos un puñado y el vacío se rehacía como una circulación lenta pero precisa y lo que agarrabais con la mano erar una vez más la nada como todo lo demás no era nada y sin embargo siempre era algo.

El aire no era libre y cada pensamiento vaciaba el espacio. Avanzábamos de densidad en densidad – los cuerpos hacían el amanecer. Un nuevo tipo de cálculo sordo comenzaba la muralla mediante su todopoderosa arma, el silencio. Las palabras para hacer todo estaban desterradas de esta erosión. Y todos los movimientos se agrupaban según su orden de nacimiento. Los retruécanos aéreos se yuxtaponían a los pañales invasores de las olas. Una prolongación fría de la materia cerebral en el mundo y el mundo se dislocaba a lo largo de este nuevo modo de interferencia. Unas letras descoloridas cañoneaban las relaciones del lenguaje, de las más salvajes en los ilimitados cuestionarios y el sueño se callaba, las olas se espesaban, el sueño se callaba, las palabras morían de hambre y el sueño se desmoronaba en la pendiente inadmisible. Una sola crisálida dominaba la vista, su núcleo era incandescente y unas radiografías cada vez más imprecisas lo invadían desde la capa externa hacia el centro, con objeto de ocultarle el espectáculo impuro de esta primavera con nervios rápidos y provisionales. La eterna víspera dominaba las tramas del tiempo y de las chispas, extraños y fosforescentes botánicos, veían un nuevo día de algodón y colmena.

                                                
                                                         II

                                  HARINERA DE MEDIANOCHE 

Una vez más escapamos de los asaltos de los acordes finales. Estaban furiosos después de un minuto de silencio que no llegaban a atrapar. Y corríamos tras ellos en manadas compactas, a menos que se indique lo contrario o en estampidas inesperadas a las puertas de las salidas de socorro.

    La cabeza coronada por una cúpula hace reflexionar. Cuando dábamos pan a las palomas, eramos sus tristes engarzadores de diademas. Subrayados con carmín, explorábamos los restos de labios. Y en el lugar del estribo una única nariz aguileña llevaba la mano a la altura de los senos. Y el mar enrollaba en tuberías plumas y huellas. Unos labios rotos aparecían a veces a lo largo de su cuerpo. El mar cruzado, las manos sentadas y duras. Feroces dientes se escapaban de las rodillas y los hombros aguileños reverdecían bajo la mata de muerte. Marañas y ramas se desnudaban de su materia y de su color y así disfrazadas de aire, adoptaban equívocas apariencias de nubes. Y como buey con tres cuernos. Todo podía encerrarse en un caparazón mediante un tapón de madera con una ancha barbilla, las orejas eran de plumas, una ausente y con tres puntas. La pala de la cabeza con perilla de cestería. El peinado coqueteaba, el hombre era un adorno nasal, en su cara habíamos plantado alas abiertas.
   Dices "nosotros", pero sabemos que es la reina y aún así no siempre dejaba pasar su lengua por el ojo entreabierto. Sería sin esto reina de un tipo análogo al anterior, ya que, perforado en el piso superior, el pecho transparente ya no hacía negocios con las estrellas. 
   Ella no retrocede ante nadie.. 
   Los extremos de los senos eran labios para besar, labios que no podían hablar y que sabían disimular convulsiones variadas y ocultas. Su deseo era hacerles confesar a cámara lenta lo que captaban a la velocidad del nuevo pensamiento o memoria. Unas dulces huellas como de paredes desconchadas. Gestos carnosos como ya no quedan. Cosquilleos de cigarrillos y guantes reversibles con inundaciones encantadoras durante la temporada de mudas. ¡Cuánto dura la primavera, con el aire de sabor a limón, en el trayecto sin arrepentimiento de la mujer!
   Hay incluso mucha más libertad más allá de los mundos donde los puentes están bloqueados. Ella tiene el sentido de la luz de gas y del pífano.

                                                   


                                                       


                                                             III

                 REFLOTE DE UNA NOCHE DE MÚLTIPLE USO

La sabiduría de los peces persigue las huellas de un claro forestal en un mundo de gramófonos. Tierras momificadas en el tarro de silencio, los ojos de vitriolo adoptaron las decisiones que esperábamos. Las jóvenes dunas con hojas estaban adornadas con pálidos tesoros en honor del pez de los mendigos. Y sueños de manos invadían las cálidas gargantas de nuestros paisajes, allí donde pasábamos las estaciones puras de nuestros pájaros nocturnos, la tinta frágil de los admirables reflejos de los suplicios.

Así transcurre la vida, desde la interrupción del sueño hasta la espera del próximo sueño y, a lo largo de la guirlanda formada por inútiles burbujas, donde nuestros cuerpos irrazonables se desmigan, que son diurnos, una nueva mujer que sucede a otra, indica mediante suaves martillazos lo tangible al ritmo de perlas engarzadas en la serie ilimitada de las escalas acuáticas. La esperanza del sol conlleva una responsabilidad aterradora.

Los monstruos ruedan cuesta abajo por las montañas de asbesto de nuestras noches. Los días los arrollan, son palomas. Y en este recorrido desnudándose hay que volver a subir a la crin de los manantiales para sentir la frescura de los senos recogerse precipitadamente.

Se trata de los reglamentos definitivos con miras a una nueva realidad de la que se excluirán las monstruosas necesidades de sinceridad de los neumáticos para mojado, las calles de abrigo estival y los baños de hierro a medianoche de grandes vírgenes. Los cerebros se lacrarán con nieve para responder, ninguna amígdala quedará libre sobre la línea de flotación, los cascabeles de las tortugas harán un ruido insoportable de paisaje de prostitución, de mandíbulas con plataformas, de desgarros de cárceles con brotes y, de tibiezas de sueños ociosos, se levantará una inhóspita niebla tan densa, tan vívida como la sombra que constituye a los perseguidores+ de bellas imágenes por la calle.

IV

DEMANDAS JUDICIALES DE LAS SOMBRAS

El roble, ese día, se alimentaba de obstinaciones fraternales. Las aves, se alimentaban de porcelana. La sombra del haya daba a la costa mientras las cadenas vivían un sueño tan pesado que la serpiente de cascabel ya se había limpiado las botas de estos mares.

El pájaro estaba posado en el violín y las costillas que sobresalían de este instrumento a saltos hablaban largamente sobre la miseria del violín como humana incluso a toda costa. El babor estaba lleno de ellos, ningún bigote se adaptaba a su tamaño de nafta. No nos bastaban ya tantos babores y mentiras. Las cadenas llevaban un tren de vida refrigerada.

Los bardos llevaban largas barbas en sus servilletas, no las toquemos. Los papeles con flores insecticidas prevalecen. Ya no veremos su final.

Se metió en la cabeza todo un montón de delicadas protestas. Y aun así era inútil, tanto se cubría la noche de ridículo. Luego se puso en marcha con ayuda de poderosas bielas, pero ninguna calle se detuvo para mirar. Las cerraduras estaban felices y, en un santiamén, comenzaron a hablar como las manos. Así fue solo el remo desprevenido. Mientras tanto, las flores comenzaron su coloquio. He aquí que pedían la distribución gratuita de medias de alegría, otras, las tramas incondicionales de los dientes de león gigantes y las últimas, el hechizo a disposición de todos los furiosos. Así se desvelaban las terrazas llenas de flores hipócritas entre plumas de vacaciones.

Vocales, vocales, ¡habéis hecho historias! ¡Y vosotros, hijos de gasómetros, os costó rupturas de azulejos! Por uno hundido, aparecen mil cabezas de azulejos y las campanas dejan la tarifa completa. Desmesuradamente negra la velocidad de las tasas. A los fragmentos se añaden otras risas y aquí están salidas por todas las ramas de la lluvia, esta fantasía oratoria que exige fantasmas a todas clases de la sociedad ferroviaria. La locomotora está adornada con velos de novia, lleva a su esposo en el pecho, poderosos ríos de árboles, delegados por tortugas estanzadas, le ofrecen el brazo y de suspiro en suspiro la luna se desvanece, como giro de un baile en bahía de chupetes, el viajero se enjuga una lágrima majestuosa. Así es la vida de un nuevo hombre de cuero e irresponsabilidad.

V

PLENO DE MIRADAS

El sabor de las palomas se compone de rulos de río y fresas de arrastre. Los motores de estos deliciosos seres se llenan de ropa interior de amanecer en amanecer donde el aire rizado de los pozos se demora en las asperezas de las losas y da lugar a unos labios de césped y a estas bellezas misteriosas de aproximaciones de cumbres.

Dos grandes reinos luchan por la presencia clorótica de estas aves de baños de mar – separadas por un mar de petróleo, los faroles de los barcos extienden unos brazos de aire de color sin poder alcanzarse, y desde las profundidades de los sótanos submarinos se elevan los ungüentos de consignas como cueros para suelas para obsequios de paz. Los niños están allí corren de un campo a otro y arrancan las pieles calientes de las paredes de cuervos.

A pesar de los corazones de ladrillo superpuestos en el paraíso de las cabezas, la sombra roe los plazos del alquiler del mar. Ya habíamos notado a los casamenteros de mares jóvenes persiguiendo con sus ácidas asiduidades a los vientos pródigos, en fracciones y protuberancias de carácter, pero nunca habíamos visto tales malversaciones producirse en el corazón mismo del foco de luz.

Descubierto por llevar chispas al entrar por allanamiento en la nube, el gran perturbador de salud instaló los abigarrados andamiajes de su lotería atmosférica a la medida de los fondos marinos. Atrapadas en el acto, las hojas se despojaron del hipódromo. Se les pidió que usaran, durante la ceremonia, vestidos del revés y blancos alquitranados. Pero en estas condiciones, prefirieron escabullirse, lo que por otra parte hicieron con una gran desenvoltura como verdaderas damas de honor. El

damero permaneció vacío mientras el bosque estaba en pleno apogeo en un suntuoso parque protegido de la memoria. Se había servido agua en la caída de los órganos, bajo los entusiastas clamores de cálaos, grullas y pelícanos y los últimos argumentos, los mejores, se unieron a los malhechores de sonidos graves. Que la raza de los grandes días de bombardeo pueda continuar llevando, benevolencias en tics sensoriales, a las docenas de fiestas con solapas de cabezas con cajones y al rescate estival de podredumbres en los campos cubiertos de mediodías gigantes.

VI

PROTEGIDO DEL PAISAJE

Hacemos conversar a la colada al borde de la sospecha. No, esto no es agua, ni leche de cenizas. A grandes puñados arrojamos pájaros a los ojos de los países productores de vino. Un polvo de emblemas cubre la flotilla de ricos hechizos de pilones.

Los grilletes se devoran recíprocamente. En el vientre de la vieja torre, un gran señor desfilando pedalea con ahínco, pero no avanza nada ni sube porque las ruedas de la bicicleta están hechas de relojes planos. El hombre con balancín hace detener la circulación de las provisiones de sueño con un lápiz blanco. En el seno de la naturaleza, se instala el desorden y anotamos la hora de las luciérnagas con tinta simpática en las ramas domesticadas. Ninguna hora es más grave que el vino. Efectuamos lentas mudanzas en el fondo del lago. Los peces enarbolan barbas lluviosas de las que cuelgan fresas.

Los enfados de los viñedos desenfrenados incitan al día a correr más rápido que el color de los frutos en traje de domingo. Completamente enguantados de seda entran en el frescor marino del atardecer. Las campanas de las estaciones abren unos paraguas y los andenes están vacíos como la mirada de la reina. Los niños tendrán que jugar en el jardín, no dejen que los niños jueguen con el jardín, el ojal es la cerradura del ojo y las verjas del cielo se cierran cuando los carros han regresado después de la pleamar de las estrellas, cuando tratamos la desolación de la noche, cuando no podemos cerrar bastante las ventanas de su casa, cuando todavía estamos abiertos a las veleidades externas y cuando las camas enemigas falsifican el piar de las cosas antes de librar batalla contra las meditaciones singulares de árbol que se estremecen a la hora de los monstruos.

Solo una mujer vive entre paréntesis. Cuando duerme, la noche se acuesta a su lado. Cuando se levanta, no hay vida para nadie y el humo te prime la garganta. Una luz de contrabando os hace olvidar las ganas de dormir.

VII

SABER POR QUÉ

Cuando ella sale, la ventana se ciega y los techos de las montañas se inclinan hacia el lado del poniente. Cuando ella lee, las hojas solitarias siguen en cordones de alfabetos mudos, de olores dulces de camas en el aire.

Un jabalí cruza la noche en diagonal, un hombre se tuerce los brazos de ríos de montañas. Un tren corre campo a través y ya no sabe unir el final de la luz con la raíz de los cabellos. Unas hierbas locas, las cejas del valle – todavía una luz levantándose hará huir las luces tenues de la caja de música.

Como soy, como quiero, como ya no respondo de mí, como gano, en los silencios de los topos grises, al final de los días incrustados en las gargantas, la veo eludir el trabajo de la vegetación, pinta el color del sueño.

VIII

CEPILLOS PARA MÚSICA MILITAR

1

   Viejas vigas tejen niños. Los niños suenan huecos como el juego de cartas y se retuercen con la esperanza de obtener ganancias en un nuevo sueño. Sin escrúpulos, el ruido se acumula en el barril colectivo de pensiones y chalets. Las barbas jadeantes se funden con el mismo catarro del cerebro y se mojan en la sopera que sirve como cabeza de familia al origen del bienestar. 
   Las babosas engordan exageradamente, está claro que es temporada de humos. Unos gritos de nariz mal sonada brotan del suelo debajo de las balaustradas llenas de desperdicios de truchas. Unos silbidos cortados a trozos por risas descubren la existencia de un ramo de mujeres carnívoras, clavado con arte en un arbusto de humor irresoluble. Y de estos tipos valientes devoradores de llaves. Masticadores de puentes o de filetes de saltamontes, todavía no habéis alcanzado el fondo de la vida de los campos. Un gran honor os espera al borde del bosque de clavos. El director de apoltronamiento internacional de animales vendrá personalmente a leer en los pies de las ovejas las últimas conclusiones morales del punto de vista de las reses. Mediante un gesto grasiento se ganará la simpatía de los huevos de automóvil y sus elogios prodigados por barriles insinuarán algunos regresos pellizcados de enorme belleza. Una nueva gloria nacerá implícita por alusión de vitriolo. Llevará franelas aglutinadas con ramitas de paja y estiércol. Los trenes se tomarán al asalto, mandíbulas en cabeza. Nos divertiremos hasta que se revienten ruedas y ratas. Ni coronas, ni buzos. Nada más que chapa y palabras para víveres, calaveras, alcancías y mosquitos. Y sin darnos cuenta, la tripa de la montaña se hinchará poco a poco y alcanzada la cumbre del hambre, se vaciará repentinamente, barriendo las sucias supervivencias de los sapos con crines de Pegaso, llevándo los últimos alientos en zapatillas, apartando de su camino las lamentables deficiencias de los ojos con forma de botones a presión y en el prado limpio colocaremos, como monumento, una botella de vino tinto de 12 metros de altura para conmemorar la vida de quienes maduran en ellos  montañas y se alimentan de viento violento y seco.

IX

CEPILLOS PARA MÚSICA MILITAR

2

Ahora que la carretera está abrochada al suelo con grandes amapolas con escamas de salamandras, daremos lectura a la gran e inteligible noche. La arena movediza de las razones para actuar envuelve el busto de una mujer inacabada. El cansancio de las arenas movedizas pesa mucho en el reloj del glaciar donde otros bustos de mujeres quedan atrapados por la luz que preludia la lluvia. Sus brazos emergen de la masa de nubes antes de desaparecer para siempre. Algunos glóbulos de aire deambulan sobre la superficie del agua sin reconocerse y en lo sucesivo unos troncos de árboles pasarán desapercibidos en la absoluta desolación donde el fracaso del águila se unió con los que quedan, visitantes de lo increíble.

Son saltamontes, letras de vainas, no existe esperanza en la tierra que pueda unirlas. El bosque de cabezas móviles sube por los peldaños duros de las máquinas agrícolas hasta el hogar y las mandíbulas de los turistas vacacionales son presa del delirio lunático. Los impuestos sobre masticación realmente alcanzan el máximo de agua abundante en cascadas. Afortunadamente, todavía hay algo de tristeza para saldar los muros de la indiferencia a cualquier hora de la noche, donde hay pecios hay intrigas tormentosas.

X

BÚHOS SIN CÁSCARA

Presionamos la válvula de resorte hacia adelante sobre la sustancia viscosa y colocamos la rana sobre la mesa. Para aumentar el efecto, especialmente en sociedad, haremos un breve discurso sobre el hipnotismo durante la preparación. Ante el asombro general y el pavor parcial de los espectadores la reminiscencia salta hacia adelante después de un corto tiempo, causando así estallidos de risa entre los asistentes. Si la sustancia viscosa es demasiado dura, debe calentarse un poco con el aliento o tocándola con el dedo.

El amor austero, desde la edad de las cavernas puede tratarse de la misma manera invencible, cosido con oro, silencio e hilo blanco, se adorna con la intimidad maliciosa de los valles o de los lujosos porches con cuervos, se injerta sobre la llanta del sueño y genera heno cortado en sílabas que caen de los finales de almuerzos. El exceso en materia de ondulación no debe marchitarse ya que la efervescencia dentro del vivero es tal que convierte en enclenques e irisados los cerebros destinados a inmersiones más arriesgadas.

El ciervo atraviesa con mucho gusto el peso del hielo, por eso no es necesario sino lo que le es necesario, el amor lento ha superado al pálido, ¿es necesario otra vez atribuir al tul el destino rural? No debe dejarse a las camas el encargo de abrir los ojos oxidados, ni a los escalofríos irrevocables el sabor del suicidio en la lengua y en público. A medida que fabricamos mujeres con lámparas suavemente dosificadas en la paleta del nimbo, nosotros, los seguidores de los bulevares, solo somos sombra y surge la pregunta de saber si realmente nunca hemos existido, porque deslizándose sin cansancio sobre adoquines de terciopelo se abren las compuertas de la confusión y de la noche. Bandadas de pájaros transparentes y suaves al tacto, se escapan de nuestras bocas cuando silbamos un nombre levemente. Es hora de acostarse, antes de que los animales salvajes hayan comenzado a saquear la morada, de esta tristeza amada con dulzura.

XI

RESIDUOS QUIMÉRICOS

Intercambiamos las aventuras de las cataratas por la luz adolescente y desordenada del acero en fusión. Los días por aquí son extrañas ventosas que se aferran al cuerpo indefenso y la risa siempre permanece presa de ecos indecentes. Hermosas de luz artificial, hermosas de montañas, hermosas con la piel de manto de agua, hermosas con ojos brillantes de movimientos rápidos, sus silencios me persiguen desde su oscuridad de nido. Las brújulas de vuestros ojos no tienen secretos para mí, pero la impaciencia de vuestros gestos me confunde gratamente. Colgado de los cabrestantes de las horas, el relámpago golpea contra las paredes de cristal y el fuego que aviva vuestras largas camisas, hermosas en los despertares de pluma, escarda la soledad con la que formas la borra.

Lo que queda de la mañana en un rastro de polvo de platino es invadido por migajas de pan y pequeños cristales para gafas. A duras penas la cabaña a su manera resiste ver la realidad por encima del hombro de cibelina. No hay mejor humo para rodear de muerte la jarra donde laten los corazones inaccesibles. Hermosas de época amarga y extraña y de juegos de luces salvajes, sus líneas de la mano llevan al niño al juego de hielos húmedos que percibimos en la profundidad del peligro.

Con infinitas precauciones, el fuego se lamenta en la mano derecha. Dirige a los ciegos, calienta a los mudos, pero no se le perdona ningún castigo. En los picos del orgullo avanza sin temblar y, de nube en nube, consolida su vuelo parecido al grito del pastor. A partir de ahí solo queda un mordisco de paso de barranco por cruzar para alcanzar el silencio, Y las hermosas con todos los colores del mundo se derrumbarán sobre la paja de la duda.

XII

AHORA O NUNCA

   El cocodrilo va a la misa de los bosques. Los nombres de animales ya no se usan en el mercado de la madera. Sin tener en cuenta a la novia, la cascada áspera, el viento estrangula en su franqueza al hastial con buena apariencia. Agarrando por el mango el difícil paso de las mariquitas a través de las telarañas, el vidente mastica lo sólido de la realidad del hierro. 
   ¿Qué le importa la viuda ultrajada al camino de paja? En los valles con hermosas peladillas, el campanario de la iglesia absorbe todo el placer de las zambullidas. Ronca, ronca, frío riachuelo, hay que dejar al descubierto los límites, esos peatones del silencio agusanado. A la hierba no le importa la soledad permanente – la trucha remonta el beneficio de la soledad. La carretera enmudece hasta en la boca del follaje mecánico - hombre que sabe callarse. Medias de lana - peluqueros de ballenas. 
   El dedo autoritario de las razones más convincentes para vivir, toca en la fuente la frente de la panadería de nubes. Al voltear las campanas cada día un poco más fuerte  ensalada de sonidos, el gran albaricoquero de corazones puros se abre camino hacia la rotura del sueño de yeso. El granizo pervirtió de tal manera la duda nómada de la escuadra que sucedió un largo aplazamiento de sombras en el pantano de la visión, sobre los materiales de construcción del silencio y fue solo después de la larga discusión de las ráfagas de dados, cuando el volantazo hubo establecido la ceremonia del drama a plena luz, en presencia del oponente, que pudimos ver aquí y allá, por escaleras que susurraban unas vestimentas de luz, unos pájaros recién salidos de su molde dispersándose en bandada entre las ortigas de los días y de calles enteras, empedradas de amor o de la caza de recuerdos, asediando el ojo tranquilo en vano como un torrente aharrotado. El luchador abordado en la niebla había aceptado el reto del sol. Nada podrá hacerle olvidar las quemaduras frías y los adornos de mentiras, el paseo espectral de tiempos variables sobre remedios angustiados, en el fondo del mundo visible, la impura melena de nieves primaverales.

                                                    XIII

                                SUEÑOS DOMESTICADOS

Hay que creer que desde la muerte del acróbata sabéis que las cerraduras con carcasas ideales el prestamista de fondos marinos sufrió pérdidas abismales. No hay solución debajo de la meninge de la buhardilla. Por olas intermitentes,la oscuridad consigue ser conocida en los huecos de escalera de la cabeza. De una antena a otra, la ventaja pura de su recuerdo se propaga con el gesto de elegantes ondas. Dejemos que la razón se desborde y derrame la miel por el suelo. Se mezclará con el sargazo, tiene su edad. Un ojo siempre permanecerá fijo al final de la calle y regulará la circulación de la sustancia triste, la distribución de los suspiros. Un grito escapado de la casa vecina se está preparando para la vuelta al mundo. ¿Qué dirán los vecinos? ¿Habrá visiones en la casa de los vecinos? Aprovecharán su oportunidad para descargar las

piedras del vocabulario mantenidas durante mucho tiempo al margen del arroyo. Solo quedan góndolas a las que les gusta romper los récords del silencio en los trámites del sueño mientras están tibios. Mi vida, por mi parte, es un libro abierto. Me abro a la vida abierta, me entrego a la abertura de la vida, ebrio de vida veloz y verde.

XIV

ESTADIO

Buscadora de oro morena, la oruga se hizo un vestido veraniego de barro de la crispación de las ruedas, del malestar gráfico propio de los bosques madereros y de los muy numerosos chivos expiatorios en la región chispeante de los vientos con guirnaldas. donde la ortiga se estaciona y la cría de gamo salta sobre la seda en desbandada. Antes de haber bebido la leche de los rumores y cambiado el significado de los forrajes de sueño, el incesante maullido de las multitudes peludas sobre la montaña ya había sido proclamado por los árboles, rey de las corolas y los caminos.

¿Qué habéis aprendido de las grandes cacerías, pilotos, honderos de la era del diamante, en las tierras aplastadas bajo las promesas de los pastores, en los disgustos de los niños de madera, en las espinosas aventuras de estatuas esbozadas por las llamas? No espero de vosotros, termómetros indecisos al mando agrario, el recuento de los votos ni la satisfacción de los hogares pulidos por el invierno. Cazadores de felinas ternuras, viajeros sobre risas gratuitas, odiosos devanadores de horas en tormentos de nieves, el tedio os aplasta como moscas cuando el reloj marca el armamento defensivo de la sangre en peligro.

Nadie piensa dar la alarma y sin embargo el fuego ya ha conquistado la autonomía de las elevaciones ascéticas. Oscura fiesta, tejida de paja, como este alambique de cabezas de helechos con los miedos inimitables de arroyos muertos en medio de campos de avena – sobre sus zancos de rayos matutinos agonizan los balbuceos de los últimos quince minutos, murciélagos pastosos. Aún un ruido de chatarra para desencajar en la garganta resistente del marco y podremos invitar a los cosechadores a desperezarse en la luz hasta la garganta donde el sol se alzó bajo el vapor dulce de los vinos blanco y tinto, mezclados a partes iguales, antes de que el sudor acre de los abetos se haya ganado un merecido descanso en los numerosos granjas de presa.

XV

TEMPORADAS PERDIDAS

Las inspiraciones de las persianas con imágenes, cuando abrimos las compuertas de los admirables forjadores de cráteres, se disponen a reír en los troncos vacíos enrollados sobre las trampas con piedras. Los carros cargados por buena temporada mordisquean a la sombra los lunares; – sonó el mediodía en las líneas de los tejados. Mil caballos se dedican con chirridos de acero en ejercicios de nubes, aprenden fácilmente a segar los personajes en ciernes y el piano de los juncos no por ello se

encuentra peor. El arrozal sembrado de búfalos lanudos en los abrevaderos de la tormenta, la hermosa nube desempleada vestida con banderas y la mampostería inestable de la lluvia, buscan en los astros domésticos, cuyas predicciones en abanico nos atenazan, las razones para creer y envejecer. Un cielo de arbusto opaco, un cielo de petróleo. Los autobuses circulan libremente entre los vestidos de noche destripados y los pobres bancos de trabajo de las mariposas. Incluso la amenaza inminente, la rociaremos con eventos lúcidos de disimulación. El que se ría a la primera alerta huirá mejor, cuando la erosión de los corazones haya alcanzado los párpados bien enraizados.

El gorjeo de la lluvia trata de nivelar los defectos de las tejas – poco estímulo para los tejados enemigos con casco de carcaj y desprecio por las leyes. Los secretos ya no tienen relaciones sexuales – debemos apresurarnos para garantizar su desarme del que menos han hablado los ojos tan obstinadamente cerrados al encender el interruptor de la luz.

¿No te he odiado lo suficiente, máquina cepilladora de épocas envenenadas por el contrabando, para que tu rostro tentacular vuelva otra vez, cuando el día se desvanece por sí mismo, a mendigar a las piedras los acentos de un acto que ya no puede legitimarse? ¿No has sentido hasta qué extremo de absurda cólera consiste el poder del mensajero en olvidar las tiranías?

Los viajeros tenaces sin cerebro se dejan atracar por los burlones compases del tango repetido hasta el infinito bajo las ruedas del vagón. Tantas gotas de lluvia perdidas en el inmenso funcionamiento de la red del viento, que las nubes llevan tímidamente. Acumulé la piedra sobre la miseria de las coacciones y me defendí contra la comprensión de los establos. No me conformé con lo básico. Me tropecé con las evidencias, y fuera de ellas, las cosas me parecían tensas entre unas mandíbulas de muerte, en unos túneles hundidos.

En la carretilla del cuerpo humano sostenida por pies descoloridos, llevamos piedras, desde su tumulto sin forma hasta las cajas fuertes de los retiros inviolables, alimento despiadado de fuegos internos.

Interpreté mi destino en el clarinete y el sueño se encargó de encontrarle su camino. ¿Qué zahorí será responsable de vacunar ligeramente la terracota contra la imaginación de las lluvias? El viento encerrado en mis ojos agita las estrellas, y de una mujer a otra todos los barrancos se abren el pecho. Suenan pasos furiosos sobre pechos estimulados. Y el mundo pronto se hundirá por el resquicio de los pechos en tumultuosa desesperación y los barrancos asfaltados de muerte.

XVI

GUARDIANES DE LA OBEDIENCIA

A pesar del caracol del inmundo camino con el que envolvemos la adolescencia de las confusiones, el huevo estalla como una casa embrujada en las entrañas del cojín esponjoso. No es fácil para el buen caminante abrirse a la luz a espaldas de la borrasca. El perdedor afortunado levanta una sincera frente hacia el ausente y una vez más se jugó el turno bajo las crines alambradas de las nieves. El cielo sin embargo es regordete. Funciona a vapor. Su ojo se ríe estúpidamente. Se lamenta mientras unas bocanadas de mañana se derivan de manifestaciones incestuosas del azar. Como las hojas sean blancas y de formas alargadas con la palidez agresiva de fábricas abandonadas lamerán la sal de las ventanas crujientes. Con tristeza aterrizarán en el suelo y permanecerán allí entre las glándulas fijas o móviles de los países de origen. Este producto tiene su precio de elección entre los pocos que no lo tienen. Produce cabello sagrado que, de generación en generación, los lecheros encargados de recolectarlo avisan, con el poder de curar cualquier bomba juvenil, con alarmas la epidemia y el delito. Pero los peces siempre bordean el río sin pestañear ni preocuparse por las cuchillas de afeitar ni por las colillas de cigarros, cambiando por ello incluso el curso hipócrita del sol. Aquí, los sillones paternos están cómodamente instalados en las cabezas de los hijos. Son responsables de perfeccionar el sistema suavizando los pensamientos honorables bajo el peso de la seguridad. Los bomberos también continuarán extrayendo de la cadena de fuego los suspiros confundidos, largas alfombras para avivar el desgaste del fervor y los juegos.

Al disiparse las playas alcanzamos la barrera. Los campos en barbecho tienen buen aspecto y fuertes brazos para indicar la inutilidad del tiempo. Este es el hospital de las margaritas, el puente sombrío que juega al burro-va con la peladura de las tardes. Es el cerezo del sueño que hace que los botones de cobre brillen al sol no sé que el sol sepa de memoria el sabor de sus labios. ¿Qué otro no supo nunca donde el hormiguero está comprometido por el miedo a lo ya visto en sí mismo fumado con grandes guijarros de nubes a saber de habitante por cabeza. Acaso sabes que yo no conocía el camino ni la expresión tan bien conquistados con trucos astutos que ferias ajadas anidan en las paradas obligatorias en los árboles con brazos – hay tres de ellas: la primera no se cuenta, la segunda es el Tour de Francia y la tercera no lo sabe, engaña el elefante lo mismo que su manera de mirar por encima de la cabeza.

XVII

CAVAR EN SILENCIO TOTAL

Hay una gran casa abandonada. Un miedo difuso escapa ya por las persianas bajadas y un parpadeo deslumbrado por expresiones dispuestas a morir borra poco a poco del campo de visión los muebles tensos por el terror. Los campos de trigo han invadido feraces pasillos. En cada pomo de puerta hay un ojo que no claudica Los lavabos del sueño están agrietados, las horas dispares esparcidas por el suelo se adaptan a las vértebras del collar muerto durante el trayecto. Ocurrió un misterioso en estas profundidades, cuyos autores, diestros vientos, han permanecido desconocidos a la luz de nuestros viajes. Unos cajones boca arriba como consecuencia del hurto muestran sus opulentos senos en el primer altillo con una ojeada y una palmada en la espalda del investigador. La vasija donde reside el sueño, como un precinto de lacre en el fondo del estanque, puesto por equivocación para salvaguardar nuestros paisajes de cualquier ofensa excepto al honor, bajo palabra, otorga el contrabajo de piel aterciopelada, al primero que llega al trote o al galope, mediante un cajón en la cabeza donde se vierte la cera residual de las flores fabricadas a gusto del comprador, un precinto de lacre en cada mejilla en llamas demuestra que el honor es intangible, asistente de aduanas de cobre troquelado, no hay mejor solución de bolsillo de revólver, no hay mejor honor de bolsillo sin consentimiento del comprador, él no sabe la hora que es ni el relámpago lo sabría como el pobre recién llegado de rica mina de plomo no hablaría hablaría cambiando el sentido frente al barómetro que habla a la cara, sí, autoriza el cortaplumas del cortejo y se escapa en la incomprensible excepción transportado por un centenario alado y una larga audiencia de escalera de honor inscrita con alas en el frontón de las montañas de piel.

Tanta oscuridad se eterniza en la casa abandonada sobre los cuerpos de vigas, que la memoria está plagada de hechos inaceptables. ¿Deberíamos considerarlos desde el ángulo de la deformación de los rostros humanos cuando el chisporroteo de las pizarras nos transmite señales solares? La indiferencia ha conquistado los rostros más bellos de las mujeres cuyas luces se interpretarán jugarán según su nivel amoroso. Enamoradas por etapas sucesivas, las ansiedades os sustituyen a plena luz del día y nuevas oscuridades compactas, como linotipias vírgenes, crujen en las articulaciones de los muebles frágiles, dejando relucir los pólenes en los zumbidos de los oídos de las conchas. Los gemidos de la pintura, ayudados por la putrefacción creciente, ofrecen a las abejas los cálices inagotables de cifras licuadas. Acaso seguiría habiendo una primavera importante, que el capitán no abandonaría su trabajo ni su destrucción; se limitaría a designar el desfile de recursos para seguir a las mariposas que azotan los mares.

XVIII

ARÁNDANOS SONOROS

Los niños lloran solos en el hogar, lloran lágrimas de leche y comienzan la decepción de la edad adulta. Si las chozas con cabeza de paja pudieran mantenerse a la altura de las imágenes en polvo, ya no necesitaríamos cabras. Los niños lloran solos en la casa de las mariposas dislocadas, un collar hecho de tiburones de río, las formaciones de esquisto de los hangares en retirada entre las montañas caídas de espaldas en la desgracia de los cebos. Los gusanos ahora comienzan a escabullirse alrededor de las camas una noche de total solidez. Las picaduras de las lámparas se hacen notar entre las flores de las calles y la soledad resuena con el placer del entrechocar de platos.

Empotrado en las paredes, el trote de misterios al asalto del mendigo tuerto, corta la esfera del reloj en rodajas de eclipses ácidos y de sueño. Las moscas hacen sonar más fuerte la alarma de los párpados y la luz se quita sus medias de seda. Nunca podremos escapar de la ratonera, conocemos la trampa familiar de las estrellas para miopes.

Una asombrosa penumbra de dedos ahorra el hormiguero de las mentiras despellejadas vivas por los arándanos. Las horquillas de la reflexión evitan que el sueño vaya más rápido que la hormiga recogiendo los trabajos de imagen en las piedras de molino y después en el granero existe el sueño lleno los bolsillos de los graneros, aserraderos de grillos, es especialmente importante no decir la verdad, sino serrarla en tablones pequeños y hacerla andar al lado del conductor. Hay escaleras para escarabajos fotógrafos que trepan por su propia fuerza con la ayuda de muletas apoyadas en los sobacos.

Aquí está la tristeza de los manzanos de sueño, tal como aparece cuando protege a unas sábanas de la luna en alquiler para el paseo a caballo con vestido de tilo.

XIX

PARA HERMOSOS OJOS

Un sol hermoso que a veces echa hacia atrás una sombra – unas crines de zarza sobre un campanario de iglesia – un hermoso sol de día en baldío, cuando el caracol que acecha bajo la claraboya de hojas palpa el aire envenenado por polillas, un hermoso sol de celuloide se esconde en el brazalete del vicio y elimina la luz gastada de la cama de la tormenta como si fuera solo una cuchilla de océano en la linde de la vejez, Solo vemos allí la araña del mediodía, la que camina entre dos aguas opuestas y no puede avanzar ni retroceder, pero siempre camina por amor a la corriente entre la tristeza y la esperanza, como un plácido mediodía en el valle humano. La mano del azar se erizaba en la olla con números y sacaba pájaros ganadores entre gotas de leche que caían desde lo alto de la conciencia tranquila, como la baba de las linternas. Pero la era de los osos aún no debía comenzar, existe lejos de la flor con codornices. Un disparo de fusil basta para que el tren una sus manos en el borde de la arena brillante de la juventud, en los bulliciosos pechos de las sirenas resinosas. Allí, aún no acaba el pestañeo del huevo.

El mar arroja muecas detrás de él. Le veo conquistar campos con ayuda de llaves falsas. Gana la partida de pasarelas en rostros cargados de hierba con gran asombro de los jueces de bambú que son los tristes residuos de los pontones. Después de haber saqueado una bahía llena adecuadamente de construcciones con forma de insectos, de rejillas y escarolas de jade, el último contrafuerte de la nobleza silícea, todavía emite un sonido agudo, el anatema que lanza su suficiencia maligna contra nuevas lágrimas y se retira con el traqueteo de sus cadenas cotidianas. Son infinitos los titubeos del camino y para reconocerlos rompí mi recuerdo de asaltante de trenes de vida.

Los intrusos de luz se vuelven raros en esta época de equipajes incómodos y malos recuerdos con trampas. No hace mucho tiempo que todavía corría a velocidades vertiginosas de estadística, de ciudad en ciudad, en busca de una orilla. Frenesí de almas herméticamente profundas, de masas de oscuridad se empujan entre sí con roces de moho en sus momentos más presentes, mientras el ser lujoso difunde el resplandor alucinante de su espejo y se aleja. Se marcha hacia islas desiertas y las islas desiertas no conocen descanso. Matamos, aquí y allá, durante una hora o dos, pero ¿no se parecen todas por el dolor que se detiene en el título de las figuras inanimadas en cuanto las salvamos del recuerdo cutre – es allí a donde queríamos llegar?

Parece que la paz se ha roto en el basalto de la indiferencia con gemidos de marea y dimensiones de avispa en señal de reflujo. Ni venir, ni volver, tal es la queja del topógrafo de gestos, cuando baja su mirada hacia tierra y se encuentra allí solo astros y vestidos de arterias. En el fondo del mar vegeta un palmeral, todas las ventanas se abren sobre un terreno de piedras calientes. Vive del día a día sin mendigar al sol la belleza ficticia de mejillas heladas; los peces le aportan suficientes luces para que en cada axila de sus ramas se descubra, por la noche, una nueva aldea en fiestas. La fragilidad de las mujeres rodeadas de sonrisas en trajes de baño cogidas de las manos, pone manchas de nimbo en el nacimiento de las olas y un círculo alrededor de cada árbol. Unas banderas ligeras abastecen a las algas con ganado de nubes y pequeñas avellanas crepitantes como las estrellas. Cualquiera que sea el peso del sueño, ¿habremos acabado pronto de desplazar unas melodías en la órbita azucarada del faro usando un casco colonial? Sueño mágico y arborescente en el que yace la exquisita fidelidad de los ojos de la noche, el mar. Los artificieros de la muerte pasaron por allí, vaciando repentinamente las bolsas de sus sueños y guiando su invencible fertilidad en los destinos de ensueño de los clanes de frutas radiactivas.

XX

FERIANTES DE BREZO

Hay un cielo de fin de fiesta, unos trozos de papel son arrastrados por el riachuelo musical y, en jirones, la fortuna se engancha en las redes de los pescadores con algas bordadas al vacío sobre graderíos de cúmulos. Llega el final de una fiesta en el salón de los ojos donde unas familias sin resonancia se engranan en el hilo de muebles dispares. Brillan aún algunos farolillos como sandalias, pero las muñecas estallan ya y su sangre frena la vida de los gramófonos.

Bajo la corteza de los pueblos pequeños hay tabaco de liar para murciélagos. Detrás de las claraboyas de estos árboles, se encienden frecuentemente candelabros de ojos ansiosos al paso de mujeres maravillosas y algunos por el resplandor de su paz. Sus voces, tan hermosas como sus manos, acarrean paquetes de olas hacia el corazón imaginario. Sin duda, recuerdan las frágiles barcas de deseos risueños coronados de espuma. Bastaría una lágrima para que la ola se hundiera en el chillido de la melancolía y entonces aún tendría que reanudarse todo desde el origen sonriente de las ventanas de palmera datilera.

Una vez más, hay vegetación en sobre mi tristeza y grandes árboles llenos de alborotos de luz. Por la noche llega para lavar el polvo de las laderas y se va con el ruido de chatarra de los rodillos de la apisonadora. Pero la paz aún no ha atravesado las suaves colinas tras las que, durmiente oscuro bajo párpados demasiado secos para cerrarse, yo aguardo la luminosa dormilona de antaño. El vino aún no destila de la prensa sobrecargado por preocupaciones, las nubes inflamables sobre el descaro de una cabeza, la dispersión de los miedos. Se producen extrañas petrificaciones en las diferentes capas del sueño, comenzando por las modulaciones que duplican las capas encantadas de la palabra. Con una tumba en cada mano, el ciego tantea y alarga la rampa de aire enrarecido. En su camino, leves llamas se iluminan a su paso y, poco a poco, se desvanecen y se disuelven en el aire, succionadas por una boca lúcida. Aparecerán más adelante en el mástil de un velero de cristal y nadie sabrá el tesoro sometido a las demoras de los ciegos. ¿Esperarán el resplandor de una fruta luminosa en el brocal de la tarde, el desplome de la torre donde se rompen las cuchillas del espejismo o el regreso de los pescadores cargados de adverbios rígidos y de arbustos con escamas? Aquel que rastrea las altas esferas de profanaciones, aquel que se deshoja hasta los huesos Aquel que sabe decir lo que no se puede comprender, aquel que se controla sin traicionar la verdad de las flores.

XXI

CONSCIENCIAS REPRIMIDAS

En el fondo marino tanto más llano cuanto los submarinistas tejieron redes para ir con la justicia de las mariposas, aún respiran pulmones en filas de cebollas; arrojan colores deslumbrantes en la amorfa tristeza cubierta de faroles todavía vivos. Cuando realicé este viaje por última vez, que debía dejar huellas profundas en las salinas extendidas en la superficie del cuerpo del mar, en forma de absceso de memoria y de surcos de pensamientos con navajas automáticas, los pacíficos cómplices de la fantasía todavía estaban aturdidos por títeres con penacho de jarras de alcohol. Aunque los ojos estén colocados en la comisura de los labios y aunque éstos palpiten entre un sueño y un despertar efímero, ningún viento está mejor situado para avivar sus llamas preservadas bajo el globo que el poder de atracción de los sueños y de las orillas. Las nasas de lluvia filtran los pensamientos asesinos y las magnolias llevan peluca y medias de seda mientras parten el pan fresco encima del río de carne humana. La hormiga se convierte en hierba, la hierba se convierte en ojo, el ojo se convierte en pulpo, el pulpo sube a la superficie, se apagan los candelabros y el frío penetra en la habitación a través de las culebras, la habitación vuelve a ser hormiga y nosotros caminamos hacia paredes quebradizas arrebatando rifles a la eternidad, guirnaldas de papel donde están inscritas la insuficiencia de la historia de las rosas y los números de hierro de los que se alimentan los pasos miopes al salir de la cuna.

¿Dónde se han perdido las mujeres, orígenes de extensas sabanas sobre el terror de cazadores indiscretos, los clarividentes de antaño? Sus ojos en los que alternan el éxtasis codicioso y la brasa en el fondo de los frascos sin embargo frescos, frustran las trampas de las impetuosas lianas que se elevan con sufrimiento y arden y se consumen por la incipiente vida en los crisoles aletargados por el pánico. Desde que los proverbios de sus existencias posibles se apilaron desordenadamente sobre mi cabeza, un amplio claro se ha abierto en las ansiedades que me sirven como días. Ninguna melodía había forzado aún las peleas de obstáculos estalladas en sus puertas y ningún alegato de traición se enterró más allá en las capas de lava que se suceden al timón torpemente. Las mimosas de vacaciones en los altiplanos ofrecen pensamientos transparentes que no llegan a provocar ningún desasosiego en las horas largamente incubadas y cuidadosamente depositadas en el cesto. Para una que se rompe, otras miles corren hacia la puerta y solicitan su admisión en la fila de fallecidos. Solo debemos ver la espuma al final de los pensamientos – se debe oler solo el fin de los pensamientos. Es necesario revolver la espuma inconsistente aun a riesgo de sufrir el peso de nuevos pensamientos engendrados por la miseria. Igual que el dedo requiere la mano, ésta el brazo y el brazo todo el cuerpo, es peligroso seguir al extraño que coloca un caramelo al final de la cola, solo hay niños que nunca han comprendido este principio sin embargo conocido por todos los babosos, ogros y reumáticos.

Son los devoradores de niños y de mañanas sospechosas, los bellos durmientes a la sombra del roble. La bicicleta aún no arranca, ligeramente apoyada contra el tronco, algunos restos de comida en un papel arrugado, la curva de la carretera está a la vuelta de la esquina. Con la espalda doblada, el campo busca en alguna profundidad invisible un escaso alimento de rencor. Al rascar el suelo, el perro sigue el camino del amo y la hoja vibra bajo la acción del viento como si acabara de nacer a la alegría y la plenitud. Solo existe una noche que huye del mundo y debajo de su pesado casco se agita un fugitivo empujado por demonios de algodón negro. Huye de las carreteras y de las plantaciones, seguido por un gran diablo de viento fuerte y monótono. En las bodegas de la flor de plomo, se encuentra, entre dunas de desidia, un esqueleto humano largo y fluorescente acostado sobre un montón de botellas vacías. Los bosques de encinas vinieron desde las más remotas épocas a inclinarse ante la tumba y muchos vestigios dan testimonio de las formas lánguidas en que lo hicieron. De un extremo a otro de adoración, sobre pistilos vestidos con ropas de alcanfor, una sola voz empujaba miradas desesperadas hacia el taciturno. Unas etiquetas multicolores estaban pegadas en el esqueleto como en esos arrendajos que han viajado mucho. Las palomas también vinieron por delegaciones alegres para verter una gota de vida en el envase vacío. Sus alas albergaban mensajes de senos femeninos. Se había acumulado tanta ternura en la cúpula celeste que oscurecía y la tormenta no tardó en soltar sus amarras. Huían los niños, se inclinaban las flores. Entonces ocurrió un fenómeno extraño. Pero nadie lo había visto y nadie lo había notado. Así es una lástima tanto dolor perdido y tanto sol malgastado en vano. Detrás de los muros centenarios, el hechizo terminó y la princesa se despertó de su sueño aterciopelado de cenizas, las estrellas ya no cerraron los ojos desde ese momento de feliz sonrisa y una gran carcajada coronó la escena que estalló inmediatamente como una burbuja de jabón entre miles de palacios construidos río arriba del arco iris.

El sabor de la risa es más profundo que las raíces del plátanero; sólo es razonable para aquel que vive en las raíces, indiferente al tronco donde crecen las risas – aquí está la sabiduría de lana de las ovejas que siguen a su amo con demasiada fidelidad. Habría muchas otras lecciones que aprender de las mazmorras húmedas, si la bella prisionera no se hubiera dedicado a las llamas del silencio. Un día en la picota, un día de primavera, indeciso y contenido como la ira irracional, un hombre de gran apariencia de haya vino a plantarse en la pendiente sur de un pueblecito limpio, aunque pobre y sabio. Muchas industrias se establecieron a su sombra omnipotente. En nombre de la curiosidad de las mujeres, nietas y abuelas a menudo venían a levantar una alfombra o un colchón, un mantel o un tapiz, con el deseo secreto de descubrir un tesoro del que nadie había oído hablar. Por esto mismo, al igual que el contrapeso del reloj de cuco, no había siquiera una oportunidad de existir. Se llegó a un acuerdo extraño entre la sombra y la presa fácil, cuyo tema, una nueva alma, constituía la apuesta demoníaca. Largas palabrerías precedieron a la firma del contrato y las aves aprovecharon para abrir su congreso donde llamas parpadeantes ya se pronunciaban por una salida brusca y colorida. Mientras que los viejos no querían saber nada de un capricho del ala izquierda, los pintalabios aplaudieron con las patas levantadas la separación de bienes del verano. Hubo otros incidentes de avispas y simulacros de nieve montados con todas las piezas por algunas flores de costumbres más bien ligeras, pero en última instancia, fue la música la que más se equivocó y los miembros del jurado de las nubes se pronunciaron unánimemente por una sequía de varias semanas que sufriría el territorio, siendo considerados los demás miembros de la sociedad en parte recelosos, en parte como perjudicados. Los testigos no podían contener su indignación. Una petición de revisión circuló entre los sapos-carpinteros, pero cuando se respaldó con firmas indescifrables, se hizo evidente en las altas esferas que era imposible comenzar nuevamente el asunto con el pretexto de que los dignatarios de la hermandad habían sido culpables de falso testimonio. Incluso fueron amenazados con la expulsión y omito los escándalos de viento subsiguientes que terminaron trágicamente con las demandas de los caracoles-grandes- propietarios. El silencio es por otra parte una de las fuerzas de la pequeña humanidad de insinuaciones y a él sumo ahora un minuto de la existencia de perro que me llevé, en pago por los servicios prestados en campos no cultivados, como un hueso arrojado bajo la mesa al destino, a pesar de las protestas en papel timbrado, debidamente registradas, que hice llover sobre la cabeza de la región. Ella lo necesitaba, según las opiniones de los agricultores en apuros que, durante la noche, colgaban su lencería personal afuera para recoger unas gotas de rocío, al estar el vino destinado exclusivamente a regar la avaricia de las vides. Estas personas eran demasiado viejas para correr de flor en flor, años de privación los redujeron a la expresión más simple de paja. Hombres de paja se interponían regularmente entre ellos y las autoridades en camino para cambiar las caballerías carcomidas por las contribuciones del mar en sal y oro. Los actorzuelos submarinos rechinaban los dientes al presentar el precioso polvo en petacas de plata. Abotonados con ojos de peces, sus túnicas hinchadas de asterias y violetas les llevaban con paracaídas al revés o parasubidas, a la superficie de odres donde tomaban contacto con el aire como unos besos entre los cuerpos astrales. Pero la incandescencia que les recubría, se borraba con el roce de luz, las escenas de amor perdieron su sentido trágico bajo la influencia del tibio sol. Al igual que los artificieros, sacrificaban su vida, tan corta como llena de fenómenos misteriosos, a las alegrías de la luz artificial. Las tumbas estaban construidas con forma de manos informativas que apuntaban con el índice hacia el cielo, pero unos armarios con espejo las sustituían junto a las adoradas tortugas, madres esposas e hijas que olían a lavanda por los cuidados de buena ama de casa. ¡Feliz país donde la igualdad de los muertos hacía posible una existencia sin aprietos, digna como portar armas y al alcance de todos los presupuestos! ¡Pienso en ustedes, halcones nobles que lleváis un reloj bordado en el pecho, halcones de cuatro horas que degustáis el oporto de las estrellas en los cráneos de nuestros antepasados! En asuntos cerebrales, los elfos juegan mejor a quien pierde gana victorias como los ahorcados colgados en los percheros de las antesalas de la muerte. Sin embargo, nada que destacar en la frente del pensador. Entre los prisioneros hubo un ternero, ya no tenemos en cuenta a los valientes talladores de diamantes. Avenida, avenida absorbente. ¿Se abolirán las reglas del juego de canicas? Antes de alcanzar el fondo del saco de la noche, fue necesario vaciar todos las habladurías en la calle entre las inmundicias, pero cuando pudimos subir hacia la la luz, respiramos de nuevo, el aire estaba más maduro que los dientes y el pan seco a salvo de cualquier sospecha En el billar, los detectives pastaban, inclinados sobre constelaciones imprevistas, formaciones de campanas en los posos de café. Parecería, desde lejos, unos saltamontes a flor de piel, sobre un fondo de timidez, compartiendo un precioso botín. En la barra, el dueño limpiaba de sudor unos vasos y el vino fluía a borbotones, sobre su cabello, de un barril montado a horcajadas por un Baco en dificultades. La hora tardía golpeaba a mayores y pequeños con un martillo de subastador. Llovían fabulosas subastas de oxígeno. Una hermosa escarlata metía los codos, pero los ojos no se enardecían al pasar las palabras. Mejor dar vueltas en círculos que ser engañado por el pantano. ¡Cuántas vacaciones perdidas por un destello de magnesio! ¡Cuántos sueños rotos en la espalda del ganador! ¡Se acabaron las provisiones de ojos azules para farmacias portátiles de primavera! ¡Se acabaron los juegos, se acabó la infancia del arte! Unos bosques canosos fuman la pipa de la ira. Se hunden en otros bosques y súbitamente descubrimos el arbusto bajo el que late un corazón celoso de reloj de osezno en el campo. Un murmullo frío del clavicordio cruzó el camino y el cazador al acecho perdió su calma habitual. Una bellota avanza seguida de una procesión de frutas, viene a pedir la mano de la extraviada, una joven de su edad envuelta en su cabello de medianoche sedoso y distante. El entusiasmo fue general, los niños de las piñas llevaban la cola de cristal del vestido de novia, se disparaban revólveres en la soledad inmemorial, los lechones tomaron parte en la fiesta y cuando los grandes robles se descontrolaron por turno, supimos que las libaciones habían alcanzado el punto culminante de la curva de los placeres. A algunos abedules que estaban perdiendo la cabeza, hubo que ponerles a regañadientes la camisa de fuerza, pero el mar de alegría de donde solo el sol podía extraer las piedras preciosas de las pesadas miradas del pasado y del aguardiente, no cesaba de batir su alfabeto dentro de los límites convenientes. Ahí, no se detiene la clarividencia de la lechuza tan frecuente y erróneamente maldita. Preguntó por una herencia de duendes, los cazadores furtivos y los anticuarios eran muy conscientes de sus entresijos. Camas de hierro, mesitas de noche, candelabros mareados, sillones chistosos y mil trastos entraron solemnemente en la casa de los recién casados. La vajilla estaba suministrada por una casa de confianza, mientras que con la lencería, la confianza provenía de un castillo de los alrededores, abandonado por una familia antaño gloriosa. Al mismo tiempo que su apellido rimbombante, tuvo que abandonar, hace mucho tiempo de esto, por la escalera de servicio, como un vulgar tropel de durmientes despiertos, de proveedores expulsados y actores itinerantes, la maceta familiar con rosas. Una ancianita un poco inconexa trotaba en cabeza llevando un candelabro de tres brazos en la mano mal engrasada, cuyos huesos crujían ante el más leve movimiento y arrastraba tras ella una muchedumbre de criados que se lamían entre sí de arriba a abajo. Los actorzuelos continuaban y la más joven que también era la más bella de la chicas cerraba el cortejo con un gesto cuidadora de ocas, la mirada tristemente atenta al menor signo de dispersión. El fuego prendió en el torreón más alto y el drama fue declarado como un suicidio incomprensible, una hora después expiró y aunque los daños aún no hayan podido ser evaluados con exactitud, el venado se entregaba ya a los placeres de la mesa sin temor de accidente ni de fisura en la tubería de plomo del gas. ¿Quién es el hombre al que no se molestaría por las grandes festividades forestales? Las innumerables uniones entre la hierba que ilumina el polvo y los caminos verdes, celebradas como medidas de emergencia por el notario de lirones, le valdrán su peso en oro. Después de su muerte, se levantará un monumento de bolsillo en el corazón de cada enamorado y, entre las grandes cuerdas de las palmeras con leche y los pechos con armadura de hierro, tendrá lugar la caza voladora de la que está preñada la oscuridad.

Igual que los cordones de un corsé se cruzan y se multiplican, las muchachas y los muchachos se buscan de una a otra orilla del impetuoso torrente, a menudo arriesgando sus vidas al pie del voladizo, sin importarles mucho el objeto a domar. Tal es la fuerza del amor incipiente, que sin escalar paredes inconfesables, la serpiente se traga la cola y se da la vuelta como un guante. En los sombreros que cubren los glaciares, el buen clima puede tamborilear y rechinar los dientes, las horas desaparecen detrás de la cortina. Los enanos armados con guadañas y palos salen por la puerta de hierro y las manos de la bruja que engrana el collar del infierno, serán utilizadas como fagots por el domador de leones, el justiciero. Hay que tener en cuenta la revolución el amor del que se enorgullece la casa de fieras cuando da pobres actuaciones en los campos dañados. Un inmenso incendio se declara entonces en el pecho de los niños. Es otoño, plumas de perdiz cubren los bosques. Abundan gritos y gemidos en la colina desnuda, solo podemos presentirlos, nadie los escucha. Los libros yacen esparcidos en los pasillos de color cadavérico, las chimeneas siguen a las cigüeñas sobre estrellas palmeadas y los deshollinadores llegan en alegres grupos de manzanos y de sueños y recorren la ciudad crujiendo con ruidos falsos. Mil canciones se arrastran definitivamente por las calles y las cortinas se abren en las mil ventanas de la ciudad. La felicidad de los gestos invade las miles de carcajadas que asoman por las ventanas de la ciudad. Eso ocurre porque es la ciudad de las manzanas. Un mundo repleto de señales y sombreros, trenes y charangas que se derraman sobre el temblor de las hojas. Pronto caerá la nieve en forma de abanicos de plumas de avestruz sin que las multitudes trémulas tengan que refugiarse debajo de los hangares. ¿Estaremos más avanzados cuando sepamos la beneficencia lluviosa para merecer fines de fiesta tranquilos? ¡Tristeza, tristeza, eres tú sin embargo la que se desliza a hurtadillas en la cama de las bellas pecadoras! Ligeras como el fuego a plena luz del día en un parque de vidrio hilado, las vi desfilar frente al cristal, con las capuchas rojas, hijas de reyes y reinas, profundos sueños de los bosques, las antaño luminosas. Pedicelos y pedúnculos se levantaban de puntillas para mirarlas a los ojos donde brillaba ya el vino de bodas encantadas, mientras el mildiu se debatía entre los ciervos y las pantomimas en las vides de la mañana. La mitad del mi reino para Salomé, dijo el rey miserable, pero esa noche no hubo sesión de baile y no se pudo cortar la cabeza del temible moho. Cargada de venenos y perfumes que los adivinos habían depositado al pie del trono, la noche navegaba hacia otros juegos que debía esconder ante los ojos del mundo, pero las largas barbas blancas de los sabios estaban atadas juntas y en grupos de cinco, los dignatarios se desplazaban, ocupándose de sus asuntos de estado. como manos abiertas sobre telas de las arañas. A la luz de un perro de caza, pude de alguna manera reunir las bestias de carga de la palabra. Había llegado el momento de la destilación, ya solo esperábamos a que los bandidos encendieran los fuegos gordianos. Hay que mantener las palabras húmedas. Hay que proporcionarles una desnudez de alambre y procurarles una jubilación decente. Hay que empezar la casa por las palabras. Debajo de cada piedra, hay un nido de palabras y de su impetuoso torbellino se constituyó la sustancia del mundo. No tenemos que preocuparnos por los caminos venenosos que se pierden en el camino hacia los ecos. Unos valles profundos nos separan de la irrealidad de las principales razones. Nada más que movimiento en el hormiguero inestable. El hombre fue enterrado bajo la piedra de molino de las palabras (no podía tratarse de buscar la aguja mientras el hierro estuviera caliente), pero la lluvia y el miedo lo harán surgir crecido en la violenta conmoción de las estrellas aturdidas. La amada viga, de esta manera, se unirá al ojo negro que había perdido de vista, y así es como habrán acabado sus largas vacaciones pasadas en la tierra de las joyas, los grillos y la nuez moscada, toda la tierra virulenta sobre sus pasos.

*

Con toda la fuerza, los albornoces rayados azotan las conchas de aire, los fragmentos de comprensión se miran en el espejo en el agua calma, el aire y la desesperación concentrados en la palma de este sueño ofrecido para todos, el calmo golfo. Las furtivas cabalgadas de la sangre sobre el asfalto sonoro despliegan los chasquidos secos de sus aletas y se emboscan. Aquí está el hombre nuevamente colocado ante el camino de la oscuridad, su espejo significa para él la vanidad de la calma absoluta. Que quien lance la primera palabra en la batalla, se dé a conocer. Solo hay un despertar más hermoso que en los brazos de una nueva palabra, de una mujer hasta entonces desconocida – la magia voluptuosa del silencio antes de que aparezca el sol. Pero solo más allá de la palabra que pulula, obstinadamente presente, esta ingenua forma de olvido, existe el pensamiento. A través del tamiz hacemos cosquillas con mucho gusto al candor del árnica con la mirada clara dónde se ahogan los fantasmas; así se ahoga la frase sin puntuación, la que resalta la triste o alegre continuidad en el fracaso que es el significado de mi vida. La realidad borrosa, antes de ser conquistada por el sueño, es el reino donde me encuentro en mi casa. El aburrimiento antes de que muera, cuando me atasco allí por completo, es mi estado de vigilia más delicioso. La expectativa de algo de brillo, la aguda intensidad de la conciencia. ¿Qué me importa la conclusión del acto, la voluntad o el deseo que han conseguido su cumplimiento? El encanto se desvanece en estas gloriosas cumbres. Allí, comienza la sucesión irrevocable de crueldades y de luz. A las tres cuartas partes del camino encontramos el orden y la lucidez maravillosa que propagan el descuido de los duendes y la rebelión de los números establecidos – el fuego que está en pleno apogeo antes de abordar el principio de destrucción – y palpitan y se elevan.

Joan Miró

,

TRISTAN TZARA

EL ANTICABEZA

(1933)

Versión en castellano : Manuel Puertas Fuertes Huesca 2019

Pablo Picasso

INTRODUCCIÓN

El Anticabeza apareció en una primera edición en 1933 con un aguafuerte de Pablo Picasso. Posteriormente hubo una reedición de lujo en 1949 con aguafuertes de Ernst, Tanguy y Miró editada en tres volúmenes uno para cada parte de la obra. Estos textos en prosa fueron largamente elaborados, como por otra parte era típico en Tzara, durante dieciséis años, entre 1916 y 1932. Como obra en evolución, abarca por lo tanto desde época dada hasta el surrealismo, pasando por los años de transición.

Sueño y acción aparecen íntimamente unidos. Aa el antifilósofo – la doble a de dada – es, pues, pensamiento en continuo movimiento, expresado como una sola torrencial metáfora que se precipita en cascadas de un deshielo o como ardiente lava de un volcán en erupción. Esta primera parte se puede identificar con el período dadaista de Zúrich, algunos poemas fueron ya compuestos en el Cabaret Voltaire,

La segunda parte Medias noches para gigantes es un modelo de transición pacífica desde el absurdo destructor dadaista al juego de libre ensoñación surrealista, que incluye un amplio poema-homenaje al poder evocador del pensamiento nocturno (Antes que la noche).

Por último en El Desesperanto confluyen el esplendor, ya en cierta decadencia del surrealismo, recordemos el fundamental ensayo sobre éste del 15 de Mayo de 1933 y, el período convulso en España, anterior al golpe de Estado de Franco, que derivó en la etapa de concienciación política y la militancia comunista de Tristan Tzara.

Max ernst

SEÑOR AA EL ANTIFILÓSOFO

I

¡Capitán!

Los bólidos, las fuerzas abiertas de la cascada nos amenazan, el nudo de las serpientes, el látigo de las cadenas, avanzan triunfalmente en los países contaminados por ira eterna;

¡Capitán!

todas las acusaciones de los animales vejados, a mordiscos encima de la cama, bostezan en rosetones de sangre, la lluvia de dientes de piedra y las manchas de excremento en las jaulas nos entierran en capas interminables como la nieve;

¡Capitán!

las luces del carbón que se convierten en foco, relámpago, insecto bajo tu mirada, escuadrones de alucinados, monstruos con ruedas, gritos de sonámbulos mecánicos, estómagos líquidos sobre unas repisas de plata, crueldades de flores carnívoras invadirán el día sencillo y rural y la película de tu sueño;

¡Capitán!

ten cuidado de los ojos azules.

II

PROSÉLITO CON PRECIO FIJO

Dada deja desplumar sus alas en forma de D – era su impulso literario y caluroso – y contrata por minúsculas cascadas stacatto el escenario del célebre Señor; según su petición : cómo podría multiplicar su vida en unas pocas páginas de un libro, solo existen dos géneros, dice él, el poema y el panfleto, por eso o prohibición de entrar en el fuego fatuo; terminados los registros con exactitud, o mejor :

Para desperdicios (resedas). Para desperdicios del apéndice cromo, que resiste a cualquier distancia, donde cada cual se convertiría en arrastracueros, esto es demasiado y los restos no me seducen en absoluto, en cuanto a la cuestión cualitativa, y esto es demasiado, realmente demasiado, ante la petición del célebre Señor Aa, cómo podría multiplicar su vida en unas pocas páginas de un libro.

Después de la solución del problema, el comienza a vivir en dos cestos, su piano a pedales de poeta que sonó y anunció el avance, comienza a vivir familiarmente la geografía de su construcción nerviosa.

Según su petición cómo podría multiplicar su aliento esquivo en unas cuantas páginas

el pálido ojo del segundo guacamayo

Dada habiendo sobrevivido al concepto vocal, inmensa y comprometedora señal de debilidad

tras la digna protesta

sesenta camellos

cuatrocientos caballos

trescientas pieles de cibelina

cinco pieles de armiño

tres pieles de gamo

cien pieles de zorros blanquigualdos

veinte pieles de zorro amarillo

cinco pieles de buey doradas

un pájaro enorme llamado en vida Tayo

cuatro hermosos fusiles.

III

AZÚCAR EN POLVO SABIO

Sonaba amarillo, revoltijo, de instrumentos quirúrgicos, rompía los hilos, la sangre del barco comercial fluía por canales especialmente construidos, almacenaje, olor a café (sur). Aa sale de su cama es profunda, hueco caja fuerte, perforado completamente por los mástiles de las pesadillas, párpados trémulos, mudo aplauso en el espectáculo de las llamas arrojadas entre líneas paralelas, estrechas, realmente afirmación demasiado ardiente desde arriba por simple coincidencia sulfurosa del choque exacto de las nubes (aquí las montañas se reflejan en el lago), el emparejamiento de las orillas no sería imposible en la aurora religión telefonía se resbala (esta guardería sirve de cenicero – Aa fue bautizado escarabajo de metal) entre cigarrillos y plumas de pitecántropo.

No avanza y no retrocede ante la súbita transformación del violoncelo en barca, sube al tranvía planetario, cristal desnudo en la taza, espera este azúcar precioso para las alegrías de las avalanchas a gran altitud, en el compartimento de los placeres privados que solo percibe por unos ligeros gestos que recuerdan al abanico, tos repetitiva, vapor puesto en su motor de gasolina de sangre humana (hace tanto frío) y se tapa doblemente abrigo de alas de insecto mimogrito en el bosque un bosque en marcha le deja en los aires una gran hoja de otoño del mayor cucurucho de la mecánica de las pirámides.

Aa solo tiene la cifra emoción – sus flores (emparejadas a 4), amores metálicos (cálculo infinitesimal), perro, densidad, nadando por encima de las velas de cera y de la química, construye su lenguaje en la mesa de multiplicación, también las canciones – juega al billar, colgado, fijos los pies linterna reloj múltiple a la fuga insectos horno, grito de un ojo verdecido por el polvo, caída de petróleo de sus arterias por la garganta la cabeza rueda en apariencia sobre la mesa de billar, gira en semi-círculos. los brazos son meros hilillos, los restos de Aa se agarran al techo – ya no queda nada en la sala de juego de un hotel equilibrio.

Astro – motor del calentador de verano, haz el luto cuadrado, tipográfico, suculentas sensaciones de la T.S.F. comunicando con el alma los insectos espiraloides con este fin – no solamente trágico,¡vaya! -hemisferio trópico de pájaro boreal plantado bajo la tierra maravillosa, farmacéutica, ¡vaya! La incomodidad de los entierros furtivos en coche, – final inimitable- en descanso vacacional, ¡vaya! – relámpago en el cristal,- alma compacta.

Por el objetivo de la boca del volcán me divierto destilando todo tipo de películas arqueológicas y las raíces de las aventuras astrales del futuro.

En la penumbra sin título, en la larga espera de viscosa menstruación del cráneo – algunas veces cúpula con sección de horizonte – clara porcelana, ¡Oh casto desequilibrio! – Aa cuenta ces

TRES CUENTOS

Yo vivía en el hotel, Hacía tres semanas. Pagué religiosamente las facturas. El lunes se cambian las sábanas de la cama. El martes pedí la factura. Pagada, hago las maletas. A las 11, me marché. Regreso a las 3 y 2o con otro equipaje. Tomo la misma habitación, pero en adelante me llamo únicamente Señor Paul Bourget.

Cuando abrí la colcha después de tres años, nos dimos cuenta de que había muerto por sugestión, porque no hay nada mas auténticamente irreparable que el cine en el manicomio. Digo esto para el instante de virilidad y para el eucalipto de la boca del revólver.

La altura termómetro-poética mayor que el espejismo cuando el calor nos pone pantalones de aureola probablemente.

IV

ALTA COSTURA

Enorme luz ilegítima que hunde el sol vientre bajo escaleras laterales – detective intracelular- me ahogo bajo la avalancha de los apocalipsis matutinos y el candor de los amplios abrigos cubre la colina sorda y abejorros grito grafito.

Inútil paseo por los congresos de las perfecciones – dónde están los buenos padres de afirmaciones constantes – en su mano colectiva pondré la pesadez de mis tópicos para encender lo superfluo de brazos y piernas.

Nómina de ingreso toda mi sangre e inteligencia gratis no quiero nada no quiero nada dejadme en paz ni gritar ni callarme ni desesperado ni química vulgaridad del absoluto pega la medicina de los felices cerca de los carteles frente al urinario que sea para hombres o para ratas es igual y yo os doy a cada uno veinte céntimos de propina.

A mí o a otro me absorbe el lenguaje sin adornos si es demasiado claro te comeré como sabes el hígado los pulmones en marcha jamás estuve enfermo porque cada palabra es mentira hasta dode presentaré célula a célula esta petaca si eso huele a petróleo es el domicilio de la eternidad y nunca iré allá abajo porque está demasiado limpia.

Los maxilares de las frases bien construidas sentido común en cualquier aspecto stop el color elástico o no soy libre puesto que soy el problema stop si soy simple no hay problema entonces stop entonces ¿reinicio si esto me divierte? me gusta el chocolate.

Del matraz uno analiza la boca de las ciudades y de aquí soy dentista de las estrellas poema simultáneo es muy fácil aclarar la goma debajo de la lengua cito un poema de 1915 :

“y todos los niños que hacen caca

allí donde en nuestra casa otros alojan amor y honor”

en dos cifras puedo ver el mundo incluso en una sola y puedo también verlo sin cifras por ejemplo cartucho.

Ver hace mala impresión a causa de los sonidos pero comprender es incómodo y el maniquí de cera no está rizado para comprender hay consecuencias está siempre limpio rizado estoy verdaderamente para conferencias daré conferencias escucharé todas las conferencias iré por todos los sitios de conferencias conferencias.

Agarrar las fibras de un insecto en el frasco tinta sin humanidad es pretencioso yo os agarro la mano atención sexual os da las gracias por vuestros deseos expectantes

contabilizo sociedad de cartílagos contra reembolso se cuentan secretos de vida en el fondo es muy agradable o desagradable y concreto.

La mecánica del juego ardiente que quema arrastra sombras cuestión de estadística me da la razón peces del sur no saben nada esta bien o mal 17 de septiembre era el día y el rascacielos para soportar los gritos de anilina.

Frío pez frío pez la rueda de las ciudades la ruleta trozos de oro y de circunflejo flexible encontré el camino tu eres mi camino y la realidad two-step.

V

ATROCIDADES DE ARTURO TROMPETA

Y HOMBRE RANA

En el lago de hidrógeno recogido en el sexo del sueño los cigarrillos chillan pajaritos corren tras el ritmo de los motores es decir ondulación aflautada.

Decorado : Bote de salvamento amarrado encima de la cama,

Palmeras,

Canapé rojo de estilo antiguo,

Maniquí de mimbre con disco de gramófono en la cabeza.

Aquí me muero, en el tercer estrato como digno hombre rana, toco el espejo y miro por principio o lánguidamente la boca del gramófono mudo.

Cada colega su broma y la totalidad de las bromas : literatura.

Cilindros sospechosos con sordina, superpuestos, visitan el mar – al menos tu mirada gran guardián de antílopes en el garaje repara la desgana en la cola, piano con vaselina pìanolina de peces con sencillo sistema antepecho.

Me gusta la sencillez por encima de todo. El esqueleto de las máquinas es inferior o superior al de los pitecántropos. Una idea puede encenderse como la luz eléctrica, secar como una venda y saltar como un determinado color verde que antaño mezclé con la sangre del colibrí y el caucho de las bicicletas a horcajadas sobre un hilo telegráfico. Series de postales sobre las ramas del nuevo sistema hombre o canción entre cuatro ojos.

La interrupción aquí del lenguaje de Aa que quería linchar, libar, abandonar y arrancar la filosofía, Mississipi, y la erupción de las vocales de una rosa situada en la nuca de Napoleón fijó la solapa grifo de los diafragmas, durante algunos instantes, sobre el final bien situado de la frase que nunca acabará.

VI

MASACRE PORTENTOSA

Levantarse bajo la manivela del acordeón, orquestación, fluctuación, cálculo de los desperdicios lentos, enfermos – cual garganta rígida, garaje de látigos sabios y paralelos y la estampida cerrada por paréntesis.

Novela policíaca, nariz artificial para iluminación rosa de día de fiesta, carteristas, impermeable, globos en las orillas de los lagos, biberones, tarde primaveral, las máquinas funcionan para el gran despertar que alaba el choque en cadena dios.

De Camboya llegado con su dogo, salido a 5 h 05, muerto a medianoche exacta.

La antena tiembla bajo la pantalla, cocina de los sábados meteorológicos, equipaje, sopa estelar en el huracán solemne resplandor.

Iluminación estridente DO mayor, proyecciones de hélices y polvo blanco en la botella llave de primer orden garantía para todas las maletas me divierto en el triángulo de hierro.

Etiqueta en la farmacia y confesión de la joven enamorada :

Amargura de las máquinas de coser nubes y estrellas apagadas en un vaso de agua

ángeles de carrusel azul grifo para los instintos

y la batuta suena sobre las mentiras de collares cascabeles y candados.

VII

ARENA

Bueno, bueno, dice el caramelo, de la boca de niño que era para él el caramelo. El silencio de la pequeña habitación era un grito para el gran silencio. El silencio me expresa su falta de confianza. Bueno, bueno dice mi silencio y huyó para siempre. Todo esto regresa a la punta de mi lengua. Con un poco de carbón. El acordeón se colocó encima de la mesa. Bueno, bueno, dije yo.

Fábula.

VIII

COMO UN HOMBRE

“Corroe los huesos de la lámpara eléctrica, engancha los caballos al sistema sideral, pesca con anzuelo ;

dice Aa, breviario de hipótesis vivas.

El prepara en el complot del color Venecia el audaz cese de la lógica siglo.

¡Viento! ¡Viento!

La edad del primer personaje, calcinad al pueblo en azufre lentamente, calmadamente, consumid la flor de suelo, la llave de la risa del carburador, el viento subleva mar y tierra, viento de raza canina.

¡Viento! ¡Viento!

Todos los cerebros llevan aceite, olvidad tragad impurezas y necesidades, la llama oculta será vuestro alimento, cuerpos y fuego están entre sus manos.

¡Viento! ¡Viento!

El color fértil, el mar espacioso, ¡quién perseguirá la jerarquía de su producción? Estrelladas las cristalerías sobre el basalto de los tumores, en la boca del volcán se ha escondido un largo cometa. Lluvia de langostas, los salmos crecen en largas barbas de la boca del bárbaro, en otoño, otoño que ahoga los pozos, testigo indiscutible del temblor solar y en nuestros pies :

Cal, polvo, ceniza.

IX

MÍSTICO DOMÉSTICO

Tétrico coagulado es un medicamento como la conclusión holandesa de las lámparas eléctricas muro derrumbado sobre la cuerda madura interrumpe el carril y el toro es aquella evasión del ojo de la red conjuntivitis le sirvió de ejemplo conyugal ni serpiente ni peluquero puso todo su bien sobre el cochecito infantil y eso es todo es decir colocó su capital en torbellinos inversos iniciando la época de la bronquitis del exilio y del fonógrafo capaz y macabro.

X

ENCERRADO

Derramar la fina arena en el paréntesis abierto hacia el ojo lleno de negro el insecto verde duerme tiene un alma pequeña en el saco la cometa ve.

De perfil y de frente a la vez cortado por el cristal los animales la fábrica ¿qué idea matará mi cabeza mi general?

Cerillas papel donde ir iglesias cigarrillos por las noches noche gran sillón de lana sorda trompeta de cascada roja aporta luz en mi espalda suenan las 7 corredor estrecho ciérrate vibrar en escalas delgados insectos de agua blanca siempre luminosa pesada en los harapos silbar la antigua alegría grita la pirámide ¿de dónde sale el humo? – eléctrica muda estalla al fin sueño de porcelana y de madera.

Matraz transformado en vaso roto simetría y como el medicamento se convierte en plegaria con los bordes en zig zag el lago derramará en la torre de hierro cielo sus metales en pequeños organismos transparentes.

Muerdes la piedra desgarra el vientre los caminos traga la ceniza azul de los cereales.

Sopla sopla en tus ojos arena pegajosa y sonora.

XI

DOMADOR AMABLE

En la cacerola hirviendo de fox-trot : leve locura, – me inclino sobre el borde y soplo en el ventilador. Del yate surge el heliotropo a través de la sección trópica que cosquillea el lastre y las arrugas que quedan y se arrastran se alegran en el agua como Margot bajo los brazos.

En el violín se desarrolla cólera cuyo sentimiento en amplias huellas engrasadas con pez griega teme el crujido de las leyes de gravitación. Entonces escupo. Y mi grandeza llena de zumo azúcar la sala. Legatario universal de Marcel Prévost, tú tenías otro perfil. El resumía sus miradas en la petaca y recogía las etiquetas de cacao Van Hooten. Os reservo, visitantes, en tazas de Nyon, ruedas de minúsculos relojes, desmontados y sus resortes. La cita con la Gran- Rueda (4,15). Embriones colocados en vasos con cucharillas. Sacrilegio meteorológico. Pantalón. Huesos otoñales. Esto es lo que él esperaba para silbar en octavas la incandescencia logarítmica de la segunda aguja del voltímetro o la probabilidad del grito pensado en la aurora. Orinó frio por el grifo olímpico y los caramelos abiertos en el telescopio. Aa da vueltas en los cojines – pan en fabricación – sale con forma de huevo y se planta.

Planta roja que cosquillea con su nombre mi meninge. Planta en la planta útil. En el pliegue del diafragma oigo 100 sonidos, Y la luminosidad de los sentidos plantaciones de notas de arcilla con decorado fijo es cuestión de costumbre, ayer pequé, cuestión de oficio. En la pesca de zapatos de suicidados, Aa busca su jornada por encima de la locura precisa y neta y constata la banalidad matemática del hastío que le gusta.

Del hastío que le gusta matemática banalidad. Belleza.

Salpicaduras de pedos en la corola – su ojo ve en el interior del ventrílocuo, qué felicidad, Aa se mete bajo los puños de la prestidigitadora Primavera.

Eso es.

Y se purifica totalmente en el depósito general a granel.

Aquí las antenas queman la impaciencia de las oficinas telegr, los arañazos llaman a los escorpiones que regulan el lavado automático de los urinarios, envía gratuitamente cigarrillos a los que lo desean antes del suicidio, Brandy de Melocotón halo de tu mirada. Los escorpiones hundidos en los órganos se mueven allí libremente, los relojes anuncian la intoxicación, aquí están los santos que juegan al corro entre las cadenas y el salto que se prepara entre las modelos de los pintores, en los pabellones – ése es el hierro que amenaza con su caída líquida, granizo, dientes. Aquí está el remedio. Extra-fino.

Aquí está.

XII

BARCAS AL AMANECER

Nos maceramos en el circo relleno de ruedas dentadas y dónde solo existen ruedas dentadas, como el olor a yodo debajo de la epidermis de las tapicerías de taberna. Si el circo es pequeño y ácido despertador (recoger las cavatinas excesivas) y la carpa es transparente (mi tía se acuclilla en el trapecio), el salto vital se denomina Pensamiento.

Cada rueda presume de sus rasgos faciales, su expansión giratoria, la regularidad o la coquetería lúcidas cantan la forma en que asombran a la velocidad, etc. Los deseos de las ruedas, las especialidades de los centros, desgarran el cerebro y rompen sistemáticamente los espejos, penetran en los pasillos y provocan en la mayoría de las ocasiones y por la sangre mala característica, el constipado cuyas desagradables consecuencias conocemos.

Los colegiales evitan las enfermedades de este tipo (elegía, oda) que proceden de la dilatación de alguna rueda que me ruboriza citar aquí.

Es necesario no solamente que la máquina funcione correctamente, sino sobre todo que los finales de las palabras se unan unos a otros en los pasajes desapercibidos y que la aclimatación de las horas llegue a ser, en los frágiles oídos, enfermedad de altura gramatical, mazurka de colibrís en pilas eléctricas, prepara la mezcla permanente y regresará el mastodonte a vuestro mundo con los aullidos aromáticos de zorros intangibles.

XIII

IMPUESTOS Y OCASIONES

El invento desde que la iglesia sin siervo tiene miedo y las ratas llevan también sable candelabro y casco los esqueletos se mecen cuando el ventrílocuo recita la marsellesa y el rico monseñor posee el rebaño de elefantes la traducción y la velada impasible el compraba caballos verdes muy necesarios para la amargura que sabemos no es transportable sino dañina para la concentración bordado y natural como los crujidos de los peces eléctricos en el agua cuando los caballos pasan las palabras crepitan con placeres de caballo verde y cloroformo.

XIV

VELÓDROMO CON CEBOLLAS

El matrimonio ⅓ es también un resultado de la vida marítima como el final de frase aquí y opaca la flor meneada la cola se le ponen ventosas con luces eléctricas él cree en la inviolabilidad de las negaciones válidas para un mes y es pues muy amable (*)

El teléfono nos permanece fiel como un perro impecable dice el dadaísta él bala bala las cortinas tragan la luz de las calles Aa envía express todo esto para la exposición de las colonias el mundo normal el mío fosfato el tribunal es un ataque conyugal entre la polvareda la manivela la manifestación y los equipajes de granos de migraña jabón lunar y aperitivos beneficio adoptaron un nuevo hijo virgen y lo escondieron en el piano garaje.

Aún queda el cáncer de la luz roja del pasillo.

Y la mandíbula con guirnaldas de uñas espera al enano al tren y al conejo

El señor Aa espera el correo el aplauso civil del atentado criminal y perpetuo.

(*) y extremadamente simpático.

XV

EL SEÑOR AA SOMETIDO AL IMPUESTO

Debido a que es paralelo y gira, dice el fotógrafo tan pronto como las promesas botánicas asumieron los yo me suicido e infame tú me traicionaste porque el siempre resolvió mediante mi cuenta y mi cerebro la comida húmeda y la hora inodora de la partida pero nosotros solo éramos un órgano extraño llamado azul azul y la torre limpia de carteles como el avestruz se envolvía con cojines de aire esto no era ya un secreto que ella se acostaba con una mujer gorda en una caja doble con inscripción cristalería y dos minaretes dijo como el péndulo y el reglamento con doble efectivo dice tragándose el revestimiento de este gran pájaro cómo se llama dice hospital de nuestras noches pero he aquí al final de los colores vi a nuestro señor y de repente el jardín zoológico se introdujo de contrabando en el boletín bursátil sin pagar las contribuciones al consolador.

XVI

PASTILLAS DE ACERO

I

los pies desnudos dijeron a la neurastenia : falsos bigotes de avestruz marca americana

el pájaro frío dice al monóculo : boca sin labios me suicido

y el cubista dice al cubista : yo inventé el rasca-misnistro y soy el jefe

el jefe llama al jefe : jefe.

XVII

PASTILLAS DE ACERO

2

sin yo yo os vendo el 1

2 habla de 3 viento

tu arrastras píldoras de joyas 4

igual que 5 el oso viejo baila sobre 7 la playa

cómo 6 compresa maniobra

señor 8 perdón princesa compresa 9

pero a las 10 razón hace falta un estilista

dice saliendo de su por qué quien 11 les cargó 12 13 14

en aduana 15

XVIII

PASTILLAS DE ACERO

3

el ángel dice al viento reptil : precipítate

y los testigos de las volteretas del whisky por episodios

y el aficionada a ángeles concienzudo al compositor :

sí sí

XIX

PASTILLAS DE ACERO

4

Alrededor del lago los sapos juegan a las cartas en la serrería hay un instrumento de silencio que produce aureolas y una anemia atmosférica dos cerillas resplandecen y sirven a los lobos de ojos chocolate fresco y bromuro para las industrias discretas el atardecer convaleciente de la noche dispone de una enorme decoración de emperador colgada en el puente prostituida de alarma de los sábados mecánicos qué pide la serpiente por su forma y avanza y se derrumba y no grita exige el precio.

XX

PASTILLAS DE ACERO

5

amor pequeña estación en una pequeña oreja

felicidad en la cáscara

quiero mi certificado

convertirse azote del observatorio

quién estimula al antifilósofo

quién es incendiario

el pecado de precio no se fija

la verdad de repetición y el gran corazón no se captan

la boca en otoño lento de intenciones sospechosas

yo esperaba yo nadaba

XXI

LA VIRGINIDAD BENEFICIOSA Y LA RECOMPENSA DEL SEÑOR

Se abre la maleta, las inutilidades del último año, las últimas juventudes, sobre los transportines de las jaulas, la primavera sin edad regresa en el mercado mirándose dentro de la boca con los mismos dientes, el mismo cristal de iniciales llenas.

De repente, los dos caballeros se detuvieron, uno frente al otro, el otro de perfil al primero, miradas furtivas.

Melena en circuito cerrado de virgen, glóbulo de nervio tímido, felicidad de los encerrados. Y en los patios de internados lo que nos queda por saber.

Los dos caballeros llevaban la barba acicalada.

En la cerradura, dientes preparados para morder. La muerte en el bolsillo, la llave en el bolsillo, la llave tenía un ojo vivo y ágil, Señor Aa comenzó a sospechar le acababa de terminar el suyo, qué pesada intoxicación en nuestra botella.

Los dos caballeros intercambiaron palabras amargas sobre la humanidad y sus hipótesis. La reja alrededor de su lenguaje era estrecha, la amargura pobre. No se tensó ni un músculo. No hizo ruido porque las hojas, los árboles, la hierba y los granos llevaban guantes de lana.

– «Costumbre y pulcritud. El hombre siembra el grito entre hombres. Cualquier frase presentada con «esto es» al final se emplea con afán de lucro. La vida se muerde los labios, se usa alfombra. Las manicuras preparan las uñas para la muerte.”

El Sr. Aa continuaba dictando. Los dos caballeros no sabían nada al respecto. Y continuaban su paseo como el mismo sabor a azúcar que nunca cambia su lenta vibración en el nervio de la lengua – agradecimiento por los cara a cara anulados.

Los dos señores regresaban a sus casas porque vivían en el mismo hotel.

XXII

CADA AMPOLLA CONTIENE MI SISTEMA NERVIOSO

Levántate la falda y muerde la sierra la sierra de vinagre recuerdo y película de hueso martillado con desesperación llega el lobo que robó el cordero asado su esqueleto todavía decora el pecho harto de oro de las dos aldeas y el cerebro permaneció como corazón del lago que nadie come ni come ni come ni abraza ni abraza ni abraza ni cree ni cree ni juzga ni juzga ni juzga ni roba ni bebe ni bebe ni diseca ni diseca ni diseca.

XXIII

EL ENANO EN SU CUCURUCHO

Quién me llama en el agujero acolchado por granos de tela, yo contesto tierra abierta, capas endurecidas de paciencia inquebrantable, mandíbula del suelo.

La mano que nos tiende la nube alcanza al ojo con todos mis respetuosos sentimientos. Quién me llama eres tú si soy yo eres tú sí eres tú, el llevaba cascabeles de baile en la solapa. Yo soy entonces el milímetro piensa él porque no soy el viajante de los tubos con frases piensa él porque no soy el ojo del tren de la bruja de papel piensa él porque no soy el milímetro de caballo árabe piensa él y algunas ramas de carbón me balanceo simétrico y toco con la aguja el sonido de las paredes de la pagoda.

Ante estas palabras, la Inglesa se puso a gritar : al violador, al violador, El árbol viajaba de incógnito. Se sentó a la mesa con un aspecto muy avergonzado. La Inglesa acababa su jornada con espasmos exagerados, flautas indignadas, ultimatums a la vida, vivisecciones de voces. Nadie frunció el ceño sobre su placer. El otro, el que mencioné en el capítulo anterior que tenía un paraguas en vez de cabeza y se parecía por su estructura a un sillón, (un hombre auténtico, poned dentro cualquier cosa) cantaba :

XXIV

LAS COMPUERTAS DEL PENSAMIENTO

Un aterrador grito de cristal se precipita sobre el tablero de ajedrez como el otoño. No molestéis os ruego la redondez de mi medio-lenguaje. Invertebrado.

Una tarde de calma la belleza. Una muchacha joven como el riego transformó el oculto camino del pantano.

Tratado de lenguaje.

Cuando el lobo no teme a la hoja yo languidezco.

Y en cuanto al vuelo de negligencia en cuclillas.

Yo me, descomponiendo el horror, muy tarde.

El cansancio se acuerda de haber depositado el paquete sobre la blancura de la hora.

Tal vez el diente privado. Comprender el paseo de los adjetivos en la boca de trabajo.

Los Espartanos colocaban sus palabras sobre la colina para que los zorros comieran y arrancaran sus entrañas. Pasó un fotógrafo. Me dijo ¿cómo os atrevéis a galopar sobre los campos reservados a la sintaxis? La palabra, le digo, tiene cincuenta pisos, es un rasca-dios. Era verdad, porque el fotógrafo era solo un parásito de la compañía general de picores.

XXV

RAYO TÁRTARO

Hagan juego silbad la aguja por los cuernos del buey ceniza la lluvia a lo largo de hierbas secas bigotes de qué transporte de materias combustibles cosquillean al final de la estación, preguntó X con la amplitud de las fibras para comunicación. Devora el trueno hinchado de sobresaltos de rueda mal engrasada.

La perra sabe la hora que es en la dentadura de su perro exceptuado el acto de debilidad preciosa para los cuidados del crecimiento de caballo y de clavo

esto se llama rayo.

XXVI

PETARDOS EN CAJA

El cascabel de un perro se entretiene sobre una puñeta, corta la nariz de los que huelen la comida en masturbación.

Se come a los hombres cuando tienen en sus cabezas caramelos pelados, microbios y golosinas rascan la piel de sus cerebros, llaman idea al esperma obtenido mediante métodos sencillos.

Cuando se frotan sus cabezas, un timbre melancólico tiene diarrea en el cráneo del Señor Saturno.

El caníbal llega en una línea reciente con un enorme machete de hierro en las manos, con dientes con ruedas, con una escoba, con dos piedras de molino, con ácidos oscuros y fuertes para destruir todo lo que digiere. Todo lo que continúa la palabra, el color, la felicidad, es una digestión mortuoria y científica : la discusión, la masturbación, la explicación, la exasperación.

El envía submarinistas hinchados en el vientre del Señor Cormon (encontramos ahí propaganda para el color de ojos azul, la palidez de las tulipas en las orillas del mar cubista y la materia grisácea de las pútridas miradas, peces ennegrecidos, piedras de la locura),

atajos

adversario

disponible

régimen

costumbre

diputado

pronósticos

profundamente

mercados.

El baño con ácido gástrico se come el papel, no busquéis nada en un cuadro : tema y medio son lo mismo. El cuadro dada es una ducha universal con agua roja. La naturaleza es lo que sale de los dedos y de la mirada, libremente, tiene un número de teléfono y un apartamento en el Campo de Marzo como la amistad y la conversación filtrada por la red del tejido cerebral.

El arte es un poeta con las costillas rotas, destroza todos los huesos y las rosas de cristal, el arte es una venda y un libro de Oscar Wilde, el arte es el arte de los artistas, el arte de ser educado con los acontecimientos cotidianos, susceptible en sociedad, un cerdo dentro de su cocina.

En todas las cajas craneales hay líneas puras y y una expresión de geografía al sol, no existe ningún secreto para notarlas, la sencillez se llama Dada, sus movimientos destruyen y matan instantáneamente, abre la luz para algunos hombres que mirarán y sabrán que no encontrarán nada. En una bombilla – un fragmento de vidrio desinfectado – se os ofrece como maldad y bondad como una declaración en la aduana sobre un abeto de solapa sabiduría eterna.

XXVII

HUNDIMIENTO

Boum, boum, boum, desnudó su carne cuando las ranas mojadas comenzaron a arder, puse el caballo con piel de la serpiente en la fuente ahora dependeremos de mis amigos y es muy interesante las jirafas de los mordiscos sobre el mármol vals macabro.

Domingo : dos elefantes periódico de Ginebra en el restaurante el telegrafista asesina el retrato del emperador.

La conserje me engañó vendió el apartamento que yo había alquilado en la iglesia después de misa el pecador dijo a la condesa : adiós Matilde.

El tren arrastra el humo como la huida de un animal herido con las tripas aplastadas pobre animal.

Alrededor del faro gira la aureola de pájaros azulados a medias luces que atornillan la distancia de los barcos mientras los arcángeles se purgan y los pájaros aceleran la menstruación por medios artificiales y ocultos.

Oh querido es tan difícil la calle se escapa con mi equipaje a través de la ciudad el metro mezcla su cine con Jamaica la proa de os adoro amarra en el casino del sicomoro.

En los nervios de los peces existe la vibración dada, da, da, repite el instrumento inexacto catarata e inodoro.

XXVIII

NUBES CONTRABANDISTAS

La melena exuberante de la imaginación rodea su cabeza magníficamente, bajo el peso y la amenaza, unas ideas en turnos de barajas. La suerte es ingeniosa, la cucharilla da vueltas incansablemente en la taza. Perchero del Evangelio y su diminuta cabeza deja crecer la barba en fermentos de cocodrilos olvidados : la memoria.

Torreones torreones y sus trazados calcáreos.

La hierba de los ojos de lluvia.

Abriéndose con demasiada frecuencia, trompeta y tambor, a las crisis de lo desconocido. El tren que sale lleva medias de seda, y filigranas de los andamiajes. Antes antes está disponible para combinaciones de la memoria. Cortando transversalmente el luto de los labios, él. La siguiente parada es una bonita boda. El matrimonio ha sellado el amor el amor ha descarrilado fácilmente, eso es todo.

El alma es necesaria, el acento de la cabeza, cuando la opinión impermeable juega con el éxito de las naciones. Incansable y habiendo acariciado las sinuosas plantaciones de la palma de su mano. «No sé leer, no sé escribir, no sé pensar. En la silla ojo de raya. No sé hacer el amor no sé respirar. Pero yo yo. Yo sé yo. En cuanto al tenso ronroneo de tu excitación verbal. No sé decir la verdad. No sé digerir. Deseable perdiste el miedo, camisa de tu vista, miopía fresca y descosida en superfino. Baile en las gradas. Bailo sobre el graderío. No conozco grandeza. Proyectados en la sombra del rostro, damos sombra a los pájaros.» ¿Quién no se volvería loco al comer sombra de pájaros?

XXIX

ÁRBOL CON FUSILES

Bajo la lupa de aumento estrella un insecto higiénico sirve de tapón en la boca del metro. Sentado en un tubo de hiero fundido pájaro noche invita a los transeúntes al Dada. Así se explica este paisaje que aún no tenía título. Una cinta transportadora lo llevó a su acuarium de campaña salubre donde hizo todo lo que se oye, toca, ve.

Con una película de hormiga automóvil y una planta alpina que sirve de metrónomo para la fuente, puso en movimiento el reloj de pared.

Ha disecado un depósito de materia nerviosa y ha vertido al canal, una tras otra, las medidas del fox-trot cascada sable granizo.

Dada es tan inteligente tan poco inteligente como los animales domésticos, los microbios calientes necesarios para el organismo, la agricultura cardíaca y la cría razonada de muebles cómodos.

Las delicias químicas de los fertilizantes estéticos, las fatigas de los automóviles que amplían la voz, los árboles que crecen en la frente de los cíclopes mareados y los fosfatos hinchan nuestra pelota cerebral.

Nos volvemos cada vez más nocturnos y hacemos una reja de tijeras a nuestro alrededor.

Unos dibujos y unas palabras, solo se filtra el viento en relaciones cotidianas : pastillas ligeras de menta colocadas en cada articulación, unidas a la retina, perforan una página de materia gris, nacional y pesada, para qué y por qué.

El dice en este momento de pensamiento ridículo, en este momento de acción absurda, solo hay diversión. Una cascada presupuesto monopolio se llama vida y nos empuja a escucharla, nos oímos mercancía rueda que anda sobre el sitio desde la impresión de la primera célula. Empleamos la cirugía crítica para la rueda a saltos de antílope, las orejas arden bajo el roce de intrigas.

El continúa divirtiéndose.

Dada se va con las agrupaciones matemáticas y forma cuarteles en cilindros cejas y bigotes.

Dada se se alimenta de pegamento, de flores de sellos de correos, de guijarros, de hojas de afeitar, de zozobra y de cebollas.

Un monstruo con lengua de pelos en un cuerpo de gramófono inteligente y una regadera en lugar del sexo fecunda hombres y campos que la ven pasar.

El poema es la respuesta al por qué de la lluvia en jaula y el dibujo el porqué del crimen.

Cuando los nervios salen por las uñas y dejan rastros, el ojo alcanza el zinc y el porqué ve.

El Sr. Aa, el antifilósofo, tiene un taller de alta costura, dice :

Un motor pasó lo llevó dentro de las nubes

una planta carnívora rasca la espalda de Dada que nada

Dada es la felicidad con cáscara

y nosotros los dadaistas hemos salido cocidos de sus huevos.

XXX

TIJERAS DE MODOS DE ACTUAR

Cuando el pan, un loro, el peine en la cabeza, aprende a caminar sobre los platos de un oso polar, la nieve ya no cubre las montañas cubiertas de nieve y de malas acciones trepadoras, peces de nubes en las plantas.

La sierra enmarca los retratos de los santos y los guijarros son más pesados sobre los sentimientos de nuestra mirada agresiva. Qué horror, exclama el Sr. Aa, se extiende y escasea entre las horas en que el candor de los animales estampa sellos de grisú mediante disparos audaces pero seguros de los héroes de calendarios. Los pelos magnéticos de las tijeras cosquillean las uñas de mis dedos flecos. Existe oscuridad en todo consentimiento, el objeto en el hombre es más fuerte que el hombre, en la botella que se vacía, la manipulación inexplicable nos saca los ojos con la estrella de piedra y de aceitoso cerebro. Este vendaje siempre me ha parecido perfectamente inútil. Si doy vacío al vacío, avellanas a las cigarras normales, niebla a los cohetes iguales y tranquilizados por el deporte, ventanas a las catástrofes legales, los juegos colgados de las fortificaciones al destino, la grandeza únicamente puede crecer, exploro la aglomeración que precedió a la geografía, la uva de la posibilidad cuando el cerebro era tan sólo gas.

Así tritura la llave unos dientes y el cuerpo en el centro. La viva corbata del camino. Solo podría ser una familia próspera que buscara un cadáver temprano. Algunas balas perdidas se multiplican en los espejos, reproducen recuerdos atávicos de habilidades nupciales. En el barco anuncio, el servicio de cuidados paternos está regulado con la ayuda de postes indicadores. Las vacas lamen fósiles que se vuelven preciosos – ¿no creéis que esto circula por la sangre ¿Y que cada glóbulo es un huevo vivo con cola, fuerza e instinto?

Sin cejas, la boca no podría funcionar; lejos de aquí pasan pechos de méritos galantes, crisis agrícolas, saludos vagabundos, bolardos, embrollos y conquistas.

XXXI

TELARES DE JUNCOS

   En el autobús de ruedas difíciles, la música incrementa el aburrimiento de los corazones de goma. Envuelto con el ruido del humo. Amor - narices abiertas al azar. ¿Quién hubiese creído que en la blancura de la colada, una gota de sello de correos significase el abrazo emocionante no controlado por la memoria? Experta lavandera, la memoria une las épocas. ¿Quién hace latir las sienes con toque de retirada de trompeta? El marinero. Cristal con cabellos alborotados, la amargura oxida nuestros mayores placeres, insecto. Cristal con ojos demacrados, cabellos alborotados, la amargura, oxida nuestros mayores placeres. Cristal con ojos demacrados, la amargura de los cabellos alborotados oxida nuestros placeres, insectos. Cristal de cabellos demacrados - la amargura oxida nuestros placeres - los insectos también tienen  corazones, sienes y ruidos. Cristal de los más bellos placeres, amargura en los cabellos cansados (enmohecidos). Cristal con ojos demacrados, cabellos demacrados por el viento, amargura con latidos de insecto oxidado, su tambor. Cristal de corazones, sienes y ruidos, la amargura oxida el tambor de los insectos. Cristal de insecto con ojos demacrados, la amargura en los cabellos enredados oxida la amargura en los ojos demacrados de nuestros más bellos deseos de corazón, sien y ruido. Cristal con los deseos más bellos, la amargura oxida corazones, sienes y ruidos. Cristal demacrado, la amargura oxida el más hermoso insecto : el ángel. Cristal de amor y amargura, el blanco de ángel es exacto. Aquí hay amor, amargura, cristal, blanco, ángel y exactitud.                                           

                                                       XXXII

   - Estimado Señor,
   La cobardía conoce su orden, es el peso del miedo que todos llevamos en los  tuétanos de los huesos. Los nervios del océano son los raíles del viento y del calor. Sus luchas dejan las huellas digitales de las islas y los dientes solitarios de las rocas. Alrededor de la casa de heno, unas gotas de insectos caen al brillo de seda y la fosforescencia de las frutas atrae granos de nube. Las nubes traen pájaros a los grifos.

– Estimado Señor,

No sin intención el Señor Aa había descubierto la feliz complicidad del estómago. El inventario de su depósito cerebral dura desde su adolescencia, el resultado es nulo, sin aleación. Es mate mediante juego de luces.

Ahora abre su tienda de campaña – un paraguas encima del pulmón – y la abundante melena del aire que aspira.

-Estimado Señor,

Los miriñaques se llenan de medusas hechas de copos de noche. Los miriñaques atormentan a los niños. Estos yacen en la hierba. Los geranios siguen en pie. Suspendidas de las ramas de los árboles, vemos sillas y un ave de rapiña. Este pájaro no extiende sus alas, silba. El más pequeño de los niños, acostado sobre una alfombra persa, sostiene un mapamundi del tamaño de un huevo encima de la frente de su vecino de la derecha. Este vecino es su propio hermano. Todos están asombrados y cariñosos.

-Estimado Señor,

Al acercarse la última hora de la vida cotidiana, noté, durante mucho tiempo, la incomodidad fijada por la colectividad anónima en una palabra, y el significado sentimental que oculta, tierra y olores bajo el nido y el huevo.

Unas palabras se convierten en conclusiones enemigas, inmediatamente pronunciadas, adquieren una existencia que actúa directamente sobre la célula y la circulación de la sangre. Aparte de su insondable sonoridad, establecida como base de una lógica de mercado y compromiso, nada puede dar fe de su verdadera virtud como el gozo que tengo al hacerlas manipular. Y aún más. La realidad solo es una conclusión explícita.

Nada puede ser efectivo. Siempre debemos desviarnos. Anudando palabras a una frase, llego fácilmente al final. Siempre encuentro allí un resultado. Tras no importa qué frase. El resultado y la frase son transportados por la menor objeción animal. Otorgarles un valor es un signo de vulgaridad; habría que atenuar el resultado antes de acabar la frase y no poner puntos siguiendo las necesidades gramaticales. La sintaxis es algebráica y nos servimos de logaritmos para calcular su sutileza.

-Estimado Señor,

Ante la invasión líquida, un día de violento verano, ente su luminosidad, el gas color de momia desarrolla su daño. Yo viví sobre unos zancos entre las hojas muertas y el ronroneo de sus pasos. ¿Existen mayores voces que los caminos en el balanceo de las ramas? El extraño gorjeo de una nueva sangre nos acompaña en estos trámites que los incrédulos denominan muerte, dulces ocupaciones de libertad y arroyuelos.

XXXIII

MAGO CURTIDO

Catarata pulcritud el metal corta trozos de carne viva en mi ojo y si tengo un teléfono en las vías respiratorias es para hablar familiarmente de amor con el amor.

La electricidad del color en una garganta de lámpara constante

se constata por su propia dirección y ve

bebe la renovación de la atmósfera

sin esfuerzo se forma un alfabeto nuevo : lo inmediato.

Buscamos amigos y otras cosas tan criticadas en las vocaciones gramaticales de los equilibristas en frascos.

XXXIV

MUCHA POLVAREDA PARA NADA

La habitación estaba llena de muebles disparatados. Un día que había salido por la tarde, me extrañó que se me hiciera esperar dos o tres minutos en la puerta. El Señor Aa estaba sentado encima de una caja. Ella me rogó, riendo, permanecer sin preocuparme. La caja estaba repleta de objetos preciosos. Ella me contestó que no me había oído llamar a la puerta. Entró el juez de instrucción. Oh, Dios exclamé, lloras, mi querido Aa, estás angustiado hasta el punto de llorar y no me cuentas una sola palabra de tus problemas. Las personas que seguían al juez vigilaban la puerta de entrada. Este pensamiento también me inspiró. El juez de instrucción era joven. Yo no podía distinguir si era amor o compasión, aunque me pareció que era un sentimiento suave y lánguido que funcionaba en su rostro como un gusano de fuego. El juez tocó todos los objetos y comprobó su estabilidad. Me senté a la mesa con un aire muy alegre, pero a la luz de una vela que estaba entre mí y él, creí ver la tristeza en su rostro y en los ojos de mi querido amigo el juez de instrucción. Se inclinaba muy a menudo pero no hablaba. La ayuda del cielo se unió a mis satisfacciones. Jalonaba el lugar de polvo silencioso y circunscribió así el peligro. El juez daba órdenes. Estas órdenes me parecían lúgubres como los brillos inversos de la galantería festiva. Me dijo que después de descubrir que lo había engañado, y que me había ido con el Señor Aa, el se había montado a caballo para seguirme, que había llegado a Saint-Denis media hora más tarde de mi partida, que estando muy seguro de que me había detenido en París, había pasado seis semanas buscándome inútilmente y que al fin un día había reconocido al Señor Aa en la Comedia petulante, que estaba allí con un vestido tan espléndido que había imaginado que debía esta fortuna a un nuevo golpe de chatarra extinguida cuyo extracto habría llenado el capazo de fuego paliativo. Tiró de los cuerdas. Cada dos días. Formé allí arriba un sistema de vida pacífica y portátil. Sabemos que el juez era severo. Caballero infeliz vas entonces a perder todo lo que aún amas. Tres veces al día. Perdonad si termino en pocas palabras una historia que me mata. Un gato olvidado por la compañía de mudanzas surge de un jarrón de porcelana y sale la justicia solemnemente. Perdonad nuevamente si termino en pocas palabras una historia que me mata. Pero el acuario pancreático de los riñones y las vocales emprende la travesía del desierto en veleros; ¿quién satisfará entonces las botellas de saludos comprimidos, los conservatorios, las destilerías de asco gástrico y los bolsillos abiertos diseminados a lo largo, completamente a lo largo del Missouri con flores?

XXXV

LA PETRIFICACIÓN DEL PAN

Frotar su piel y dilatar los poros hasta que veamos allí grietas de lágrimas y restos de comida. Ampliadas en el sueño de la infancia, veo muy de cerca las migajas secas de pan y el polvo entre las fibras de madera dura al sol. Para el beso del cumpleaños, el viento envía a su prometida, un tierno saludo de fufandas que palpan su carne bien nutrida. Y ante la iglesia nevada, el anciano se va oblicuamente dilatado a la medida de su mancha negra e intensa. El drama está escrito en un pergamino que sirve como nube y de saco a estos tipos de acontecimientos con encaje. Quien no ha sentido, cuando la alegría lo hace ligero, a su amada que viene de lejos, posarse en la palma de su mano, no conoce las sutilezas de las sílabas del tiempo que se derriten en la boca. Cubierto con todo el polvo del oscuro destino, el violín se va, llevándose a su músico, el violín se va, llevándose a su músico, el violín se va, llevándose a su músico, el sabor a caramelo en el ojo del perro, la canción se va por los raíles del tren, el violín cubierto con el polvo del destino oscuro en el ojo del tren, en los raíles de la canción, en el caramelo del ojo.

Así él recoge, con manos enormes, la historia atormentada del mundo, en la mesa redonda del mundo, mientras de su boca vuelan unos pájaros silbando y los acentos circunflejos tapan las botellas en la tienda de las vocales donde agitamos pañuelos entre cálculos de probabilidades y sueños.

XXXVI

Con el gesto de milenarias declamaciones, la sombra se soltó de la sombra, desde allá donde el corazón se protege a la sombra de los años. Una calle pasaba ante su ventana abierta, una calle madrugadora que iba a la ciudad a hacer las compras, arrastrando tras ella mil ruidos de vajilla dentro de las tripas de los vehículos, los comerciantes de ropa, pájaros, de ensalada y de cuatro estaciones. Yo también vendo temporadas. Vendo frío, calor, frío-calor y calor-frío. Pero no se trata de eso. Esto es : la sombra al soltarse de la sombra provocó una declaración, cuyas más mínimas inflexiones podrían haber alcanzado muchos haces de nervios sensibles que con unos delicados dedos, atados a una cuerda, llevamos al interior de uno mismo. Unas influencias ocultas se sienten entre unos haces diferentes que comienzan a oscilar y, a pesar de la terquedad de cada individuo para seguir siendo lo que es, insuperable, insoluble, duro, rígido, lúgubre, unas atracciones de naturaleza subversiva han ocurrido varias veces entre diferentes sexos, resultando la mezcla por el canal de la boca del contenido de sus cráneos galantes.

Frente a los escaparates de los almacenes, desfilan las carnes gastadas. Sus ancianos propietarios examinan con interés los últimos avances en la ciencia que serían capaces de retenerlos en su lugar aproximado al lado de los huesos correspondientes. Ha pasado mucho tiempo desde que algunos predominios de sus cuerpos han perdido su razón de existir. Pero los anuncios ensalzan la belleza del lenguaje en unas frases tan correctas que las experiencias más frías se agitan con ademanes de arañas.

XXXVII

ALETEO DE NARICES

Cuando los ojos se desorbitan, la corbata de las ramas estrangula el follaje inglés que lleva sombrero alto, guantes blancos y zapatos acharolados de clorofila cordial.

Cómo, dijo mi amigo, no crees en la vida de los paralelos aunque se prolonguen y renueven. El final de sinfonía es difícil, la música solo puede terminar entrecortada por pequeñas piezas y volviendo a empezar con trozos dulces.

– Es una pena, dijo nuevamente, nunca sabremos si es el viento quien mueve la hoja de hierba o si es la hierba la que mueve el viento. Poner la hierba en un lugar sin viento, yo no creo ni en el buen sentido ni en la paradoja. Mi llanura no tiene viento, no tiene hierba, no hay lugares, no hay moscas. Vivir sin sobresaltos, sin avanzar y de buen humor sin tormentas falsas. Mi llanura ama el aburrimiento y los colores equívocos, los caminos bisexuales; mi llanura se parece a todas las llanuras y los hombres a todos los hombres, en nombre de dios, no hay felicidad, la vida continúa como sucede, la única felicidad es conocer el aburrimiento, los falsos insectos poéticos están encerrados en la torre de chocolate en la montaña de Zaratustra, son genios con sus secretarias, bajan dos veces diarias a la ciudad para telefonear al impresor y medir el resultado de su política en la escala del orgullo animal. Mi querido Tzara, abandonemos pureza e impureza, inteligencia y espíritu parisino, el Instituto y España, así como a todos los españoles muertos, vivos, anarquistas o pieles rojas, todas esas tonterías frías o cínicas que existen o solo existen en los grandes cerebros en función del estómago. El cerebro acaparador no es más que un langostino que ha quedado en la bullabesa y pretende ser un emperador. Era una magnífica bullabesa con orquesta e impresiones de viaje.

Cómo estás como yo ya voy bien resucito al viento no importa donde cómo estás me dijo mi amigo yo voy bien quieres fuego dijo el pájaro rizado sirve como entrecejo al crepúsculo florecido por tan bella música dijo cómo estás como ya voy bien resucito al viento no importa donde cómo estás me dijo mi amigo yo voy bien quieres fuego dijo.

XXXVIII

VI AL HOMBRE DESINCHABLE

En el patio lleno de cansancio, dos hombres duermen, unas pastillas de horas difíciles en el reloj de la literatura humana. Un carro, unas tablas, unos muebles, huelen a madera joven y resina. ¿Por qué estamos sentados en un sillón observando cómo desciende del sueño a la muerte? Siempre salimos por la escalera de servicio. La muerte tiene el color del plomo, sus bigotes caen como alas de pájaros mundanos. Caen los brazos. El pecho pesa. Los músculos de las piernas son de gelatina. Todo está hinchado con un aliento condenado. Y esta masa de tela y carne habitual se atornilla en espiral hacia el centro de gravedad que la llama. Su compañero es fuerte. El no entiende. Intenta colocarlo en una silla. Para no estar al lado de un cadáver. El no entiende nada. El otro cae siempre. El es terco. Se pone furioso. Solo ve la tranquilidad del equilibrio. Esto dura como el curso normal de una enfermedad. Están sentados uno al lado del otro en unas sillas y duermen. El sol. Se despiertan. Primero el hombre desinchable. Y se rasca la cabeza donde pululan nerviosismos animales.

XXXIX

ESTIMADO AMIGO

A pesar de la chacona con radios de las orquídeas llagas sin palabras, cómo es posible que de nuestros días de armiño el resto de nuestros tragaluces con que iluminamos a dios basados en unas esposas de tierra abrazar los colores y que del jugo de las frentes fruncidas nazcan redes rizadas en veraneos en la noche de fresas arrugadas y la extirpación de las sandalias de los caminos viscosos qué pregunta el qué pregunta el incorporado el qué pregunta el qué no te dije entonces el niñito pegajoso repleto de maniquíes con crines de obscenas manipulaciones obscenas y de maniquíes cada hora sale de un tren desde el origen de la hora donde está el origen del delito patente está en el origen de la hora es inodoro incoloro se pone puñetazos en lugar de corbatas y unos pabellones secos le sirven de alimento ella tiene vivas congelaciones solares cuando hace frío es un hermoso combate en la ratonera de de la cama deshecha es así como paja la marsopa y la fe no tiene más escama más carburador si así os gusta apresurad el chillido el juicio final está en la puerta maldita ya sea la bahía desde donde la salvación se derrama sobre los frutos dispersos de los satélites en el umbral de las frentes el infierno se dedica a la lucha y el último último el pecho se resquebraja y la noche se derrumba sobre nuestro fin sobre nuestra oscuridad la liberada y luego es el silencio de goma que comienza y que en sí mismo ya lleva otro ruido por más silencioso.

XL

Sentada en un confortable sillón, la palabra se fuma enormes insinuaciones. Durante mucho tiempo agitada en la lavadora del cráneo, su sabor se extinguió y la cálida dureza de sus vértebras se disolvió dentro del peso de la neblina diaria. La fatiga inconsolable empaña el resplandor de sus dientes en los múltiples bolsillos del desorden. Y enganchada por los tentáculos habituales a los hastíos gramaticales, su aliento agonizante no podría impedir a las horas abrigarse con el abrigo del moho y del aburrimiento.

En ausencia de la frescura del lenguaje, el inventa una taquigrafía del sentimiento. Su alfabeto solo tiene, del espejismo, la fuerza milagrosa que empuja las nubes hacia los contornos galantes, saca las lenguas con fuegos distintos, da vueltas en extrañas circunferencias dentro de las piedras. Y desciframos la historia nuclear que en cada variación contiene la inmensa imagen del mundo tan fácilmente como su espíritu señala las rastros de su paso por la página.

En la cuerda extendida de proa a popa, el arco del viento se ejercita con chácharas innumerables. De estas solfas gimnásticas se componen fábulas misteriosas que solo pueden concebirse con la ayuda de los ombligos de pájaros

XLI

CRECER A LA SOMBRA

Algunos señoritos blanqueados con cal, trotando con los pobres cuidados de cascabeles tragados con avidez, se dan a conocer al crepúsculo parricida mediante la rápida marcha con la que cortan las sábanas de las carreteras del rayo de verdor que arroja sus números sobre la extrañeza de los corazones que resisten. Pero ahora que bruscamente detenidos por cualquier relámpago insecticida que cruza el pensamiento de un solo golpe, y lo mata, sus exiguos pantalones los abandonan, como un par de senderos la autopista, con toda la dulzura del aire y, movidos por un único secreto, estos atrevidos pantalones individualistas, se dedican a continuar el camino por su propio deber y por su dura iniciativa. Estos son los caballeros cuyas nalgas de la cara no conocen las noches reservadas para las mujeres solteras, compartimentos donde las miradas se apoltronan en los prados; independientemente de lo que piensen los pensadores, las maletas olisquean el bienestar de las personas y se alejan desdeñosamente, prefiriendo las dificultades de las montañas a las avalanchas de sonidos precipitados, mucho más peligrosos que los que envuelven nieves eternas y van a colocarse en la sala donde los pasos han perdido su razón y su tren de vida que es también el de la desilusión.

Pero, volvamos a los dos caballeros : se llaman al Sr. Cahin y Sr. Çaha.

– Me alegro mucho, dice el primero.

– Así las estériles regiones alpinas solo producirán alpinistas, dice el primero.

– Me halagáis, dice el primero.

– No os disgustéis, dice el primero.

– Entonces, las razones de ser de las nubes se han movido, dice el primero, y aunque el bordado no se mueve menos, dice el primero, quien alimenta a su hombre bien se conoce, dice el primero, y yo me conozco allí, allí huyo de mi mismo nombre, dice el segundo, que se haga cortar la cabeza en el aserradero de cabezas si no sabe analizar cuerda y sonido, el reloj salvaje muestra sus dientes, dice el primero.

Luego, estos dos caballeros, que en realidad eran tres, si hemos de contar los pantalones del primero que ya mencionamos anteriormente y que, mientras tanto, habían crecido y alcanzado la altura de un alma de bien, sumándose a varias escuelas gastroliterarias mediante el hilo del pensamiento a través del oído de la bodega, entrechocando vasos de sueños vacíos, vasos siameses, infinitas hermanas de su propia y sincera bola de aire, el estómago carnoso, se desenroscaron, fémur a fémur, falange a falange y, sacando los últimos candados, se fueron con total seguridad, con todos los ángeles, dedicados a la quincallería, al paraíso de los entre-melómanos.

XLII

A LOS JUGADORES DE VIENTO

   Una cura de origen del mundo, un vértigo de confesión que come la lepra geográfica del muro, un flotador de amor que sirve de neumático en estos malos caminos del mundo y el disparador de la boca del volcán que registra la tos celestial 
- sobre nosotros experimentamos los pinchazos subcutáneos de esta luz de India llena de gárgaras, mimosas y cabezas invisibles. Cara o cruz. Se arraiga un viejo rostro femenino complicado como una tetera. No quise arrancarme de los dedos la ilusión que se dedicaban. Yo le digo. Pero el cerco nublado de los cristales, su vacuna doble a escala contra el verano y el hierro, el disfraz de los crustáceos en hortensias lavables, los dolores mensuales de estas flores falsas que navegan solo sobre decepciones con hélices, sobre decepciones de velas con espuma roja, sobre orejas de árboles, sobre rojos desahogos de palabras, sobre omóplatos de cristal, las filas de bombines que determinan las fronteras de los países sólidos, el crescendo del rojo en los raíles donde se descarga en veneno y explota la excesivamente rápida combustión, el corte vertical en un pastel con capas de pisos llenas de camisería geológicas, donde está la sal que se eleva en la innumerable cabeza alada, flor mofletuda y de fruición envuelta bajo  la funda estival, preservada como los muslos de las monjas durante las grandes vacaciones larvarias, donde la estrella,  absceso de candado, sirve de silbato al agente celestial de la brigada de circulación y a pesar del embotellamiento en el corazón de la llamada que nos arrastra muy lejos al centro de los nudos y las disputas, al corazón del agua, orgulloso es el ojo que nos sostiene y, algodonoso, el humo que se escapa bostezando.
   Y esto es.
   En el depósito de las confidencias donde los cefalópodos y los guantes de crines se debaten amargamente, girando guirnaldas y albornoces al aire líquido de alguna variante esponjosa de nostalgia – grito húmedo – discreta contracción de tierra en el borde de una arruga campestre, qué crisis navegable hace funcionar el relincho en el mapa del capullo, qué anónima rabia mueve las bicicletas en los cubiletes, qué calvicie del alma destruye las demoníacas regiones de nuestras juventudes y qué queréis queréis que por ejemplo queréis mejor vale pasarme el ejemplo o no queréis vale mejor queréis y sois completamente amable no más que queréis tanto va la ternera por ejemplo al agua queréis por ejemplo ir al agua o la ternera queréis queréis dormiros o morir o queréis dormir por ejemplo dormir.                                       

                                                       XLIII

   La oscuridad corta. A la pajita más corta. Desnudo como paja. ¿No os he visto ya en algún sitio?

   Por haber querido ver demasiado, Olvidado en él mismo. Un paraguas cuando llueve, Por haber querido llover. Por haber querido. Risa mítica. Cordero. En el cruce del contrapunto. ¿No os he visto ya en algún sitio?

La última palabra incurable. La última palabra va en cabeza. Sobre la cabeza. De la cabeza a los pies. ¡Oh! ¡salarios! ¡Oh! ¡despeinados! Y el miedo a. Con los pies en la cabeza. Culos con plomo. Cabezas de pedestal. ¡Los incógnitos! Dejadnos reír. Risa en paquetes. En júbilo. Montones de idilios. Asiento de risa. Donde rezan las camellas orinan las serpientes.

No durará mucho. Los corazones dicen alegría. Darse tiempo. Y hará feliz tu corazón. No, no y no. ¿No os he visto ya en algún sitio?

Primero fue el no. ¿No os he visto ya en algún sitio? Fue un no lleno de árboles, De extravíos. De certificados. Un no espeso e inquieto. Al principio fue un problema de no. Un profeta cotorreando. Un pequeñito profeta de nada. Para nada. Un dolor de cabeza Casi un problema mental. Una verdadero problema. Un problema más. Un problema de familia. Seamos buenos con los problemas mentales. ¡Seamos justos! No concentrarse en los problemas. Los problemas se encargan de su propia policía. Y el ejército de problemas, ¡qué ejército! Toda una mitología. Todo cabeza y nada más que cabeza. Un problema sin pies. Y el problema del problema. De cuerpo entero, tamaño natural. Los problemas y sus necesidades naturales. Así es como hacemos un problema. De la nada. Tanto en una cosa como en otra existe problema y problema. El problema libera, procedencia mejor. Podemos recomendarlo en cualquier tesitura. Prosperidad, seguridad. problema por aquí, problema por allá. ¡Oh! ¡las alegrías del amor! ¡Qué placer tan excesivo! Los clientes son terroríficos. Incluso bajo la piel de locomotora. Los problemas son grandes. Son bonitos. Su sabor no tiene ni ni no tiene. ¿No hay otros problemas para juzgar los problemas? Inmolemos los sinsabores. Al carenado. Las mujeres más obesas del mundo, por ejemplo, también problemas. ¡Oh! hombre como te amo, criminal en las horas perdidas, insignificante por demasiadas circunstancias, dueño de la locura y de la calma, todopoderoso en la cabeza y los músculos, no creas en una emoción vana, todo puede servir, nada se pierde, que nadie abandone este corredor donde se abolió el pensamiento y el éxtasis sobreexcitado acompaña muy de cerca a la tormenta, todavía mira una vez antes de acostarte en tu sueño o de lavar el pensamiento de tus manos, como un pensamiento lava a otro y los dos juntos sacan a la pajita más corta a la enamorada en el estiércol, mira, digo, antes de creer, porque entonces tu cabeza también será certificada como tantas otras, mira, son los problemas de papa que vienen con tambor y estilográficas en hordas indestructibles, con terquedad de pulgas en la cabeza de colonia y charanga, como plagas y lluvias, toda la indecencia, toda la indiferencia, toda tristeza, nada como la tierra, ¡y el laberinto se pone en marcha con sus bisagras de pústulas en gavillas de máscaras y de gases de marchas militares! ¿Quién está preparado para los problemas? Muramos por los pajarillos.

XLIV

OBRERO DE JIRAFAS

Cuando él se hizo escarbar en sí mismo, al pie de una pared desnuda, entre gritos de pastores y cuando se recubrió con una tierra espumosa al mejor postor, a la más dulce y lúcida embriaguez, en una cuna de estaño, una fruta de invierno bajo su pelusa incandescente, el sol levantó una vez más uno de sus innumerables párpados, apenas perceptible a simple vista, ya que era materia desnuda y viuda de cualquier esperanza, el párpado de este día entre los demás, de este día único como los demás, en la cadena de canguilones, cuya peldaño rodante de tambores trepamos, de escalera sin fin, donde no se trampea la orden a seguir ni se puede regresar ya, la decrépita marcha del tambor, huyeron tan rápidamente los fantasmas anteriores que, tenso como el arco en la salpicadura de los riesgos, muchas veces, él avanzó unas fibras musculares alrededor del poste imaginario para quedarse allí, un día más o un minuto, un segundo, gritando con toda la insatisfacción, de este instante que no se llegaba a saciar, y cuantas deudas quedaron en el universo fugaz, ruidoso, enredadas en fracasos impredecibles, diseminadas entre los audaces, invisibles a cualquier sufrimiento, porque el devorador de harapos y recuerdos no tiene ni conocimiento ni fracasos, ni competencia para saber y ver; cuando él se hizo escarbar en sí mismo, ese día malabarista de espejos y de loros incansables para burlar la clara apariencia de voz y conocimiento, aquel incluso que se encarna en la cabaña del desarrollo para su propia lucha y bajo cada techo encuentra la confianza y la jarra de agua fresca, fresca de vidrio, o, más lejos de su frontera, el sable vengador, la risa estruendosa como una tormenta, las pesadas barras y las pérfidas lanzas traicioneras, las calumnias, los desvanecimientos de luces para siempre insuficientes, ese día de cuerno de la abundancia se hizo un gran silencio de ofrenda a algún rico simulador de gestos y las cañas doblaron la columna vertebral como promesa de servidumbre, y la luz siempre era lúcida y sólido su toque de diana – ¿no había ya escuchado tantas veces de relevo en relevo, de campamento de tambores en la jungla a campamento de estrellas en lo invisible? – ese día fue fácil para los silbidos agudos tan contaminado estaba el aire que caminamos sobre oráculos y ojos plantados en las piedras, salía una confesión quejumbrosa, pero irónica al mismo tiempo, flamantemente nueva, como la sangre se inscribía al principio de la lista y los áloes llevaban enormes arañas en su copa en cuya altitud habían soñado consumirse otras voluptuosidades, entre apareamientos de brisas, a la vista de tantas nubes indecentes, estériles y de aspecto perfectamente metálico, ese día de confusión, de virus diurno, de niño jugando de día con el pulso, ese día tan hermético y viperino como tañido de campana, al siguiente, envidiaba la piel del oso y jugaba con sus palabras como una motocicleta, ese día incansable de reversos de medallas, una adivina en el origen de la mandolina, ese día de obesa clientela que relinchaba y maldecía en la palma de la estepa, extraño gong para este cáliz, tan pronto como vio el agrupamiento de todas las buenas conciencias, se metió el césped en su bolsillo y el sollozo de la debilidad pululaba como una motocicleta epidémica, ese día malabarista de muchas religiosas, perturbador de taxis en la adversidad cósmica, flagelando el orden alcalino, avivando las nubes de águilas que se habían coagulado después de una noche peligrosamente profunda, ese día de bicicletas peinado con corales, tapado tras el escenario, alegre, como ese globo que hizo asomar de su éxtasis toda una primavera de senos, hierba cruel para la crisis de amor, ahora famosa, ¡oh velocidad! ese día, cuando él se hizo enterrar en sí mismo al pie sutil de una pared lúcida donde las plantas simulaban crecimientos de dinero y los cuernos de antílope ya no conocían barrera, tanto va la sepultura al bálsamo que al final pasa desapercibida, ese día de conejos acostándose, de sol aficionado, de ovejas frioleras,, se hizo un gran mar de absenta en una frente desconocida. Protector de letras y artes. La torre era asesinada y el día representado. La frioleras ovejas con sarna se aislaban en parcelas de mar.

MEDIAS NOCHES PARA GIGANTES

                                                        I 

La marcha más ligera debido al atractivo de los nuevos pasos, el aire sin aliento, entre las hileras de dientes que roen las carreteras, las hojas arrugadas. Entre las miles de piedras que se apresuran hacia tierra de para en par abierta, cogí una al azar, un fruto del hierro y de la goma subterránea. Ahora está encima de mi mesa. La toco con la punta de los dedos, como una descarga eléctrica en la periferia de un corazón. Una franja de impasibilidad sólida, una boca de cabeza de muerto. El ojo no pudo cerrar sus párpados en las venas metálicas. Hay plantas e historias en el interior. Un campesino adinerado que iba al mercado un día se dio cuenta en su trayecto repentinamente pesado que el aire negro y vigoroso de la muerte se adueñaba de su hálito oscurecido. Se creyó acosado por bandidos y ocultó su bolsa bajo una piedra del camino. Unos pasos más allá, tenso y fulminado, arrastrado por el viento verdoso, cayó al precipicio. El olvido y su raíz se incrustaron en la piedra. Ésta creció en la caída.

¿Es la piedra con la que el niño cazó a los pájaros? Los pájaros picotean la hierba con sus colas desnudas.

Quizás se la lanzó al idiota del pueblo. Tal vez la recogió.

El huevo de un animal con entrañas de hierro, fibras de carbón, un cordón de nervios muertos, lavado por una memoria de colores imprecisos, pequeñas chispas percibidas en los raros rayos adecuados.

Cuando la arteria se frota contra la arteria, cuando los ríos se desbordan y se unen con otros ríos, cuando el hombre se confía a otro hombre por la senda de las virtudes y la moderación, cuando un disparo de pistola abandona el puerto por la conclusión de un pacto recíproco y decisivo, el cielo repentinamente inmovilizado por nubes paralíticas se cubre el rostro con desprecio – desaparece su maquillaje y fluye con las desgraciadas muchachas de los bulevares. El cielo transcurre sobre los bulevares con ese gran sombrero que llamamos llorona, como una muchacha desgraciada gotea y fluye a lo largo de los bulevares, esas calles que llamamos lloronas como muchachas desgraciadas.

¿Pero hacia qué verdad química nos empuja de golpe el tambor del cielo redoblando, como granos de sal arrojados en los reversos de los vestidos de vegetales que florecen admirablemente?

II

El diminuto equilibrista en el fondo de mi habitación cuyo cuerpo está retenido por un surco de aire fugaz me recuerda la historia de la muñeca desnuda a través del pudor del tiempo. Era una noche gris en el campo. Era un día gris en el campo. La diferencia entre un gris y otro señalaba el día y la semana. El color se agitaba como una cometa de pájaros en un guante de piel sueca – que era niña empapada en otoño, niña delgada y acabada por el otoño – vida envuelta en una capa pesada e inestable por cansancio.

Fija tras el cristal de una ventana y los ojos regulados por la pequeña geometría del horizonte, así fluye la sombra del asesino, a lo largo de la pared, a través del filtro del follaje. Inmóvil, la cabeza encierra una rueda de lotería vertiginosa. El látigo acosa a los animales. Las sondas dolorosas. Las ondas de frescura, a veces. El abismo con episodios, el pedernal que rasca la piel, la velocidad de la fiebre que empuja el juego de bolos, la pelota que sube a la garganta, angustiosa, las garras que se incrustan en el pecho, el crucero que se separa ligeramente y se aleja en un espejo donde todavía querría mirarse con pesar y alivio. Todos los días, día humilde y noche humilde comienzan y terminan día pobre y noche pobre. El día se mezcla con la noche, ya no nos devoramos, ya no nos rompemos, ya no nos rasgamos, nos hemos mezclado con la palidez. Los ojos rapaces, la voz comprimida en un abrigo de caricias, los pilares del pasillo provocan en abanico la frialdad de una antigua tragedia. Levantado en pequeños destellos secretos, con labios temblorosos y vacilantes de llamas de velas para bendecir el agua fresca con un resplandor anónimo.

III

El ciclón había puesto el anzuelo en el ojo del jorobado; el jorobado en la colina, la joroba era el ojo del paisaje. El tren pasaba delante de la casa, plancha de la lencería de lujo de las grandes vegetaciones; el viento azotaba la vegetación en fichas de biblioteca con ruidos del aparato Morse. ¿Qué se veía en la cortina de enfrente extendida como un hermoso horizonte de encajes y cúmulos? Una cabra rápida abriendo el túnel del vacío que respira sus zigzags de buena voluntad. No exageremos nada. Tu tienes miedo. La tormenta pasará. Las vibraciones eléctricas que tus senos en relieve comunican con sinceras miradas de la piel, hermosa chica del acuario, nunca iluminarán lo que piensas en la tarde de verano, el aburrimiento zumbando en tus oídos. Tengo casilleros, botellas vacías, páginas en blanco en mi cerebro trastienda de imprenta que puedes llenar con postes indicadores. Si quieres colocar unas conchas, vivo en monograma abrazado dentro de mi cerebro. Variaciones de fiebre para cubrir, con palabras e imágenes, el ruido que nos supera.

Pensad, mis queridos niños, lo que os espera: ni fortuna, ni ahorros, ni bienes inmobiliarios.

El tenedor del relámpago ahora vagaba encima de la pequeña ciudad y buscaba su casa. Ella la levantará, se aniquilará; nosotros perdimos nuestras cabezas con tanto ruido. La indecisión nos golpeó con chispas angustiosas. Pensaba en arterias, única palabra que podía formular claramente en la visión fugaz de una placa anatómica colgada en jirones en cualquier clavo abandonado por mi fantasía. En las ventanas, la luz hacía señales cabalísticas para restaurar el significado fallido de mi estado desenfrenado.

Envueltos en la sombra de la habitación, poníamos en funcionamiento los juguetes de nuestros sentimientos. Entre tú y yo, nuestra seguridad. Voy a desnudarte con calma. Es la temporada de emigraciones lentas, el ojo blanco, la melena de cintas al viento. Pero el viento soplaba muy fuerte, era joven y los árboles atravesaban su fuerza. El embudo de la memoria, los viajes y las vacaciones

IV

Mi agotamiento nervioso y arbóreo se desarrolló en procesos de refinamiento haciendo brillar sus ramas a la luz refrescante y animada de las cosas. Adornada de respiraciones refinadas, la bailarina se perdía entre la bruma. Otro yo mismo la seguía de cerca. Ahora estábamos en los muelles, donde extrañas espontaneidades nos hacían estremecer con el olor a sardinas, alcanfor, vainilla, jabón y farmacia. El recuerdo a veces nos representa curiosas mazurcas mecánicas.. Pero los viajes son solo agradables por la probable materia que contienen para sostener la vida del futuro. La vida es una mujer mantenida en la exactitud de expresión.

Esa noche, por la costumbre que había tomado de sentirme como un guante del revés ante la proximidad de estos puntos de partida o llegada, yo era incapaz de captar el orden natural de una comarca sin embargo sólida e inmutable. ¿Era éste el efecto de la bruma esquiva y creciente? Estaba inundado de sutilezas volantes, oficina de registro de visiones perpetuas y lejanas, pero totalmente insensible al tacto de su cuerpo – pequeña cápsula refinada por telas y luces muy suaves. El mal tiempo ablanda las piedras. Pequeña bailarina, el dolor que respiras siembra unas piedrecitas dando vueltas con destreza y equilibrio en la vida cotidiana.

Un disparo de fusil, una señal de la cabeza, el destino, una sala de espectáculos, una ropa de ciudad, la profesión, un hombre de guerra, un acto de venta, el asunto, una mesa de mármol, el contenido, de cerca, de lejos, más o menos : comprendí tu desorden, es limitado y circular, se dispara y se contrae en el puerto. Por eso un corazón ajeno, visible a la luz de las lámparas de gas, aparecía de vez en cuando en la palma de su mano

V

   La opulencia de unas vacaciones ilimitadas me trasladó dentro de países de lentitud. Para manifestar un grupo de sentimientos, diez veces mayor por la desorganización de los medios de transporte, las soleadas playas de riqueza, los grandes pueblos cazados en sus dilemas y las colinas recompensadas por vegetación de colores – sangre derramada fuera de una arteria herida - viajé con el esplendor de las dentaduras de oro bordadas en el sol de los puertos y de las grietas de viento roto. Los transbordadores,  rasguños del muelle y las pequeñas embarcaciones vergonzosas de su número, son los músculos que regulan nuestro placer, los fletes de mercancías y las lágrimas por llegar de los pañuelos que agitamos.
   Hoy apenas puedo comprender la alegría tatuada en la mano del recuerdo que me hizo ver el futuro de una visita y de una ciudad en las líneas de la vida grabadas en el plano de las calles. 
   Los domingos hacen sufrir por todas partes porque ha terminado el trabajo a vuestro alrededor y porque una luz dolorosa comparte la duda que tenéis por vuestra inactividad. Las orquestas en terrazas ponen manchas de calor en la multitud endurecida y crispada. Los gestos suscitados por esta música constante permanecen escritos en una pose de cortesía. 
   El ajedrez también ha ocupado mi tiempo mediante contorsiones de espíritu que demuestran que los pensamientos más profundos pululan con la inutilidad de su virtud. Los peones se mueven, pero están atados por el hilo de las miradas. La reina está activa, uno debe saber cómo usar su eficiencia desde el comienzo del juego. Pero ella se emplea rápido como en todas las tiranías. La del amor es su primera prueba. Las partidas son siempre imprevistas. El intercambio de reinas las hace uniformes y pobres. Cada juego lleva las huellas digitales del carácter del jugador. Hay juegos lentos e inofensivos, borrados y previsibles, preocupados y caprichosos; hay jugadores que quieren llevarse todo, otros que dan, otros que usan trucos para ganar una pieza y los hace tan odiosos como en la vida cotidiana. Hay juegos apresurados que arrastran al adversario a responder rápidamente y sin reflexionar. Me gusta arriesgar; mis combinaciones mantienen un corte peligroso, siempre las empujo hacia un cuerpo a cuerpo brillante al comparar los resúmenes de las posiciones - el equilibrio mental de las constelaciones a menudo da saltos desesperados. Las demostraciones arrojan miradas fugaces sobre mi aburrimiento. No me gustan los contrarios que me inducen a error mediante comentarios espirituales o tendenciosos. Me gusta la distribución del inconsciente, en diferentes ocasiones de una partida; su dosificación decide actos importantes; la lógica que los determina se oculta rápidamente bajo los dones de habilidad, pontitud y claridad. El control obvio de una partida nula, ganada o perdida, hace que el final del juego sea más agradable que leer un poema o la marcha natural de una aventura amorosa. Una señora a la que amaba me escribió, hace mucho tiempo, que yo perdía las partidas porque hacía trampas. Debo protestar aquí, con la esperanza de que estas pocas líneas caigan un día ante sus ojos. Hago trampas porque vivo entre las relaciones de aburrimiento, satisfacciones, pretensiones, obligaciones humanas. Me gusta la desidia que cuelga de una pasión, de un acto, de una idea a otra. El propósito de la vida es morir, me lo confieso, y la cobardía misma de la confesión me impide alcanzar este fin que carece de imprevistos.  La deseo por otra parte con toda la fuerza de mi fatiga en libertad que se alimenta de autosuficiencia.

VI

La hora se escapaba entre mis dedos. El sol pegaba – un beso de luz – el sello de rigor en estas postales que circulan por el mundo : peatones secretos. Su anonimato es un caparazón sólido, su vida es una visita oficial o de incógnito – la columna indefinida y ondulante, vertebrada y negra, se mueve lentamente sobre la espalda de arena de un amplio terreno apto para serpientes. Que eso se repita de generación en generación, ¿quién tendría palabras suficientemente definitivas para admitir la vanidad?

Yo perseguía con la mirada a un transeúnte. No le conocía. Cruza la calle. Si él me dijera las razones que lo impulsan e incluso si el cálculo que hacía era correcto, yo no podría creer ni en la utilidad ni la estabilidad de su combinación ficticia. Ella está constituida de hábiles excusas en el olvido del tiempo.

Así corren en cada ciudad miles de hombres, rechinando los dientes, gesticulando, riendo o empujándose alrededor de un centro de preocupación al que ellos prestan, como los usureros, la importancia suprema.

La hora se escapaba entre mis dedos. Era rico en sol y conocía el placer de gastar cómodamente. Desde una ventana abierta, arrojábamos como calderilla a los transeúntes, unas nítidas notas de música alegre y gratuita. Los empleados que regresaban al trabajo por la tarde se llenaban covenientement los bolsillos de recuerdos. Yo ponderaba desde mi balcón su arrepentimiento lírico. Una mujer entró por el camino del sol.

VII

Bajo la lenta sombra, las piedras viven con un reflejo familiar y la expresión que toman sus contusiones está vinculada a la sonrisa de las playas, a los letargos de blancura.

Bajo la lenta sombra, los amigos se cuentan los placeres que suenan en la billetera del corazón, allí donde las buenas experiencias lamen los encantos de una estúpida animalidad en un puerto acogedor.

Bajo la sombra lenta, desayunamos frescor, saltamos de ciudad en ciudad con las noticias de los periódicos y, entre los anuncios penetrantes de la carne que regresa, estamos seguros de discernir la forma más amplia y adecuada de satisfacción.

Bajo la sombra lenta, miro la vid y su fruto de lenta oscuridad.

La vid se alarga y se arrastra; sus tentáculos dobles implantan sus uñas en la madera fresca del árbol, se encuentran con otros tentáculos y, entretejiéndose, se atan a la rama. Otras manos se envían en la misma dirección. El viento que sopla a través de las velas extendidas de las hojas, a menudo les ayuda a encontrar en sus titubeos la rama complicada y sólida donde la planta madura su atadura. Cuando el tallo se ha vuelto sólido, la savia abandona lo que fue hilo flexible, se oxida y se endurece como un alambre. La vid crece y continúa su camino. Porque si quieres llevarla por otro camino, sus crampones solo se atan a él durante poco tiempo y abandonan la dirección que no eligieron. Intenté colgar en unos tentáculos un pequeño trozo de madera que sostenían con sus uñas durante unos minutos y enseguida dejaban. Pero, cuando la planta se hubo impacientado, sus dos pares de tentáculos, aunque frescos y verdes, se quedaron en mi mano. Intenta cortar uno de estos lazos fuertes para desviarlo de su camino: la planta se enoja y se niega a usar las facultades de sus apéndices.

Así se arrastra y desarrolla la vid según un mínimo de instinto, aferrándose de paso al infinito de las ramas, con un único propósito, colmar el sordo deseo de su dirección, aquella que le fue dada por la bahía de tierra luminosa, hinchado en el pecho del sol en el que ella mama un poco de indiscutible e insaciable vida.

Al igual que las abejas y los remos que golpean el agua, las mujeres trabajan el aire con gestos ágiles y agresivos, poniendo el desorden en los hombres y el orden en las casas : este alfabeto sólido de ciudades con el que se graba el amor en el frontispicio de su valor.

VIII

ANTES DE LA NOCHE

I

Antes de que caiga la noche, en este minuto inquietante como el aire suspendido entre los estados líquido y sólido, cuando todo piensa en ocultarse el rostro de vergüenza, que incluso los ruidos se alejan sin valor durante algunos instanes, cuando la sensación de que un vaso va a desbordarse se asienta con angustia en el pecho de alguien como si un nuevo anuncio de muerte, de un atroz suicidio, nos fuese a golpear en pleno pecho en la persona de un ser querido, cuando este odio a la vida puede convertir el dolor en una inmensa gratitud. que montones de cadáveres que calientan en nosotros el duro invierno, medio putrefactos, de hombres que conocimos en la constante amargura de un inquieta alegría (es necesario que la tristeza sea potente entre signos tan obvios que ella toma prestados de aspectos tan extraños) se han mutilado, desgarrado, estrangulado con una feroz alegría de destrucción, en un delirio de odio, un delirio de odio, un tal frenesí que la alegría sola y la más viva, única, puede elevar la pureza de un alma hasta tan tiernas alturas – antes de que caiga la noche, en ese minuto que tiembla en la voz de cada uno, sin que lo sepamos, en ese minuto solo perceptible por muy pocos seres experimentados para quienes lo invisible cuenta al menos tanto como la materia degradante – y saberse esclavo del dolor os hiere en el orgullo humano, cuando el destino se divierte en enseñaros sus colmillos de acero, listos para morder, como en la feria, en el engranaje de sus ruedas de lotería, tragafuegos, su propia creación repleta de malentendidos, tema sobre el que volveré, sobre el cual tantos otros regresaron sin darse la vuelta como en la canción; finalmente para no dejarme llevar por la amarga pendiente, antes de que caiga la noche, digo, en este minuto que es una larga bocanada de aire, que parece más larga en un pecho hueco, una larga bocanada para lanzar un grito que tal vez nunca salga, tanta inutilidad de las cosas se ha anclado incluso en las intenciones de la naturaleza, pensé en llamarte, asco, tú que vives escondido detrás del sentido de las cosas y las personas, siempre presente, inundando este mundo con tu imprecación pegajosa, tú que nunca cambiaste, enterrado bajo las capas inmemoriales de las desesperaciones humanas, estallando a veces con la fuerza de las tormentas y extendiéndote con orgullo frente a nuestros pasos vacilantes, asco, pensé llamarte con una voz sin brillo y sin insulto, con una voz que hubiese recogido las voces de todos los hombres en el infinito recorrido que tienen de dolor, amargo lamento y dolor sin vuelta atrás, para acordarse de ello, con todas las voces unidas en un manojo de odio, yo te llamo, asco, en mi ayuda, para que tu horroroso rostro, surgido en medio de este mundo, pueda enumerar tus inmundos amantes y los que se esconden en él, para que tu horroroso rostro pueda compartir en campamentos apretados la multitud híbrida e indecisa, te llamo, pérfido asco, a ti que frenas nuestros movimientos, a ti que recortas el duro resacate al menos a la mitad de lo que nuestras miradas recogieron, de lo que nuestras manos alcanzaron, de lo que el pensamiento trató sustituir o cantar, a ti que reduces nuestro odio y desalientas al asesino que nació con nosotros, que creció en nosotros y lucha en una mazmorra entre el amor y el sol, en nosotros, asco, cuando tu cara será incremento de monstruosas perversidades y cuando haya escondido completamente una mitad del cielo con su fétida sustancia, la respuesta tal vez se abrirá en la palabra de cada uno, como la luz que solo brillará del lado de su invencible odio.

                                                       IX
                                      
                                        ANTES DE LA NOCHE
                                                          2
    

Hombre turbulento – oh hombre tal como te veo crecer a partir de la suave palma de arcilla, brotando de raicillas profundas y delgadas, apenas atado al suelo de piel, apenas huyendo por el viento levantado, apenas sumergido por las aguas que fluyen, apenas superviviente en el juego profundo, recogiéndote con agilidad aérea – hombre turbulento que la edad sedimenta, hombre de dramas y silencios irremediables, inclina su cabeza de sol moribundo, inclina su mirada donde se bañaron crímenes, impulsos, miradas escrutadoras de destornilladores, origen lento de tristezas, de ternuras – oh momentos que caen sutiles como perlas en una placa de vidrio, la memoria, la que entra por los ojos y también se proyecta en los montones inmundos que alimentan las decepciones – hombre doblado, jarra fresca y beneficiosa en la mano del mendigo, del mendigo sonoro y lleno que viene de llamar a las puertas del ser como un árbol, como una campana, como un camino más fuerte que tú, hombre, hombre que conoció el camino más imperioso que la voz de una mujer y que de una voz hizo su alimento y la fortuna cotidiana y el sueño y la razón, el hombre abrumado por las ausencias (es necesario que una pared absorba tantos ecos que aún resuena en él la presencia, tanto tiempo cruel o tierna, infinitamente tierna), el hombre se inclina sobre un mundo difunto y ve amor, pobreza, toda un hambre forjada de vida y hombres, y la pasión que el hombre creía tan fuerte por hacer madurar la cara fría, lo que ella alcanzaba a su paso, burlándola frecuentemente con una voz vacía y paralela, hombre que alcanzó en su delirio la mentira suprema que acompaña a la pureza, mientras que el se dedica a mentirse a sí mismo en su poder y la duda – cae, cae en el lodo – y desde la altura de su fervor, ciego ebrio de nieves – las nieves se derriten y, en cada lugar donde cae, delimita el lugar de una tumba – el hombre vive de la impotencia frente a la emoción que le atrae como un precipicio, hombre hecho para caer más bajo, cada día más bajo, sin darse cuenta, como el agua, como su frescura, y como la pasión no tiene precio, no más precio que una hoja que vuela es un pájaro que canta violentamente mientras que debajo hay fuertes dolores, fauces de ira intensa, grandes recuerdos que se sumergen en nuestras inmortalidades, tantos otros que no supieron perecer, hombre que recurrió a las esperanzas cardinales y en cada animal descubrió el llanto de un niño y el pensamiento, como el amor, lo llevó más allá de la hora de los muertos, el hombre se inclina sobre la palabra y se funde en la leyenda como una boca en el deseo y el porvenir en la hilera de las tumbas infinitas a través de las cuales fraguó una frente de rey y un sol para pobres, soberana amargura y agotamiento.

                                                   X

                                 ANTES DE LA NOCHE 
                                                    3

   Y cuando el hombre hubo acabado de desplegar en sí mismo la obsesión por el infinito, comenzó el ciclo irracional de bancarrotas perpetuas. Los dramas agitaron unas alas vanas y locas. El amor brilló en él como un profundo secreto de mina. El sueño no fue su amigo. Pero el viento le aportó nuevas palabras y, debajo de cada palabra, encontró la hierba fresca. Y unos nidos desconocidos. Y creció lo desconocido en él hasta alcanzar la altura de la cabeza. Allí, tenía la soledad; allí, se veían los inefables. Allí, construyó su casa, unos escombros. ¡Que sus deseos despierten, que la piedra eche raíces! Pero eso no podía ser y se fue. Sobre mar, sobre lpárpados. Sobre tierra con el fuego.
                                                

                                                    XI
   El agua excavaba hilos largos y preciosos en la sombra de arena. 
   Nos incrustamos en la noche. Ninguna tristeza resistió las virulencias ocultas. Lejos de las piedras, en su centro. Las espinas no supieron mejores razones para destruirse. Un fruto, el remordimiento, como una cápsula de luz. Y la corona en el centro con la corona de espinas. Inmensa luz que arroja sobre la playa frutos frustrados, harapientos, jugosos precursores de la muerte. Es toda la pobreza del campo. Los hechos frustrados

La ausencia de sueño, ni serio ni triste. Pero para siempre rocoso y veteado desde antiguas épocas, recuerdos de vino y carreras hacia la muerte. Melancolía inmutable de las mantas de agua que un dormilón de carbón saca hasta el cuello. Y, cogidas del brazo, las olas se alejaron del pensamiento y solo dejaron al sabor salado como su frío recuerdo del sol.

Horroso, el rostro intercambió luces con el faro. Y los monstruosos animales encontraron su plácida postura en el hueco del olvido. Toda la desolación inmensamente fosforescente de una mano tendida en un giro del mar.

XII

La escasa melancolía de un paisaje desértico. La escasa melancolía de algunos habitantes de negro. El pequeño ruido erizado que se repite. ¿Quién nos dirá la pulsación oculta en un grito voluntariamente distante y continuo? Vaga insensible.

Todavía es de día y aún no comprendemos la noche, Que llamemos a la puerta y no se abra. Pero, ¿quién tendría la idea singular de llamar en este país acobardado en el terror con un soplo de mar? Todo abierto y claro. Seca es la queja cuyos candados muertos ocultamos.. Roca y arena de abejorros. Duro como el increíble martilleo y sin preguntas a continuación. El viento también la eludió; la caja está vacía, y las murallas siempre amenazan con desmoronarse; ninguna ventana vio en la verja a la oculta, ansiosa de terquedad imposible, formular su confusa y cerrada llamada detrás de un águila muda por el terror, no vio la enamorada nada más hermoso que cualquier carne y gesto, al dolor de toda la fabulosa tierra, fijar la mirada en un desierto poblado de tiernos degollados y, en cada muerto, sus manos llorosas listas para derretirse en la dulzura – ese paraíso de tramperos de vacío e indiferencia – dueña todopoderosa de la defensa de vivir en otro lugar que no sea en las cuevas de hierro y la dulzura de vivir sin movilidad, cada uno en su persona termita y cada persona en el refugio de la tierra, en sangre fresca, en el centro del desierto poblado por tiernos seres unidos con la sangre de los degollados por un secreto dormido en lo más profundo de sí mismo como la primera mujer amada en un olvido siempre presente.

Inexpresable tibieza. La mirada de juventud en juventud más intensa. Tuve también alas para acariciar en un lenguaje transparente que apenas me rozó. Era una prisión formada por largas infancias, el tormento de días de verano demasiado hermosos. Y sus risas retorcidas, vestidas de negro, como la única ternura que se me dio a conocer al cabo de mis muchos años de investigaciones, para retorcer las gargantas en su leche, los fugitivos, finalmente sujetos, con las piernas de sal, con los ojos de definitivas aclaraciones en la venerable melancolía de este juego de chispas. Cuando se apaguen en la sangre sofocada con un grito de estrella fugaz. Como nadie vivió.

XIII

   De todas las alegrías, exluí las más brillantes. Escondí los senderos frescos. Llamé el tiempo ciego y a la tierra equivocada Con traqueteos en el extremo de las pestañas, unos pasos ladrones maduraba al margen. Las manos sigilosas en los cajones del sol removían recuerdos. Eran unos ojos. 
   Las noches de esclavitud bajo tu brazo del mar se doblan a la perfección. Los peces mismos palidecían en los frascos de los ojos. Agitemos los ampos soñadores, para ver. Hay una espuma irisada, hay una rueda. Debajo de cada cráneo descansa el amado, bajo la losa. Ganglios peludos y lentas incineraciones. Salidas sin causa. Metas sin retroceder. Tregua de sangre, cristales, maquis, degüellos de tormentas, de olvidos, de inspiración, superiores y variopintos. De un solo salto, como un único hombre. Cuando el reino del relámpago comienza a aparecer, se levanta el toro, con todo el sol en la cabeza. Todo fuego desgarrador, fuego desgarrado en los cuernos como una risa devoradora de fuego puro. Una llama que salta, que lleva risas y equívocos y unos brazos arqueados que no miden la forma ni la quemadura ni la puerta para hundirse en el ser aterrado, aferrados a la tierra. Víctima de la felicidad. Rodeado por  miedos ocultos, por sus múltiples retozos, surge un acero lívido y límpido chorro de tristeza. ¿Dónde navega ella? Ella está callada. Debería precipitarse, desde cualquier parte del sueño, una dulce presa : el recuerdo. Es un país que aún no ha dicho su última palabra. Y el aire hambriento de viento, los ojos desorbitados, las manos febriles, ¿qué ser inhumano espera la ansiedad de las nuevas olas? Un toro inmensamente negro y ágil se apoderó de su vigor cristalino. Bajo la espuma se entrechocaban cristales líquidos. La pasión aún enmudecía en el hueco de una mano suplicante. Tumbadas en la esquina de una calle, las bocas morían. El ruido se entrenaba en la madera partida, las velas golpeaban áspero en la alegría matutina y, ola tras ola, se hacinaban, con los brazos extendidos, hacia qué veneno, maldito espejo, oh dulce ilusión de ardiente comprensión, más fuerte que su propio conocimiento de las cosas, de viento y de ser. Superé mi desazón. Antigua imagen, el solitario rompió su mundo. En el dintel de la torre, todos los hechizos se rompieron y el viento silbó mareas altas en el arco tenso de las orillas sombrías. Perseguimos a un absurdo fugitivo. Aunque nadie lo había visto, su entorno estaba impregnado de encantos dolorosos. Dulce y maldito, en su confianza, el viento cambiaba la fuerza de su vida. Entre los cuernos del toro se iluminaba la más hermosa para la más hermosa de las luces. El viento hacía girar la rueda de grandes  resplandores. Las piedras mismas levantaban sus frentes abiertas. Nada más que unos crujidos de sequía en la cabeza y el sol. Y tanto viento estallaba bajo las pesadas y movedizas masas de sol, que los abismos enmudecían en su profunda fiebre y se detenía el desconcierto vertiginoso de la oveja, solo quedan zarzas enredadas en la cabecera de la cama de una noche enferma extendida sin fuerzas en mis brazos;  yo era toda la tierra en el brazo de la tierra y con unos ojos que miraban a la tierra yo podía contemplar el  antiguo horror amasando con sus manos pegajosas, la odiosa tranquilidad, la conciencia tenebrosa que yace en el barro de la carne y más arriba, la fealdad y más abajo, la traición y en todas partes la desidia, terneros, dioses, carroñas, inmundos traficantes de frescura. ¡Que yo pueda despertarme en la luz correcta de la despreocupación y del insomnio eterno!

                                                           XIV

   Volad, pájaros, por el aire saturado de sonrisas. Mi sonrisa se fue de la soleada playa. Ahora el otoño sucumbe en los sonajeros de los cardos. Todos los naufragios pasan por allí. Las quillas de rodillas y las algas deshechas al viento - ferretería de la muerte - y la sombra se aferra alrededor de la cintura. La jovencita se une a la tierra huidiza. Y, detrás de las olas, otra angustia se levanta con el viento. 
   ¿Cuándo van a detenerse estas huidas a cuyo través me agarro? Nada más que rechazo, ningún descubrimiento. Ningún ser en el puerto roza las brillantes posibilidades. Los barcos se esconden debajo del cadáver ya frío. Todavía hay algunas ondas leves, y los árboles caerán en la  rigidez y la simplicidad. Nadie vió jamás pobreza parecida un día ya desolado en esta fusión compacta de barcos deshuesados. Ignoro lo que ella desnudó. El lejano saludo del último sol, la mano levantada detrás de las últimas casas, su última salida quizás y ni pañuelos agitados, ni ventanas abiertas, ni los disparos de fusil en la corriente de la fatalidad en marcha.

                                                             XV

Noche resbaladiza como la respiración de un cazador agazapado bajo la presión de una mano áspera. La tierra bostezaba, la tierra tosía en algunos lugares. El mal aún no había dominado la consistencia frágil. Cazador de estrellas fugaces, te inundan las promesas y sigues ciegamente el arrastre de lodo de los ríos animados. La noche podía deslizar ojeadas sobre el agua memorable, en las grietas de cristal, los caminos inmolaban su sonrisa en las superficies de negra melodía. Y yo levaba grandes arpegios que no coincidían, en silencio.

La soledad incompleta te abruma, las ramas muertas se endurecen con la frescura de tu joven voluntad, las hojas bailan encima de tu cabeza y se pierden en ella, los miedos falsifican sus noticias.

De noche acribillada en los amarres de hielo, las larvas brotan en tu seno. Sin testimonio. Sacude en tu boca las estrellas, cabeza invertida meditando infinitos crímenes. Ahí se encuentra el hombre. Con la cabeza embarazada de deslumbrantes pañales de mundos. Desgarra su orden y el vino aflorará en tu sangre crédula. Hora a hora el camino se ablanda, pero su mirada nos congela; ha abandonado los crujidos furtivos por los que su mirada nos hiela; no podríamos decir lo mismo sobre un ser querido y un amor floreciente. Al igual que la carne, las miradas se extienden en las entrañas y las raíces que están listos para recibirlas. Que solo haya un ligero rocío, la humedad de los labios lo dirá; dirá muebles que crujen, ladridos de perros, mala

sangre, angustia de esperanzas cuando nadie debe venir y nunca felicidad para los que están en sus casas. en sus cabezas, los muebles crujen y los que nunca encuentran hogar solo allí donde los perros ladran sin cesar como precipicios y grietas en una cabeza en armas, las ráfagas producidas por una sola flor cuando nunca hay nadie en la casa en su cabeza los perros ladran y los malas señales la atraviesan y las flechas se mueren en los precipicios por verse esperar y esperarse.

Aquel que comprendió. Nada más, nunca nada más, nada más que estragos.

                                              
                                               XVI  

   Existe una felicidad tal que espera encerrada en mí, que todo lo que me rodea cierra el párpado por miedo a no despertarla. Conocimos el vicio porque el amor se consume por amor. ¿Qué estrellas se rompieron en nuestros caminos ribeteados de senos? Siempre hacia adelante, hacia viejas llamadas. Con la cabeza bien alta, no nos molestamos con los escombros que el viento degradaba. Y sin embargo eran estrellas que todavía nos miraban con un ojo moribundo, perdido de muerte, lleno y  húmedo como el amanecer. Fue un apogeo de gritos y de tantas miradas que descomponían el contenido de los campos. Los pájaros mismos estaban atónitos. Unas flores quedaban colgadas de las alas y la paja también después de la trilla de las noches. ¿Qué palabras eran más altas y qué gestos más canoros? Fue una época más suave que los párpados y los niños sentían que la sangre de los animales brillaba más fuerte que el sueño. Allí, el pecho se llenaba con toda la espuma nerviosa de los insectos dorados. El oleaje nos atenazaba mediante las garras de la roca. Aún no habíamos visto nubes tan resplandecientes. El mundo entero descansaba y los días nos parecían quietos para siempre. ¿No habríamos nunca conocido ningunos más traicionero? Y la roca brillaba con su propio significado multiplicado. Y el cerebro estaba abrumado por el silencio en movimiento. La sangre se despertaba en el árbol, el árbol en el pecho, el fuego crecía y sin un solo amago de tristeza en el horizonte. Fervor del amanecer, pleno mediodía de fruta opaca por tanta incandescencia que los ojos eran el centro de una nueva llama, en la que vivíamos, ligeros como la frescura de la tarde y despreocupados por la noche. Y cada uno de nosotros era una llama deslizándose ingrávida por senderos. No más arrugas, no más olas, solo la fina hierba y la vegetación de las duras palabras del pasado. Ardiendo en un silencio.
   Y fue solo un corto tiempo de agonía. El viento azotó la puerta y los gritos inmundos resonaron en la sequedad, la sangre ya no regaba los profundos ojos mirada y sus pozos estaban secos y las chapas oxidadas, las escamas en la montaña, los cardos de esos días en bodega seca, las dunas ardientes inscribían con signos de muerto sus grietas en las laderas de la muerte, como un día cualquiera en la bahía de su destino que zozobra cuando hacemos el gesto de escoger el pecio y el pan.                                          
                                                
                                                        

                                                            
                                                             
                                               XVII

Al principio fue una piedra. ¿Se rompe? Los altos valles se pierde en cuanto tu mirada se acuesta sobre banquetes fugitivos. Ninguna ayuda escapa de allí. Todo se rompe, todo se destroza, tan pronto como alcanzo la ternura de una noche. Yo hubiera pedido mucho más a la vida, si el deseo de vivir no pareciese tan fuerte en la nostalgia de la muerte, en mí cautiva y abrasadora. ¿Hay algún recuerdo de plenitud de una muerte previa que me ate, incapaz de querer, incertidumbre del presente, a las dudas que me invaden, el regreso?

Amplios paisajes se extienden en mí sin asombro. Los alerces borrados por el limón de las sílabas que bajase elevan desde los altos pastos hacia valles quiméricos, doman las líneas demasiado abruptas. Y el olvido es dueño donde encontramos la intimidad humeante, los escombros austeros de una meditación de bosque bajo. Nada es incómodo en estas precipitadas pendientes. La torpeza de los gestos de un árbol enclenque, acechado por los vientos, levanta reminiscencias penetrantes en la extensión adormecida. Y unas palabras enterradas hace mucho tiempo suenan sin sentido a través del profundo dolor.

Por la noche, vemos estrellas sobre las montañas que no están allí. Las esposas del mar se alzan en la voz perdida y mi voz busca pistas desconocidas: el desbordamiento desmesurado de los elementos. Todo se rompe para detectar a los fustigadores; ¿no sería el aire que sopla al borde del mar, que daría razón al sol ausente en el silencio de los gatos, para el regreso que adivinamos difícil y cubierto de maleza, a nuevas expectativas?

Sangre culpable de alguna fechoría prolongada en unas venas aturdidas, hasta una edad avanzada, a punto de morir.

Persiguiendo la amistad de las antorchas. Apoderándose mediante tragos enérgicos de la oscuridad progresiva. Y los aires, remeros densos y demacrados, a través de la ira, atraen a las mesanas.

Debajo de la piel delgada de las cárceles, delgada y ardiente, se retuerce un cielo más puro donde los destellos de los rostros risueños y ventosos descubren todas las seducciones. Las camas vigilantes, ricas en escritos indescifrables, pusieron una mano de hierro en la garganta ansiosa. Las mareas de sangre martillean las sienes de piedra hasta en la cima de las ciudades. La vida agitada del sueño, el hombre de cielo saca su leche nociva en secreto. El salvado de la vida cae sobre nosotros. Sellamos lo mejor que podemos, la discordia a la cabeza y el terrible zumbido de un recuerdo infernal en el cálido seno de lana, como un odio que se vuelve precioso, regresa para amamantarse en el dolor desconocido.

Así se introdujo en el alma ya llena – como el sol purulento de alegrías y el ansiado abrevadero de los espectros de abruptas calas como la muerte se hizo amiga fiel de los compañeros de ruta, con los puños atados a las carreteras – el crimen radiante que debió liberarla de los grilletes de la tierra, temblando de ondas jóvenes, el crimen irrevocable del agua de manantial y de victoria que decanta el sueño de sangre en el hueco de las montañas con la fluidez de montones de nubes y de gestos infantiles. Es el vencedor de las horas vacuas, el único escape de las redes de volutas domesticadas hacia las praderas vírgenes de una existencia sin memoria, el regreso.

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                                                  XVIII

El gesto alocado y la mente caótica, indiscreción temerosa, te vi completamente desnuda. Echaste la cabeza hacia delante contra las sensaciones del fin del mundo, esas paredes que se alzaban floración repentina del agua agitada, con espinas en la espalda, una frente obstinada, el pecho redondeado. Toda vida se destrozaba la cabeza en su entramado con su ingrata apariencia.

El dolor se refugiaba en ti, burlándose de su propio futuro. La esperanza se mofaba, mientras quedaba atrapada en la arena la desoladora, la insumisa. Las ruedas y el lodo apestoso, las bisagras magulladas, marcaban la pauta para los estallidos de risa dolorosos, enterrando al ser en frases quebradas. Oscuros jadeos de jabalí herido tras la batida en la que los elementos se enredaban en un adorno de insomnio. Borrachos, borrachos de vida difícil. Los escondites de logaritmos insolubles eran su terreno y su pan. Se elevaban con el valor de una roca. Nunca tronaba más fuerte que nunca en un corazón rechazando el mundo. Prefería modelar la ráfaga antes que entregarse a la desidia. Se esforzaba por encontrar la mueca de la tierra bajo sus pasos. Y toda sonrisa se le ocultó bajo la riqueza o la pobreza de la comida.

La inmensa maldición a su alrededor, en la que vivía, ya no necesitaba hablar. Le obedecía y, salvaje, no podía contener la vida tórrida que estaba cautiva en él. Estaba acorralado por un temblor masivo. Las compuertas cedían ante la memoria invasora; éste es el espectro que ya se levanta, timón al frente, en la estampida, corazón aplastado, a la deriva, sin reír, sin arruga, puños clavados en las rocas. La inundación de muerte, la cara impenetrable huyendo del marchitamiento.

Cegué las vías fluviales.

Aunque en la locura de los gestos, es más fácil, al tormento desesperanzado como al dolor expresado, aprovecharse de la rebelión, existe toda la amarga resignación, una amenaza mucho más irrevocable y fértil en el consuelo de un amor que se entrega a su destino con la serenidad aparente del extravío.

Cegué las vías sensibles.

Pero la rebelión se exacerba más áspera y tensa bajo el pasto claro y no se puede juzgar la serenidad del volcán. Los cohetes indomables en su pecho impiden cualquier escapatoria; aguardan el estruendo y la brecha y el resplandor de la señal que los vivos nunca podrán arrebatar a la muerte que vive y se perpetúa y se magnifica en el seno mágico de la poesía, invisible entre los salarios, inagotable en su poder, siempre presente.

Cegué las vías reales para que la muerte pudiese fertilizar las respiraciones y desilusionar al sufrimiento.

                                               


                                                            


                                                        XIX

Es dulce saber, en un lecho de dunas y subterfugios, que una juventud rebelde arrojó desde los primeros pasos los trapos de las soledades primitivas en el barro. Es dulce, ahora que el párpado pesa, saber que quien luchó en la botella estrecha ridiculizó el amor y a sí mismo por haber creído demasiado y a la esclavitud y fue odiado por aquellos que todavía tenían el deseo y la fuerza para amar, para alcanzar en el delirio, el frenético jaleo del desorden, para alcanzar el olvido – aunque la muerte aún no le fuese propicia, oh la tierna, juvenil prometida de la que nos ruborizábamos al pronunciar el nombre duramente incrustado en un alma cálida y lujosa – que él mismo hizo destruir, pieza por pieza, fragmentar la parte de hombre que le retornaba sobre la pureza alpina de un sentimiento celeste. En qué exceso, irisado de falsa gloria y traición, lo has relegado, púdico por demasiado pudor, duro por demasiada ternura, insensible y frío, por desprecio de lo que está estancado y cuya apariencia nos engaña, misteriosas asonancias, ¡oh respiraciones prohibidas! Nada más que dolores y sufrimiento a lo largo de una expectativa de arrepentimientos podridos, de metas perseguidas, condenados durante mucho tiempo en la estancia de los cardos. Espejos, espejos estériles donde no se recoge imagen. Risa tras la que solo percibimos la tormenta, juventud indefensa en un mar de miradas, la brillante diadema sobre un pico inaccesible. Y allí, la coronación, la masacre,

Pero se nos ofreció un valle enorme – un cuerpo de mujer dividido por la mitad en todo el sentido del hambre, y allí buscamos el refugio soñado, de adolescencia, de sonrisa.

Solo la sangre podía aún abrir los ojos de la amargura donde zozobrábamos. Es dulce pensar en crímenes vergonzosos. Oh dulzura de un merecido descanso cuando la conciencia saturada se deja acunar tiernamente en la palma de la mano.

Es dulce pensar que, por desprecio del conocimiento humano, hemos podido ofrecer el baile como sospechoso de locura y que, disgustados por las comprensiones a medias, hemos derretido el significado y el verbo en un estallido de gesto excesivo, por mantenerse completamente solo entre las cabezas pesadas e impermeables, orgulloso de sí mismo y mejor que la roca, afilada como el pecado inagotable, huyendo de las caras grasientas con corazón de granito, la cabeza zumbando con heno cortado. Por auto-intoxicación. Por la eterna maltratada sin sacar provecho de la risa. Por inutilidad voluptuosa. Por los que mueren de demasiada vida, entre los que viven. La acción ferviente que solo ocurre en la altura mediante la desintegración y el sufrimiento, burlándose y marchitándose y culpándose por no poder vivir y no saber morir.

Pero es más tierno para el solitario encontrar la salida – el valle agrietado en plena carne fresca – donde puede dejar fermentar y su espíritu y lo que aún le rodea de vida, si no está ya al final de sus vacaciones entre los huesos de caminos, roídos, por la lepra.

EL DESESPERANTO

I

TIERRA BLANDA

Unas mujeres vestidas con muslos repugnantes atiborrados de senos se amontonan sobre los campos muertos de piel. Sonó otra aureola en el ser enérgico. La resistencia se organiza en todos los frentes puros. Acabadas las ilusiones en el entorno del pobre.

Las miradas flotan en el aire sin que se vean los ojos. Hay allí uno que se ha llevado el mío a remolque, pero ahora ya desaparece en un trineo aéreo. El volquete es tan blanco que el ruido que siembra se desvanece en polvo de nieve. Y el esqueleto arrastrado por caballos de sangre peina el aire del camino y todo corre tras él, cuerpo a tierra, sin acabar nunca, hasta las próximas, hasta más blancas, hasta las ciudades habitadas por grandes diablos de árboles blancos.

Los fantasmas de hierba se enredaban y en bolsas y bolas cubrían el camino de aire como cojines y bancos. En tinas verdosas, los cachorros de león no más grandes que los sapos jugaban con copos blancos. Tantos rayos de una luz que no era la luz conocida lanzaban a través de leves plumajes, que apenas alcanzaba el viento a sacudir la sordera de los muros, con infinitas precauciones de estilo. Y, sin embargo, el espacio era inmaterial aunque lleno de cierta solidez; pero que una ligereza tal pueda soportar tan grandes masas de blancura, tal montón esponjoso de vida apenas orgánica, eso era difícil de pensar. Tomábamos un puñado y el vacío se rehacía como una circulación lenta pero precisa y lo que agarrabais con la mano erar una vez más la nada como todo lo demás no era nada y sin embargo siempre era algo.

El aire no era libre y cada pensamiento vaciaba el espacio. Avanzábamos de densidad en densidad – los cuerpos hacían el amanecer. Un nuevo tipo de cálculo sordo comenzaba la muralla mediante su todopoderosa arma, el silencio. Las palabras para hacer todo estaban desterradas de esta erosión. Y todos los movimientos se agrupaban según su orden de nacimiento. Los retruécanos aéreos se yuxtaponían a los pañales invasores de las olas. Una prolongación fría de la materia cerebral en el mundo y el mundo se dislocaba a lo largo de este nuevo modo de interferencia. Unas letras descoloridas cañoneaban las relaciones del lenguaje, de las más salvajes en los ilimitados cuestionarios y el sueño se callaba, las olas se espesaban, el sueño se callaba, las palabras morían de hambre y el sueño se desmoronaba en la pendiente inadmisible. Una sola crisálida dominaba la vista, su núcleo era incandescente y unas radiografías cada vez más imprecisas lo invadían desde la capa externa hacia el centro, con objeto de ocultarle el espectáculo impuro de esta primavera con nervios rápidos y provisionales. La eterna víspera dominaba las tramas del tiempo y de las chispas, extraños y fosforescentes botánicos, veían un nuevo día de algodón y colmena.

                                                
                                                         II

                                  HARINERA DE MEDIANOCHE 

Una vez más escapamos de los asaltos de los acordes finales. Estaban furiosos después de un minuto de silencio que no llegaban a atrapar. Y corríamos tras ellos en manadas compactas, a menos que se indique lo contrario o en estampidas inesperadas a las puertas de las salidas de socorro.

    La cabeza coronada por una cúpula hace reflexionar. Cuando dábamos pan a las palomas, eramos sus tristes engarzadores de diademas. Subrayados con carmín, explorábamos los restos de labios. Y en el lugar del estribo una única nariz aguileña llevaba la mano a la altura de los senos. Y el mar enrollaba en tuberías plumas y huellas. Unos labios rotos aparecían a veces a lo largo de su cuerpo. El mar cruzado, las manos sentadas y duras. Feroces dientes se escapaban de las rodillas y los hombros aguileños reverdecían bajo la mata de muerte. Marañas y ramas se desnudaban de su materia y de su color y así disfrazadas de aire, adoptaban equívocas apariencias de nubes. Y como buey con tres cuernos. Todo podía encerrarse en un caparazón mediante un tapón de madera con una ancha barbilla, las orejas eran de plumas, una ausente y con tres puntas. La pala de la cabeza con perilla de cestería. El peinado coqueteaba, el hombre era un adorno nasal, en su cara habíamos plantado alas abiertas.
   Dices "nosotros", pero sabemos que es la reina y aún así no siempre dejaba pasar su lengua por el ojo entreabierto. Sería sin esto reina de un tipo análogo al anterior, ya que, perforado en el piso superior, el pecho transparente ya no hacía negocios con las estrellas. 
   Ella no retrocede ante nadie.. 
   Los extremos de los senos eran labios para besar, labios que no podían hablar y que sabían disimular convulsiones variadas y ocultas. Su deseo era hacerles confesar a cámara lenta lo que captaban a la velocidad del nuevo pensamiento o memoria. Unas dulces huellas como de paredes desconchadas. Gestos carnosos como ya no quedan. Cosquilleos de cigarrillos y guantes reversibles con inundaciones encantadoras durante la temporada de mudas. ¡Cuánto dura la primavera, con el aire de sabor a limón, en el trayecto sin arrepentimiento de la mujer!
   Hay incluso mucha más libertad más allá de los mundos donde los puentes están bloqueados. Ella tiene el sentido de la luz de gas y del pífano.

                                                   


                                                       


                                                             III

                 REFLOTE DE UNA NOCHE DE MÚLTIPLE USO

La sabiduría de los peces persigue las huellas de un claro forestal en un mundo de gramófonos. Tierras momificadas en el tarro de silencio, los ojos de vitriolo adoptaron las decisiones que esperábamos. Las jóvenes dunas con hojas estaban adornadas con pálidos tesoros en honor del pez de los mendigos. Y sueños de manos invadían las cálidas gargantas de nuestros paisajes, allí donde pasábamos las estaciones puras de nuestros pájaros nocturnos, la tinta frágil de los admirables reflejos de los suplicios.

Así transcurre la vida, desde la interrupción del sueño hasta la espera del próximo sueño y, a lo largo de la guirlanda formada por inútiles burbujas, donde nuestros cuerpos irrazonables se desmigan, que son diurnos, una nueva mujer que sucede a otra, indica mediante suaves martillazos lo tangible al ritmo de perlas engarzadas en la serie ilimitada de las escalas acuáticas. La esperanza del sol conlleva una responsabilidad aterradora.

Los monstruos ruedan cuesta abajo por las montañas de asbesto de nuestras noches. Los días los arrollan, son palomas. Y en este recorrido desnudándose hay que volver a subir a la crin de los manantiales para sentir la frescura de los senos recogerse precipitadamente.

Se trata de los reglamentos definitivos con miras a una nueva realidad de la que se excluirán las monstruosas necesidades de sinceridad de los neumáticos para mojado, las calles de abrigo estival y los baños de hierro a medianoche de grandes vírgenes. Los cerebros se lacrarán con nieve para responder, ninguna amígdala quedará libre sobre la línea de flotación, los cascabeles de las tortugas harán un ruido insoportable de paisaje de prostitución, de mandíbulas con plataformas, de desgarros de cárceles con brotes y, de tibiezas de sueños ociosos, se levantará una inhóspita niebla tan densa, tan vívida como la sombra que constituye a los perseguidores+ de bellas imágenes por la calle.

IV

DEMANDAS JUDICIALES DE LAS SOMBRAS

El roble, ese día, se alimentaba de obstinaciones fraternales. Las aves, se alimentaban de porcelana. La sombra del haya daba a la costa mientras las cadenas vivían un sueño tan pesado que la serpiente de cascabel ya se había limpiado las botas de estos mares.

El pájaro estaba posado en el violín y las costillas que sobresalían de este instrumento a saltos hablaban largamente sobre la miseria del violín como humana incluso a toda costa. El babor estaba lleno de ellos, ningún bigote se adaptaba a su tamaño de nafta. No nos bastaban ya tantos babores y mentiras. Las cadenas llevaban un tren de vida refrigerada.

Los bardos llevaban largas barbas en sus servilletas, no las toquemos. Los papeles con flores insecticidas prevalecen. Ya no veremos su final.

Se metió en la cabeza todo un montón de delicadas protestas. Y aun así era inútil, tanto se cubría la noche de ridículo. Luego se puso en marcha con ayuda de poderosas bielas, pero ninguna calle se detuvo para mirar. Las cerraduras estaban felices y, en un santiamén, comenzaron a hablar como las manos. Así fue solo el remo desprevenido. Mientras tanto, las flores comenzaron su coloquio. He aquí que pedían la distribución gratuita de medias de alegría, otras, las tramas incondicionales de los dientes de león gigantes y las últimas, el hechizo a disposición de todos los furiosos. Así se desvelaban las terrazas llenas de flores hipócritas entre plumas de vacaciones.

Vocales, vocales, ¡habéis hecho historias! ¡Y vosotros, hijos de gasómetros, os costó rupturas de azulejos! Por uno hundido, aparecen mil cabezas de azulejos y las campanas dejan la tarifa completa. Desmesuradamente negra la velocidad de las tasas. A los fragmentos se añaden otras risas y aquí están salidas por todas las ramas de la lluvia, esta fantasía oratoria que exige fantasmas a todas clases de la sociedad ferroviaria. La locomotora está adornada con velos de novia, lleva a su esposo en el pecho, poderosos ríos de árboles, delegados por tortugas estanzadas, le ofrecen el brazo y de suspiro en suspiro la luna se desvanece, como giro de un baile en bahía de chupetes, el viajero se enjuga una lágrima majestuosa. Así es la vida de un nuevo hombre de cuero e irresponsabilidad.

V

PLENO DE MIRADAS

El sabor de las palomas se compone de rulos de río y fresas de arrastre. Los motores de estos deliciosos seres se llenan de ropa interior de amanecer en amanecer donde el aire rizado de los pozos se demora en las asperezas de las losas y da lugar a unos labios de césped y a estas bellezas misteriosas de aproximaciones de cumbres.

Dos grandes reinos luchan por la presencia clorótica de estas aves de baños de mar – separadas por un mar de petróleo, los faroles de los barcos extienden unos brazos de aire de color sin poder alcanzarse, y desde las profundidades de los sótanos submarinos se elevan los ungüentos de consignas como cueros para suelas para obsequios de paz. Los niños están allí corren de un campo a otro y arrancan las pieles calientes de las paredes de cuervos.

A pesar de los corazones de ladrillo superpuestos en el paraíso de las cabezas, la sombra roe los plazos del alquiler del mar. Ya habíamos notado a los casamenteros de mares jóvenes persiguiendo con sus ácidas asiduidades a los vientos pródigos, en fracciones y protuberancias de carácter, pero nunca habíamos visto tales malversaciones producirse en el corazón mismo del foco de luz.

Descubierto por llevar chispas al entrar por allanamiento en la nube, el gran perturbador de salud instaló los abigarrados andamiajes de su lotería atmosférica a la medida de los fondos marinos. Atrapadas en el acto, las hojas se despojaron del hipódromo. Se les pidió que usaran, durante la ceremonia, vestidos del revés y blancos alquitranados. Pero en estas condiciones, prefirieron escabullirse, lo que por otra parte hicieron con una gran desenvoltura como verdaderas damas de honor. El

damero permaneció vacío mientras el bosque estaba en pleno apogeo en un suntuoso parque protegido de la memoria. Se había servido agua en la caída de los órganos, bajo los entusiastas clamores de cálaos, grullas y pelícanos y los últimos argumentos, los mejores, se unieron a los malhechores de sonidos graves. Que la raza de los grandes días de bombardeo pueda continuar llevando, benevolencias en tics sensoriales, a las docenas de fiestas con solapas de cabezas con cajones y al rescate estival de podredumbres en los campos cubiertos de mediodías gigantes.

VI

PROTEGIDO DEL PAISAJE

Hacemos conversar a la colada al borde de la sospecha. No, esto no es agua, ni leche de cenizas. A grandes puñados arrojamos pájaros a los ojos de los países productores de vino. Un polvo de emblemas cubre la flotilla de ricos hechizos de pilones.

Los grilletes se devoran recíprocamente. En el vientre de la vieja torre, un gran señor desfilando pedalea con ahínco, pero no avanza nada ni sube porque las ruedas de la bicicleta están hechas de relojes planos. El hombre con balancín hace detener la circulación de las provisiones de sueño con un lápiz blanco. En el seno de la naturaleza, se instala el desorden y anotamos la hora de las luciérnagas con tinta simpática en las ramas domesticadas. Ninguna hora es más grave que el vino. Efectuamos lentas mudanzas en el fondo del lago. Los peces enarbolan barbas lluviosas de las que cuelgan fresas.

Los enfados de los viñedos desenfrenados incitan al día a correr más rápido que el color de los frutos en traje de domingo. Completamente enguantados de seda entran en el frescor marino del atardecer. Las campanas de las estaciones abren unos paraguas y los andenes están vacíos como la mirada de la reina. Los niños tendrán que jugar en el jardín, no dejen que los niños jueguen con el jardín, el ojal es la cerradura del ojo y las verjas del cielo se cierran cuando los carros han regresado después de la pleamar de las estrellas, cuando tratamos la desolación de la noche, cuando no podemos cerrar bastante las ventanas de su casa, cuando todavía estamos abiertos a las veleidades externas y cuando las camas enemigas falsifican el piar de las cosas antes de librar batalla contra las meditaciones singulares de árbol que se estremecen a la hora de los monstruos.

Solo una mujer vive entre paréntesis. Cuando duerme, la noche se acuesta a su lado. Cuando se levanta, no hay vida para nadie y el humo te prime la garganta. Una luz de contrabando os hace olvidar las ganas de dormir.

VII

SABER POR QUÉ

Cuando ella sale, la ventana se ciega y los techos de las montañas se inclinan hacia el lado del poniente. Cuando ella lee, las hojas solitarias siguen en cordones de alfabetos mudos, de olores dulces de camas en el aire.

Un jabalí cruza la noche en diagonal, un hombre se tuerce los brazos de ríos de montañas. Un tren corre campo a través y ya no sabe unir el final de la luz con la raíz de los cabellos. Unas hierbas locas, las cejas del valle – todavía una luz levantándose hará huir las luces tenues de la caja de música.

Como soy, como quiero, como ya no respondo de mí, como gano, en los silencios de los topos grises, al final de los días incrustados en las gargantas, la veo eludir el trabajo de la vegetación, pinta el color del sueño.

VIII

CEPILLOS PARA MÚSICA MILITAR

1

   Viejas vigas tejen niños. Los niños suenan huecos como el juego de cartas y se retuercen con la esperanza de obtener ganancias en un nuevo sueño. Sin escrúpulos, el ruido se acumula en el barril colectivo de pensiones y chalets. Las barbas jadeantes se funden con el mismo catarro del cerebro y se mojan en la sopera que sirve como cabeza de familia al origen del bienestar. 
   Las babosas engordan exageradamente, está claro que es temporada de humos. Unos gritos de nariz mal sonada brotan del suelo debajo de las balaustradas llenas de desperdicios de truchas. Unos silbidos cortados a trozos por risas descubren la existencia de un ramo de mujeres carnívoras, clavado con arte en un arbusto de humor irresoluble. Y de estos tipos valientes devoradores de llaves. Masticadores de puentes o de filetes de saltamontes, todavía no habéis alcanzado el fondo de la vida de los campos. Un gran honor os espera al borde del bosque de clavos. El director de apoltronamiento internacional de animales vendrá personalmente a leer en los pies de las ovejas las últimas conclusiones morales del punto de vista de las reses. Mediante un gesto grasiento se ganará la simpatía de los huevos de automóvil y sus elogios prodigados por barriles insinuarán algunos regresos pellizcados de enorme belleza. Una nueva gloria nacerá implícita por alusión de vitriolo. Llevará franelas aglutinadas con ramitas de paja y estiércol. Los trenes se tomarán al asalto, mandíbulas en cabeza. Nos divertiremos hasta que se revienten ruedas y ratas. Ni coronas, ni buzos. Nada más que chapa y palabras para víveres, calaveras, alcancías y mosquitos. Y sin darnos cuenta, la tripa de la montaña se hinchará poco a poco y alcanzada la cumbre del hambre, se vaciará repentinamente, barriendo las sucias supervivencias de los sapos con crines de Pegaso, llevándo los últimos alientos en zapatillas, apartando de su camino las lamentables deficiencias de los ojos con forma de botones a presión y en el prado limpio colocaremos, como monumento, una botella de vino tinto de 12 metros de altura para conmemorar la vida de quienes maduran en ellos  montañas y se alimentan de viento violento y seco.

IX

CEPILLOS PARA MÚSICA MILITAR

2

Ahora que la carretera está abrochada al suelo con grandes amapolas con escamas de salamandras, daremos lectura a la gran e inteligible noche. La arena movediza de las razones para actuar envuelve el busto de una mujer inacabada. El cansancio de las arenas movedizas pesa mucho en el reloj del glaciar donde otros bustos de mujeres quedan atrapados por la luz que preludia la lluvia. Sus brazos emergen de la masa de nubes antes de desaparecer para siempre. Algunos glóbulos de aire deambulan sobre la superficie del agua sin reconocerse y en lo sucesivo unos troncos de árboles pasarán desapercibidos en la absoluta desolación donde el fracaso del águila se unió con los que quedan, visitantes de lo increíble.

Son saltamontes, letras de vainas, no existe esperanza en la tierra que pueda unirlas. El bosque de cabezas móviles sube por los peldaños duros de las máquinas agrícolas hasta el hogar y las mandíbulas de los turistas vacacionales son presa del delirio lunático. Los impuestos sobre masticación realmente alcanzan el máximo de agua abundante en cascadas. Afortunadamente, todavía hay algo de tristeza para saldar los muros de la indiferencia a cualquier hora de la noche, donde hay pecios hay intrigas tormentosas.

X

BÚHOS SIN CÁSCARA

Presionamos la válvula de resorte hacia adelante sobre la sustancia viscosa y colocamos la rana sobre la mesa. Para aumentar el efecto, especialmente en sociedad, haremos un breve discurso sobre el hipnotismo durante la preparación. Ante el asombro general y el pavor parcial de los espectadores la reminiscencia salta hacia adelante después de un corto tiempo, causando así estallidos de risa entre los asistentes. Si la sustancia viscosa es demasiado dura, debe calentarse un poco con el aliento o tocándola con el dedo.

El amor austero, desde la edad de las cavernas puede tratarse de la misma manera invencible, cosido con oro, silencio e hilo blanco, se adorna con la intimidad maliciosa de los valles o de los lujosos porches con cuervos, se injerta sobre la llanta del sueño y genera heno cortado en sílabas que caen de los finales de almuerzos. El exceso en materia de ondulación no debe marchitarse ya que la efervescencia dentro del vivero es tal que convierte en enclenques e irisados los cerebros destinados a inmersiones más arriesgadas.

El ciervo atraviesa con mucho gusto el peso del hielo, por eso no es necesario sino lo que le es necesario, el amor lento ha superado al pálido, ¿es necesario otra vez atribuir al tul el destino rural? No debe dejarse a las camas el encargo de abrir los ojos oxidados, ni a los escalofríos irrevocables el sabor del suicidio en la lengua y en público. A medida que fabricamos mujeres con lámparas suavemente dosificadas en la paleta del nimbo, nosotros, los seguidores de los bulevares, solo somos sombra y surge la pregunta de saber si realmente nunca hemos existido, porque deslizándose sin cansancio sobre adoquines de terciopelo se abren las compuertas de la confusión y de la noche. Bandadas de pájaros transparentes y suaves al tacto, se escapan de nuestras bocas cuando silbamos un nombre levemente. Es hora de acostarse, antes de que los animales salvajes hayan comenzado a saquear la morada, de esta tristeza amada con dulzura.

XI

RESIDUOS QUIMÉRICOS

Intercambiamos las aventuras de las cataratas por la luz adolescente y desordenada del acero en fusión. Los días por aquí son extrañas ventosas que se aferran al cuerpo indefenso y la risa siempre permanece presa de ecos indecentes. Hermosas de luz artificial, hermosas de montañas, hermosas con la piel de manto de agua, hermosas con ojos brillantes de movimientos rápidos, sus silencios me persiguen desde su oscuridad de nido. Las brújulas de vuestros ojos no tienen secretos para mí, pero la impaciencia de vuestros gestos me confunde gratamente. Colgado de los cabrestantes de las horas, el relámpago golpea contra las paredes de cristal y el fuego que aviva vuestras largas camisas, hermosas en los despertares de pluma, escarda la soledad con la que formas la borra.

Lo que queda de la mañana en un rastro de polvo de platino es invadido por migajas de pan y pequeños cristales para gafas. A duras penas la cabaña a su manera resiste ver la realidad por encima del hombro de cibelina. No hay mejor humo para rodear de muerte la jarra donde laten los corazones inaccesibles. Hermosas de época amarga y extraña y de juegos de luces salvajes, sus líneas de la mano llevan al niño al juego de hielos húmedos que percibimos en la profundidad del peligro.

Con infinitas precauciones, el fuego se lamenta en la mano derecha. Dirige a los ciegos, calienta a los mudos, pero no se le perdona ningún castigo. En los picos del orgullo avanza sin temblar y, de nube en nube, consolida su vuelo parecido al grito del pastor. A partir de ahí solo queda un mordisco de paso de barranco por cruzar para alcanzar el silencio, Y las hermosas con todos los colores del mundo se derrumbarán sobre la paja de la duda.

XII

AHORA O NUNCA

   El cocodrilo va a la misa de los bosques. Los nombres de animales ya no se usan en el mercado de la madera. Sin tener en cuenta a la novia, la cascada áspera, el viento estrangula en su franqueza al hastial con buena apariencia. Agarrando por el mango el difícil paso de las mariquitas a través de las telarañas, el vidente mastica lo sólido de la realidad del hierro. 
   ¿Qué le importa la viuda ultrajada al camino de paja? En los valles con hermosas peladillas, el campanario de la iglesia absorbe todo el placer de las zambullidas. Ronca, ronca, frío riachuelo, hay que dejar al descubierto los límites, esos peatones del silencio agusanado. A la hierba no le importa la soledad permanente – la trucha remonta el beneficio de la soledad. La carretera enmudece hasta en la boca del follaje mecánico - hombre que sabe callarse. Medias de lana - peluqueros de ballenas. 
   El dedo autoritario de las razones más convincentes para vivir, toca en la fuente la frente de la panadería de nubes. Al voltear las campanas cada día un poco más fuerte  ensalada de sonidos, el gran albaricoquero de corazones puros se abre camino hacia la rotura del sueño de yeso. El granizo pervirtió de tal manera la duda nómada de la escuadra que sucedió un largo aplazamiento de sombras en el pantano de la visión, sobre los materiales de construcción del silencio y fue solo después de la larga discusión de las ráfagas de dados, cuando el volantazo hubo establecido la ceremonia del drama a plena luz, en presencia del oponente, que pudimos ver aquí y allá, por escaleras que susurraban unas vestimentas de luz, unos pájaros recién salidos de su molde dispersándose en bandada entre las ortigas de los días y de calles enteras, empedradas de amor o de la caza de recuerdos, asediando el ojo tranquilo en vano como un torrente aharrotado. El luchador abordado en la niebla había aceptado el reto del sol. Nada podrá hacerle olvidar las quemaduras frías y los adornos de mentiras, el paseo espectral de tiempos variables sobre remedios angustiados, en el fondo del mundo visible, la impura melena de nieves primaverales.

                                                    XIII

                                SUEÑOS DOMESTICADOS

Hay que creer que desde la muerte del acróbata sabéis que las cerraduras con carcasas ideales el prestamista de fondos marinos sufrió pérdidas abismales. No hay solución debajo de la meninge de la buhardilla. Por olas intermitentes,la oscuridad consigue ser conocida en los huecos de escalera de la cabeza. De una antena a otra, la ventaja pura de su recuerdo se propaga con el gesto de elegantes ondas. Dejemos que la razón se desborde y derrame la miel por el suelo. Se mezclará con el sargazo, tiene su edad. Un ojo siempre permanecerá fijo al final de la calle y regulará la circulación de la sustancia triste, la distribución de los suspiros. Un grito escapado de la casa vecina se está preparando para la vuelta al mundo. ¿Qué dirán los vecinos? ¿Habrá visiones en la casa de los vecinos? Aprovecharán su oportunidad para descargar las

piedras del vocabulario mantenidas durante mucho tiempo al margen del arroyo. Solo quedan góndolas a las que les gusta romper los récords del silencio en los trámites del sueño mientras están tibios. Mi vida, por mi parte, es un libro abierto. Me abro a la vida abierta, me entrego a la abertura de la vida, ebrio de vida veloz y verde.

XIV

ESTADIO

Buscadora de oro morena, la oruga se hizo un vestido veraniego de barro de la crispación de las ruedas, del malestar gráfico propio de los bosques madereros y de los muy numerosos chivos expiatorios en la región chispeante de los vientos con guirnaldas. donde la ortiga se estaciona y la cría de gamo salta sobre la seda en desbandada. Antes de haber bebido la leche de los rumores y cambiado el significado de los forrajes de sueño, el incesante maullido de las multitudes peludas sobre la montaña ya había sido proclamado por los árboles, rey de las corolas y los caminos.

¿Qué habéis aprendido de las grandes cacerías, pilotos, honderos de la era del diamante, en las tierras aplastadas bajo las promesas de los pastores, en los disgustos de los niños de madera, en las espinosas aventuras de estatuas esbozadas por las llamas? No espero de vosotros, termómetros indecisos al mando agrario, el recuento de los votos ni la satisfacción de los hogares pulidos por el invierno. Cazadores de felinas ternuras, viajeros sobre risas gratuitas, odiosos devanadores de horas en tormentos de nieves, el tedio os aplasta como moscas cuando el reloj marca el armamento defensivo de la sangre en peligro.

Nadie piensa dar la alarma y sin embargo el fuego ya ha conquistado la autonomía de las elevaciones ascéticas. Oscura fiesta, tejida de paja, como este alambique de cabezas de helechos con los miedos inimitables de arroyos muertos en medio de campos de avena – sobre sus zancos de rayos matutinos agonizan los balbuceos de los últimos quince minutos, murciélagos pastosos. Aún un ruido de chatarra para desencajar en la garganta resistente del marco y podremos invitar a los cosechadores a desperezarse en la luz hasta la garganta donde el sol se alzó bajo el vapor dulce de los vinos blanco y tinto, mezclados a partes iguales, antes de que el sudor acre de los abetos se haya ganado un merecido descanso en los numerosos granjas de presa.

XV

TEMPORADAS PERDIDAS

Las inspiraciones de las persianas con imágenes, cuando abrimos las compuertas de los admirables forjadores de cráteres, se disponen a reír en los troncos vacíos enrollados sobre las trampas con piedras. Los carros cargados por buena temporada mordisquean a la sombra los lunares; – sonó el mediodía en las líneas de los tejados. Mil caballos se dedican con chirridos de acero en ejercicios de nubes, aprenden fácilmente a segar los personajes en ciernes y el piano de los juncos no por ello se

encuentra peor. El arrozal sembrado de búfalos lanudos en los abrevaderos de la tormenta, la hermosa nube desempleada vestida con banderas y la mampostería inestable de la lluvia, buscan en los astros domésticos, cuyas predicciones en abanico nos atenazan, las razones para creer y envejecer. Un cielo de arbusto opaco, un cielo de petróleo. Los autobuses circulan libremente entre los vestidos de noche destripados y los pobres bancos de trabajo de las mariposas. Incluso la amenaza inminente, la rociaremos con eventos lúcidos de disimulación. El que se ría a la primera alerta huirá mejor, cuando la erosión de los corazones haya alcanzado los párpados bien enraizados.

El gorjeo de la lluvia trata de nivelar los defectos de las tejas – poco estímulo para los tejados enemigos con casco de carcaj y desprecio por las leyes. Los secretos ya no tienen relaciones sexuales – debemos apresurarnos para garantizar su desarme del que menos han hablado los ojos tan obstinadamente cerrados al encender el interruptor de la luz.

¿No te he odiado lo suficiente, máquina cepilladora de épocas envenenadas por el contrabando, para que tu rostro tentacular vuelva otra vez, cuando el día se desvanece por sí mismo, a mendigar a las piedras los acentos de un acto que ya no puede legitimarse? ¿No has sentido hasta qué extremo de absurda cólera consiste el poder del mensajero en olvidar las tiranías?

Los viajeros tenaces sin cerebro se dejan atracar por los burlones compases del tango repetido hasta el infinito bajo las ruedas del vagón. Tantas gotas de lluvia perdidas en el inmenso funcionamiento de la red del viento, que las nubes llevan tímidamente. Acumulé la piedra sobre la miseria de las coacciones y me defendí contra la comprensión de los establos. No me conformé con lo básico. Me tropecé con las evidencias, y fuera de ellas, las cosas me parecían tensas entre unas mandíbulas de muerte, en unos túneles hundidos.

En la carretilla del cuerpo humano sostenida por pies descoloridos, llevamos piedras, desde su tumulto sin forma hasta las cajas fuertes de los retiros inviolables, alimento despiadado de fuegos internos.

Interpreté mi destino en el clarinete y el sueño se encargó de encontrarle su camino. ¿Qué zahorí será responsable de vacunar ligeramente la terracota contra la imaginación de las lluvias? El viento encerrado en mis ojos agita las estrellas, y de una mujer a otra todos los barrancos se abren el pecho. Suenan pasos furiosos sobre pechos estimulados. Y el mundo pronto se hundirá por el resquicio de los pechos en tumultuosa desesperación y los barrancos asfaltados de muerte.

XVI

GUARDIANES DE LA OBEDIENCIA

A pesar del caracol del inmundo camino con el que envolvemos la adolescencia de las confusiones, el huevo estalla como una casa embrujada en las entrañas del cojín esponjoso. No es fácil para el buen caminante abrirse a la luz a espaldas de la borrasca. El perdedor afortunado levanta una sincera frente hacia el ausente y una vez más se jugó el turno bajo las crines alambradas de las nieves. El cielo sin embargo es regordete. Funciona a vapor. Su ojo se ríe estúpidamente. Se lamenta mientras unas bocanadas de mañana se derivan de manifestaciones incestuosas del azar. Como las hojas sean blancas y de formas alargadas con la palidez agresiva de fábricas abandonadas lamerán la sal de las ventanas crujientes. Con tristeza aterrizarán en el suelo y permanecerán allí entre las glándulas fijas o móviles de los países de origen. Este producto tiene su precio de elección entre los pocos que no lo tienen. Produce cabello sagrado que, de generación en generación, los lecheros encargados de recolectarlo avisan, con el poder de curar cualquier bomba juvenil, con alarmas la epidemia y el delito. Pero los peces siempre bordean el río sin pestañear ni preocuparse por las cuchillas de afeitar ni por las colillas de cigarros, cambiando por ello incluso el curso hipócrita del sol. Aquí, los sillones paternos están cómodamente instalados en las cabezas de los hijos. Son responsables de perfeccionar el sistema suavizando los pensamientos honorables bajo el peso de la seguridad. Los bomberos también continuarán extrayendo de la cadena de fuego los suspiros confundidos, largas alfombras para avivar el desgaste del fervor y los juegos.

Al disiparse las playas alcanzamos la barrera. Los campos en barbecho tienen buen aspecto y fuertes brazos para indicar la inutilidad del tiempo. Este es el hospital de las margaritas, el puente sombrío que juega al burro-va con la peladura de las tardes. Es el cerezo del sueño que hace que los botones de cobre brillen al sol no sé que el sol sepa de memoria el sabor de sus labios. ¿Qué otro no supo nunca donde el hormiguero está comprometido por el miedo a lo ya visto en sí mismo fumado con grandes guijarros de nubes a saber de habitante por cabeza. Acaso sabes que yo no conocía el camino ni la expresión tan bien conquistados con trucos astutos que ferias ajadas anidan en las paradas obligatorias en los árboles con brazos – hay tres de ellas: la primera no se cuenta, la segunda es el Tour de Francia y la tercera no lo sabe, engaña el elefante lo mismo que su manera de mirar por encima de la cabeza.

XVII

CAVAR EN SILENCIO TOTAL

Hay una gran casa abandonada. Un miedo difuso escapa ya por las persianas bajadas y un parpadeo deslumbrado por expresiones dispuestas a morir borra poco a poco del campo de visión los muebles tensos por el terror. Los campos de trigo han invadido feraces pasillos. En cada pomo de puerta hay un ojo que no claudica Los lavabos del sueño están agrietados, las horas dispares esparcidas por el suelo se adaptan a las vértebras del collar muerto durante el trayecto. Ocurrió un misterioso en estas profundidades, cuyos autores, diestros vientos, han permanecido desconocidos a la luz de nuestros viajes. Unos cajones boca arriba como consecuencia del hurto muestran sus opulentos senos en el primer altillo con una ojeada y una palmada en la espalda del investigador. La vasija donde reside el sueño, como un precinto de lacre en el fondo del estanque, puesto por equivocación para salvaguardar nuestros paisajes de cualquier ofensa excepto al honor, bajo palabra, otorga el contrabajo de piel aterciopelada, al primero que llega al trote o al galope, mediante un cajón en la cabeza donde se vierte la cera residual de las flores fabricadas a gusto del comprador, un precinto de lacre en cada mejilla en llamas demuestra que el honor es intangible, asistente de aduanas de cobre troquelado, no hay mejor solución de bolsillo de revólver, no hay mejor honor de bolsillo sin consentimiento del comprador, él no sabe la hora que es ni el relámpago lo sabría como el pobre recién llegado de rica mina de plomo no hablaría hablaría cambiando el sentido frente al barómetro que habla a la cara, sí, autoriza el cortaplumas del cortejo y se escapa en la incomprensible excepción transportado por un centenario alado y una larga audiencia de escalera de honor inscrita con alas en el frontón de las montañas de piel.

Tanta oscuridad se eterniza en la casa abandonada sobre los cuerpos de vigas, que la memoria está plagada de hechos inaceptables. ¿Deberíamos considerarlos desde el ángulo de la deformación de los rostros humanos cuando el chisporroteo de las pizarras nos transmite señales solares? La indiferencia ha conquistado los rostros más bellos de las mujeres cuyas luces se interpretarán jugarán según su nivel amoroso. Enamoradas por etapas sucesivas, las ansiedades os sustituyen a plena luz del día y nuevas oscuridades compactas, como linotipias vírgenes, crujen en las articulaciones de los muebles frágiles, dejando relucir los pólenes en los zumbidos de los oídos de las conchas. Los gemidos de la pintura, ayudados por la putrefacción creciente, ofrecen a las abejas los cálices inagotables de cifras licuadas. Acaso seguiría habiendo una primavera importante, que el capitán no abandonaría su trabajo ni su destrucción; se limitaría a designar el desfile de recursos para seguir a las mariposas que azotan los mares.

XVIII

ARÁNDANOS SONOROS

Los niños lloran solos en el hogar, lloran lágrimas de leche y comienzan la decepción de la edad adulta. Si las chozas con cabeza de paja pudieran mantenerse a la altura de las imágenes en polvo, ya no necesitaríamos cabras. Los niños lloran solos en la casa de las mariposas dislocadas, un collar hecho de tiburones de río, las formaciones de esquisto de los hangares en retirada entre las montañas caídas de espaldas en la desgracia de los cebos. Los gusanos ahora comienzan a escabullirse alrededor de las camas una noche de total solidez. Las picaduras de las lámparas se hacen notar entre las flores de las calles y la soledad resuena con el placer del entrechocar de platos.

Empotrado en las paredes, el trote de misterios al asalto del mendigo tuerto, corta la esfera del reloj en rodajas de eclipses ácidos y de sueño. Las moscas hacen sonar más fuerte la alarma de los párpados y la luz se quita sus medias de seda. Nunca podremos escapar de la ratonera, conocemos la trampa familiar de las estrellas para miopes.

Una asombrosa penumbra de dedos ahorra el hormiguero de las mentiras despellejadas vivas por los arándanos. Las horquillas de la reflexión evitan que el sueño vaya más rápido que la hormiga recogiendo los trabajos de imagen en las piedras de molino y después en el granero existe el sueño lleno los bolsillos de los graneros, aserraderos de grillos, es especialmente importante no decir la verdad, sino serrarla en tablones pequeños y hacerla andar al lado del conductor. Hay escaleras para escarabajos fotógrafos que trepan por su propia fuerza con la ayuda de muletas apoyadas en los sobacos.

Aquí está la tristeza de los manzanos de sueño, tal como aparece cuando protege a unas sábanas de la luna en alquiler para el paseo a caballo con vestido de tilo.

XIX

PARA HERMOSOS OJOS

Un sol hermoso que a veces echa hacia atrás una sombra – unas crines de zarza sobre un campanario de iglesia – un hermoso sol de día en baldío, cuando el caracol que acecha bajo la claraboya de hojas palpa el aire envenenado por polillas, un hermoso sol de celuloide se esconde en el brazalete del vicio y elimina la luz gastada de la cama de la tormenta como si fuera solo una cuchilla de océano en la linde de la vejez, Solo vemos allí la araña del mediodía, la que camina entre dos aguas opuestas y no puede avanzar ni retroceder, pero siempre camina por amor a la corriente entre la tristeza y la esperanza, como un plácido mediodía en el valle humano. La mano del azar se erizaba en la olla con números y sacaba pájaros ganadores entre gotas de leche que caían desde lo alto de la conciencia tranquila, como la baba de las linternas. Pero la era de los osos aún no debía comenzar, existe lejos de la flor con codornices. Un disparo de fusil basta para que el tren una sus manos en el borde de la arena brillante de la juventud, en los bulliciosos pechos de las sirenas resinosas. Allí, aún no acaba el pestañeo del huevo.

El mar arroja muecas detrás de él. Le veo conquistar campos con ayuda de llaves falsas. Gana la partida de pasarelas en rostros cargados de hierba con gran asombro de los jueces de bambú que son los tristes residuos de los pontones. Después de haber saqueado una bahía llena adecuadamente de construcciones con forma de insectos, de rejillas y escarolas de jade, el último contrafuerte de la nobleza silícea, todavía emite un sonido agudo, el anatema que lanza su suficiencia maligna contra nuevas lágrimas y se retira con el traqueteo de sus cadenas cotidianas. Son infinitos los titubeos del camino y para reconocerlos rompí mi recuerdo de asaltante de trenes de vida.

Los intrusos de luz se vuelven raros en esta época de equipajes incómodos y malos recuerdos con trampas. No hace mucho tiempo que todavía corría a velocidades vertiginosas de estadística, de ciudad en ciudad, en busca de una orilla. Frenesí de almas herméticamente profundas, de masas de oscuridad se empujan entre sí con roces de moho en sus momentos más presentes, mientras el ser lujoso difunde el resplandor alucinante de su espejo y se aleja. Se marcha hacia islas desiertas y las islas desiertas no conocen descanso. Matamos, aquí y allá, durante una hora o dos, pero ¿no se parecen todas por el dolor que se detiene en el título de las figuras inanimadas en cuanto las salvamos del recuerdo cutre – es allí a donde queríamos llegar?

Parece que la paz se ha roto en el basalto de la indiferencia con gemidos de marea y dimensiones de avispa en señal de reflujo. Ni venir, ni volver, tal es la queja del topógrafo de gestos, cuando baja su mirada hacia tierra y se encuentra allí solo astros y vestidos de arterias. En el fondo del mar vegeta un palmeral, todas las ventanas se abren sobre un terreno de piedras calientes. Vive del día a día sin mendigar al sol la belleza ficticia de mejillas heladas; los peces le aportan suficientes luces para que en cada axila de sus ramas se descubra, por la noche, una nueva aldea en fiestas. La fragilidad de las mujeres rodeadas de sonrisas en trajes de baño cogidas de las manos, pone manchas de nimbo en el nacimiento de las olas y un círculo alrededor de cada árbol. Unas banderas ligeras abastecen a las algas con ganado de nubes y pequeñas avellanas crepitantes como las estrellas. Cualquiera que sea el peso del sueño, ¿habremos acabado pronto de desplazar unas melodías en la órbita azucarada del faro usando un casco colonial? Sueño mágico y arborescente en el que yace la exquisita fidelidad de los ojos de la noche, el mar. Los artificieros de la muerte pasaron por allí, vaciando repentinamente las bolsas de sus sueños y guiando su invencible fertilidad en los destinos de ensueño de los clanes de frutas radiactivas.

XX

FERIANTES DE BREZO

Hay un cielo de fin de fiesta, unos trozos de papel son arrastrados por el riachuelo musical y, en jirones, la fortuna se engancha en las redes de los pescadores con algas bordadas al vacío sobre graderíos de cúmulos. Llega el final de una fiesta en el salón de los ojos donde unas familias sin resonancia se engranan en el hilo de muebles dispares. Brillan aún algunos farolillos como sandalias, pero las muñecas estallan ya y su sangre frena la vida de los gramófonos.

Bajo la corteza de los pueblos pequeños hay tabaco de liar para murciélagos. Detrás de las claraboyas de estos árboles, se encienden frecuentemente candelabros de ojos ansiosos al paso de mujeres maravillosas y algunos por el resplandor de su paz. Sus voces, tan hermosas como sus manos, acarrean paquetes de olas hacia el corazón imaginario. Sin duda, recuerdan las frágiles barcas de deseos risueños coronados de espuma. Bastaría una lágrima para que la ola se hundiera en el chillido de la melancolía y entonces aún tendría que reanudarse todo desde el origen sonriente de las ventanas de palmera datilera.

Una vez más, hay vegetación en sobre mi tristeza y grandes árboles llenos de alborotos de luz. Por la noche llega para lavar el polvo de las laderas y se va con el ruido de chatarra de los rodillos de la apisonadora. Pero la paz aún no ha atravesado las suaves colinas tras las que, durmiente oscuro bajo párpados demasiado secos para cerrarse, yo aguardo la luminosa dormilona de antaño. El vino aún no destila de la prensa sobrecargado por preocupaciones, las nubes inflamables sobre el descaro de una cabeza, la dispersión de los miedos. Se producen extrañas petrificaciones en las diferentes capas del sueño, comenzando por las modulaciones que duplican las capas encantadas de la palabra. Con una tumba en cada mano, el ciego tantea y alarga la rampa de aire enrarecido. En su camino, leves llamas se iluminan a su paso y, poco a poco, se desvanecen y se disuelven en el aire, succionadas por una boca lúcida. Aparecerán más adelante en el mástil de un velero de cristal y nadie sabrá el tesoro sometido a las demoras de los ciegos. ¿Esperarán el resplandor de una fruta luminosa en el brocal de la tarde, el desplome de la torre donde se rompen las cuchillas del espejismo o el regreso de los pescadores cargados de adverbios rígidos y de arbustos con escamas? Aquel que rastrea las altas esferas de profanaciones, aquel que se deshoja hasta los huesos Aquel que sabe decir lo que no se puede comprender, aquel que se controla sin traicionar la verdad de las flores.

XXI

CONSCIENCIAS REPRIMIDAS

En el fondo marino tanto más llano cuanto los submarinistas tejieron redes para ir con la justicia de las mariposas, aún respiran pulmones en filas de cebollas; arrojan colores deslumbrantes en la amorfa tristeza cubierta de faroles todavía vivos. Cuando realicé este viaje por última vez, que debía dejar huellas profundas en las salinas extendidas en la superficie del cuerpo del mar, en forma de absceso de memoria y de surcos de pensamientos con navajas automáticas, los pacíficos cómplices de la fantasía todavía estaban aturdidos por títeres con penacho de jarras de alcohol. Aunque los ojos estén colocados en la comisura de los labios y aunque éstos palpiten entre un sueño y un despertar efímero, ningún viento está mejor situado para avivar sus llamas preservadas bajo el globo que el poder de atracción de los sueños y de las orillas. Las nasas de lluvia filtran los pensamientos asesinos y las magnolias llevan peluca y medias de seda mientras parten el pan fresco encima del río de carne humana. La hormiga se convierte en hierba, la hierba se convierte en ojo, el ojo se convierte en pulpo, el pulpo sube a la superficie, se apagan los candelabros y el frío penetra en la habitación a través de las culebras, la habitación vuelve a ser hormiga y nosotros caminamos hacia paredes quebradizas arrebatando rifles a la eternidad, guirnaldas de papel donde están inscritas la insuficiencia de la historia de las rosas y los números de hierro de los que se alimentan los pasos miopes al salir de la cuna.

¿Dónde se han perdido las mujeres, orígenes de extensas sabanas sobre el terror de cazadores indiscretos, los clarividentes de antaño? Sus ojos en los que alternan el éxtasis codicioso y la brasa en el fondo de los frascos sin embargo frescos, frustran las trampas de las impetuosas lianas que se elevan con sufrimiento y arden y se consumen por la incipiente vida en los crisoles aletargados por el pánico. Desde que los proverbios de sus existencias posibles se apilaron desordenadamente sobre mi cabeza, un amplio claro se ha abierto en las ansiedades que me sirven como días. Ninguna melodía había forzado aún las peleas de obstáculos estalladas en sus puertas y ningún alegato de traición se enterró más allá en las capas de lava que se suceden al timón torpemente. Las mimosas de vacaciones en los altiplanos ofrecen pensamientos transparentes que no llegan a provocar ningún desasosiego en las horas largamente incubadas y cuidadosamente depositadas en el cesto. Para una que se rompe, otras miles corren hacia la puerta y solicitan su admisión en la fila de fallecidos. Solo debemos ver la espuma al final de los pensamientos – se debe oler solo el fin de los pensamientos. Es necesario revolver la espuma inconsistente aun a riesgo de sufrir el peso de nuevos pensamientos engendrados por la miseria. Igual que el dedo requiere la mano, ésta el brazo y el brazo todo el cuerpo, es peligroso seguir al extraño que coloca un caramelo al final de la cola, solo hay niños que nunca han comprendido este principio sin embargo conocido por todos los babosos, ogros y reumáticos.

Son los devoradores de niños y de mañanas sospechosas, los bellos durmientes a la sombra del roble. La bicicleta aún no arranca, ligeramente apoyada contra el tronco, algunos restos de comida en un papel arrugado, la curva de la carretera está a la vuelta de la esquina. Con la espalda doblada, el campo busca en alguna profundidad invisible un escaso alimento de rencor. Al rascar el suelo, el perro sigue el camino del amo y la hoja vibra bajo la acción del viento como si acabara de nacer a la alegría y la plenitud. Solo existe una noche que huye del mundo y debajo de su pesado casco se agita un fugitivo empujado por demonios de algodón negro. Huye de las carreteras y de las plantaciones, seguido por un gran diablo de viento fuerte y monótono. En las bodegas de la flor de plomo, se encuentra, entre dunas de desidia, un esqueleto humano largo y fluorescente acostado sobre un montón de botellas vacías. Los bosques de encinas vinieron desde las más remotas épocas a inclinarse ante la tumba y muchos vestigios dan testimonio de las formas lánguidas en que lo hicieron. De un extremo a otro de adoración, sobre pistilos vestidos con ropas de alcanfor, una sola voz empujaba miradas desesperadas hacia el taciturno. Unas etiquetas multicolores estaban pegadas en el esqueleto como en esos arrendajos que han viajado mucho. Las palomas también vinieron por delegaciones alegres para verter una gota de vida en el envase vacío. Sus alas albergaban mensajes de senos femeninos. Se había acumulado tanta ternura en la cúpula celeste que oscurecía y la tormenta no tardó en soltar sus amarras. Huían los niños, se inclinaban las flores. Entonces ocurrió un fenómeno extraño. Pero nadie lo había visto y nadie lo había notado. Así es una lástima tanto dolor perdido y tanto sol malgastado en vano. Detrás de los muros centenarios, el hechizo terminó y la princesa se despertó de su sueño aterciopelado de cenizas, las estrellas ya no cerraron los ojos desde ese momento de feliz sonrisa y una gran carcajada coronó la escena que estalló inmediatamente como una burbuja de jabón entre miles de palacios construidos río arriba del arco iris.

El sabor de la risa es más profundo que las raíces del plátanero; sólo es razonable para aquel que vive en las raíces, indiferente al tronco donde crecen las risas – aquí está la sabiduría de lana de las ovejas que siguen a su amo con demasiada fidelidad. Habría muchas otras lecciones que aprender de las mazmorras húmedas, si la bella prisionera no se hubiera dedicado a las llamas del silencio. Un día en la picota, un día de primavera, indeciso y contenido como la ira irracional, un hombre de gran apariencia de haya vino a plantarse en la pendiente sur de un pueblecito limpio, aunque pobre y sabio. Muchas industrias se establecieron a su sombra omnipotente. En nombre de la curiosidad de las mujeres, nietas y abuelas a menudo venían a levantar una alfombra o un colchón, un mantel o un tapiz, con el deseo secreto de descubrir un tesoro del que nadie había oído hablar. Por esto mismo, al igual que el contrapeso del reloj de cuco, no había siquiera una oportunidad de existir. Se llegó a un acuerdo extraño entre la sombra y la presa fácil, cuyo tema, una nueva alma, constituía la apuesta demoníaca. Largas palabrerías precedieron a la firma del contrato y las aves aprovecharon para abrir su congreso donde llamas parpadeantes ya se pronunciaban por una salida brusca y colorida. Mientras que los viejos no querían saber nada de un capricho del ala izquierda, los pintalabios aplaudieron con las patas levantadas la separación de bienes del verano. Hubo otros incidentes de avispas y simulacros de nieve montados con todas las piezas por algunas flores de costumbres más bien ligeras, pero en última instancia, fue la música la que más se equivocó y los miembros del jurado de las nubes se pronunciaron unánimemente por una sequía de varias semanas que sufriría el territorio, siendo considerados los demás miembros de la sociedad en parte recelosos, en parte como perjudicados. Los testigos no podían contener su indignación. Una petición de revisión circuló entre los sapos-carpinteros, pero cuando se respaldó con firmas indescifrables, se hizo evidente en las altas esferas que era imposible comenzar nuevamente el asunto con el pretexto de que los dignatarios de la hermandad habían sido culpables de falso testimonio. Incluso fueron amenazados con la expulsión y omito los escándalos de viento subsiguientes que terminaron trágicamente con las demandas de los caracoles-grandes- propietarios. El silencio es por otra parte una de las fuerzas de la pequeña humanidad de insinuaciones y a él sumo ahora un minuto de la existencia de perro que me llevé, en pago por los servicios prestados en campos no cultivados, como un hueso arrojado bajo la mesa al destino, a pesar de las protestas en papel timbrado, debidamente registradas, que hice llover sobre la cabeza de la región. Ella lo necesitaba, según las opiniones de los agricultores en apuros que, durante la noche, colgaban su lencería personal afuera para recoger unas gotas de rocío, al estar el vino destinado exclusivamente a regar la avaricia de las vides. Estas personas eran demasiado viejas para correr de flor en flor, años de privación los redujeron a la expresión más simple de paja. Hombres de paja se interponían regularmente entre ellos y las autoridades en camino para cambiar las caballerías carcomidas por las contribuciones del mar en sal y oro. Los actorzuelos submarinos rechinaban los dientes al presentar el precioso polvo en petacas de plata. Abotonados con ojos de peces, sus túnicas hinchadas de asterias y violetas les llevaban con paracaídas al revés o parasubidas, a la superficie de odres donde tomaban contacto con el aire como unos besos entre los cuerpos astrales. Pero la incandescencia que les recubría, se borraba con el roce de luz, las escenas de amor perdieron su sentido trágico bajo la influencia del tibio sol. Al igual que los artificieros, sacrificaban su vida, tan corta como llena de fenómenos misteriosos, a las alegrías de la luz artificial. Las tumbas estaban construidas con forma de manos informativas que apuntaban con el índice hacia el cielo, pero unos armarios con espejo las sustituían junto a las adoradas tortugas, madres esposas e hijas que olían a lavanda por los cuidados de buena ama de casa. ¡Feliz país donde la igualdad de los muertos hacía posible una existencia sin aprietos, digna como portar armas y al alcance de todos los presupuestos! ¡Pienso en ustedes, halcones nobles que lleváis un reloj bordado en el pecho, halcones de cuatro horas que degustáis el oporto de las estrellas en los cráneos de nuestros antepasados! En asuntos cerebrales, los elfos juegan mejor a quien pierde gana victorias como los ahorcados colgados en los percheros de las antesalas de la muerte. Sin embargo, nada que destacar en la frente del pensador. Entre los prisioneros hubo un ternero, ya no tenemos en cuenta a los valientes talladores de diamantes. Avenida, avenida absorbente. ¿Se abolirán las reglas del juego de canicas? Antes de alcanzar el fondo del saco de la noche, fue necesario vaciar todos las habladurías en la calle entre las inmundicias, pero cuando pudimos subir hacia la la luz, respiramos de nuevo, el aire estaba más maduro que los dientes y el pan seco a salvo de cualquier sospecha En el billar, los detectives pastaban, inclinados sobre constelaciones imprevistas, formaciones de campanas en los posos de café. Parecería, desde lejos, unos saltamontes a flor de piel, sobre un fondo de timidez, compartiendo un precioso botín. En la barra, el dueño limpiaba de sudor unos vasos y el vino fluía a borbotones, sobre su cabello, de un barril montado a horcajadas por un Baco en dificultades. La hora tardía golpeaba a mayores y pequeños con un martillo de subastador. Llovían fabulosas subastas de oxígeno. Una hermosa escarlata metía los codos, pero los ojos no se enardecían al pasar las palabras. Mejor dar vueltas en círculos que ser engañado por el pantano. ¡Cuántas vacaciones perdidas por un destello de magnesio! ¡Cuántos sueños rotos en la espalda del ganador! ¡Se acabaron las provisiones de ojos azules para farmacias portátiles de primavera! ¡Se acabaron los juegos, se acabó la infancia del arte! Unos bosques canosos fuman la pipa de la ira. Se hunden en otros bosques y súbitamente descubrimos el arbusto bajo el que late un corazón celoso de reloj de osezno en el campo. Un murmullo frío del clavicordio cruzó el camino y el cazador al acecho perdió su calma habitual. Una bellota avanza seguida de una procesión de frutas, viene a pedir la mano de la extraviada, una joven de su edad envuelta en su cabello de medianoche sedoso y distante. El entusiasmo fue general, los niños de las piñas llevaban la cola de cristal del vestido de novia, se disparaban revólveres en la soledad inmemorial, los lechones tomaron parte en la fiesta y cuando los grandes robles se descontrolaron por turno, supimos que las libaciones habían alcanzado el punto culminante de la curva de los placeres. A algunos abedules que estaban perdiendo la cabeza, hubo que ponerles a regañadientes la camisa de fuerza, pero el mar de alegría de donde solo el sol podía extraer las piedras preciosas de las pesadas miradas del pasado y del aguardiente, no cesaba de batir su alfabeto dentro de los límites convenientes. Ahí, no se detiene la clarividencia de la lechuza tan frecuente y erróneamente maldita. Preguntó por una herencia de duendes, los cazadores furtivos y los anticuarios eran muy conscientes de sus entresijos. Camas de hierro, mesitas de noche, candelabros mareados, sillones chistosos y mil trastos entraron solemnemente en la casa de los recién casados. La vajilla estaba suministrada por una casa de confianza, mientras que con la lencería, la confianza provenía de un castillo de los alrededores, abandonado por una familia antaño gloriosa. Al mismo tiempo que su apellido rimbombante, tuvo que abandonar, hace mucho tiempo de esto, por la escalera de servicio, como un vulgar tropel de durmientes despiertos, de proveedores expulsados y actores itinerantes, la maceta familiar con rosas. Una ancianita un poco inconexa trotaba en cabeza llevando un candelabro de tres brazos en la mano mal engrasada, cuyos huesos crujían ante el más leve movimiento y arrastraba tras ella una muchedumbre de criados que se lamían entre sí de arriba a abajo. Los actorzuelos continuaban y la más joven que también era la más bella de la chicas cerraba el cortejo con un gesto cuidadora de ocas, la mirada tristemente atenta al menor signo de dispersión. El fuego prendió en el torreón más alto y el drama fue declarado como un suicidio incomprensible, una hora después expiró y aunque los daños aún no hayan podido ser evaluados con exactitud, el venado se entregaba ya a los placeres de la mesa sin temor de accidente ni de fisura en la tubería de plomo del gas. ¿Quién es el hombre al que no se molestaría por las grandes festividades forestales? Las innumerables uniones entre la hierba que ilumina el polvo y los caminos verdes, celebradas como medidas de emergencia por el notario de lirones, le valdrán su peso en oro. Después de su muerte, se levantará un monumento de bolsillo en el corazón de cada enamorado y, entre las grandes cuerdas de las palmeras con leche y los pechos con armadura de hierro, tendrá lugar la caza voladora de la que está preñada la oscuridad.

Igual que los cordones de un corsé se cruzan y se multiplican, las muchachas y los muchachos se buscan de una a otra orilla del impetuoso torrente, a menudo arriesgando sus vidas al pie del voladizo, sin importarles mucho el objeto a domar. Tal es la fuerza del amor incipiente, que sin escalar paredes inconfesables, la serpiente se traga la cola y se da la vuelta como un guante. En los sombreros que cubren los glaciares, el buen clima puede tamborilear y rechinar los dientes, las horas desaparecen detrás de la cortina. Los enanos armados con guadañas y palos salen por la puerta de hierro y las manos de la bruja que engrana el collar del infierno, serán utilizadas como fagots por el domador de leones, el justiciero. Hay que tener en cuenta la revolución el amor del que se enorgullece la casa de fieras cuando da pobres actuaciones en los campos dañados. Un inmenso incendio se declara entonces en el pecho de los niños. Es otoño, plumas de perdiz cubren los bosques. Abundan gritos y gemidos en la colina desnuda, solo podemos presentirlos, nadie los escucha. Los libros yacen esparcidos en los pasillos de color cadavérico, las chimeneas siguen a las cigüeñas sobre estrellas palmeadas y los deshollinadores llegan en alegres grupos de manzanos y de sueños y recorren la ciudad crujiendo con ruidos falsos. Mil canciones se arrastran definitivamente por las calles y las cortinas se abren en las mil ventanas de la ciudad. La felicidad de los gestos invade las miles de carcajadas que asoman por las ventanas de la ciudad. Eso ocurre porque es la ciudad de las manzanas. Un mundo repleto de señales y sombreros, trenes y charangas que se derraman sobre el temblor de las hojas. Pronto caerá la nieve en forma de abanicos de plumas de avestruz sin que las multitudes trémulas tengan que refugiarse debajo de los hangares. ¿Estaremos más avanzados cuando sepamos la beneficencia lluviosa para merecer fines de fiesta tranquilos? ¡Tristeza, tristeza, eres tú sin embargo la que se desliza a hurtadillas en la cama de las bellas pecadoras! Ligeras como el fuego a plena luz del día en un parque de vidrio hilado, las vi desfilar frente al cristal, con las capuchas rojas, hijas de reyes y reinas, profundos sueños de los bosques, las antaño luminosas. Pedicelos y pedúnculos se levantaban de puntillas para mirarlas a los ojos donde brillaba ya el vino de bodas encantadas, mientras el mildiu se debatía entre los ciervos y las pantomimas en las vides de la mañana. La mitad del mi reino para Salomé, dijo el rey miserable, pero esa noche no hubo sesión de baile y no se pudo cortar la cabeza del temible moho. Cargada de venenos y perfumes que los adivinos habían depositado al pie del trono, la noche navegaba hacia otros juegos que debía esconder ante los ojos del mundo, pero las largas barbas blancas de los sabios estaban atadas juntas y en grupos de cinco, los dignatarios se desplazaban, ocupándose de sus asuntos de estado. como manos abiertas sobre telas de las arañas. A la luz de un perro de caza, pude de alguna manera reunir las bestias de carga de la palabra. Había llegado el momento de la destilación, ya solo esperábamos a que los bandidos encendieran los fuegos gordianos. Hay que mantener las palabras húmedas. Hay que proporcionarles una desnudez de alambre y procurarles una jubilación decente. Hay que empezar la casa por las palabras. Debajo de cada piedra, hay un nido de palabras y de su impetuoso torbellino se constituyó la sustancia del mundo. No tenemos que preocuparnos por los caminos venenosos que se pierden en el camino hacia los ecos. Unos valles profundos nos separan de la irrealidad de las principales razones. Nada más que movimiento en el hormiguero inestable. El hombre fue enterrado bajo la piedra de molino de las palabras (no podía tratarse de buscar la aguja mientras el hierro estuviera caliente), pero la lluvia y el miedo lo harán surgir crecido en la violenta conmoción de las estrellas aturdidas. La amada viga, de esta manera, se unirá al ojo negro que había perdido de vista, y así es como habrán acabado sus largas vacaciones pasadas en la tierra de las joyas, los grillos y la nuez moscada, toda la tierra virulenta sobre sus pasos.

*

Con toda la fuerza, los albornoces rayados azotan las conchas de aire, los fragmentos de comprensión se miran en el espejo en el agua calma, el aire y la desesperación concentrados en la palma de este sueño ofrecido para todos, el calmo golfo. Las furtivas cabalgadas de la sangre sobre el asfalto sonoro despliegan los chasquidos secos de sus aletas y se emboscan. Aquí está el hombre nuevamente colocado ante el camino de la oscuridad, su espejo significa para él la vanidad de la calma absoluta. Que quien lance la primera palabra en la batalla, se dé a conocer. Solo hay un despertar más hermoso que en los brazos de una nueva palabra, de una mujer hasta entonces desconocida – la magia voluptuosa del silencio antes de que aparezca el sol. Pero solo más allá de la palabra que pulula, obstinadamente presente, esta ingenua forma de olvido, existe el pensamiento. A través del tamiz hacemos cosquillas con mucho gusto al candor del árnica con la mirada clara dónde se ahogan los fantasmas; así se ahoga la frase sin puntuación, la que resalta la triste o alegre continuidad en el fracaso que es el significado de mi vida. La realidad borrosa, antes de ser conquistada por el sueño, es el reino donde me encuentro en mi casa. El aburrimiento antes de que muera, cuando me atasco allí por completo, es mi estado de vigilia más delicioso. La expectativa de algo de brillo, la aguda intensidad de la conciencia. ¿Qué me importa la conclusión del acto, la voluntad o el deseo que han conseguido su cumplimiento? El encanto se desvanece en estas gloriosas cumbres. Allí, comienza la sucesión irrevocable de crueldades y de luz. A las tres cuartas partes del camino encontramos el orden y la lucidez maravillosa que propagan el descuido de los duendes y la rebelión de los números establecidos – el fuego que está en pleno apogeo antes de abordar el principio de destrucción – y palpitan y se elevan.

TZARA – Primera aventura divina del señor Antipirina –

Portada de la obra, primera de la colecíon Dada en Zúrich


INTRODUCCION


Fracasado el proyecto de publicación de los poemas negros “Mpala
Garoo” recitados en las veladas temáticas a tal efecto en el Cabaret
Voltaire durante aquellos meses de febril actividad artística, provocativa y
escandalosa para la pacífica y neutral sociedad suiza (“Épater le
bourgeois”), Tristan Tzara da a la luz por fín este texto, en cierta manera de
índole teatral, que inicia el conjunto de obras, libros, folletos, opúsculos,
pasquines etc…etc…de sello dadaista que iban a conmocionar el mundo del
arte y de la creación y ¿por qué no añadir? de la tipografía y de la
publicidad, en la época y en muchos años venideros.
Publicado en Zúrich en 1916, con grabados en madera de su compatriota
y compañero de aventuras Marcel Janco, con una mínima tirada, fue
parcialmente leído-representado en la velada que se celebró en el Cabaret
Voltaire el día de la fiesta nacional francesa de 1916 ¿casualidad?
Antipirina y los demás disparatados personajes, antecesores del Sr. AA
el antifilosofo y del teatro del absurdo, vagan errabundos por esferas
etéreas, mentales, oníricas, y/o, utilizando el término valleinclanesco,
esperpénticas. ¿Pero … es ésta una obra teatral? No hay descripción de
escenario, de ademanes, de entonación, de aspectos indumentarios, ni
siquiera se levanta el telón ….entonces, ¿será poesía? O bien ¿no es acaso
un manifiesto, precursor de los famosísismos que después reagruparía en
“Lampisterias” el monólogo del propio personaje Tristan Tzara? Sea lo
que fuere, es todo y es nada, nos hallamos ante la demostración visual,
sensorial, tangible y audible de la desaparición de los géneros literarios
que preconizaba Dadá, y que tan enorme repercusión ha tenido y tiene
hasta en nuestros días, como evidencian las manifestaciones artísticas
contemporáneas donde se imbrican diferentes disciplinas creativas.
¿Cuántos espectáculos multimedia, donde confluyen, danza, teatro,
proyecciones audiovisuales, luminotecnia y hasta fuegos artificiales, se
programan actualmente?
Pues eso…..y más se lo debemos a Dadá.
Manuel Puertas Fuertes


Sr. NOVATONOVATO
el desierto avanza
cava aullando el sendero en la arena movediza
escucha la vibración
la sanguijuela y el escarabajo errante
Mataoi Lounda Ngami con la avidez de un
niño que se mata


Sr. GRITOCRITO
máscaras y nieves putrefactas circo Pskow
impulso fábrica en el circo Pskow
el órgano sexual es cuadrado es de plomo es más grande
que el volcán y vuela sobre Mgabati
procedentes de las grietas las montañas remotas
portugal desembarcadero tropical y partenogénesis
largas cosas de plomo que se esconden
Dschilolo Mgabati Bailunda


LA MUJER EMBARAZADA
Toundi-ha-consagrado
Soco Bgaï Affahou


Sr. NOVATONOVATO
Farafamgama Soco Bgaï Affahou


PIPI
amargura sin iglesia vamos vamos carbón camello
sintetiza amargura en la iglesia isisise las cortinas
dodododo


Sr. ANTIPIRINA
Soco Bgai Affahou
Zoumbaï Zoumbai Zoumbaï Zug


Sr. GRITOCRITO
no queda humanidad sólo luces de la calle y
perros
dzïn aha dzin aha bobobo Tyao oahiii hii hii heboum
iéha iého


Sr. NOVATONOVATO
indudablemente

Sr. ANTIPIRINA
puerta cerrada sin fraternidad estamos amargados fel
cornisa devolver escolopendra de la torre Eiffel
enorme panza piensa y piensa pienso
mecanismo sin dolor 179858555 iého bibo fibi aha
Dios mío oh Dios mío a lo largo del canal
fiebre postparto encajes y SO2H4


Sr. NOVATONOVATO
Tombo Matapo los virreyes de las noches
perdieron los brazos Moucangama
perdieron los brazos Manangara
perdieron los brazos polígono irregular
en Matzacas la mariquita es más grande que el hemi
sferio
cerebral
y donde son las casas los virreyes de las noches


LA MUJER EMBARAZADA
cuatrocientos caballos sesenta camellos
trescientas pieles de cibelina quinientas pieles de armiño
su esposo está enfermo
veinte pieles de zorro amarillo tres pieles de chelizun
cien pieles de zorros blancos y amarillos
un gran pájaro vivo Tyao
ty a o ty a o ty a o
y cuatro hermosos rifles

SR CRITOGRITO/SR. NOVATONOVATO/PIPI/SR ANTIPIRINA

zdranga zdranga zdranga zdranga di di di di di di di

Sr GRIPOGRITO│zdranga zdranga zdranga zdranga
Sr NOVATONOVATO│di di di di di di di
PIPI │zoumbaï zoumbaï zoumbaï zoumbaï
Sr. ANTIPIRINA│dzi dzi dzi dzi dzi dzi dzi dzi

el gran designado Novatonovato aumenta su desesperación
y caga allí sus manifestaciones del último día el
no quiere nada lateral y se enclaustra como unos
ángelus en su campanario intestinal a la llegada de la
policía está asqueado y se muestra profundamente enfadado


Sr. GRITOGRITO
casas flauta fábricas cabeza rapada
107 cuando la noche llega muy silenciosamente como un
escarabajo
los conejos que rodean la catedral dral dral
y giran hasta que se conviertan en luz H2O
como las partes septentrionales que se envuelven en
Ndjaro


EL DIRECTOR
el ha muerto diciendo que la farsa es un elemento po-
ético, como -por ejemplo- el dolor
luego cantaron


Sr. GRITOGRITO │crocrocrocrocrocrodril
LA MUJER EMBARAZADA│crocrocrocrocrocrocrodrel
PIPI │crocrocrocrocrocrocrocrodrol
Mr ANTIPIRINA │crocrocrocrocrocrocrocrocrodral
al final no tardó nada en iluminarse sin la ayuda del
cubista y Kintampo y Crans y Begnins y Nicolas
asistieron y fueron doseles las longitudes des
mesuradas de su encantamiento se llamaron en adelante
mganoni

PIPI
tengo en el pecho 5 tan hermosas pecas
en los bordes 16 heridas las 7 túnicas de los ángeles
en arco iris de ceniza 4

Sr. ANTIPIRINA
aves embarazadas que cagan sobre el burgués
la caca es siempre un niño
el niño siempre es un ganso
la caca es siempre un camello
el niño siempre es un ganso
y cantamos
oi oi oi oi oi oi oi oi oi oi oi oi oi oi oi oi oi oi

EL DIRECTOR
soy histórico
llegas desde Martinica
somos muy inteligentes
y no somos alemanes

Sr. GRITOGRITO
la energía del movimiento interno
gira violín sube sube negro balcón
y mañana estaré enfermo – en el hospital

Sr. ANTIPIRINA
Soco BgaïAffahou
las calmas de los pantanos petrolíferos
desde donde los jerseys mojados y amarillos se levantan al mediodía
Faraangama los moluscos Pedro Ximenez de Batumar
inflan los cojines de pájaros Ca204SPh
la dilatación de los volcanes Soco Bgaï Affahou
un polígono irregular
repugnancia al sonido saltarín y al buen clima

Sr. NOVATONOVATO
Borkou Mmbaz gimnasia Mmbaz 20785
bajo estos escombros allá yace Jerez Amontillado

Sr. ANTIPIRINA
los paralelepípedos más angostos circulan entre los microbios
autos y patos nadan en el petróleo
quiero haceros justicia
Erdera Vendrell

Sr. BOUMBOUM
las canciones de los saltimbanquis se reúnen familiar
mente antes de
la salida
el acróbata escondía un escupitajo en el vientre
devolver coger entre devolver devolver coger coger
endran drandre
iuuuuuuuuupht
allí donde el pájaro nocturno 1000 canta sobre la valla
donde el pájaro nocturno canta con el arcángel
donde el pájaro nocturno canta para los apaches
y te congelaste en e cielo cerca de mi hermosa canción
en una cristalería

NPALA GARROO
se enrolla el arco iris los ahorcados se evaporan
el ombligo el sol se encoge
y el estudiante medirá su última intensidad
estaba a pesar de todo enamorado y rompió


TRISTAN TZARA
Dada es nuestra intensidad; quien erige las bayonetas sin consecuencia
cabeza sumatral del bebé alemán; Dada es arte sin zapatillas ni paralelo;
que está en contra y a favor de la unidad y decididamente contra el futuro;
sabemos sabiamente que nuestros cerebros se convertirán en cojines
mullidos que nuestro anti-dogmatismo es tan exclusivista como el
funcionario que no somos libres y que clamamos libertad Necesidad
rigurosa sin disciplina ni moral y escupimos sobre la humanidad. Dada
permanece dentro del marco europeo de las debilidades, todo es de la
misma mierda, pero en adelante queremos cagar en colores diferentes, para
adornar el jardín zoológico del arte, con todas las banderas de los
consulados clo clo bong hiho aho hiho aho. Somos directores de circo y
silbamos entre los vientos de las ferias, entre los conventos prostituciones
teatros realidades sentimientos restaurantes Hohohohihihioho Bang Bang.
Declaramos que el automóvil es una sensación que nos ha mimado
bastante en la lentitud de sus abstracciones, y los transatlánticos y los
ruidos y las ideas. Sin embargo exteriorizamos la facilidad buscamos la
esencia central y somos felices de poder ocultarla; no queremos contar las
ventanas de la maravillosa élite porque Dada existe para nadie, y queremos
que todo el mundo entiendan esto porque este es el palco de Dada, os lo
aseguro. Desde donde podemos escuchar las marchas militares y bajar
cortando el aire como un serafín en un baño popular, para mear y entender
la parábola Dada no es locura -ni sabiduría- ni ironía fíjate en mí, amable
burgués.
El arte era un juego, los niños juntaban las palabras que tienen un
cascabeleo al final y luego gritaban y lloraban la estrofa, y le ponían los
botines de las muñecas y la estrofa se convertía en reina para morir un
poco, y la reina se convertía en ballena y los niños corrían hasta quedarse
sin aliento. Luego vinieron los grandes Embajadores del sentimiento
que exclamaron históricamente en coro
psicología psicología hi hi
Ciencia Ciencia Ciencia
viva Francia
no somos ingenuos
somos sucesivos
somos exclusivos
no somos simples
y sabemos muy bien cómo discutir a la inteligencia
Pero nosotros Dada, no somos de su opinión porque el arte no es serio, os
lo aseguro, y si mostramos al Sur para decir doctamente : el arte negro sin
humanidad es para daros placer, queridos, os amo tanto, os amo tanto, os
lo aseguro y os adoro


LA PARAPOLA
si podemos preguntarle a una anciana
la dirección de un burdel
oi oi oi oi oi oi oi pájaro
que canta sobre la joroba del camello
los elefantes verdes de tu sensibilidad
tiemblan cada uno en un poste de telégrafo
los cuatro pies clavados juntos
él miró tanto al sol que su rostro se aplastó
oua aah oua aah oua aah
señor el poeta tenía un sombrero nuevo
de paja que era tan bello tan bello tan bello
parecía un halo sagrado
porque realmente Sr. el poeta era arcángel
este pájaro vino blanco y febril como
¿de qué regimientos viene el reloj de cuco? de esta música húmeda como
El Sr. GRITOGRITO recibe la visita de su prometida en el hospital
en el cementerio israelita las tumbas se elevan como
serpientes
Sr. El poeta era arcángel, realmente
decía que el boticario se parece a la mariposa y al
Señor y que la vida es simple como un boumboum como el boumboum de su corazón
la mujer construida en globos cada vez más pequeños co
menzó a gritar como una catástrofe
ouiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
el idealista miró tanto al sol que su rostro
se aplastó
taratatatatatatata

Sr. ANTIPIRINA
En Ndumba en Tritriloulo en Nkogunlda
hay un gran halo donde los gusanos circulan en silencio
porque los gusanos y otros animales también tienen penas
dolores inspiraciones
mira las ventanas que se tuercen como jirafas
giran se multiplica hexágonos escalan tortugas
la luna se hincha marsupial y se convierte en perro
el guacamayo y las cacatúa admiran al perro
un lirio recién nacido en el agujero de su culo
es el rebaño de montañas en camisa en
nuestra iglesia que es la estación del Oeste los caballos se
ahorcaron en Bucarest mirando a Mbogo que monta
en sus bicicletas mientras los cabellos telegráficos se emborrachan
unas orejas del ventrílocuo rebosan cuatro deshollinadores
que revientan después como melones
el fotógrafo sacerdote dio a luz tres niños estriados
parecidos a violines en la colina empujan unos pantalones un histrión de hojas quiméricas se columpia
en mi armario
– mi hermosa niña con pechos de vidrio con brazos pa
ralelos de ceniza, arréglame el estómago hay que
vender la muñeca
un chico malo murió en algún lado
y dejamos que los cerebros continúen
el ratón corre diagonalmente por el cielo
la mostaza fluye de un cerebro casi triturado
nos hemos convertido en luces de la calle
luces de la calle
luces de la calle
luces de la calle
luces de la calle
luces de la calle
luces de la calle
luces de la calle
luces de la calle
luces de la calle
luego se fueron